Garbanzos con Calabaza: Beneficios Nutricionales y Versatilidad Culinaria

Los garbanzos y la calabaza (también conocida como zapallo en algunas regiones) son dos alimentos altamente nutritivos y versátiles que ofrecen una gran cantidad de beneficios para la salud. Su combinación en la dieta no solo enriquece el perfil nutricional de los platos, sino que también aporta sabores y texturas muy agradables, convirtiéndolos en opciones excelentes para una alimentación equilibrada.

Plato colorido de garbanzos y calabaza asada, con hierbas frescas

La Calabaza: Una Hortaliza Cargada de Vitaminas y Bajos Aportes Calóricos

La calabaza es una completa hortaliza de temporada, versátil en la cocina y cargada de vitaminas. Que su gruesa y complicada cáscara no sea un impedimento para incluirla en la lista de compra, porque sus colores llamativos, su característico sabor y sus propiedades nutricionales la convierten en una magnífica opción, especialmente para los menús de otoño.

Propiedades Nutricionales de la Calabaza

La calabaza es un alimento con un bajo aporte calórico. Siendo el 90% agua, con una cantidad baja de hidratos de carbono y grasas, las verduras en general son muy saciantes y aportan muchas vitaminas.

  • Vitaminas: Las vitaminas que contiene consiguen que su consumo sea muy atractivo, destacando la Provitamina A y la Vitamina C, que se encuentra en buenas cantidades y es muy beneficiosa para el organismo.
  • Détox natural: En su formato exprimido se pueden obtener otros beneficios añadidos.
  • Ácidos grasos: Un formato muy práctico de consumo de este alimento son sus semillas, las pipas de calabaza. Estas se pueden comer como aperitivo o añadirlas como ingrediente a las ensaladas, y aportan ácidos grasos Omega 3 y 6.

Tipos y Usos Culinarios de la Calabaza

Existen diversas variedades de calabaza. La de verano suele tener una forma más o menos alargada, con colores que varían entre el blanco, verde y amarillo. La de invierno es más dulce, pero también más seca. Al tener la piel más gruesa se conserva durante más tiempo, aunque requiere ser retirada para su consumo. Con una de sus variedades se prepara el conocido cabello de ángel, tan apreciado en repostería. Este tipo también es el que todos conocemos como símbolo de Halloween.

La calabaza ofrece múltiples posibilidades en la cocina:

  • Recetas frías: Como cremas o sopas frías, similares al gazpacho, donde se emplea calabaza asada en vez de tomate.
  • Platos calientes: Una opción ideal para el otoño e invierno, incluyendo cremas donde se puede usar únicamente calabaza o una mezcla de verduras de temporada.
  • Versión dulce: Con rellenos o en postres como el cabello de ángel.
Corte transversal de calabaza fresca, mostrando sus semillas y textura interna

El Garbanzo: Un Pilar Nutricional con Múltiples Beneficios

El garbanzo es una especie de leguminosa muy apreciada desde tiempos remotos en la cocina. Se trata de la semilla de la planta del garbanzo (Cicer arietinum).

Origen e Historia del Garbanzo

No hay unanimidad a la hora de señalar su origen: unos lo sitúan en la cuenca mediterránea y otros en Asia occidental. En cualquier caso, se remonta a tiempos prehistóricos, ya que se han encontrado indicios de su presencia en excavaciones preneolíticas en Sicilia. Además, se tiene constancia de que era bien conocido en el antiguo Egipto, Babilonia, Persia y la India, donde todavía es utilizado por la medicina ayurvédica para combatir enfermedades de la piel.

El garbanzo también era un alimento habitual para los griegos, romanos y cartagineses, quienes lo introdujeron en España. Hoy en día, la mayor parte de la producción mundial se concentra en la India y Pakistán, aunque también se encuentran cultivos importantes en Líbano, Siria, Turquía o Irán. En Sudamérica destacan las plantaciones de garbanzos de Argentina, Colombia y Chile.

Tipos de Garbanzos en España

De entre las variedades de garbanzo que se pueden encontrar en España, el más consumido es el castellano, de tamaño medio, forma esférica y color amarillento. También existe el garbanzo blanco, más grueso y alargado, con surcos marcados y color amarillo claro, apreciado por su calidad y cultivado en Andalucía y Extremadura. Otra variedad española es el garbanzo venoso andaluz, grueso y alargado, de sabor fuerte, básicamente cultivado en Granada. El garbanzo predosillano, propio de Andalucía y Castilla, es de pequeño tamaño y forma redonda.

Varios tipos de garbanzos secos en recipientes, mostrando sus diferencias de tamaño y color

Propiedades Nutricionales y Beneficios para la Salud de los Garbanzos

Legumbre indispensable en los pucheros tradicionales, el garbanzo destaca por ser una fuente de hidratos de carbono de absorción lenta, que producen una asimilación gradual de la glucosa. Esto evita el desequilibrio de los niveles de azúcar y genera una energía constante.

