La menstruación, más allá de ser una función biológica crucial para la salud femenina, ha sido históricamente una compleja construcción sociocultural. A lo largo de los siglos, los seres humanos le han atribuido símbolos, mitos, ritos y prácticas que reflejan cómo se han relacionado en términos de género, poder y roles comunitarios. Estas creencias, influenciadas por la religión y las realidades políticas, sociales y culturales, han moldeado la percepción del ciclo menstrual, llegando incluso a generar tabúes que afectan actividades cotidianas como la preparación de alimentos, dando origen al extendido mito de amasar con la menstruación.
Percepciones Históricas y Culturales de la Menstruación
Desde tiempos ancestrales, la menstruación ha estado rodeada de un halo de misterio y significado. En muchas culturas, la mujer que menstruaba era considerada sagrada y poderosa, con habilidades psíquicas ampliadas y la capacidad de curar. Por ejemplo, los Cheroquis veían la sangre menstrual como una fuente de fuerza femenina con poder para destruir enemigos. En la antigua Roma, Plinio el Viejo escribió que una mujer menstruante desnuda podía espantar tormentas y plagas. En África, la sangre menstrual se usaba en los hechizos mágicos más poderosos, tanto para purificar como para destruir. Sin embargo, en paralelo a estas visiones de poder, también se desarrollaron creencias que la consideraban peligrosa o impura.

Cosmovisiones Prehispánicas: Equilibrio y Conexión
En América antes de la colonización, existía una rica pluralidad de creencias y prácticas en torno a la menstruación. Estas eran parte de una visión holística del universo, donde cuerpo, mente y espíritu estaban estrechamente ligados. Las visiones prehispánicas buscaban un equilibrio entre lo natural y lo espiritual, el individuo y la comunidad, algo fundamental para asegurar buenas cosechas, el orden social y la armonía espiritual.
- El poder de la luna: La conexión de la luna con la menstruación ha sido una de las creencias más recurrentes. La luna se relaciona con lo femenino y la fertilidad. Es posible que la asociación se deba a que los 29 días del ciclo lunar se asimilan a los ciclos menstruales. Las diosas mayas, por ejemplo, se identificaban con el astro, diferenciando sus aspectos juveniles y seniles con las fases menguantes y crecientes del ciclo lunar.
- Tierra y fertilidad: Tierra, luna y menstruación han estado profundamente ligadas. La luna, al brillar de noche, se vincula a la tierra y al inframundo, donde germinan las plantas, dotando al cuerpo femenino de una fuerza creadora de vida. La primera menstruación era vista como la manifestación del poder de dar vida a otro ser. Para los antiguos nahuas, Tlaltecuhtli, la diosa Madre de la tierra, clamaba por sangre humana para las cosechas. Vestigios del Perú prehispánico muestran rituales mágicos donde la sangre de la primera menstruación se usaba para asegurar la fertilidad de la tierra, interconectando así la fertilidad agrícola y humana. Las aymaras de hoy creen en el potencial vital de la sangre menstrual, ofrendándola a la Pachamama y deidades locales para la fertilidad de la comunidad.
- Flores como símbolo de sexualidad: Mitos como el de Quetzalcóatl y Xochiquetzal ilustran el origen divino de la menstruación y el poder del erotismo, simbolizado en las flores y la procreación femenina. Culturas como los tzetzales, mayas y totonacos utilizaron términos relacionados con flores, como “flor roja”, para hablar de la menstruación.
- Magia perturbadora y fuerza mortal: En paralelo a su concepción como fuerza de vida, el cuerpo femenino y la menstruación también fueron temidos como agentes de enfermedad y muerte. Se creía que el cuerpo femenino, en constante estado transitorio (menstruación, embarazo), era inestable y podía perjudicar su entorno. La medicina prehispánica consideraba que la mujer menstruante tenía una carga excesiva de calor, haciéndola peligrosa. El flujo menstrual era visto como un desecho o ausencia de vida, interpretado como una amenaza a la continuidad del grupo. Vocablos asociados a la impureza o enfermedad se usaban para referirse a la regla, como los otomíes que la llamaban “sangre del diablo”.
El Mito de la Toxicidad Menstrual y su Impacto en la Cocina
Uno de los ámbitos donde los mitos sobre la menstruación han proliferado es el culinario. La creencia de que la sangre menstrual es tóxica y contamina todo a su paso ha dado lugar a prohibiciones como que la mayonesa se corta, la masa no sube, la cerveza se agria o las verduras se pudren cuando son manipuladas por una mujer menstruante. Este mito, que trasciende fronteras y se encuentra en el Reino Unido, países del norte de Europa, Estados Unidos, Norte de África y Oriente Medio, ha persistido durante siglos.

