La Hamburguesa: Historia, Preparación y Versatilidad Culinaria

La hamburguesa, un plato icónico reconocido globalmente, es un alimento muy famoso y considerado el plato insignia de los Estados Unidos. Aunque tradicionalmente asociada a la comida rápida, en los últimos años ha evolucionado, con chefs y restaurantes creando sus propias versiones gourmet. Este delicioso plato, compuesto por dos rebanadas de pan y aderezado con todo tipo de ingredientes, ha alcanzado tal popularidad que incluso tiene su propia celebración: el 28 de mayo es el Día Internacional de la Hamburguesa.

Alrededor del mundo, este manjar se encuentra en múltiples versiones: de carne, pollo, pescado, vegetariana, con varios panes o sin pan, y con una infinidad de aderezos como pepinillos, aros de cebolla, tomate, tocino, lechuga, mostaza o salsa de tomate. Sus preparaciones e ingredientes son infinitas, permitiendo añadir todo lo que se nos ocurra para obtener un plato delicioso, aunque el secreto de una buena hamburguesa a menudo reside en la calidad de su carne.

Origen de la Hamburguesa

Primeros Antecedentes

Aunque la hamburguesa se asocia inmediatamente con la comida norteamericana, su origen no se dio en tierras americanas, sino en Europa. Algunas historias señalan que la hamburguesa surgió por la necesidad de tener un alimento nutritivo y fácil de transportar. Se cree que las tropas del ejército, posiblemente las tribus mongolas y turcas en el siglo XIV, ya picaban en tiras la carne de ganado de baja calidad para hacerla más comestible y la guardaban y consumían durante sus travesías a caballo.

La receta de la carne picada llegó a Alemania a través de los tártaros de origen ruso (dando origen al steak tartar), quienes comían la carne cruda y condimentada. Existe conocimiento de un plato similar más antiguo del Imperio Romano, que consistía en un tipo de hamburguesa elaborada con carne de res picada con piñones, sal y vino pasado, servida dentro de pan.

La ciudad alemana de Hamburgo es considerada como la cuna de la hamburguesa, y es de allí de donde proviene su nombre. En Hamburgo existe lo que se denomina frikadelle, una especie de protohamburguesa, y también un alimento muy similar conocido como rundstück warm.

Mapa antiguo mostrando las rutas comerciales y la influencia cultural entre Asia y Europa, o una ilustración de la ciudad de Hamburgo en el siglo XIX.

La Hamburguesa Moderna

A principios del siglo XX, el Delmonico's Restaurant de Nueva York es considerado el primer restaurante en ofrecer la carne redonda que llamaban Hamburg Steak, siendo la antecesora de lo que más adelante se conocería como hamburguesa. Un documento más antiguo que hace referencia a este plato es una carta del mismo restaurante, que en 1834 ya la ofrecía a su clientela.

Años después, este símbolo culinario dio el salto a Norteamérica. Fueron los inmigrantes alemanes de finales del siglo XIX quienes introdujeron en los Estados Unidos el plato llamado filete estadounidense al estilo Hamburgo. Poco a poco, la receta fue adaptándose, agregando los dos panes y demás ingredientes hasta convertirse en lo que hoy conocemos. La invención del bocadillo de hamburguesa en el siglo XIX es polémica, ya que diversos autores se atribuyen haber sido los primeros en haber puesto un filete de carne picada (hamburger steak) entre dos panecillos.

Una de las historias sobre la invención de la hamburguesa moderna proviene de Seymour, Wisconsin, donde en 1885, Charlie Nagreen, con quince años, colocó la carne entre dos rebanadas de pan para facilitar que sus clientes de la feria estatal pudieran comer mientras paseaban, denominándola hamburguesa. Otro inventor fue Frank Menches, en 1892, durante la Feria del Condado de Akron, Ohio.

