La doctrina del veganismo indica que el hombre debe vivir sin explotar a los animales. Es fundamental tener clara esta definición, ya que, en ocasiones, se difunde una definición distorsionada, mostrando al veganismo no como un principio moral, sino como una forma de vida.
Aunado a esto, se utiliza material audiovisual enfocado en las condiciones y formas en que se realizan las explotaciones que implican violencia explícita. Con ello, se prioriza el rechazo a usos que se relacionen con dicha violencia específica y no cualquier uso de animales no humanos, ni se explica por qué es incorrecto usarles más allá de la cuestión del dolor o trauma psicológico. Términos confusos como "maltrato animal", "crueldad", "vegano por salud", o "vegano por el planeta" son frecuentemente empleados. Ya se ha demostrado que el enfoque en el bienestar animal no ha logrado concienciar a la sociedad para dejar de usar a los demás animales, sino que, al contrario, refuerza el especismo mismo e incluso hace aliados de las empresas explotadoras de animales a los animalistas.
Argumentos de Salud y Nutrición contra el Veganismo
Riesgos y Deficiencias Nutricionales en Dietas Veganas
La experiencia personal sugiere que las dietas veganas estrictas pueden tener consecuencias para la salud. Un amigo cercano, tras un par de años de dieta vegana, experimentó "niebla mental", dificultad para concentrarse y pensar con claridad. Los análisis de sangre revelaron deficiencias casi totales de vitaminas, lo que llevó al médico a describir su sangre como "de mala calidad".
Esta anécdota, aunque individual, no es un caso aislado. YouTube está plagado de testimonios de ex-veganas que perdieron no solo su salud sino también la menstruación, un claro indicio de que el cuerpo no está bien nutrido. La media de tiempo que una persona puede seguir una dieta vegana (100% estricta) es de 2-3 años hasta que los problemas de salud sobrepasan las ganas de "hacer el bien" éticamente. Estas ideas, vendidas como moralmente superiores, captan a muchos, quienes solo después de informarse y ver la evidencia científica se dan cuenta de las deficiencias.

Para que una dieta vegana no cause colapso inmediato del cuerpo por faltas nutricionales, es necesario suplementarse con, como mínimo, calcio, hierro hemo, vitamina B12 y omegas. Esto es crucial debido a la baja biodisponibilidad de muchos nutrientes en los alimentos de origen vegetal. Por ejemplo, solo el 2% del betacaroteno de las zanahorias está biodisponible, y el 40% de este no se metaboliza. Esto se traduce en que al menos la mitad de los veganos tienen deficiencia de vitamina A. Las vitaminas liposolubles (K2, A, D3, omega 3 en sus formas absorbibles), esenciales para la vida humana, no se encuentran en las plantas, sino exclusivamente en la grasa animal. Además, el reino vegetal no proporciona otros micronutrientes vitales como la creatina y la B12. La pregunta es: ¿Cómo puede ser sana y natural una dieta que requiere tanta suplementación?
Crítica a la Metodología de Estudios Científicos sobre el Veganismo
Muchos veganos tienen una mayor conciencia sobre la salud, lo que implica que es más probable que no fumen, hagan deporte y tengan un estilo de vida saludable en general. Sin embargo, los estudios que supuestamente respaldan una dieta vegana para mejorar la salud a menudo no tienen en cuenta estos factores, centrándose solo en la dieta y no en el estilo de vida completo.
Además, no existen estudios clínicos controlados a largo plazo que examinen todos estos factores de cerca. Los estudios presentados como válidos suelen ser epidemiológicos, que solo relacionan factores y causas. Por ejemplo, se argumenta que "la población vegana vive más años comiendo montones de verduritas, eso quiere decir que ser vegano es bueno", pero no se controlan otras variables importantes.
La ciencia verdadera estudia varios grupos controlando las variables. Deberían compararse carnívoros y veganos con estilos de vida similares (mismo nivel de ejercicio, estrés, no fumadores, etc.), cambiando solo la dieta. Los datos pueden relacionarse de muchas maneras, pero relación no significa causalidad. Debemos fiarnos de ensayos clínicos controlados y metaanálisis. Un ejemplo de datos epidemiológicos que contradicen las afirmaciones veganas es el caso de Hong Kong, la población con mayor esperanza de vida y uno de los mayores consumidores de carne del mundo (664 gramos al día per cápita). O un estudio en India que comparó a más de un millón de personas, donde en el sur, con mayor consumo de carne, se concluyó que los que comían carne vivían más y mejor.
