El cacao es una fruta de origen tropical que proviene del árbol del cacao, cuyo nombre científico es Theobroma cacao, que en griego significa “alimento de los dioses”. En el supermercado podemos encontrar diversas alternativas en polvo, las cuales se pueden utilizar para saborizar la leche (especialmente en niños) y también en repostería. Por ello, es fundamental realizar una búsqueda de las opciones disponibles actualmente, siempre leyendo adecuadamente la lista de ingredientes.
Comparación Específica: Milo vs. Colacao
Como podemos observar, dos de las opciones más conocidas y utilizadas, en particular para saborizar la leche de los niños, son Milo y Colacao.
Composición y Contenido de Azúcar en Milo
En el caso de Milo, su cuarto ingrediente es cacao en polvo y su tercer ingrediente es azúcar. Esto indica que el azúcar precede al cacao en la lista de ingredientes en términos de cantidad.
Composición y Contenido de Azúcar en Colacao
Para el Colacao, la situación es similar pero aún más pronunciada: su primer ingrediente es azúcar y en segundo lugar se encuentra el cacao en polvo. Esto significa que el azúcar es el componente principal de este producto.
Presencia del Sello "Alto en Azúcares"
Es importante destacar que, en ambos casos, tanto Milo como Colacao presentan el sello ALTO EN AZÚCARES, una indicación clara de su elevado contenido de este edulcorante.

Alternativas Más Saludables: El Cacao Puro
A diferencia de los productos saborizados, el resto de las opciones disponibles en el mercado suelen ser cacao puro. Esto se debe a que su único ingrediente es el propio cacao, sin aditivos ni azúcares añadidos.
Por ende, si lo que buscas es agregar un saborizante a tu leche o a tu bebida vegetal, es preferible optar por aquellas opciones que no contengan azúcar y donde su único ingrediente sea cacao. De esta manera, podrás obtener los beneficios nutricionales inherentes a este alimento, como su importante contenido de antioxidantes.
Impacto en la Alimentación Infantil y Recomendaciones Nutricionales
Finalmente, debemos replantear la noción de que ciertos productos o marcas están directamente relacionados y son adecuados para el consumo en niños. Existe la oportunidad de entregar una mejor calidad en la alimentación, evitando exponer a temprana edad a los niños a niveles de dulzor elevados. Es fundamental recordar que los niños no conocen de dulce o salado por naturaleza, sino que sus preferencias dependerán de la edad y de la exposición que hayan tenido a estos productos a lo largo de su desarrollo.