La hamburguesa creció durante el siglo XX junto a la aparición del concepto de comida rápida y, a lo largo de ese siglo, fue adquiriendo un simbolismo especial. La primera cadena de hamburgueserías del mundo fue White Castle, fundada en Wichita, Kansas, en 1921, que ofrecía la novedad del drive-in, sirviendo hamburguesas sin la necesidad de abandonar el vehículo. Se puede decir que una hamburguesa es un emparedado de carne picada al que se le han ido añadiendo poco a poco diversos atributos: condimentos, guarniciones y otros. La evolución de este alimento ha hecho que sea tomada al final en un conjunto, y además a lo largo de su historia se han ido añadiendo diferentes contenidos, como la panceta, el queso, la lechuga o los encurtidos.

Ilustración de un puesto de hamburguesas en una feria de principios del siglo XX, o logo vintage de White Castle.

Componentes Clave de una Hamburguesa Perfecta

Hacer una hamburguesa es bastante fácil, pero no se trata solo de agregar todos los ingredientes posibles entre dos panes. Una buena hamburguesa debe ser fácil de comer, no debe desbaratarse al primer bocado y debe haber un equilibrio en la cantidad de sus componentes y de sabores.

La Carne: El Alma de la Hamburguesa

La carne es la protagonista del menú y, por lo general, el ingrediente más caro e importante de la hamburguesa. Es la parte más pesada y a la que se le debe prestar más atención al prepararla. La carne picada ha sido desde hace tiempo un ingrediente de diversos platos. En sus etapas primigenias, la hamburguesa era un hamburger steak y poco a poco se le añadieron los panecillos.

Tipos de Carne

  • Carne de Res

    Tradicionalmente de vacuno, para las hamburguesas de res se debe elegir una carne fresca con un equilibrio de grasa. Cualquier corte de carne no servirá; si se elige una carne magra, el resultado será una hamburguesa seca. La carne debe contener entre 20% y 30% de grasa natural (nunca añadida), ya que esta le aporta sabor, jugosidad y ayuda a que sea más tierna. Cortes grasos como el huachalomo y la sobrecostilla son los más utilizados.

    Para lograr este equilibrio, hay quienes prefieren hacer mezclas de carne de vacuno y cerdo. Asimismo, la incorporación de huevo o miga de pan ayuda a que la carne quede compacta y no se deshaga durante la cocción o al comerla. El tamaño también es clave; para que una carne quede bien cocinada, el tamaño perfecto debe ser entre 120 y 250 gramos. No debe ser más grande para asegurar una cocción correcta, ni más pequeña, ya que la carne se reduce un poco al cocinarla.

    Existen comercializaciones en las que se emplea carne de bisonte estadounidense (buffalo burger), carne de avestruz (ostrich burger) o de cérvidos, como el venado. Dentro de las variantes de carne de vacuno, existen algunas singulares que emplean razas especiales, como la aberdeen angus (hamburguesa angus) o carne de ternera japonesa de raza wagyu para las gourmet burgers.

  • Carne de Pollo

    Si no se prefiere la carne de res, las hamburguesas de pollo son una excelente opción. Estas se elaboran a partir de la molienda fina de pechuga y grasa de pollo, aromatizada con especias. Las posibilidades de ingredientes son infinitas, pero el resultado ideal debe ser una hamburguesa bien cocida, con un empanado crujiente y muy jugosa por dentro.

  • Carne de Pescado

    Las hamburguesas de pescado son una opción nutritiva, especialmente indicadas para que los más pequeños consuman esta proteína sin problema. Suelen ser ricas, crocantes y doradas por fuera, y generalmente están hechas con pescado blanco como la merluza o la tilapia, o incluso atún.

  • Opción Vegetariana

    Las hamburguesas vegetarianas son una gran alternativa para quienes no consumen carne de origen animal por motivos éticos, de salud o simplemente para variar el menú. Se pueden preparar a base de legumbres, como lentejas, garbanzos o frijoles, y la quinoa también ha ganado mucha acogida. Algunos cocineros emplean tofu o seitán para ofrecer estas opciones.

