El bodegón, también conocido como naturaleza muerta, es una obra de arte que representa animales, flores u otros objetos, que pueden ser naturales (frutas, comida, plantas, rocas o conchas) o hechos por el hombre (utensilios de cocina, de mesa o de casa, antigüedades, libros, joyas, monedas, pipas, etc.) en un espacio determinado. Con orígenes en la antigüedad y muy popular en el arte occidental desde el siglo XVII, el bodegón ofrece al artista más libertad compositiva que otros géneros pictóricos como el paisaje o los retratos. A menudo, especialmente antes de 1700, estas composiciones contenían un simbolismo religioso y alegórico en relación con los objetos que representaban.

Evolución Histórica del Bodegón
Orígenes Antiguos y Renacimiento
Los bodegones ya adornaban el interior de las tumbas del antiguo Egipto, donde se creía que los objetos relacionados con la comida y la vida doméstica se harían reales en el más allá. Las pinturas sobre jarras de la Antigua Grecia también demostraron gran habilidad al representar objetos cotidianos y animales. Bodegones parecidos, más simples decorativamente, pero con perspectiva realista, se han encontrado en pinturas murales de la Antigua Roma y en mosaicos en Pompeya, Herculano y la Villa Boscoreale, incluyendo el familiar motivo de un bol de cristal con frutas. La apreciación popular del realismo en el bodegón se relaciona con la leyenda griega antigua de Zeuxis y Parrasio, quienes se dice que compitieron por crear los objetos más parecidos a la realidad, siendo estas las descripciones más antiguas de la historia de la pintura de trampantojo.
A partir de 1300, comenzando por Giotto y sus seguidores, la pintura de bodegón revivió en las pinturas de tema religioso en forma de objetos de la vida cotidiana que acompañaban a las figuras protagonistas. Este tipo de representación pictórica fue considerado menor hasta el Renacimiento, subordinado a otros géneros como la pintura religiosa o los retratos, conllevando a menudo un significado religioso o alegórico. El retrato que hizo Petrus Christus de un orfebre con una pareja de novios es un ejemplo típico del bodegón de transición.
El siglo XVI vio una explosión de interés en el mundo natural, impulsando la creación de lujosas enciclopedias botánicas y el comienzo de la ilustración científica. Los objetos naturales comenzaron a apreciarse como elementos de estudio individuales. La ciencia de los remedios a base de hierbas también surgió en esta época. Patrones ricos financiaron la colección de especies animales y minerales, creando amplios «gabinetes de curiosidades», que sirvieron de modelo para pintores que buscaban realismo y novedad. La llegada de plantas nuevas, como el tulipán, se plasmó fielmente en los bodegones, capitalizando el auge de la horticultura en Europa.
El Siglo XVII: Consolidación y Variedad
A lo largo de la segunda mitad del siglo XVI había evolucionado el bodegón autónomo, y gradualmente el contenido religioso disminuyó, aunque las lecciones morales siguieron estando implícitas. En Italia, aunque la pintura de bodegón ganaba popularidad, permaneció menos respetada que la pintura de «gran estilo». Sin embargo, artistas como Caravaggio (1573-1610) fueron de los primeros en representar naturalezas muertas con conciencia pictórica, aplicando su influyente naturalismo, como se ve en su obra Cesto con frutas (h. 1595-1600), uno de los primeros ejemplos de bodegón puro.
Este género fue muy cultivado en la pintura nórdica del siglo XVII, donde se independizó con el nombre de stilleven («naturaleza tranquila»). Aquí nacieron diversas variedades, como el bodegón de cocina, el de desayuno y el «bodegón monócromo». Un subgénero popular fue el bodegón floral, con especialistas como Jan Brueghel el Viejo. El simbolismo de las flores, como la rosa, el lirio o el tulipán, había evolucionado desde principios de la época cristiana. Especialmente popular fue la pintura de «vanidad» o vanitas, que con suntuosos arreglos de objetos recordaba la fugacidad de la vida con elementos como cráneos o velas consumiéndose.
La importancia del bodegón en la España del siglo XVII ha sido reconocida más recientemente. Aunque considerado un género secundario por tratadistas como Francisco Pacheco, los inventarios de pintura revelan su presencia en colecciones de todos los grupos sociales. Artistas como Blas de Prado, Juan Sánchez Cotán, Zurbarán, Antonio de Pereda o Juan van der Hamen destacaron en este género.
Del Siglo XVIII a las Vanguardias del Siglo XX
En el siglo XVIII, las connotaciones religiosas y alegóricas se abandonaron, y los bodegones evolucionaron a representaciones calculadas de objetos cotidianos, como en la aristocracia francesa. En Estados Unidos, artistas como Charles Willson Peale y su hijo Raphaelle Peale cultivaron el bodegón, introduciéndose también la pintura de biotopo en el siglo XIX con Martin Johnson Heade.
