El cabaret, un fenómeno cultural que ha trascendido épocas y fronteras, se caracteriza por su mezcla única de música, danza, comedia y, a menudo, actuaciones dramáticas. Este tipo de entretenimiento se presenta generalmente en ambientes íntimos, provocadores y atrevidos, donde los artistas interactúan directamente con el público. Su interpretación y contexto cultural han evolucionado desde sus orígenes a finales del siglo XIX hasta convertirse en un referente de expresión artística y crítica social.

Orígenes y Características del Cabaret
El cabaret, cuyo nacimiento se sitúa en Francia a finales del siglo XIX, se distingue por varios aspectos clave. La presencia de música y danza en vivo es fundamental, abarcando géneros como el jazz, la chanson francesa y, ocasionalmente, música clásica o contemporánea. Las rutinas de baile varían desde lo elegante hasta lo audaz y experimental, siendo una parte integral del espectáculo.
Las temáticas tratadas en muchos cabarets, especialmente en los primeros del siglo XX, a menudo desafiaban las normas sociales, explorando cuestiones de sexualidad, política y sátira. Este fenómeno tiene un estrecho vínculo con la vida nocturna parisina, especialmente en lugares emblemáticos como el Moulin Rouge y Le Chat Noir. Estos locales no solo eran populares entre el público general, sino que también servían como puntos de encuentro para artistas, escritores e intelectuales, reflejando un estilo de vida bohemio.
El significado de la palabra "cabaret" fue evolucionando. En el siglo XXI, muchas personas, en español, la utilizan para referirse a locales nocturnos que presentan espectáculos de revista o de variedades, seguramente por la popularidad de cabarets como el Moulin Rouge o el Folies Bergère y la influencia de la película Cabaret de Bob Fosse. Sin embargo, en otros idiomas, la evolución fue diferente.
Clasificación de los Cabarets
Los cabarets pueden distinguirse por su tamaño y oferta:
- Son pequeños o de tamaño medio, no suelen tener un restaurante, pero siempre tienen un bar. Actúan principalmente cantautores, cantantes, músicos y orquestas de jazz, aunque no exclusivamente ni en todos los lugares. En inglés, este tipo de cabaret se denomina French cafe o, simplemente, café o club.
- Son grandes, tienen un bar y un restaurante, y presentan revistas de gran espectáculo, que son del agrado de muchos turistas.
Algunos cabarets -no tradicionales- tienen un bar, pero no sillas ni mesas, o claramente insuficientes para que la mayoría de los espectadores puedan sentarse, lo que suele hacerse para aumentar el aforo de la sala. Por ejemplo, el Cabaret Sauvage de París tiene una capacidad de 600 espectadores sentados y de 1200 de pie.
El Cabaret frente al Music Hall
Los primeros espectáculos de cabaret no tenían prácticamente ninguna semejanza con el music hall, ya que consistían, principalmente, en actuaciones de bailarinas de cancán, cantautores y travestis (y también mujeres disfrazadas de varones), espectáculos que no formaban parte del repertorio habitual del music hall. Además, el cancán había sido prohibido por la censura en el Reino Unido durante la época victoriana. De todos modos, hay países, como el Reino Unido, en los que el público prefería los espectáculos de music hall, o Estados Unidos donde se inclinaban por los de burlesque. En España, la revista tuvo más éxito que el cabaret. Aunque cabarets muy famosos como el Moulin Rouge o el Lido son conocidos por sus revistas, la mayoría presentan espectáculos de variedades, es decir, números de baile, canto, pantomima, prestidigitación, striptease y transformismo, entre otros.
El Cabaret en el Contexto Europeo

Le Chat Noir (Caveau Artistique), fundado en el barrio bohemio de Montmartre de París en 1881, fue el primer cabaret famoso. Entre sus clientes habituales se encontraban muchos escritores, pero la mayoría eran pintores y estudiantes de Bellas Artes. En 1889, en el barrio rojo parisino de Pigalle, fue construido el Moulin Rouge (Bal du Moulin Rouge), donde lo más característico eran las bailarinas de cancán. El primer escándalo notable en el Moulin Rouge ocurrió en 1893 por un desfile de Quat'zarts (carnaval), organizado por los estudiantes de Bellas Artes. Las Folies Bergère, en París, inaugurado como music hall en 1869, comenzó a presentar espectáculos de cabaret en los años 1890.