Argumentos Evolutivos y Biológicos: El Hombre y la Carne
La Carne: Motor de la Evolución Humana
El argumento vegano de que "cocinar comida, en particular almidones, es lo que causó el desarrollo del cerebro humano porque además lo cocinado tiene más calorías", puede ser fácilmente rebatido por los historiadores. La capacidad cerebral humana se catapultó hace casi 2 millones de años con el Homo habilis, un período en el que se encontraron herramientas para despedazar animales y armas de caza, no molinillos de verduras. El acceso a la carne permitió mayores sesiones de caza y un acceso más rápido a proteínas.

Es cierto que el descubrimiento del fuego fue crucial, pero la capacidad cerebral ya se había multiplicado un millón de años antes. Las pinturas rupestres prehistóricas, llenas de interacciones con grandes mamíferos y escenas de caza, demuestran que la carne era el centro de la vida de nuestros antepasados. La carne es, en esencia, lo que nos hizo evolucionar.
El Ser Humano no es Herbívoro, sino Carnívoro Facultativo
El argumento vegano de que "no tenemos zarpas, ni colmillos para cazar, ni el sistema digestivo de un león; nuestro pariente más próximo es el chimpancé" es incompleto. Tampoco tenemos los cuatro estómagos de una vaca, y nuestro estómago es 1.000 veces más ácido que el de los chimpancés. Si la carne nos hizo evolucionar durante cientos de miles de años, sería ilógico pensar que nuestros cuerpos han tomado un camino contrario evolutivamente, pues la naturaleza tarda cientos de miles de años en realizar cambios significativos.
Nuestra falta de garras o dientes de león se compensa con nuestras "armas de ataque no biológicas": herramientas efectivas para cazar y cocinar carne, cooperación en grupo, regulación corporal mediante el sudor para largas distancias y una anatomía de los hombros única para lanzar piedras. Todos estos atributos nos hicieron más eficientes como cazadores.
En cuanto al sistema digestivo, desde la prehistoria, fuimos carroñeros y biológicamente lo seguimos siendo. Como las hienas y los lobos, somos "carnívoros facultativos", priorizando la carne por su valor nutricional, pero pudiendo digerir otras comidas en escasez, aunque con posibles consecuencias para la salud a largo plazo. De hecho, estudios de 2019 demostraron que los neandertales eran más carnívoros que los lobos y hienas actuales.
La Vida de los Neandertales: Nuestros HERMANOS | Documental
Aunque nos diferenciamos de los chimpancés en un 8,86% del ADN, nuestra diferenciación de los neandertales es mucho menor, de 1,22%, y aún compartimos entre el 3-5% de nuestro ADN con ellos. El sistema digestivo humano no se parece ni al de un carnívoro estricto ni al de un herbívoro, sino al de un carroñero o un carnívoro facultativo, adaptado a consumir de todo, pero con una dieta basada en carne.
Impacto Ambiental y Ético del Veganismo: Una Perspectiva Crítica
La Sostenibilidad: Más Allá de la Oposición a la Carne
La discusión sobre el impacto ambiental del veganismo a menudo ignora la diferencia entre la ganadería industrial y la de pasto. Muchos coinciden en que la ganadería industrial y sus atrocidades deben ser erradicadas. Sin embargo, la carne de pasto, consumida de manera responsable, puede curar la salud, la mente y el planeta, a diferencia de la carne industrial que provoca enfermedades y contaminación. Por lo tanto, cuando se habla de carne como algo positivo, se refiere a la carne de pasto, no a la industrial.
Los argumentos ambientales veganos, como la creación de más efecto invernadero o el agotamiento del suelo, a menudo carecen de contexto. Por ejemplo, se argumenta que "se crea más efecto invernadero" o "se deprime el suelo en cada cosecha". Sin embargo, el aumento de tierras de cultivo para alimentos vegetales desplaza poblaciones animales y mata a muchos de ellos. Un consumo excesivo de productos veganos procesados industrialmente también puede tener un impacto ambiental significativo, similar a la explotación animal.

Existen tres grandes debates en los que se puede argumentar a favor y en contra del veganismo: el argumento de salud (el veganismo es malo para la salud), el argumento medioambiental (el veganismo es peor para el medio ambiente) y el argumento ético y moral (el veganismo sigue siendo insostenible). Esto se debe a las muertes causadas por los monocultivos de plantas y a que se alimentan menos bocas humanas, ya que muchos no comprenden la implicación y necesidad de la carne de pasto para el planeta.
