Significado y Oración de la Bendición del Pan Católico

La bendición de la mesa es una costumbre antiquísima entre los cristianos, y antes, entre nuestros hermanos mayores, los judíos. Es una costumbre que ayuda a que los hijos vivan en un ambiente cristiano, ya que el propio Jesús, nuestro Señor, la practicaba.

Bendición, o bendecir, es un término de raíz latina que significa "decir bien", es decir, expresar algo bueno sobre algo o alguien, y desearle un bien. Por el contrario, maldecir es desear un mal o cargar sobre alguien una mala palabra y el mal deseo que conlleva.

¿Qué es Bendecir? Un Acto de Amor Divino

Según el Catecismo de la Iglesia Católica, "Bendecir es una acción divina que da la vida y cuya fuente es el Padre. Toda bendición es alabanza de Dios y oración para obtener sus dones". Es Dios quien nos bendice con su Amor. Una de las Cartas de san Pablo comienza con esta explosión de alegría: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo; por cuanto nos ha elegido en él antes de la creación del mundo, para ser santos e sin mancha en su presencia por el amor” (Ep. a los Efesios, cap. 1,3).

En Cristo, los cristianos son bendecidos por Dios Padre "con toda clase de bendiciones espirituales" (Ef 1,3). Por eso la Iglesia da la bendición invocando el nombre de Jesús y haciendo habitualmente la señal santa de la cruz de Cristo (Catecismo de la Iglesia Católica, n. 1566-1571).

Representación de una familia bendiciendo los alimentos antes de comer

¿Quién Bendice los Alimentos en Casa?

Surge la pregunta acerca de a quién corresponde en la casa hacer la bendición. En muchas familias es costumbre que lo haga la madre, que tal vez es la que los ha preparado y a la que todos miran esperando y agradeciendo que cuide de todos de ese modo tan maravilloso. También puede ser el padre, como cabeza de familia. Es importante enseñar a bendecir incluso cuando uno come solo.

La Bendición del Pan: Raíces en la Tradición Judía y la Acción de Jesús

Compartir la comida siempre ha sido muy importante en la vida de la comunidad judía. Al principio de la comida, la bendición tradicional siempre se dice cuando se parte el pan: "Barúj atá Adonái elohénu Mélej há-olám há-motzí léjem mín há-áretz" (Bendito seas Tú, Señor Dios nuestro, Rey del universo, que sacas pan de la tierra). Quien recitaba la bendición, lo hacía mientras literalmente partía el pan, exactamente como Yeshúa hizo.

La Bendicion del Pan y la Riqueza

La Revelación de Jesús en el Partir del Pan

La última vez que vemos esto en los Evangelios, los dos discípulos "impidieron" la marcha de Yeshúa en el camino a Emaús, y "Él entró y se quedó con ellos". En el Talmúd de Babilonia leemos: "El anfitrión debe partir el pan" (Berakoth 46). En la tradición judía, el anfitrión -la cabeza de familia- es el que siempre bendice y parte el pan. Sin embargo, en el relato de Emaús, este forastero, Yeshúa, toma el lugar del anfitrión: ¡Él está diciendo la bendición y partiendo el pan! Este comportamiento debió haber llamado la atención de todos los de la casa.

La autoridad para bendecir el pan primero, claramente pertenecía al anfitrión o al Mesías. Cuando en esta historia, este forastero actuó en la casa como "si tuviese esa autoridad", los corazones de los discípulos, que habían estado ardiendo todo el camino, ahora estaban llenos de excitación y de anticipación. No hay duda de que, incluso en la tradición cristiana primitiva, la bendición del pan era un recordatorio de la última cena que Yeshúa tuvo con sus discípulos antes de su muerte, y por lo tanto de sus sufrimientos. Lucas enfatiza que Yeshúa sea reconocido mientras bendice el pan, lo que significa que el Mesías ha de ser reconocido por su sufrimiento. Es muy característico que Lucas introduzca el concepto del Mesías sufriente de manera muy fuerte en sus escritos.

La expresión para "Cristo sufriente" -παθειν τον Χριστον- aparece cinco veces en Lucas-Hechos: Lucas 24:26, 24:46, Hechos 3:18, 17:3, 26:23. Lucas es el único evangelista que explícitamente dice que el Mesías ha de sufrir. En su sermón de Pentecostés, en Hechos 2:36, Pedro dice: "Dios ha hecho a este Jesús, a quien vosotros crucificasteis, ambos, Señor y Cristo", queriendo decir que Dios ha hecho a Yeshúa, ambos, Señor y Mesías, mediante Él siendo crucificado y resucitado de los muertos.

