El Último Tango en París: Análisis y Contexto de la Escena de la Mantequilla

La infame "escena de la mantequilla" de la película "El último tango en París", dirigida por el italiano Bernardo Bertolucci y estrenada en 1972, se ha convertido en una de las secuencias más polémicas de la historia del cine. Este drama sexualmente explícito, que narra una aventura entre un hombre de mediana edad, Paul, y una joven llamada Jeanne en un apartamento de la capital francesa, ha sido objeto de constante debate, especialmente en torno a las circunstancias de su rodaje y el impacto en la actriz Maria Schneider.

Origen de la Polémica: La Confesión de Bertolucci

La controversia resurgió con fuerza en noviembre de 2016 a raíz de la viralización de una entrevista de 2013 con Bertolucci. En ella, el director admitió que él y Marlon Brando no le comunicaron a Maria Schneider la idea de usar mantequilla como lubricante en la escena, un detalle que se les había ocurrido la mañana del rodaje. Bertolucci confesó sentirse culpable, aunque no arrepentido, de esta decisión. Explicó que querían su reacción "como niña, no como actriz", buscando que "María sintiera, no que actuara su rabia e humillación".

Esta declaración reavivó la indignación y el escándalo, que se propagó rápidamente en redes sociales y medios de comunicación. Muchos actores y figuras públicas tuitearon su repulsa, contribuyendo a alimentar un malentendido generalizado sobre la naturaleza del incidente.

El Debate sobre la "Violación": Realidad vs. Simulación

La propagación de la noticia llevó a titulares como "Bertolucci confiesa la violación de Maria Schneider", generando la percepción de que la actriz había sido violada físicamente durante el rodaje. Sin embargo, tanto Bertolucci como Schneider aclararon en diversas ocasiones que la escena fue simulada y que no hubo sexo real. Bertolucci afirmó que Maria había leído el guion, donde la escena estaba descrita, y que "la única novedad fue la idea de la mantequilla".

A pesar de la ausencia de penetración física, la propia Maria Schneider expresó en una entrevista de 2007: "Me sentí humillada y, para ser sincera, me sentí un poco violada, tanto por Marlon como por Bertolucci". Esta declaración, junto con la definición de violación de la Organización Mundial de la Salud (cualquier acto sexual, intento de obtener un acto sexual, comentarios o avances sexuales no deseados, o actos en contra de la sexualidad de una persona por medio de la coerción), amplió el debate sobre el verdadero significado de la violencia sexual, más allá de la penetración.

Marlon Brando y Maria Schneider en una escena de El último tango en París

Abuso de Poder y Maltrato Psicológico en el Set

El núcleo de la polémica, una vez aclarada la ausencia de una violación física, se centró en el abuso de poder y el maltrato psicológico. La decisión de ocultar a Schneider un elemento crucial de la escena, con la intención de provocar una reacción "verdadera" en lugar de "actuada", fue ampliamente condenada. Para muchos, esto representó un profundo insulto a la habilidad actoral de Schneider y una manipulación inaceptable.

La situación también ha sido interpretada no tanto como un caso de machismo, sino de "edadismo" o discriminación por edad y experiencia. Maria Schneider tenía solo 19 años en el momento del rodaje, mientras que Brando y Bertolucci eran figuras consolidadas. El director de la Cinémathèque, Costa-Gavras, tras la polémica de 2024, pidió disculpas a las víctimas de la violencia machista, aunque Bertolucci pudo haber actuado de esa manera no necesariamente "porque Schneider fuera mujer, sino porque era joven e inexperta".

Según sus propias palabras, Maria Schneider declaró que "durante el rodaje de la famosa secuencia de la mantequilla, una ficción en la cual los actores van vestidos, se sintió humillada y psicológicamente violada por Brando y Bertolucci". Ella misma lamentó no haber sabido entonces que podía negarse: "Debería haber llamado a mi agente o pedir que un abogado viniera al rodaje porque no puedes forzar a alguien a hacer algo que no está en el guion, pero en aquel momento yo no lo sabía."

Consecuencias para Maria Schneider

La película, a pesar de las restricciones y censuras en varios países, catapultó a Maria Schneider a una fama inesperada y abrumadora, con la que le costó mucho lidiar. Mientras Marlon Brando y Bertolucci consolidaron sus carreras y recibieron nominaciones a los Oscar, Schneider fue pagada significativamente menos (unos 4.000 dólares) y se sintió encasillada por su personaje.

