La expresión "carne de cañón" se refiere a una persona o grupo de personas, usualmente de una posición social muy baja, que son expuestas sin miramientos a sufrir cualquier tipo de daño, incluido la muerte. Este término, que tiene connotaciones despectivas, se aplica históricamente a militares, a menudo de bajo rango, que eran enviados al fuego enemigo a sabiendas de su clara inferioridad y con la certeza de que sufrirían un número muy elevado de bajas. Esta decisión se tomaba bajo la premisa de que existía un objetivo estratégico suficiente.
Las jerarquías militares tradicionales solían estar compuestas por nobles y señores, lo que permitía una consideración utilitarista de la tropa. Como se expresa en el dicho: "Bah, bastante buenos para ensartarlos en una pica; carne de cañón, carne de cañón. Llenarán una fosa tan bien como cualquiera. En fin, hombre, mortales, mortales."

El término "carne de cañón" también ha sido adoptado por corrientes políticas de izquierda y revolucionarias para referirse a la utilización de mano de obra barata de manera instrumental, equiparándola al proletariado. Esta connotación se observa en frases como: "...sus hijos, si el opio no los manda a la sepultura, se convierten en carne de cañón para las cuadrillas."
La Real Academia Española define "carne de cañón" como "Tropa inconsideradamente expuesta a peligro de muerte".
En el contexto de la obra de Karl Marx, específicamente en "El capital: crítica de la economía política", se aborda la "Producción progresiva de una superpoblación o de un ejército industrial de reserva". Autores como Edward Reiss y Santiago Jordán, en su obra "Una guía para entender a Marx", mencionan la página 39 del Texto Marx: Manuscritos de París, Vol 5, ed. Siglo XXI, ISBN 83-323-1033-6, que podría relacionarse con esta temática.
La expresión "Huelga de vientres" y los medios prácticos para evitar familias numerosas, discutidos por Luis Bulffi de Quintana en una edición de 1906, también tocan indirectamente la cuestión del valor y la explotación de la vida humana, un tema que resuena con la idea de "carne de cañón". La comprensión tardía de esta expresión por parte de algunos individuos subraya la complejidad de las dinámicas sociales y económicas.
El Significado de "Presidio"
La palabra "presidio" proviene del latín "praesidium", que significa "guarnición militar", "protección" o "ayuda". Según la Real Academia Española, "presidio" tiene varias acepciones:
- Establecimiento penitenciario donde los penados por graves delitos cumplen sus condenas, privados de libertad.
- Conjunto de presidiarios de un mismo lugar.
- Pena consistente en la privación de libertad, señalada para varios delitos, con diversos grados de rigor y de tiempo.
- Guarnición de soldados que se destinaba a la custodia y defensa de plazas, castillos y fortalezas.
- Ciudad o fortaleza que podía ser guarnecida por soldados.
- (Uso poco común) Auxilio, ayuda, socorro, amparo.
- (En plural) Pena de servir forzado en las guarniciones de castillos y fortalezas, impuesta a ciertos reos.
La Situación Penitenciaria en Ecuador: Hacinamiento y Sobrecarga
La reciente aprobación de un nuevo Código Penal Integral en Ecuador, que en general endurece y acumula las penas, ha puesto de manifiesto el empeoramiento de la situación en las cárceles. El ministro de Justicia, Lenin Lara, ha reconocido que las cárceles del país están hacinadas, operando al 200% de su capacidad. Un recuento reciente de presos revela un incremento excepcional de personas privadas de la libertad, con 23.819 reos detenidos en centros con capacidad para albergar, con dificultades, a unos 18.000, según Patricia Echeverría, activista en favor de los reos.
La mayor concentración de presos se registra en Guayaquil, con 8.316 reos, siendo el Centro de Rehabilitación de Varones Nro. 1 el más poblado del país, con 6.807 internos. Quito le sigue con 3.966 presos, y el Centro de Detención Provisional Nro. 1 es la cárcel con mayor cantidad de reos en la capital, albergando a 1.383 personas.

Esta situación preocupa a Patricia Echeverría, quien lleva más de una década trabajando por los derechos de los presos. Señala un incremento del 90% en la población penitenciaria en el último lustro, a pesar de los esfuerzos de la Defensoría Pública y los indultos a "mulas del narcotráfico". El aumento se atribuye a la prisión preventiva y a la captura de "los más buscados".
Una vía para aliviar la carga de los reos sería que el Ministerio de Justicia acelere la aplicación de beneficios como prelibertades y rebajas de penas. El ministro Lenin Lara ha heredado una situación crítica, con cárceles en pésimas condiciones de vida, pandemias y violencia. A pesar de la voluntad de invertir en rehabilitación social, las autoridades no han logrado revertir la tendencia.