    Estas hamburguesas son muy nutritivas y deliciosas, siendo una gran fuente de proteínas, hierro, vitaminas y fibra, además de ser bajas en grasa. Ejemplos incluyen hamburguesas de lenteja, soya, coliflor, poroto negro, arvejas o quinoa. Actualmente, existen bases preparadas de hamburguesas vegetarianas en el mercado.

Consejos para Preparar la Carne

En el mercado se encuentra carne lista para cocinar, pero también se puede preparar en casa. La carne picada se suele "aplastar" hasta que tenga forma de disco (patty). Algunas cadenas de restaurantes las sirven de forma rectangular. En la industria de comida rápida, la carne se pica, se le da forma y se congela para su distribución masiva. Pocos restaurantes ofrecen carne fresca "no congelada".

En los años 90, se hizo un esfuerzo por recalcar el mensaje de "100 % carne de vacuno" para asegurar al consumidor que no había añadidos como hígado o casquería, aunque en algunos casos se añadía proteína vegetal texturizada para reducir costes. Por ello, se insiste en demostrar que la carne es de vacuno sin elementos cárnicos diversos.

Preocupa a menudo el contenido graso de la carne picada, que puede rondar entre el 20% y el 40% del peso. Este contenido, junto con el método de cocción, es relevante para definir el conjunto de sabores. Los valores más apreciados de ternura se asocian a contenidos altos de grasa. Sin embargo, se han investigado mezclas de bajo contenido graso (en torno al 10%) con proteína de soja concentrada, proporcionando valores de sabor aceptables.

Para asegurar que la carne picada se compacte y sea fácil de ingerir, se le suele añadir alguna sustancia ligante como el huevo o el pan rallado. Es crucial manipular la carne picada con extremo cuidado para evitar la contaminación bacteriana y posibles intoxicaciones alimentarias.

Infografía o esquema visual mostrando los diferentes tipos de carne de hamburguesa (res, pollo, pescado, vegetariana) con sus características principales.

El Pan: Soporte Esencial

El pan es el segundo ingrediente básico y, según muchos historiadores, el punto de inicio del descubrimiento de la hamburguesa. Ya existían el bocadillo y el sándwich desde antes (este último, desde alrededor de 1765, en honor a John Montagu, IV Conde de Sándwich, quien gustaba de comer así para no mancharse los dedos mientras jugaba a las cartas).

En la mayoría de los casos, se utiliza un panecillo de forma esférica (bun), con un diámetro de entre ocho y diez centímetros. En Chile, este pan es conocido como pan frica. Algunas cadenas ofrecen panecillos rectangulares (como White Castle, donde se denominan sliders).

La misión del pan en la hamburguesa es doble: por un lado, permite que sea un "alimento portable" al sujetar la carne entre las dos rebanadas; por otro, las rebanadas retienen los sabores y aromas del interior. Ocasionalmente, la hamburguesa se sirve "abierta" con una o ambas rebanadas a un lado. El pan de hamburguesa se elabora con levadura para que esponje, y con un alto contenido de agua (superior al 50% de harina de trigo). Lo característico es la forma en que se decora su superficie, a menudo con semillas de sésamo. La masa de este pan es similar a la del pan de molde.

Ha habido mucha innovación en el pan, encontrándose hamburguesas con dónuts (como la Luther Burger), o el baguelburguer con rodajas de bagel. También se emplean muffin, pan de pita, entre otros. En el caso de la Big Mac, se incluye un disco de pan entre las dos porciones de carne picada para estabilizar la hamburguesa. En Asia, algunas cadenas usan arroz en lugar de pan (la llamada hamburguesa de arroz), y en Venezuela, se puede sustituir por una arepa.

El Queso: El Toque Fundido

El queso se empleó por primera vez a finales de los años 20, dando origen a la cheeseburger. Su autoría es reclamada por varios cocineros, incluido Lionel Sternberger de Rite Spot en Pasadena, California, quien afirma haber vendido hamburguesas con queso entre 1924 y 1926. En 1928, el restaurante O'Dell en Los Ángeles ya servía hamburguesas con queso a sus clientes.