Ella declaró que "no me gustaba ser famosa en absoluto" y que el éxito y el escándalo la "volvieron un poco loca" y le provocaron una crisis nerviosa. Luchó con la adicción a las drogas y problemas de salud mental durante años, buscando en el consumo una "escapatoria de la realidad". Sentía que la veían como "esa muñeca sexy" y que la gente "pensaba que yo era como mi personaje", lo cual la llevó a inventar historias para la prensa. Su prima, Vanessa Schneider, señaló que Maria fue víctima de la doble moral de la época, siendo percibida por algunos como una "mujer fácil que hacía pornografía". A pesar de haber participado en unas 50 películas más a lo largo de su carrera, "El último tango" siguió siendo por lo que siempre le preguntaban.

Maria Schneider en una entrevista años después del estreno de El último tango en París

Un Patrón de Comportamiento en la Industria Cinematográfica

El caso de Maria Schneider en "El último tango en París" no es un hecho aislado. La industria del cine ha sido escenario de numerosos incidentes de abuso de poder y maltrato psicológico. El texto compara el método de Bertolucci con el de Dustin Hoffman en el rodaje de "Kramer vs. Kramer", donde, según la biografía de Meryl Streep, Hoffman abofeteó a la actriz y la provocó con comentarios sobre la muerte de su pareja para obtener una reacción "verdadera".

Estos ejemplos ilustran una cultura del set donde la búsqueda de la "verdad emocional" justificaba la manipulación y el sufrimiento de los actores, especialmente de los más jóvenes e inexpertos. Maria Schneider incluso afirmó que "incluso Brando dijo que se sintió violado y manipulado" durante la escena de la mantequilla. Expertos como Anna Smith señalan un patrón de "directores hombres dominantes que explotaban y acosaban a actrices más jóvenes", ejerciendo un control que hoy se considera inaceptable.

PODER Y EXCESOS: el caso de Harvey Weinstein

La Relevancia Actual de la Polémica

La polémica de "El último tango en París" volvió a cobrar fuerza en 2016 y nuevamente en 2024. La Cinémathèque Française, con motivo de una retrospectiva de Marlon Brando, programó la película, pero las amenazas de asociaciones feministas provocaron la cancelación de la proyección. Este evento llevó al director de la institución, Costa-Gavras, a comparecer ante la Asamblea Nacional francesa y pedir disculpas, reconociendo la evolución de la sensibilidad social y el respeto a las víctimas.

La figura de Maria Schneider ha sido recuperada y reevaluada desde una perspectiva de género, especialmente a través del biopic "Maria" de Jessica Palud, basado en el libro de Vanessa Schneider, prima de la actriz. Este film y otras publicaciones, como el libro "El último tango en París, un escándalo entre dos siglos" de Eva Peydró, buscan analizar la controversia con rigor académico, sin caer en juicios morales, pero destacando el abuso de poder y sus consecuencias.

Cartel de la película

El Arte, la Moral y el Debate Abierto

La discusión sobre "El último tango en París" ha reabierto el debate sobre los límites del arte, la relación entre moral y ficción, y si una obra artística puede ser moralmente condenable. La película, considerada una obra de arte incuestionable por muchos, con su complejo discurso sobre la crisis de valores y la soledad, utiliza el erotismo y la violencia sexual como elementos retóricos. Sin embargo, la persistente polémica demuestra que no todos están dispuestos a separar la obra de las condiciones de su creación.

Hoy, existe una mayor sensibilidad social hacia estos temas, impulsada por movimientos como el #MeToo. Lo que antes podía pasar inadvertido o considerarse "normal", ahora es reexaminado bajo una luz diferente. Maria Schneider, que habló de su experiencia mucho antes de que la sociedad estuviera preparada para escucharla, es vista hoy no como una víctima pasiva, sino como una mujer que encontró la fuerza para alzar su voz y generar un cambio.

En este contexto, la frase atribuida a Meryl Streep resuena con particular fuerza: "Las mujeres saben actuar mejor que los hombres. ¿Por qué? Porque no tenemos opción. Si convencer con éxito a alguien que es más grande que tú sobre algo que él desconoce es una habilidad de supervivencia, así es como las mujeres han sobrevivido a lo largo de los milenios. Hacer ver no es solo jugar. Hacer ver es una posibilidad imaginada. Fingir o actuar es una habilidad vital muy valiosa, y la usamos todas."

tags: #bertoluci #escena #de #la #mantequilla