Incluso la producción de soja industrial para alimentos (para ganado) es una trampa del capitalismo verde y no es sostenible en el modelo económico argentino. La propuesta de organizaciones como "Reveldía" es buscar una alimentación sostenible a través del fomento de economías locales y nacionales, apostando por la producción agroecológica, lo que implica no consumir productos de multinacionales.
El Veganismo y la Ética del Ciclo de la Vida
El argumento de que "el veganismo no es ético" se basa en que, aunque busca evitar el sufrimiento animal, las prácticas agrícolas masivas también provocan la muerte de innumerables animales (roedores, insectos, aves) durante la cosecha y el cultivo. Si bien se reconoce una obligación moral de no causar dolor, la idea de que podemos vivir vidas saludables sin matar a ningún animal a veces ignora el hecho de que los humanos somos parte del ciclo natural de la vida.
Separar a la especie humana de todas las demás especies en la Tierra es un error. Un lobo mata un venado, y eso es natural; la caza por parte de humanos también forma parte de la naturaleza. Somos animales y parte de la cadena alimenticia de la Tierra. No estamos por encima de otras especies, y este pensamiento separatista ha contribuido a muchos de nuestros problemas actuales. Debemos recordar que somos depredadores y, en ocasiones, presa.
Así, la idea de una "aplicación universal del veganismo" se cuestiona. Por ejemplo, las personas que viven de la tierra e incluyen carne en su dieta, como en Luisiana con lagartos, cangrejos, peces y venados, pueden tener un menor impacto ambiental que alguien en la ciudad que consume alimentos veganos procesados y transportados. La caza de venado en zonas propias, como hace un amigo en Wisconsin, o la dieta de los inuit, basada en animales cazados localmente, pueden ser menos destructivas que depender de una producción masiva de cualquier alimento.
El Fenómeno Vegano en Argentina: Contexto Social y Político
El Ascenso del Veganismo y sus Manifestaciones en Argentina
En Argentina, el veganismo ha experimentado un ascenso notable. Según estudios de la UVA (Unión Vegana Argentina), el 9% de la población argentina es vegana y vegetariana, lo que representa aproximadamente 4 millones de personas. El auge del veganismo se relaciona estrechamente con las crisis económicas y los desastres ambientales, como las sucedidas en Sudamérica a finales de los 90, tras la implementación de políticas neoliberales, y durante las crisis de 2008 y 2015.

Un claro ejemplo de la confrontación social que genera el veganismo fue la intervención en la Rural en 2019, donde activistas fueron agredidos físicamente por gauchos. Este evento tuvo una gran repercusión mediática, generando miles de búsquedas diarias. La acción, que buscaba "hacer ruido y poner esto en debate", como afirmó Magdalena Ascon, una de las activistas de Voicot, puso en evidencia la división entre partidarios de los gauchos y de los veganos. Activistas, como Emiliano Caruso del Centro tradicionalista La Manea, expresaron su indignación, comparando la protesta con "entrar a la cancha de Boca con un cartel de River".
La Vida de los Neandertales: Nuestros HERMANOS | Documental
Otro debate público surgió en una parrilla de Villa Crespo, Buenos Aires, donde un cliente vegano se quejó por la falta de opciones. El dueño respondió con molestia, argumentando que la inclusión en su negocio se enfocaba en accesibilidad y restricciones alimentarias reales, no en decisiones personales como el veganismo en un local especializado en carnes.
Ideología y Raíces Políticas del Movimiento Vegano Argentino
Nahuel Peña, un activista con trayectoria desde mediados de los 90, relata que en esa época no existían movimientos veganos específicos, sino que estaban diluidos en agrupaciones ambientalistas. El activismo ambiental se centraba en protestar contra multinacionales y la contaminación. El veganismo, por su parte, crecía en sectores "underground" con influencia de grupos anarquistas o socialistas de España y Brasil. Hacia finales de 1997, ya existían grupos como GAPLA y ALA que se nucleaban en plaza Congreso.