El queso se suele colocar en forma de finas láminas cuando la carne está en su última fase de calentamiento, permitiendo que se derrita ligeramente sobre ella. Es fundamental elegir un tipo de queso que sea sabroso después de fundirse. Generalmente se emplea queso procesado (como cheddar o Pepper Jack) por su buen comportamiento al fundirse, aunque en ocasiones también se usa queso azul como el Maytag.

Vegetales y Complementos: Frescura y Sabor

Dado que la carne picada cocinada puede ofrecer un aspecto seco, se suele acompañar con diferentes verduras que aporten texturas más húmedas. La cebolla, finamente picada en aros, es un clásico que a veces se añade en las últimas fases de tostado o fritura de la carne, mezclando sus azúcares naturales y aromas con los de la carne.

Otras verduras empleadas de forma generalizada incluyen la hoja de lechuga, el apio, el tomate, el pepino, los champiñones laminados, entre otros. A menudo, se solicitan rodajas de verduras encurtidas como pepinillos, o incluso un relish. También pueden encontrarse pimientos como los jalapeños. Algunas verduras pueden presentarse fritas, como los aros de cebolla.

Las papas fritas son, desde los comienzos, uno de los acompañamientos clásicos de la hamburguesa, ofrecidas en diversos locales incluso antes de la popularización de la hamburguesa.

Salsas y Condimentos: Personalidad

La hamburguesa adquiere un carácter regional dependiendo de los condimentos que se le añadan. El kétchup y la mostaza en salsa son dos de los más frecuentes y populares desde sus comienzos. También puede acompañarse con salsa Worcestershire (habitual en las lonchas de queso de la cheeseburger), o con salsas más locales como el alioli, la salsa mil islas (thousand island dressing), sopa de cebolla, mayonesa o queso fundido (al estilo de Cheez Whiz), cole slaw, entre otros.

Cómo Armar una Hamburguesa

Aunque parezca sencillo, armar una hamburguesa tiene su orden para asegurar una experiencia óptima. Una buena hamburguesa debe ser fácil de comer y mantener su estructura. El orden recomendado para armar una hamburguesa es el siguiente:

  1. Pan (base)
  2. Salsa
  3. Cebolla
  4. Lechuga
  5. Tomate
  6. Queso (sobre la carne caliente para que se funda)
  7. Carne
  8. Pan (parte superior)

El queso se coloca sobre la carne caliente para que se adhiera mejor, asegurando que los ingredientes superiores también queden fijados. La lechuga y el tomate, que contienen agua, deben ir en la parte superior de la carne; si se colocan en la parte inferior, sus jugos mojarían el pan y la hamburguesa se desarmaría al morderla.

Infografía paso a paso sobre el orden ideal para armar una hamburguesa, mostrando cada capa.

Métodos de Cocción de la Carne

Después de elegir el tipo de carne, se debe seleccionar el método de cocción. Las opciones incluyen cocción en sartén, plancha, parrilla, horno o frita. Cualquiera de estas opciones puede resultar en una hamburguesa perfectamente cocinada, dependiendo de las preferencias personales. Es importante no estrujar las hamburguesas con la espátula para evitar que pierdan sus jugos y así conseguir que queden más jugosas.

A la Sartén

Este es un método clásico y fácil. Para freír bien una hamburguesa, no hay que agregar demasiado aceite; la carne debe echarse a la sartén cuando el aceite esté caliente. Es recomendable bajar el fuego a media cocción para que se cocine por dentro y no se queme por fuera. Si se va a añadir queso, lo mejor es ponerlo sobre el lado cocinado una vez que se le haya dado la vuelta.

A la Plancha

Una forma de cocinar con menos aceite que en la sartén y sin rebozado es la opción a la plancha. Se recomienda usar una mínima cantidad de aceite para evitar que la carne se pegue a la plancha de hierro.

A la Parrilla

Para muchos amantes de la carne, cocinar una hamburguesa gruesa a la parrilla es la mejor opción para mantener al máximo su sabor. En este caso, la carne se cocina directamente sobre el calor de una fuente, siendo un método habitual en barbacoas familiares. La diferencia estriba en el sabor final, que puede variar según los gustos.