Intentos "Científicos" de Explicación: Las Menotoxinas
En el siglo XX, hubo intentos de dotar de una explicación científica a estas supuestas consecuencias negativas. En los años 20, Béla Schick, un reputado médico conocido por sus avances en pediatría, postuló la existencia de "menotoxinas", una sustancia o bacteria en la sangre menstrual que, según sus experimentos, marchitaba flores e inhibía el crecimiento de masa de pan. Otro médico, David Macht, afirmó que la saliva, orina, sudor, leche y lágrimas de mujeres menstruantes podían inhibir el crecimiento vegetal.
Sin embargo, en 1934, la comunidad científica intentó reproducir estos experimentos en condiciones controladas, sin éxito. Las menotoxinas nunca fueron aisladas de manera concluyente, a pesar de que otros investigadores, como George Van S. y Olive Watkins Smith en 1950, y los antropólogos Ashley Montagu y Clellan S. Ford, continuaron la búsqueda o apoyaron la teoría. La cuestión resurgió en los años 70 con la médica británica Helen Evans Reid, pero hasta la fecha, no se ha realizado ningún estudio de calidad que valide su existencia.
Influencia en el Rol de la Mujer en la Gastronomía
La idea de la toxicidad menstrual se extendió, atribuyendo a la mujer menstruante la capacidad de secar plantas, avinagrar el vino o malograr las cosechas. Estas afirmaciones machistas, sin base científica, se sumaron a una histórica relegación de la mujer en la gastronomía. Aunque la mujer fue la primera en ofrecer una receta culinaria y domesticar animales, la cocina, al trascender el ámbito doméstico y adquirir un carácter "sagrado" (el vino como sangre, el pan como carne), se convirtió en un territorio masculino. Esta sacralización de los alimentos y la autoridad masculina en asuntos religiosos permitieron prohibiciones que limitaron el rol de la mujer, impidiendo, por ejemplo, que cocinaran en ciertos momentos o que accedieran a la alta cocina, como el sushi, bajo pretextos infundados sobre la temperatura de sus manos o la "contaminación" de su flujo menstrual.

Perspectivas Religiosas y Prohibiciones Menstruales
Diversas religiones han establecido reglas y prohibiciones en torno a la menstruación, a menudo basadas en conceptos de pureza ritual o respeto. La Torá judía prohíbe las relaciones sexuales con una mujer que menstrúa, considerándola ritualmente impura ("nidá") y estableciendo un período de exclusión hasta su inmersión en una mikve (baño ritual). El judaísmo ortodoxo incluso prohíbe el contacto físico durante este tiempo.
En el cristianismo, si bien la mayoría de las denominaciones no tienen rituales específicos, algunas, como la ortodoxia oriental, aconsejan a las mujeres no recibir la comunión durante su período. Algunos Padres de la Iglesia justificaron la exclusión de las mujeres del ministerio basándose en la impureza, aunque otros defendieron que estas leyes debían descartarse.
El islam exime a las mujeres menstruantes de la oración y el ayuno, aunque les permite otras actividades religiosas como las peregrinaciones. El Corán prohíbe las relaciones sexuales durante la menstruación, pero permite otras formas de intimidad física.
En el budismo japonés, en algunas ramas, las mujeres que menstrúan tienen prohibido asistir a los templos debido a la consideración de "contaminación". En el hinduismo, la menstruación puede verse como un período de purificación, lo que lleva a la separación de las mujeres del lugar de culto. Sin embargo, en algunas regiones de la India, como Tulu Nadu, la menarquia se celebra positivamente, e incluso existe el festival Keddaso, que adora a la Madre Tierra menstruando. El polémico caso del templo de Sabarimala en Kerala, que prohibía la entrada a mujeres en edad reproductiva, fue revertido por la Corte Suprema de India en 2018.
Otras religiones, como el sintoísmo en Japón, impiden a las mujeres menstruantes visitar santuarios Kami. Las creencias chinas influenciadas por el confucianismo desaconsejan tocar estatuas sagradas o hacer ofrendas. El jainismo promueve el descanso para las mujeres menstruantes, y el sijismo y la Fe Baháʼí abolen las formas de impureza ritual, enfatizando la limpieza espiritual.
Menstruación en la Nueva España: Pociones de Amor y Sincretismo Cultural
Durante los siglos XVI y XVII en la Nueva España, la menstruación adquirió un significado particular en las prácticas de magia amorosa, especialmente en las "pócimas de amor" documentadas en los procesos inquisitoriales. Estas pócimas se situaban en la intersección de la teoría humoral europea, la magia amorosa y la herbolaria indígena.