Nahuel explica que el veganismo ideológicamente surge en 1944, en medio de una crisis posguerra en Inglaterra, como reivindicación de derechos no conquistados. Esta doctrina es una filosofía ético-política que busca la liberación animal y el fin de su explotación capitalista. Para Nahuel, "ser liberal y vegano es una contradicción", ya que el veganismo busca abolir toda explotación, y los imperios se basan en ella. Advierten sobre el neoliberalismo y el "capitalismo verde", que crea conceptos como "granjas ecológicas" o "animales amigables", pero que siguen siendo parte de la explotación.
Desde una perspectiva marxista, la expansión masiva de la industria capitalista lleva a catástrofes naturales y escasez. Para combatir esto y a las multinacionales alimentarias (cuyo 70% de la deforestación mundial se atribuye a la pastura y ganadería), la propuesta de "Reveldía" es fomentar economías locales y nacionales, apostando a la producción agroecológica. Para el marxismo, la solución radica en una planificación racional de la economía mundial y la organización desde abajo, como lo demostró Mendoza al frenar la megaminería. En este sistema, las demandas de liberación animal solo pueden realizarse analizando las condiciones históricas de explotación y los cambios sociales necesarios. La clase dominante, para obtener ganancias, explota a clases oprimidas, animales y la naturaleza, convirtiendo a los animales en propiedad privada para la producción capitalista.
Hacia un Consumo Responsable: Más Allá del Veganismo Universal
Aunque el tema de comer carne es controversial, es importante reconocer una diversidad de enfoques. El autor de este texto, por ejemplo, expresa su absoluto apoyo al veganismo como una forma de vida más amigable con el planeta y felicita a activistas y organizaciones que promueven dietas libres de carne, así como a quienes reducen su consumo.
Sin embargo, el argumento se centra en cuestionar la aplicación universal del veganismo. En un planeta con miles de millones de personas y diversas culturas, algunas son vegetarianas o veganas por naturaleza, mientras otras consumen mucha carne. La creencia de que el veganismo es el único camino, sin excepciones, es problemática.
No todas las dietas veganas son iguales. Una persona que vive de la tierra e incluye carne en su dieta podría tener un menor impacto ambiental que una persona urbana que se alimenta de comida vegana empaquetada y transportada. El aumento de tierras de cultivo para vegetales también desplaza y mata a poblaciones animales. Como dijo Gandhi, "La grandeza de una nación puede ser juzgada por la forma que sus animales son tratados", y es cierto que tenemos una obligación moral de evitar el dolor y sufrimiento innecesarios.
El pensamiento de que los humanos somos una especie separada o superior, y no parte del ciclo de la vida como otras especies, es un error. Somos animales, parte de la naturaleza y de la cadena alimenticia. La compasión debe extenderse también a los humanos, especialmente en un contexto de toma de decisiones éticas complejas y sistemas sociales que no siempre facilitan estilos de vida eco-amigables.
Recomendaciones para un Consumo Consciente y Moderado
Václav Smil, en su libro "¿Deberíamos comer carne?", ofrece una perspectiva antropológica e histórica del consumo de carne. Smil analiza los impactos en la salud, el maltrato animal y la contaminación ambiental, reconociendo la creciente conciencia pública sobre estos efectos nocivos. Su objetivo no es condenar el consumo de carne, sino brindar conclusiones lógicas y racionales sobre los pros y contras de esta industria.
Smil explora la base evolucionista de las dietas humanas, desde la caza de grandes mamíferos hasta la domesticación en el Neolítico. El "semi-vegetarianismo", que reduce el consumo de carne sin eliminarlo, ha crecido en los últimos años. También aborda las modalidades modernas de la ganadería y el tratamiento de los animales, apoyándose en reportes de entidades como el Consejo para la Ciencia y Tecnología Agraria de EE.UU., la FAO y la Pew Commission on Industrial Farm Animal Production.
Para aquellos que consumen carne o productos animales, se recomienda hacerlo con moderación, quizás algunas veces por semana. Es crucial asegurarse de que el animal sea criado/cosechado éticamente y que se compre orgánico, aunque no todo lo orgánico es igual. Se sugiere considerar criar o cazar el propio alimento, elegir productos lácteos y huevos sobre la carne, y pollos de granja sustentables sobre vacuno y cerdo, debido a su menor impacto ambiental. Además, se debe usar cada parte del animal y no desperdiciar nada.
Adoptar estos cambios progresivamente, estableciendo metas, es más efectivo que abrumarse. Contrario a la percepción común, una alimentación basada en plantas, como una comida de arroz, frijoles y verduras, puede ser mucho menos costosa que la carne, con comidas que pueden costar entre 1 y 2 USD.