La demanda de proteína de origen animal es uno de los elementos más preciados y necesarios para mantener el adecuado desarrollo biológico de los seres humanos en crecimiento, así como fuente de renovación de los tejidos. Este consumo ha aumentado porque las poblaciones y las migraciones hacia las ciudades crecen día tras día, lo cual genera que la oferta se torne insuficiente y se requiera acelerar, tecnificar y mejorar el proceso productivo de la carne.
Asimismo, se busca una disminución en los costos productivos por parte de los productores de este sector de la economía, lo que lleva a la utilización e incorporación de tecnología y conocimientos de vanguardia con el fin de mejorar el rendimiento en la producción de carne. Dentro de los nuevos conceptos, se ha incorporado el conocimiento científico sobre crecimiento y desarrollo, trasladándolo al campo de la producción animal, lo que ha implicado el uso de hormonas y promotores del crecimiento (esteroides anabolizantes y otros), como fuentes para acelerar e incrementar la producción.
Si bien es cierto que se ha logrado un incremento en la producción, los residuos de las sustancias usadas pueden quedar en la carne destinada para el consumo humano y generar alteraciones en el estado de salud de quienes la consumen.
Promotores del Crecimiento en Producción Animal
La meta principal de los productores de ganado destinados a la comercialización de carne para el consumo humano siempre ha sido obtener mayores beneficios de sus productos. Esto se puede lograr utilizando razas precoces con mayor facilidad para el engorde o administrando sustancias que, al aumentar o modificar el metabolismo, hagan que el animal transforme de manera más eficiente el alimento que se le administra. Para lograr estos fines, los ganaderos pueden hacer uso de la producción limpia o mediante sustancias denominadas promotores de crecimiento.
En producción animal, se define un promotor del crecimiento como todo aquel aditivo no esencial para la función biológica del animal, pero que tiene un efecto positivo como el de mejorar el crecimiento y la eficiente conversión del alimento. Esto significa que, de una cantidad determinada de alimento, el metabolismo del animal puede obtener más energía y, por consiguiente, producir más carne y menos cantidad de grasa.

Entre los promotores de crecimiento para alterar o modificar el metabolismo de los animales se encuentran: el uso de hormonas esteroideas, anabólicos sintéticos, hormona del crecimiento, agonistas beta adrenérgicos, antibióticos y el uso de alimentos transgénicos.
Anabólicos: Definición y Tipos
Los agentes anabólicos son uno de los métodos no genéticos para modificar el potencial de crecimiento de los animales. Se utilizan ampliamente en numerosos países con sistemas intensivos de producción de carne para mejorar la producción, especialmente la velocidad del crecimiento y la conversión alimenticia. El objetivo de su utilización es acortar el período de producción y disminuir el insumo más caro: el tiempo.
Se define como anabólico esteroide cualquier compuesto o mezcla de compuestos que afectan la función metabólica del animal para incrementar la cantidad de proteína corporal. Estos se definen como sustancias que incrementan la retención de nitrógeno y la síntesis de proteína.
Clasificación y Origen
Los anabólicos pueden ser de origen endógeno (naturales) o sintéticos. Las sustancias de tipo esteroidal que se utilizan son: andrógenos, gestágenos y estrógenos, sus derivados, solos o combinados, y las lactonas del ácido resorcílico, todos en forma de implante. Los agentes anabólicos usados en bovinos y ovinos tienen actividades biológicas comunes a las de las hormonas esteroidales estrogénicas, androgénicas y progestágenas.
- Anabólicos endógenos (naturales): Incluyen las hormonas naturales como el estradiol (17 beta y 17 alfa), la testosterona, la progesterona, la somatotrofina y los factores liberadores de esta última. En este mismo grupo se encuentran los agonistas beta-adrenérgicos, como la epinefrina y norepinefrina, secretadas por la médula suprarrenal y las terminaciones nerviosas simpáticas. Su mecanismo de acción consiste en aumentar la ganancia de peso y la retención de nitrógeno.