Con el surgimiento de las academias europeas, el bodegón decayó, siendo relegado al rango más inferior en la jerarquía de géneros. Sin embargo, con el declive del neoclasicismo, artistas como Francisco Goya, Gustave Courbet y Eugène Delacroix incluyeron el bodegón en sus obras, aportando una fuerte corriente emocional. Los bodegones de Édouard Manet, fuertemente tonales, apuntaron al impresionismo.
El auge de los pintores impresionistas y posimpresionistas hizo que la técnica y la armonía del color triunfaran sobre el tema. Claude Monet y Pierre-Auguste Renoir rompieron con la tradición del fondo oscuro. Las pinturas de Los girasoles de Vincent van Gogh son bodegones icónicos del siglo XIX, donde el artista usó tonos amarillos y ocres. Su Bodegón con tabla de dibujo (1889) es un retrato de su propia cotidianidad, incluyendo objetos personales como cebollas.
Las primeras décadas del siglo XX, con sus movimientos de vanguardia, continuaron esta evolución. En 1901, Paul Gauguin pintó Bodegón con girasoles. El grupo de los Nabis, incluyendo a Pierre Bonnard, también contribuyó con bodegones inspirados en grabados japoneses.
Cézanne y su Enfoque en la Naturaleza Muerta
Filosofía y Técnica
Paul Cézanne (1839-1906) fue un pintor francés solitario que dedicó sus últimos 30 años de vida a perfeccionar su arte. Cézanne buscaba una comprensión profunda de la naturaleza, afirmando que "la naturaleza no está en la superficie, sino en la profundidad". Para él, "los colores son la expresión de esa profundidad en la superficie", surgiendo "de las raíces del mundo". Sus técnicos de ejecución son de una riqueza inigualable, y siempre estuvo convencido de que para realizar algún progreso no hay nada mejor que la naturaleza, porque el ojo se educa al contacto con ella.
Cézanne transformó las reglas pictóricas hasta hacerlas exclusivamente suyas, buscando la forma y el volumen de un objeto sin recurrir al contorno. El tono, para él, conforma la luz y el modelado de los objetos. En su visión, la profundidad de campo era un problema cromático. Para el pintor, eran relevantes el color y más color, entendiendo que "la pintura acontece en los colores, cómo hay que dejarlos solos para que se expliquen recíprocamente. Su trato mutuo es la pintura".
En una carta a Émile Bernard, Cézanne le aconsejó: "aborde la naturaleza a través del cilindro, la esfera, el cono, todo ello puesto en perspectiva, de modo y manera que cada lado de un objeto o plano se dirija hacia un punto central. Las líneas paralelas al horizonte dan extensión, es decir, una sección de la naturaleza o, si Ud. prefiere, del espectáculo que el Pater Omnipotens Aeterne Deus despliega ante nuestros ojos. Las líneas perpendiculares a este horizonte dan la profundidad." Cézanne empleaba una perspectiva fotográfica, cortando los planos pictóricos para aportar mayor modernidad. Contra la paulatina desaparición de forma y volumen en el impresionismo, Cézanne y Gauguin buscaron recuperar conceptos clásicos para anticipar estilos más vanguardistas.
Paul Cézanne: Rechazado, Incomprendido… y Luego Inmortal
Los Bodegones como Tema Principal
Uno de los temas favoritos de Cézanne eran los bodegones, quizá por la riqueza volumétrica de los elementos que los integran. Él sabía que "la forma alcanza sólo su plenitud cuando el color posee su mayor riqueza". Su interés por el volumen y la línea se aprecia claramente en estas obras. Un ejemplo es su Bodegón con cebollas, uno de los lienzos que mejor refleja los resultados de sus investigaciones sobre la naturaleza muerta. La composición está centrada a la izquierda, imponiendo un movimiento a la derecha por medio de la proyección del mango del cuchillo. La aplicación del color se realiza de manera rápida y contundente, apreciándose claramente en el lienzo los toques del pincel y de la espátula, mostrando una amplia variedad de tonalidades, del blanco al rosa pasando por el azul o el verde.