Fue en los cabarets donde aparecieron los primeros travestis en un escenario de la modernidad y también donde se presentaron las primeras pantomimas de homosexuales. Una de las más famosas fue, la pantomima lésbica Rêve d'Égypte (Sueño de Egipto), protagonizada por la actriz y pin-up Colette y la marquesa de Morny, que se presentó en el Moulin Rouge en 1907.
CABARET-BERLIN 1919-1933: DIE WILDE BÜHNE (La scène sauvage; The Wild Scene; La Escena Salvaje)
En los años veinte y principios de los años 30, Weimar, Berlín, se convirtió en la capital mundial del cabaret, hasta la llegada de Adolf Hitler al poder. Muchos artistas alemanes de cabaret se exiliaron por no estar de acuerdo con la ideología nacionalsocialista, o por ser judíos o de origen judío. El cabaret nació como espectáculo contestatario, pero, al popularizarse internacionalmente, dejó de ser así en muchos casos.
En 1951, abrió sus puertas el Crazy Horse de París, muy notable por su carácter innovador, esteticista y vanguardista. En los años 1960, aparece en París una nueva forma de cabaret llamada café-théâtre. La época dorada del cabaret se extendió desde finales del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.
La Belle Époque Chilena: Un Contexto Social de Diversión y Espectáculo
La lejanía de Chile con la Primera Guerra Mundial permitió que la belle époque cruzara la barrera de 1914 y se extendiera con comodidad hasta los locos años veinte. Sus primeras expresiones se manifestaron en el país con el exotismo del diseño y la decoración interior de comienzos de la década de 1890, pero especialmente en el mundo de la diversión, la música de baile y la sociabilidad moderna.
La música apareció como el arte que convocaba a esta embriaguez colectiva de sentidos, donde la poesía, la danza y la representación social se sumaban al beber, al comer y al fumar, desembocando en el paroxismo de las fiestas de la primavera. La belle époque se manifestó en Chile en espacios de socialización privados, públicos y semipúblicos, destacándose el salón, la casa de canto, el dancing y el cabaret.
El Salón Chileno y los Nuevos Bailes
En la época del Centenario, el salón chileno continuaba siendo un espacio de encuentro y reconocimiento social, donde se formaban alianzas políticas, comerciales y amorosas mientras se cultivaban las letras, la música, el baile, la conversación y las buenas maneras. Sin embargo, en la década de 1910, el salón chileno se abrió a un mayor rango de influencias, conviviendo las danzas europeas decimonónicas con géneros folclóricos chilenos y con los primeros bailes negros de salón. Convertido en sala de fiestas, pista de baile o sala de conciertos, el salón proyectaría su sistema musical y social hacia distintos ámbitos de la vida musical chilena del siglo XX.

La generalizada costumbre de bailar en las ciudades chilenas de la belle époque se manifiesta en la proliferación de guías de baile escritas por maestros locales. La abundancia de estas guías permitía consolidar la práctica del baile en el salón chileno, pero también la reglamentaba y conducía, constituyéndose en manuales de comportamiento social. La consigna era sociabilidad, higiene y educación, pues el baile no solo era concebido como una forma de diversión, sino que cumplía funciones de representación social y urbanidad. Además, era promovido como ejercicio físico, en una época en que aumentaba la costumbre de hacer deporte, respondiendo a la creciente influencia de la esfera inglesa.
Los locos años veinte produjeron una verdadera eclosión de bailes en Chile, destacándose el tango argentino y el maxixe brasileño, popularizados desde París a comienzos de la década de 1910, y el charleston y el shimmy, difundidos desde Estados Unidos pocos años más tarde. Estos bailes eran portadores de raíces negras, que transformarían radicalmente la forma de experimentar los cuerpos al bailar. El público chileno de la Década del Centenario no había tenido un contacto directo ni regular con el mundo negro. El primer y más fuerte impacto de música y danza negra llegó desde París y se llamó Josephine Baker.
El Espectáculo Frívolo y el Cuplé
La negritud se puso de moda entre intelectuales y artistas europeos, y las fuerzas ocultas del mundo irracional llegaron a oxigenar el exacerbado positivismo de la Europa de fin de siglo. El impacto de Josephine Baker en el medio chileno se sedimentaba en el auge que el espectáculo frívolo alcanzaba durante la belle époque con el desarrollo del cuplé, las revistas y las variedades, que se sumaban a la zarzuela como los géneros preferidos por el público de habla hispana.