- Anabólicos esteroides sintéticos: Abarcan el grupo de los estilbénicos (dietilestilbestrol y dienestrol) y los no estilbénicos (melengestrol, zeranol y trembolona), y los beta-adrenérgicos (clenbuterol, cimaterol y fenoterol).
- Los estilbénicos, cuyo componente más difundido es el dietilestilbestrol (DES), están prohibidos en casi todo el mundo debido a su alta acción estrogénica (feminizante).
- Entre los no estilbénicos, los más conocidos son el zeranol (una hormona no natural) y la trembolona.
- Los agonistas beta-adrenérgicos de naturaleza sintética actúan incrementando la masa muscular, especialmente en animales de carne. Producen un cambio en el balance energético que modifica la relación carne-grasa. El clenbuterol fue el primer agonista sintético, seguido por otros como el cimaterol y el fenoterol.
Efectos Fisiológicos de los Anabolizantes
La mayoría de los anabolizantes poseen propiedades fisiológicas similares a las de los esteroides sexuales naturales. Con su uso, se pueden conseguir los siguientes efectos:
- Aumento del ritmo de crecimiento
- Aumento de la masa muscular
- Mejoramiento de los índices de conversión
- Cambios en la distribución de la grasa corporal
- Mejoramiento del apetito
- Aumento de la capacidad muscular para el trabajo
Sin embargo, no todos estos efectos ocurren al mismo tiempo y su respuesta depende de varios factores como: especie, sexo, raza, edad, aptitud, entre otros. Así mismo, también se debe considerar el tipo de sustancia que se utilice, la dosis que se administre y la vía de administración que se emplee.

Administración de Agentes Anabólicos
El tratamiento del ganado bovino con anabólicos hormonales naturales y sintéticos es un procedimiento que por décadas ha sido utilizado en países como Estados Unidos, por los beneficios económicos que representa para la industria pecuaria, ya que permite obtener más kilogramos de carne en menor tiempo y costo. Entre las sustancias anabolizantes más ampliamente utilizadas se destaca el uso del acetato de trembolona, con rendimientos significativos en cuanto a los índices de conversión y ganancia de peso.
En cuanto a las hormonas, se destacan los antitiroideos, con singular importancia los derivados del tiuracilo. Estas sustancias, inhibidoras de la función tiroidea, debido a su interferencia en la síntesis de hormonas tiroideas, producen estados hipotiroideos que mejoran el incremento ponderal de peso vivo en algunas especies zootécnicas.
Los agentes anabólicos pueden administrarse por vía oral o parenteral. Se suministran oralmente a los cerdos como aditivos del alimento, al igual que en el caso de la cría intensiva de peces. Los anabólicos se administran como implantes subcutáneos en bovinos, borregos y aves, o inyectados como soluciones oleosas en caballos y bovinos.
El implante se coloca en la base de la oreja, debido a que las hormonas que se administran son artificiales y el organismo demora más en integrarlas. Se evita colocarlas en lugares destinados para el consumo humano. Una vez colocado el implante, la concentración de la hormona suplementada sube rápidamente y los residuos son mayores durante el período inicial después de la implantación. Por este motivo, cuando las hormonas son sintéticas, existe un tiempo denominado tiempo de retiro, el cual debe transcurrir entre la fecha del implante y la fecha del sacrificio. Este tiempo varía dependiendo del anabólico usado y de la legislación de cada país. En el caso de hormonas naturales, no es necesario que dicho período transcurra.

La implantación subcutánea en la base de la oreja se realiza mediante una pistola de implante, en la cara dorsal de la oreja, a unos 2,5 cm de su inserción en la cabeza y evitando los bordes laterales del cartílago. Esto permite una absorción lenta, debido a que el tejido implantado posee escasa irrigación sanguínea, asegurando un prolongado tiempo de acción que oscila entre los 90 y 400 días, dependiendo del anabólico empleado. Además, se afirma que la oreja es un tejido que se "desecha" (no se destina para el consumo humano) y de esta manera se asegura que los residuos que pudieran quedar en los tejidos adyacentes al sitio de implantación, sean normalmente descartados. Se ha establecido que alrededor del 15-20% de la dosis original puede permanecer sin absorberse en la base de la oreja. Los sitios donde se realizan los implantes deberían desecharse al sacrificio, ya que es allí donde se encuentran los niveles hormonales más altos; sin embargo, se sabe con certeza que en Colombia tanto la oreja como la papada son tejidos consumidos por la población.