Otra de sus naturalezas muertas es Cesta de frutas, que tiene como motivo una mesa de cocina de una granja. Sobre la mesa hay una cesta con peras y manzanas rodeada de un mantel, una azucarera, una jarra y un pote de jengibre y fruta. El espacio del cuadro está definido por la cómoda y las patas de dos sillas. En él existe una discrepancia entre el espacio natural y el plano pictórico, y la distorsión de algunos objetos como la ruptura de los bordes de la mesa. La jarra, la azucarera y la parte delantera de la canasta se ven en el mismo ángulo visual. El pote de jengibre, la parte izquierda de la mesa y la fruta dentro de la canasta están vistos desde arriba, provocando un desfase lateral de la cesta y asa, mientras que una pera de mayor tamaño al lado derecho sirve de contrapeso para estabilizar la composición. Finalmente, la audacia espacial es escalonada y las pequeñas zonas de color forman el barroquismo de la pintura.
La recurrencia de las manzanas en su pintura es notable. Según Meyer Schapiro, la gratitud de Zola por la defensa de Cézanne le llevó a dejarle una canasta de manzanas, lo que pudo motivar a Cézanne a pintar este fruto una y otra vez. Para Guy Davenport, el simbolismo pastoral de Virgilio, donde Alexis recibía manzanas de Corydon, también pudo haber influido, siendo quizás una forma inconsciente de Cézanne de devolver el regalo a su entrañable amigo.

La Cebolla en Rama (Allium fistulosum)
Descripción Botánica y Nombres Comunes
Allium fistulosum, conocida comúnmente como cebolla blanca (Ecuador), cebolleta (España), cebollita china (Perú), cebolla de verdeo (Argentina y Uruguay), cebolla larga, cebolla en rama o cebolla junca (Colombia), entre otros nombres regionales, es una especie del género Allium, descrito por Carlos Linneo. Su nombre genérico es muy antiguo, usado por romanos y griegos. Es una planta originaria de Asia, posiblemente Siberia o China.
Las raíces de Allium fistulosum se producen en la base del tallo, son fasciculadas y poco abundantes, midiendo hasta 30-45 cm verticalmente y unos 3 cm horizontalmente. Cada hoja tiene una base larga y carnosa que se une estrechamente con las bases de las demás hojas, formando un seudotallo envuelto por láminas finas. Las hojas son tubulares, de 25-35 cm de largo y 5-7 mm de diámetro. El tallo verdadero es un disco comprimido, de donde parten las raíces y la base de las hojas. El tallo floral es hueco y cilíndrico, terminando en una umbela de pedicelos cortos y forma ovalada.
Su forma característica es alargada y de poco grosor. Sus hojas y tallos son huecos y más delgados que los del puerro. Su sabor es más dulce y delicado que el de la cebolla común, aportando un gusto más refinado a los platos gracias a sus hojas de verde intenso y buen aroma.
Usos y Cultivo
La utilización de la cebolleta es tan antigua como la humanidad. En la cocina asiática, especialmente en el este y sudeste, es un ingrediente importante, usada en platos japoneses como la sopa miso o el takoyaki. Para su uso culinario, algunos recomiendan aprovechar solo su parte blanca y tres o cuatro centímetros de su parte verde. Su conservación no va más allá de ser guardada o congelada en la nevera.
Además de su uso culinario, la cebolla de verdeo ha sido utilizada en la medicina tradicional. El bulbo fresco o cocido se usa para tratar dispepsia, esplenomegalia, hipertensión, ictericia y prolapso rectal. La tintura, infusión en vino o jugo se usa para tratar afecciones renales, intestinales y respiratorias, trombosis coronaria, edema y enfermedades exantemáticas.
La cebolla puede propagarse por semilla sexual o por hijuelos. En regiones con estaciones se utiliza más el primer sistema, mientras que en el trópico, donde la planta no suele producir semilla sexual, se emplea la siembra por hijuelos. La distancia de siembra es de 50-80 cm entre surcos y de 30-40 cm entre sitios, colocando dos o tres hijuelos gruesos y bien formados por sitio en la propagación asexual.
La Allium fistulosum se cosecha arrancando todas las plantas o deshijando, que consiste en sacar unas cebollas y dejar otras para que la plantación continúe. Esta es la forma más frecuente de cultivo, haciendo el primer corte a los cuatro o seis meses y los siguientes cada tres o cuatro meses, según la temperatura ambiental local. Comúnmente, la cebolla recogida se lava, se le corta una pequeña parte de su base (solo las raíces) y se empaca en sacos de yute o fique.
Nutrición y Etimología
La cebolla verde es una excelente fuente de nutrientes esenciales, incluyendo vitamina K, vitamina C, folato, beta carotenos, compuestos de azufre, fibra, varios minerales y agua.
El nombre en inglés británico, "Welsh onion", es engañoso, ya que no significa que provenga de Gales. "Welsh" preserva el significado original del "antiguo inglés" welisc, que significa "extranjero". En el resto de los países de habla inglesa se las llama "Green Onions".