Por lo tanto, la acción de Yeshúa al partir el pan es una señal de:

  1. Su dignidad mesiánica.
  2. Su sufrimiento.

Su autoridad en la casa al ocupar el lugar del anfitrión y bendecir el pan era evidencia y prueba de que era el verdadero Mesías sentado entre ellos; entonces la bendición del pan les recordó la Última Cena y su sufrimiento.

El Pan en la Eucaristía Católica: Historia y Significado Litúrgico

En la liturgia cristiana, el pan se usa principalmente como uno de los elementos del sacrificio eucarístico. Nuestro Divino Señor consagró pan y vino en la Última Cena, y mandó a sus discípulos a hacer lo mismo en conmemoración suya. Así, desde entonces, el sacerdote celebrante ha ofrecido en el altar pan hecho de harina de trigo para consagrarlo en el Cuerpo del Señor.

Ilustración de la Última Cena, con Jesús partiendo el pan

El Pan Ázimo y Fermentado en la Liturgia

Es un asunto debatido si en la institución de la Sagrada Eucaristía, Cristo usó pan con levadura o sin levadura, puesto que pueden obtenerse diferentes conclusiones del Evangelio según San Juan y de los Evangelios sinópticos. La historia no establece en forma concluyente cuál fue la práctica de los Apóstoles y sus sucesores, pero puede afirmarse con alguna probabilidad que hicieron uso de cualquier pan que estuviera a la mano, bien fuese ázimo o fermentado.

Costumbres diferentes comenzaron a surgir gradualmente en diferentes localidades y luego se convirtieron en tradición y permanentes. La mayoría de las Iglesias Orientales usaban el pan fermentado, y todavía lo hacen, mientras que las Iglesias Occidentales declararon su preferencia por el pan ázimo. Al momento del cisma, esta diferencia de práctica dio lugar a mucha discusión sobre el valor de sus respectivas pretensiones en el seguimiento del ejemplo de Cristo, y fomentó amargas controversias aún en años recientes. Cualquier clase de pan, por supuesto, es materia válida para el sacrificio, así que la diferencia de la usanza debe ser de poca importancia dogmática.

Evolución de las Ofrendas de Pan

En la Iglesia primitiva, los fieles llevaban al altar el pan y el vino para el sacrificio, y cada uno contribuía con su parte. Un vestigio de esta práctica puede verse ahora en el rito de consagración de un obispo, pues en el ofertorio, el obispo recién consagrado presenta al consagrante, entre otras ofrendas, dos hogazas de pan, una dorada y otra plateada, ambas adornadas con el escudo de armas del consagrante y del obispo. Un uso similar se encuentra en la ceremonia de la solemne canonización de santos, donde en el ofertorio uno de los cardenales sacerdotes hace un ofrecimiento al Papa de dos hogazas de pan, una dorada y otra plateada.

Aunque al principio se ofrecía en el altar el pan que servía para uso común, el respeto cada vez mayor hacia la Sagrada Eucaristía pronto realizó el cambio. Los panes de altar fueron especialmente preparados, asignándoles una forma redonda de espesor moderado, y fueron estampados con una cruz o algún otro emblema religioso significativo con referencia especial a Nuestro Señor en la Eucaristía.

En la Sagrada Eucaristía, el pan sirve para el ofrecimiento del sacrificio, y después de la consagración para la Comunión del celebrante, el clero y los laicos, así como para la reserva con el fin de que la Comunión pueda ser llevada a los ausentes, o que el Santísimo Sacramento pueda ser adorado en el sagrario o en la custodia.

El Pan Bendito (Eulogia o Pain Bénit): Una Tradición Devocional

En un tiempo en Roma, el Papa tenía la costumbre de enviar una parte del pan consagrado a los sacerdotes en las iglesias titulares para que pudiesen unirse en el ofrecimiento del mismo sacrificio para que el fermentum, como se le llamaba, pudiese en sentido espiritual fermentar toda la masa de los fieles, y hacerlos uno con el Papa en fe y en el culto. Los obispos también solían enviar el pan eucarístico a sus sacerdotes con el mismo propósito y también unos a otros para denotar que se admitían unos a otros en la comunión eclesiástica. Para prevenir abusos y profanación al Sacramento, esta costumbre se prohibió desde temprano y pronto desapareció.