Administración de la Hormona del Crecimiento
Un ejemplo clásico y más usado en el ganado bovino es la hormona de crecimiento bovino, o somatotrofina, que es una hormona de tipo proteico constituida por 188 aminoácidos. Es secretada naturalmente por la hipófisis anterior bajo control del hipotálamo, en varios animales incluyendo la vaca. Los efectos principales de esta hormona son: el incremento de la acumulación de proteínas (mayor retención de nitrógeno, el cual es un factor indispensable en la síntesis de proteínas), la disminución de la capa lipídica (la somatotrofina tiene varios efectos sobre las grasas), disminución de la glucogénesis, un aumento en la glucólisis y, por último, el aumento en la producción de leche.
Hormonas en la Producción Avícola
En la producción avícola, uno de los efectos positivos del uso de anabolizantes se obtiene cuando se aplica en la etapa de crecimiento pospuberal. Tal es el caso de los pollos broilers que son procesados para el consumo en edad precoz, de 45 a 47 días de edad, lo que dista mucho de la etapa de pubertad, la cual se encuentra entre los 4 y 5 meses. La aplicación de hormonas antes de la etapa puberal puede tener consecuencias negativas sobre el crecimiento, como la osificación de cartílagos y la consiguiente detención del crecimiento.
Uso de Antibióticos como Promotores de Crecimiento
Mucho se ha hablado del uso de los antibióticos como promotores del crecimiento de animales destinados al consumo humano, del escaso control en su utilización y del riesgo sanitario de dicho uso. Hay que mencionar que las partes implicadas -ganaderos, industria farmacéutica y de producción de piensos, veterinarios, médicos y científicos en general- tienen opiniones diferentes respecto de la conveniencia o no del empleo de antibióticos como promotores de crecimiento.
La propiedad de los antibióticos de mejorar las tasas de crecimiento animal (aumentar la ganancia de peso y eficiencia de conversión) se conoce desde finales de los años cuarenta. Los antibióticos como promotores de crecimiento se han empleado a dosis subterapéuticas durante largos períodos de la vida del animal, produciendo una ganancia de peso estimada alrededor del 5%. El mecanismo por el cual los antibióticos favorecen el crecimiento no se conoce con exactitud, pero básicamente actúan modificando cuantitativa y cualitativamente la flora microbiana intestinal.
Residuos en la Carne y Riesgos para la Salud Pública
A pesar de los beneficios económicos en la producción, el uso de promotores de crecimiento, tanto anabólicos como antibióticos, presenta un riesgo significativo para la salud pública debido a los residuos que pueden permanecer en la carne destinada al consumo humano. Estos residuos pueden generar alteraciones en el estado de salud de quienes los consumen.
Ante esta problemática, la investigación y el desarrollo de sistemas de control son cruciales. Para conseguir este objetivo general, algunos proyectos están desarrollando sistemas de autocontrol de antibióticos en animal vivo. La estrategia incluye el desarrollo de un test biológico de amplio espectro de detección de antibióticos y sulfamidas, así como el desarrollo de un test específico de quinolonas.
Publicación de resultados de plan de vigilancia de residuos de medicamentos veterinarios en carne
Este último grupo de medicamentos, de uso habitual a nivel veterinario, es el único grupo importante no detectado adecuadamente por los tests biológicos convencionales. Así, estos proyectos persiguen el diseño de un sistema analítico integrado de amplio espectro que ponga al alcance de toda la cadena alimentaria (de la granja a la mesa) un fácil autocontrol de estos residuos tanto en el animal vivo como en la carne comercializada.