Su aporte proteico es asimismo interesante (20%), aunque se trata de proteínas incompletas debido a la falta del aminoácido esencial metionina. Esto se compensa fácilmente si en la misma comida hay otras fuentes proteicas; por ejemplo, la combinación de legumbre y cereal (como garbanzo y arroz) aumenta la calidad de sus proteínas.

La riqueza del garbanzo en fibra mejora el tránsito intestinal y contribuye a que la absorción de los hidratos de carbono sea todavía más lenta. Contiene muchos minerales, sobre todo calcio, fósforo, hierro, potasio, cinc y magnesio, y es especialmente rico en vitaminas B1, B6 y ácido fólico.

Su aporte de lípidos es algo mayor que en el resto de legumbres, exceptuando la soja, destacando la presencia de ácidos grasos insaturados, oleico y linoleico.

Beneficios específicos del garbanzo:

  • Salud ósea y nerviosa: Los altos niveles de calcio, fósforo y magnesio, junto con las vitaminas B, ejercen una protección sobre huesos, dientes y el sistema nervioso.
  • Salud cardiovascular y gestacional: Su gran riqueza en potasio, hierro y ácido fólico favorece la salud cardiovascular y es muy beneficioso para mujeres gestantes, ayudando a prevenir malformaciones en el feto.
  • Antioxidante y antiinflamatorio: Los oligoelementos zinc y selenio, junto al betacaroteno, tienen acción antioxidante y antiinflamatoria.
  • Energía y antifatiga: Su aporte de carbohidratos y proteínas lo hace muy adecuado para estados de astenia, niños, adolescentes y personas que realizan esfuerzos físicos, como los deportistas.
  • Control de la diabetes: Al ser un alimento energético por su riqueza en hidratos de carbono (alrededor del 50%) pero de absorción lenta y progresiva, los garbanzos son bien tolerados por los diabéticos.
  • Regulación de la tensión arterial: Por su elevado contenido en potasio y la escasa presencia de sodio, el garbanzo favorece la diuresis o excreción de orina, siendo beneficioso en casos de hipertensión arterial, litiasis renal y para eliminar un exceso de ácido úrico. El profesor H. Leclerc, un pionero en dietética, recomendaba una sopa diurética de garbanzos.
  • Favorece la digestión: Por su riqueza en fibra, el garbanzo es bueno para el estómago y ayuda a las funciones del intestino, combatiendo el estreñimiento y los parásitos intestinales.
  • Antiestrés: Debido a su notable contenido en magnesio, fósforo y vitaminas del grupo B, necesarios para el sistema nervioso y muscular, el garbanzo es adecuado para afrontar situaciones de tensión psicofísica y de estrés.

Las legumbres, en general, contienen más calorías que las verduras, pero también muchos nutrientes (especialmente proteínas), lo que las convierte en una excelente alternativa a la carne si se sigue una dieta vegana o vegetariana.

El Garbanzo en la Cocina: Preparación y Combinaciones

El garbanzo ofrece muchas posibilidades en la cocina, permitiendo la preparación de platos muy diversos y consistentes, desde pucheros y potajes de invierno hasta ensaladas de verano. Aunque el consumo de garbanzo en conserva es cada vez más frecuente, vale la pena comprarlo seco y cocerlo en casa, ya que la textura es mejor, se controla el contenido en sal, está libre de conservantes y aditivos, resulta más económico y su sabor es más aromático e intenso.

Al ser un alimento consistente, debe tomarse en cantidades moderadas y preferiblemente acompañado de cereales y hortalizas, como acelgas, espinacas o col, que potencian aún más sus efectos laxantes.

Combinaciones ideales para los garbanzos:

  • Hortalizas de raíz: Zanahoria, nabo o chirivía, que aportan sabor y textura, facilitando su asimilación.
  • Cereales: Complementan sus valores nutritivos, sobre todo si se emplean en la proporción adecuada: una parte de garbanzos por dos y media de cereal para complementar las proteínas.
  • Algas: Una fuente inestimable de minerales que enriquece el plato.

Cómo cocinar los garbanzos secos:

  1. Remojo: Dejarlos previamente en remojo durante 10-12 horas con algo de sal gruesa.
  2. Cocción inicial: A diferencia del resto de legumbres, los garbanzos deben echarse en la olla cuando el agua ya esté hirviendo. Es crucial calcular bien el agua para no tener que incorporar más caldo durante la cocción; si es necesario, añadir siempre agua caliente para no detener la ebullición, lo que endurecería la legumbre.
  3. Duración: La cocción ha de ser lenta y uniforme. Para 250 g de garbanzo crudo se necesitan 2-3 litros de agua. El tiempo varía (unas dos horas) según la variedad, la vejez del garbanzo y la calidad del agua. En olla a presión, el tiempo es mucho menor.
  4. Sal: Para evitar que la piel del garbanzo se endurezca, hay que echar sal al agua hacia el final de la cocción.

Otras formas de consumir garbanzos:

  • Germinados: En ensaladas.
  • Tostados: En una sartén o al horno, como tentempié.
  • Harina ("besan"): Muy utilizada en Oriente para rebozados, masas de buñuelos o como sustituto de huevos en tortillas veganas.
  • Hummus: Paté de garbanzos triturados con limón, aceite de oliva y agua, popular en Oriente Medio.
  • Falafels: Bolitas fritas a base de garbanzos, cebolla, ajo, perejil y cilantro.