A comienzos del siglo XX, el panorama músico-teatral se caracterizaba por una extremada imbricación de todo lo existente: género grande (zarzuela en tres actos y comedia), género chico (zarzuela en un acto y sainete) y género ínfimo (revista y variedades). Dentro de este panorama, era necesario equilibrar la presión del mercado por generar nuevas fórmulas rentables que se adaptaran a los cambios de gusto y mentalidad del nuevo siglo, con la continuidad propia de una cultura de masas proclive a utilizar viejos moldes y desarrollar espectáculos derivativos. Los géneros de un acto eran ideales para darle cabida a lo nuevo y masificar lo viejo en funciones de una hora o "tandas" a precios populares, que eran repetidas varias veces cada tarde.
El género ínfimo estaría dominado por la presencia de la estrella femenina, acentuándose el carácter picaresco o sicalíptico del espectáculo. De este modo, abundarían los cuplés de doble sentido y los números de erotismo exótico, donde bailarinas vestidas de odaliscas turcas o de esclavas orientales colmarían las fantasías de un público masculino que comenzaba a liberarse de las rígidas normas de la era victoriana.
Las artistas de variedades eran divididas en "excéntricas" (gimnastas, acróbatas, magos, malabaristas y virtuosas de todo género) y "aristocráticas" (parejas de baile, bailarinas exóticas y cupletistas, que eran las primas donnas de las variedades). Chile fue una plaza importante para las cupletistas españolas en gira por América Latina en las décadas de 1910 y 1920. La Goya, La Argentinita y Raquel Meller, están entre las cupletistas más importantes llegadas al país durante la belle époque, legando el modelo para el cultivo del cuplé en suelo chileno. Compositores y cantantes chilenos desarrollaron una modesta pero sostenida labor en el cuplé, que incluso llegó a influir en la música folclórica nacional. El poeta español Manuel Machado describió el cuplé como un género suficientemente ambiguo: "Apachesco, sicalíptico / ingenuo, picante / (monoestrófico o políptico), declamatorio o danzante."
Las Fiestas de la Primavera y su Legado
La belle époque chilena encontraba su máxima expresión en las fiestas de la primavera, modelo de organización, arte e ingenio para la élite social de comienzos del siglo XX. Se utilizaban los mejores teatros de la ciudad y participaban las familias más conocidas con sus candidatas a reina, pajes y corsos florales. Desde comienzos de los años veinte, las federaciones de estudiantes comenzaron a participar activamente de estas fiestas, agregándoles un tono burlesco con sus veladas bufas, donde parodiaban los Juegos Florales con los que culminaba la coronación de las encumbradas reinas.
Desde un presente socialmente fragmentado, observamos con admiración cómo, mediante prácticas colectivas de baile, canto y audición compartida, los antepasados forjaron sus emociones, alimentaron sus sueños, interpretaron realidades y labraron sus cuerpos. Se trata, en definitiva, de una práctica social y de un repertorio artístico que posee un valor patrimonial debido a que ha contribuido a forjar la identidad urbana moderna del chileno.
Recreación de la Belle Époque Chilena
Como cierre de su XXXVIII temporada oficial de conciertos, y con el auspicio del Programa de Estudios Históricos Musicológicos de la PUC, el Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile presenta un concierto-espectáculo donde se recrea el repertorio musical, los bailes, los trajes, el comportamiento y los decorados de la belle époque chilena. Un elenco de 70 destacados artistas pone en escena el Santiago de la belle époque, en un viaje sonoro y visual hacia los orígenes de nuestra identidad urbana moderna. El espectáculo posee seis partes tituladas "Salón del Centenario", "Orquesta de Señoritas", "Cuplé en el Politeama", "Terraza del Forestal", "Dancing Lido" y "Fiestas de la Primavera".
El Musical "Cabaret": Un Ícono Cultural
El musical Cabaret, ambientado en el Berlín de 1929, cuando el nazismo comenzaba a tomar fuerza, ofrece una mirada provocadora y desgarradora en una época de grandes cambios y tensiones. A través de los ojos del maestro de ceremonias (Emcee) del Kit Kat Klub, el musical nos muestra el romance otoñal entre Fräulein Schneider, una mujer alemana que regenta la pensión, y Herr Schultz, un viudo judío propietario de una frutería. El Kit Kat Klub, con su atmósfera decadente y sus contagiosas melodías, sirve como una poderosa metáfora de los terribles cambios políticos que tuvieron lugar en los últimos días de la República de Weimar.