La idea principal era que la sangre menstrual, como manifestación de la fuerza vital del cuerpo femenino, podía atraer o mantener el amor de un hombre. Se creía en su eficacia para los amarres y ligaduras. El saber sobre el poder sexual del menstruo para lograr el amor circuló de boca en boca, especialmente entre mujeres españolas, mulatas, negras y mestizas de baja condición social y económica, que a menudo ejercían la partería o formaban parte de un "mercado sanitario y hechiceril".
Existe un debate sobre el origen de esta práctica. Mientras algunas historiadoras señalan un paralelismo con la magia amorosa europea, otras investigaciones antropológicas sugieren que el uso del menstruo en la magia amorosa no estaba directamente vinculado a las prácticas indígenas prehispánicas, sino que fue una contribución del mundo mágico de las mujeres coloniales. Esto subraya cómo los intercambios transculturales resignificaron el valor simbólico del menstruo, combinándolo con otros recursos poderosos del mundo indígena, como el chocolate y las plantas alucinógenas.

Comprensión Moderna y Reivindicación del Ciclo Menstrual
En la actualidad, la ciencia ha desterrado los mitos sobre la toxicidad de la sangre menstrual. Médicamente, la menstruación es un proceso natural y fisiológico. La sangre menstrual no es tóxica; es un desecho corporal que contiene restos del endometrio, plasma, glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas. No existen pruebas científicas que avalen beneficios para la salud al ingerirla, ni tampoco que sea perjudicial, aunque los expertos coinciden en que no aporta nutrientes significativos que no puedan obtenerse de una dieta equilibrada.
La Conexión Lunar y los Rituales Menstruales
La relación entre la menstruación y la luna, observada desde hace miles de años y reflejada en el origen etimológico de la palabra "menstruación" (del griego *mén* -mes- y *mene* -luna-), ha sido un tema recurrente. La naturaleza cíclica de ambos fenómenos ha llevado a asociaciones profundas. Estudios han sugerido que es más probable que las mujeres menstrúen durante la luna llena, aunque esta influencia puede disminuir con la edad y la exposición a la luz artificial.
Entender la relación de nuestro ciclo menstrual con el lunar y sus fases puede llevar a una mejor conexión con nuestra menstruación, transformando percepciones negativas en empoderamiento. Muchas mujeres hoy adoptan rituales para honrar su ciclo:
- Rituales de inicio del periodo: El inicio de un nuevo ciclo es un momento simbólico para manifestar propósitos. Se puede crear un ambiente relajante con incienso o velas y escribir sueños y metas. Este papel puede guardarse, sembrarse con una planta o colocarse en un lugar visible.
- Sembrando la luna: Un ritual ancestral que consiste en diluir sangre menstrual en agua para regar plantas. Se cree que los nutrientes benefician al jardín y profundizan la conexión con la tierra y la naturaleza.
- Rituales de fin de periodo: Similar al inicio, el final del periodo es ideal para cerrar ciclos. Se puede escribir sobre lo que se agradece, se aprendió y no se quiere repetir, y luego quemar el papel.
- Rituales para el solsticio de verano: Aunque el ciclo menstrual no tiene una relación directa con el sol como con la luna, el solsticio de verano es un momento de alta energía para manifestar. Actividades como "saltar la hoguera" (simbolizado con velas) para intencionar nuevos comienzos, la desintoxicación del cuerpo y el alma, y el "scripting" (escribir como si los deseos ya se hubieran manifestado) son prácticas populares.
Diagrama Lunar 🌘🌕🌒🌑 Ciclo Menstrual 🌙 Con ARQUETIPOS Y FASES
Rompiendo Tabúes y Conectando con el Cuerpo
A pesar de la evolución del conocimiento, muchos mitos y tabúes persisten en el imaginario colectivo, especialmente en algunas comunidades. La menstruación ha sido, durante mucho tiempo, motivo de vergüenza y ocultamiento. El tabú menstrual, que inhibe la mención de la menstruación en público o en privado, ha afectado la educación y la salud menstrual de muchas niñas y mujeres, contribuyendo a la falta de información y a prácticas de higiene deficientes en algunas regiones.
Hacer seguimiento del ciclo menstrual, comprender sus fases y reconocer su naturaleza normal y poderosa, es fundamental para establecer una relación positiva con ella. Al desterrar las ideas negativas asociadas al periodo, las mujeres pueden reconectar con su energía femenina y vivir esta parte de su naturaleza de manera empoderada.
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