Cómo evitar las flatulencias al consumir garbanzos:

El inconveniente de las flatulencias se atribuye a la presencia de hidratos de carbono complejos y su riqueza en fibra. Para mitigarlo:

  • Remojo y lavado: Lavar con abundante agua y dejar largo tiempo en remojo antes de cocer.
  • Triturar la piel: Una vez cocidos, es aconsejable triturar su piel mediante un pasapuré.
  • Añadir carminativos: Incorporar al agua de cocción un trozo de alga kombu o hierbas con propiedades carminativas, como salvia, tomillo, cilantro, ajedrea o comino.
  • Condimentos: Utilizar laurel, perejil, pimentón dulce o picante, y ajo. Para un toque exótico, salsa de soja o miso.

Conservación de los garbanzos:

Los garbanzos secos suelen conservarse durante mucho tiempo, pero es preferible comprarlos en establecimientos con rotación continua. Deben adquirirse de tamaño y color uniformes, y conservarse en un lugar fresco y seco. Cocidos, se pueden guardar en la nevera varios días, aunque el tiempo de conservación será menor si van acompañados de otros ingredientes como patata, pimiento o col.

Garbanzos cocidos en un cuenco de madera, listos para ser utilizados

Recetas Destacadas: Garbanzos con Calabaza

La combinación de garbanzos y calabaza es ideal para crear platos nutritivos y llenos de sabor, aprovechando los beneficios de ambos ingredientes.

Guiso o Estofado de Garbanzos y Calabaza

Una excelente opción para disfrutar de estos ingredientes es un guiso. Se puede preparar un guiso de garbanzos con calabaza, que aportará la consistencia de la legumbre y la dulzura y textura de la hortaliza.

Garbanzos Salteados con Calabacitas (Zapallo)

Esta preparación es rápida y permite conservar los nutrientes y texturas de ambos ingredientes:

  1. Preparación de Garbanzos: Deja remojar los garbanzos de 8 a 12 horas. Vacía el agua. En una olla, coloca agua nueva y ponla a hervir junto con una hoja de laurel y un poco de sal. Vacía los garbanzos hidratados una vez que el agua esté hirviendo y cuece alrededor de una hora hasta que estén suaves. Retira la espuma que se forma en los primeros minutos.
  2. Preparación de Arroz (acompañamiento opcional): Enjuaga y lava el arroz en un colador hasta que quede transparente. En una olla, agrega el arroz, el doble de agua y sal. Cocina a fuego medio alrededor de 15 minutos hasta que hierva, el agua se absorba y los granos estén suaves.
  3. Salteado de Verduras: En un sartén con un poco de aceite, cocina la cebolla, el ajo, jitomate y chile serrano. Después, agrega las calabacitas (zapallo) para que se suavicen un poco.
  4. Unión de ingredientes: Por último, agrega los garbanzos cocidos al salteado. Sirve caliente, quizás acompañado del arroz.

Calabaza Rellena de Garbanzos

Una receta más elaborada y vistosa que combina la dulzura de la calabaza asada con la riqueza proteica de los garbanzos:

  1. Asar calabazas y pimientos: Lava el pimiento y envuélvelo en papillotes junto con los ajos sin pelar. Envuelve igual las calabazas. Introduce estas en el horno precalentado a 180º y ásalas 15 minutos. Luego mete los pimientos y hornea 15 minutos más.
  2. Preparar el relleno: Corta una tapa a las calabazas asadas, retira las semillas y vacíalas. Tritura la pulpa de la calabaza con casi todos los garbanzos cocidos, tahini, sal, un chorrito de limón y los ajos pelados asados.
  3. Rellenar y servir: Rellena las calabazas con esta mezcla y calienta brevemente antes de servir.

Potaje de Garbanzos con Calabaza y Espinacas muy fácil y súper delicioso

Falafels con salsa de yogur y remolacha

Aunque no incluye calabaza, es una excelente manera de disfrutar los garbanzos:

  1. Preparación de la masa (40' + 12' de cocción; unos 3' aprox. por tanda): Deja los garbanzos en remojo toda la noche. Escurre y tritura. Pica finamente la cebolla y el ajo, y mezcla con los garbanzos triturados, las hierbas picadas y algo de agua hasta conseguir una masa de consistencia grumosa. Agrega la levadura y, una vez bien mezclada, deja reposar un mínimo de media hora.
  2. Preparación de la salsa: Prepara la salsa mezclando el aceite y el yogur. Bate manteniendo la batidora en el fondo del vaso para conseguir la emulsión. Añade la remolacha y la sal, y vuelve a batir todo. Si la salsa no espesa lo suficiente, añade más aceite.
  3. Formar y cocinar falafels: Cuando la masa ya ha reposado lo suficiente, moldea los falafels, tratando de escurrir el líquido sobrante.

Información nutricional (ejemplo para Falafels): Proteínas: 10 g; Hidratos de carbono: 28 g; Grasas: 27 g.

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