La canción «Arepita de manteca» es una de las melodías de cuna más entrañables y recordadas, profundamente arraigada en la cultura popular venezolana y, por extensión, en gran parte de Iberoamérica. Esta canción no solo acompaña a los más pequeños en sus primeros años, sino que también los introduce en un juego de palmadas, recreando situaciones íntimas en las relaciones del bebé con su familia.

La Arepa: Un Símbolo de la Identidad Venezolana
La arepa, alimento típico de varios países de Latinoamérica, se ha convertido a lo largo de los años en un referente de la gastronomía e idiosincrasia del venezolano. No es casualidad que cuando un bebé nace en esta tierra, muchos dicen que “viene con una arepita debajo del brazo”, destacando su profundo arraigo cultural. Más allá de ser un simple plato, la arepa es parte de la herencia cultural venezolana y prepararla es un honor que preserva esta deliciosa tradición.

«Arepita de Manteca»: Canción de Cuna y Juego Infantil
«Arepita de manteca» es una canción de cuna muy cantada por niños y padres, ya que invita a los bebés a dar palmaditas con las manos, como si estuviesen haciendo una arepita. Esta es una manera sencilla y divertida de enseñarles a aplaudir. Sus versos recrean situaciones muy íntimas en las relaciones del bebé con su familia, lo que la convierte en mucho más que un simple juego.
Versiones de la Letra
La versión original de la canción es ampliamente conocida y recita:
- “Arepita de manteca pa’ mamá que da la teta…”
- “Arepita de cebada pa’ papá que no da nada”
Sin embargo, la canción ha sido reinterpretada a lo largo del tiempo. En una nueva versión, presentada por Ediciones Ekaré en su colección Pikinini, y reinterpretada por Verónica Faría y Rubén Monasterios, la letra adopta un tono diferente y divertido:
- “Arepita de manteca pa’ mamá que da la teta…”
- “Arepita de cebada pa’ papá que da empanada”
La Colección Pikinini de Ediciones Ekaré
La palabra Pikinini, que significa niño en la lengua de la etnia venezolana Pemón, da nombre a una colección de Ediciones Ekaré dedicada a los más pequeños. Este nuevo libro de cartón, que presenta la canción «Arepita de manteca», invita a compartir una bonita canción popular venezolana a través del reconocimiento de objetos, personajes y situaciones familiares.
Características de los Libros Pikinini
Los libros de la colección Pikinini son ideales para bebés, presentando características específicas que los hacen perfectos para esta etapa de desarrollo:
- Formato de cartón: Duraderos y resistentes para manos pequeñas.
- Textos breves y musicales: Fáciles de seguir y memorizar.
- Ilustraciones coloridas: Estimulan la vista y la imaginación.
- Esquinas redondeadas: Mayor seguridad para los bebés.
- Tamaño de 14 x 14 cm: Ideales para manipular por los pequeños.
Estos objetos están diseñados para introducir a los más pequeños en un mundo de texturas y situaciones familiares, permitiéndoles relacionarse con el libro como una pieza lúdica que los ayudará a convertirse en grandes lectores.
Las Ilustraciones de Rosana Faría
Las ilustraciones de Rosana Faría, reconocida por su trabajo en títulos como Pin uno, Pin dos (Ekaré, 1993), Niña Bonita (Ekaré, 1994), Jararaca, Perereca y Tiririca (Ekaré, 2009) y Un diente se mueve (Ekaré, 2012), recrean esta canción por medio de un hermoso trabajo. Sus imágenes tiernas, con líneas delicadas realzadas a lápiz y coloreadas digitalmente, invitan con calidez a la unión de una familia en torno a un nuevo miembro en un soleado día de campo. Quien recuerde sus ilustraciones en Niña Bonita, descubrirá un homenaje de la ilustradora en este nuevo libro.
¡YUPI!- Tu libro favorito./ "Rosana Faría" (Venezuela).
La Experiencia Cultural de «Arepita de Manteca»
La experiencia que ofrece «Arepita de manteca» va más allá de su dulce historia y melodía. Al compartir esta canción, los niños y sus familias participan de las tradiciones de otras culturas, las viven y las sienten como propias. No hay bebé venezolano y probablemente iberoamericano, que en algún momento de su crecimiento alguien de su familia no le haya cantado «Arepitas» para iniciarlo en el juego de las palmadas, fortaleciendo así los lazos familiares y transmitiendo un valioso legado cultural.