El expresidente Rafael Correa denunció el sobrecosto de una de las cárceles inauguradas durante su gobierno en Guayaquil, cuyo presupuesto se disparó de 35 a 60 millones de dólares. El Movimiento de Derechos Humanos Mahatma Ghandi, del cual Echeverría forma parte, describe la rutina de los miles de presos hacinados: duermen hasta el mediodía, almuerzan tarde, pasan tiempo en los patios y las celdas, juegan mesa, ven televisión o billar. La falta de productividad y proyectos de autorrehabilitación es notable.
Existe la percepción de que el nuevo Código Integral Penal (COIP) resultará en un mayor número de detenidos, junto con el endurecimiento de penas y la acumulación de condenas hasta 40 años. Echeverría advierte sobre un posible incremento de la violencia dentro de las cárceles si no se controlan las sustancias ilícitas, lo que podría hacerlas "ingobernables".
Tema: "La crisis penitenciaria en Ecuador"
Prisión Preventiva y Sistema Judicial
Una investigación de la Fundación para el Debido Proceso, con sede en Washington D.C., realizada en Colombia, Argentina, Ecuador y Perú, determinó problemas inversamente proporcionales entre la independencia de la justicia y el abuso de la prisión preventiva. Se señala que, bajo la "ideología de la seguridad ciudadana", la prisión preventiva se aplica indiscriminadamente a una amplia gama de delitos.
Se habla de un "híperpunitivismo" expresado en el COIP. A pesar de una aparente disminución de presos sin sentencia, la población carcelaria ha crecido a niveles que desbordan la capacidad institucional. El informe también destaca la injerencia de autoridades de seguridad en la justicia, asegurando que cualquier decisión judicial culmine en prisión, siendo el caso ecuatoriano particularmente señalado por la aplicación automática e inmediata de la prisión preventiva.
El expresidente Correa, en 2012, afirmó que anteriormente más de la mitad de los presos en delito flagrante quedaban en libertad, y que la transformación judicial actual repercute en una mejor seguridad ciudadana. La política del gobierno ha sido atribuir el abuso de la caducidad de la prisión preventiva y la aplicación de medidas cautelares por parte de los jueces como causas de la inseguridad, lo cual sirvió de argumento para la consulta popular de 2011, que permitió al Ejecutivo asumir la administración de justicia.
El informe de la Fundación para el Debido Proceso sugiere que, tras el referendo de 2011, hubo un cambio en el criterio para ordenar medidas cautelares distintas a la supresión de la libertad. Se pasó de una facultad constitucional para que el juez ordenara medidas precautorias distintas a la prisión preventiva a una convicción legal y condicionada, donde las medidas no privativas de libertad se aplican según lo establecido en la ley.
Reflexiones sobre Política Penal y Criminalidad
Desde la perspectiva de penalistas, investigadores y académicos, la política penal es un problema complejo que requiere un análisis detallado. Se critica la tendencia a simplificar la cuestión y a utilizar la "inseguridad ciudadana" para obtener réditos políticos. Se enfatiza la necesidad de aproximarse a esta realidad como un fenómeno complejo, apelando a las ciencias y al conocimiento, incluida la historia, para entender el proceso de la criminalidad.
Se recuerda que las islas Galápagos fueron utilizadas como sitio de extrañamiento penal desde 1832 hasta 1958. El Código Penal ecuatoriano, de origen napoleónico, importó una visión antropológica y antropométrica, dando lugar a un sistema penitenciario centrado en "calibradores".
La idea de que un aumento de la pena disuadirá el delito se considera un argumento falso, ya que no hay evidencia de que funcione. La creencia de que las cárceles están llenas porque se está combatiendo el delito es cuestionada; se argumenta que se crean cárceles y se llenan de inmediato, a veces reubicando miles de internos en instalaciones existentes.
Se señala que la afirmación más impopular en Ecuador es la de no encarcelar, bajo la premisa de que todos los "delincuentes" deben estar en la cárcel. Sin embargo, se sostiene que la cárcel nunca ha cumplido su propósito declarado. La delincuencia se presenta como un parapeto que oculta las ilegalidades de las clases dominantes. Mientras se encarcela a gente pobre, los delitos de corrupción o mala gestión que afectan a la salud pública (por ejemplo, un hospital que no funciona) son equiparados a un tipo de "muerte" para la sociedad.
La representación del peculado en la cárcel es mínima, y las prisiones están llenas de personas seleccionadas como "carne de presidio". Existen mecanismos sociales y económicos que determinan quiénes van a la cárcel, lo que explica la superpoblación en prisiones de todo el mundo, como el caso de latinos y negros en Estados Unidos.
El incremento de presos en Ecuador se atribuye a la presión social, política y mediática para resolver cada problema con el encarcelamiento. Se considera fundamental que el Consejo de la Judicatura establezca sistemas de supervisión del funcionamiento interno y de cómo la justicia penal juzga, reconociendo que el sistema de justicia penal es un sistema de intermediación que, en ocasiones, no cumple su función adecuadamente.
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