Al Horno

El horno es otra opción para cocinar hamburguesas. Se pueden disponer en una fuente refractaria con papel de horno y cocinarlas a 180 grados durante 15-20 minutos.

Frita (Rebozada)

Al estilo de los tradicionales filetes rusos, se puede dar un giro a la hamburguesa rebozándola y luego friéndola. Esto proporciona un sabor más crujiente gracias al huevo y al pan rallado. Este método requiere una sartén con una mayor cantidad de aceite.

Mosaico de fotos que muestran diferentes métodos de cocción de hamburguesas: a la parrilla, en sartén, en plancha.

Perfil Nutricional de la Hamburguesa

Desde un punto de vista básico, la hamburguesa aporta proteínas (por su contenido cárnico) e hidratos de carbono (del pan y los azúcares de algunos aliños como el kétchup). El contenido de grasas depende fundamentalmente del tipo de carne empleado. En general, el contenido calórico varía en función del tipo y tamaño de la hamburguesa: a mayor tamaño, mayor número de calorías.

El tipo de carne es importante; por ejemplo, las hamburguesas elaboradas con carne de pavo o pollo suelen tener menos calorías que las de vacuno. Las cheeseburgers (hamburguesas con queso) suelen ser más calóricas que las versiones sin queso. Los acompañamientos, como las papas fritas, son frecuentemente una fuente adicional de calorías en el menú de una hamburguesa.

Ingredientes para una Hamburguesa Equilibrada

El secreto de una hamburguesa equilibrada reside en la elección de sus ingredientes:

  • Proteínas de calidad: Se puede utilizar carne (ternera, vaca, cerdo y pollo) de excelente calidad, ricas en ácidos grasos beneficiosos, hierro, zinc y vitaminas del complejo B. También existen opciones de proteínas alternativas, como las hamburguesas de legumbres y verduras, para quienes buscan alternativas vegetarianas o veganas.
  • Grasas saludables: El equilibrio entre grasa y proteína en la carne es clave. Ingredientes como el aguacate, el aceite de oliva y los frutos secos aportan grasas monoinsaturadas beneficiosas para el corazón.
  • Carbohidratos y fibra: Además del pan clásico, se pueden ofrecer opciones bajas en carbohidratos o sin gluten, como hamburguesas envueltas en lechuga o servidas al plato con guarniciones saludables como patata y boniato, que también aportan fibra.
  • Vitaminas y minerales: La clave para potenciar el valor nutricional de una hamburguesa está en sus acompañamientos. La combinación de ingredientes como rúcula, espinacas, brotes, tomate, pimientos asados, guacamole, pesto, chimichurri, cebollas, ajo y pepinillos, añaden fibra, antioxidantes y micronutrientes esenciales.

Adaptación a Diferentes Estilos de Vida

Las hamburguesas pueden adaptarse a necesidades nutricionales específicas:

  • Opción Keto y Low Carb: Para quienes siguen una alimentación baja en carbohidratos, se pueden ofrecer hamburguesas sin pan, servidas en hoja de lechuga o al plato con guarniciones ricas en nutrientes y fibra.
  • Versión vegana: Si se prefieren evitar productos de origen animal, existen hamburguesas a base de legumbres y verduras.
  • Sin gluten: Hay panes especiales sin gluten o la posibilidad de disfrutar la hamburguesa sin pan, con acompañamientos igualmente deliciosos. Muchas salsas originales también pueden ser sin gluten.

Una hamburguesa puede ser una comida saludable. No se trata de eliminar platos de la alimentación, sino de aprender a hacer elecciones más equilibradas. La hamburguesa puede reinventarse para ser una opción saludable, nutritiva y adaptada a todos los estilos de vida.

Infografía con un desglose nutricional de una hamburguesa bien equilibrada, destacando proteínas, grasas saludables, carbohidratos y fibra, y vitaminas.

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