Cabaret es un musical que se distingue por su temática audaz, sus personajes complejos y su potente drama. La obra, escrita por Joe Masteroff (con música de John Kander y letras de Fred Ebb), fue presentada por primera vez con gran éxito en 1966 en el Broadhurst Theatre de Broadway, y llevada al cine en 1972 bajo la dirección de Bob Fosse, ganando ocho Premios Oscar, incluyendo el de mejor actriz para Liza Minnelli.
La trama se desarrolla a finales de 1929 en Berlín, justo antes del ascenso del régimen nazi. Cliff Bradshaw, un escritor estadounidense en busca de terminar su novela, se instala en una pensión para luego llegar al Kit Kat Klub, un cabaret lleno de personajes extravagantes que le sirven de inspiración. Allí, Cliff se involucra con la cantante británica Sally Bowles, una mujer hedonista y, al mismo tiempo, muy frágil, incapaz de enfrentar su realidad y las consecuencias de sus actos.
Producción Contemporánea y Vigencia
Recientemente, el Teatro Municipal de Las Condes ha presentado el musical Cabaret, cuya temática siempre ha sido provocadora y visualmente atractiva. La producción chilena, con un escenario bastante amplio, facilita el despliegue de una escenografía realista que sugiere una estética impactante para el público asistente. El colorido de los trajes y el vestuario de época son notables, y la inclusión de músicos en vivo al fondo del escenario sumerge mágicamente al espectador en un "Cabaret". La obra cuenta con al menos cuatro escenarios movibles que dan vida a locaciones como un vagón de tren, una habitación, un hostal y un puesto de frutas.
Las actuaciones son memorables, con actores que construyen personajes honestos y complejos. El actor que encarna a Emcee, el anfitrión del Kit Kat Klub Cabaret, logra dar con una interpretación casi surrealista de un tipo colérico, ambiguo y que goza de la entretención y la gala. Cabaret es un musical con una vigencia que no se agota; su temática provocadora y la potencia de sus personajes hacen que este drama siga conmoviendo. Con un buen ritmo y una narrativa que nunca decae, esta obra nos sumerge en una Alemania decadente y la emergente ideología nazi.
La dirección de la obra es asertiva, lúdica y colorida, abordando esa maldad intrínseca de intolerancia del ser humano. Cabaret nos lleva a una reflexión sobre la historia, las guerras, las ideologías y las migraciones, siendo una historia que debe seguir viéndose como una advertencia y no solo como entretenimiento.
Cabarets Destacados a lo largo de la Historia
- Le Chat Noir (París, 1881): El primer cabaret famoso, punto de encuentro de artistas e intelectuales.
- Moulin Rouge (París, 1889): Famoso por sus bailarinas de cancán y por ser un símbolo de la vida nocturna parisina.
- Folies Bergère (París, 1869): Originalmente un music hall, comenzó a presentar espectáculos de cabaret en los años 1890.
- Die Katakombe (Berlín, 1929-1935): Cabaret político y literario durante la República de Weimar.
- El Molino (Barcelona): Un cabaret icónico en España, cuya denominación original fue modificada durante el franquismo.
- Els Quatre Gats (Barcelona): Abrió sus puertas en 1897, lugar de encuentro de modernistas, donde se realizaron exposiciones de arte, veladas literarias y musicales, y espectáculos de títeres.
- El Plata (Zaragoza, España): Fundado en 1920 y aún en funcionamiento.
- Le Caveau de la Huchette (París): Famoso por su ambiente de jazz.
- Le Tabou (París): Un cabaret legendario de la postguerra.
- The Cavern Club (Liverpool): Donde se dieron a conocer The Beatles, aunque más un club de música que un cabaret tradicional.
- Cabaret Voltaire (Zúrich, 1916): Lugar de reunión de los dadaistas, como Hugo Ball y Tristan Tzara, al momento de su inauguración.
- Armenonville (Buenos Aires, 1910-1920): Un notable cabaret en Argentina.
- El Patio (Ciudad de México, 1938-1994): Un centro nocturno de etiqueta que presentó a grandes estrellas internacionales como Judy Garland, Édith Piaf y Joséphine Baker.
- El Capri (Ciudad de México, 1914-1985): El cabaret más exclusivo de México durante décadas, que recibió a Marlene Dietrich y atrajo a clientela como Marilyn Monroe.
- Cotton Club (Nueva York): Uno de los más famosos del mundo en los años 30, con estrellas como Cab Calloway y Ethel Waters.
- Opera Casino (El Cairo, 1926): Fundado por la bailarina libanesa Badia Masabni, fue el primer cabaret egipcio famoso.
- Crazy Horse (París, 1951): Destacado por su carácter innovador, esteticista y vanguardista.
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