Foto de pan bendito o pain bénit con símbolos religiosos

Origen y Significado de la Eulogia

Entonces comenzó el uso de enviar pan bendecido en lugar de la Sagrada Eucaristía a aquellos que no comulgaban en la Misa, y a quienes pudieran desear recibir este regalo como una prenda de comunión de fe. Los que no comulgaban recibían pan ofrecido en el ofertorio de la Misa pero no consagrado. Parece que no recibía otra bendición que la de la oración del ofertorio, y era considerado bendecido porque formaba parte de la oblación.

A este pan se le llamaba "eulogia", porque es bendecido y porque una bendición acompaña su uso; también es llamado "antidoron", porque es un sustituto para el doron, el don real, que es la Sagrada Eucaristía. La eulogia está prescrita en las liturgias de San Basilio y San Juan Crisóstomo, pero ahora se les distribuye a todos, comulgantes y no comulgantes. Los panecillos o tortas de pan que recibían una bendición especial y eran luego enviadas por los obispos y sacerdotes a otros, como regalos en señal de afecto fraterno y comunión eclesial, eran también llamadas eulogiae.

Las personas a quienes se les negaba la eulogia eran consideradas fuera de la comunión de los fieles, y así algunas veces los obispos lo enviaban a una persona excomulgada para indicar que la censura había sido removida. Más tarde, cuando los fieles ya no suministraban los panes de altar, surgió la costumbre de llevar pan a la iglesia con el propósito especial de que fuese bendecido y distribuirlo entre los presentes como señal de mutuo amor y unión, y esta costumbre todavía existe en la Iglesia Occidental, especialmente en Francia.

Este pan bendecido era llamado panis benedictus, panis lustratus, panis lustralis, y ahora se le conoce en Francia como pain bénit. En muchos lugares es costumbre que cada familia en turno presente el pan los domingos y días de fiesta, mientras que en otros lugares solamente lo proveen las familias más ricas. Generalmente el pan es presentado con alguna solemnidad en el ofertorio de la Misa parroquial, y el sacerdote lo bendice antes de la oblación de la hostia y el cáliz, pero existen diferentes costumbres en diferentes diócesis. La oración utilizada ordinariamente para la bendición es la primera o la segunda benedictio panis impresa en el misal y ritual romano. Los fieles eran exhortados a participar de él en la iglesia, pero frecuentemente era llevado a casa. Este pan bendito es un sacramental, el cual animaría a los cristianos a practicar especialmente las virtudes de la caridad y unidad de espíritu, y que trae bendiciones a quienes participan de él con debida devoción. Cuando la Iglesia lo bendice ora para que aquellos que lo comen puedan recibir salud de alma y cuerpo: “ut omnes ex eo gustantes inde corporis et animae percipant sanitatem”; “ut sit omnibus sumentibus salus mentis et corporis”.

En algunos casos, el pain bénit fue utilizado no solamente con intenciones supersticiosas, y sus virtudes se exageraban más allá de toda medida, sino también con propósitos profanos. Este uso fue llevado de Francia a Canadá, y se practicaba principalmente en la provincia de Quebec. Allí el pain bénit era bendecido inmediatamente después del asperges, y luego se distribuía a los que asistían a Misa mayor. Los feligreses a su vez lo proveían, y competían unos con otros en la presentación de un pain bénit tan rico y fino como fuese posible, hasta que finalmente los obispos, viendo que aquello ocasionaba demasiado gasto encima de las pobres circunstancias, lo prohibieron.

Otras Bendiciones de Pan en la Liturgia

En el ritual romano actual hay seis bendiciones para el pan. Dos de estas, llamadas simplemente benedictio panis, y como se mencionó antes, se usan a menudo para bendecir el panis bénit. La tercera, denominada benedictio panis et placentarum (bendición del pan y las tortas), se encuentra en el apéndice entre las bendiciones que no son reservadas. Las otras tres están aprobadas para localidades particulares, y son bendiciones especiales dadas bajo la invocación de ciertos santos, usualmente en los días de sus fiestas, con el fin de obtener favores especiales mediante su intercesión:

  • La primera, aprobada para la Arquidiócesis de Colonia, es una bendición de pan, agua y sal, dada bajo la invocación de San Huberto.
  • La segunda, aprobada para la Diócesis de Bois-le-Duc, es una bendición de pan y agua bajo la invocación de San Macuto.
  • La tercera, para la Diócesis de Urgel, es una bendición de pan, vino, agua y fruta para ser usados en la fiesta de San Blas.

También se usa pan en el rito de ordenación de sacerdotes, como una hostia colocada sobre la patena que el candidato toca, para denotar el poder que recibe para consagrar pan en el Cuerpo de Cristo. Las rúbricas también prescriben a veces que el obispo, después de utilizar los Santos Óleos, como por ejemplo en la confirmación y ordenación, limpiará sus dedos con migas de pan. Tales son, en la liturgia cristiana, los usos más importantes y generales del pan, que, como se verá, se limitan principalmente a la Sagrada Eucaristía. Con excepción de algunas pocas bendiciones de pan para propósitos especiales, la mayoría de estas costumbres están estrechamente relacionadas con el sacrificio eucarístico, y generalmente derivan su origen de ceremonias practicadas con el pan eucarístico.

Oraciones y Fórmulas para la Bendición del Pan y los Alimentos

Existen diversas fórmulas de bendición, desde las muy ricas en contenido hasta las más sencillas, o incluso un tanto infantiles, como: "El Niño Jesús que nació en Belén bendiga estos alimentos y a nosotros también”. La bendición que acompaña la comida es ampliamente conocida por la mayoría de los judíos, que la han escuchado desde la infancia y que incluso pueden haberla memorizado simplemente por haberla dicho tan a menudo: “Bendito eres Tú, Adonai nuestro Dios, gobernante del universo, que sacas el pan de la tierra”.

Ejemplos de Oraciones para Bendecir la Mesa

A continuación, se presentan algunas fórmulas comunes para la bendición de los alimentos:

Oración del Bendicional de la Iglesia (Litúrgica)

  • V. Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu bondad vamos a tomar. Por Jesucristo Nuestro Señor.
  • R. Amén.
  • V. El Rey de la Gloria nos haga partícipes de la mesa celestial.
  • R. Amén.

Oraciones Comunes al Comenzar y Terminar

  • Al comenzar:
    • V. Bendícenos, Señor, y bendice nuestros alimentos.
    • R. Amén.
  • Al terminar:
    • V. Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos.
    • R. Amén.
    • V. El Señor nos dé su paz.
    • R. Y la vida eterna. Amén.

Otras Fórmulas de Bendición

  1. Bendícenos, Señor, y bendice los alimentos que vamos a tomar para mantenernos en tu santo servicio.
  2. Bendícenos, Señor, y bendice nuestros alimentos.
  3. Porque me das de comer, muchas gracias, Señor. Sé que hay muchos hombres que hoy no comerán...

Oraciones de Agradecimiento

  1. Gracias por todos tus dones. Que el Rey de la eterna gloria nos haga partícipes de la mesa celestial.
  2. Gracias, Señor, porque, de nuevo, hemos podido alimentarnos con los dones que Tú generosamente nos das.
  3. Te agradezco, Señor, esta alegría de la mesa: el alimento y la compañía de los míos.

El Profundo Sentido de Bendecir los Alimentos

La bendición del pan y los alimentos destaca el privilegio de tener comida para comer. Las palabras de las bendiciones conectan una comida ordinaria con una lección simbólica, recordándonos el origen y el esfuerzo detrás de lo que consumimos. Por ejemplo, la bendición "que sacas el pan de la tierra" resalta el proceso desde el grano hasta el pan. El rabino Z’ira sabía lo difícil que era hacer pan en la antigüedad, desde arar la tierra y sembrar la semilla, hasta cosechar, trillar, tamizar y amasar. Todo ello evoca la idea del "sudor de tu frente obtendrás el pan para comer" (Génesis 3:19).

La bendición es mucho más que un voto de agradecimiento por nuestra comida diaria; es también un recordatorio de un futuro mesiánico. Nos impulsa a:

  • Progresar en el cuidado y cultivo de la naturaleza creada.
  • Crecer en la conciencia de ser bendecidos siempre por la providencia divina.
  • Valorar lo que se nos da cada día.
  • Aumentar nuestro compromiso de caridad fraterna.

Como Jesús dijo: «Pidan y se les dará; busquen y encontrarán; llamen y se les abrirá. ¿Quién de ustedes, cuando su hijo le pide pan, le da una piedra? ¿O si le pide un pez, le da una serpiente?», recordándonos la bondad de Dios en proveernos.

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