Análisis del contenido de azúcar y nutricional en galletas chilenas

La mayoría de los dulces tienen muchas calorías, contienen mucha azúcar y son altamente procesados. Disfruta de ellos con moderación y en raciones pequeñas. Consulta la siguiente tabla de calorías de los dulces y obtén más información sobre su valor nutricional.

Introducción al consumo de galletas

En España existe un elevado consumo de galletas en la población infantil. Las galletas son protagonistas del desayuno y merienda de los niños en gran parte de hogares españoles en el momento actual, pero también lo fueron para nuestros antepasados. Se estima su origen hace 10 000 años, cuando nuestros antecesores nómadas descubrieron que cociendo una pasta hecha a base de cereales se obtenía un producto de consistencia similar al pan, fácil de transportar y de alto contenido energético. Prácticamente todas las culturas de la Edad Antigua las cocinaban, siendo, probablemente, uno de los primeros alimentos cocinados que existen.

En las últimas décadas, los cambios sociales y culturales han producido grandes modificaciones en los hábitos alimentarios en nuestro país, sufriendo la denominada transición nutricional. Por otro lado, la obesidad infantil se ha convertido en un grave problema de salud pública, con un alarmante crecimiento en los últimos años en toda Europa, siendo España uno de los países que presenta tasas más altas.

Las galletas son productos ultraprocesados: muy rentables debido a su bajo coste y vida prolongada, cómodos de consumir y transportar e hiperpalatables, motivos por los que puede existir elevado consumo por parte de la población. Pero, además, presentan una desventaja añadida: desplazan el consumo de alimentos más saludables. Existen diversas clasificaciones de alimentos según su grado de procesamiento, siendo la clasificación NOVA la más utilizada, en la cual encontramos las galletas en el grupo 4: alimentos ultraprocesados. Como la mayoría de los alimentos de este grupo, la galleta es un producto de gran valor energético y alta densidad calórica.

Infografía comparativa de la composición nutricional de galletas dulces y galletas para público infantil

Análisis nutricional de galletas en España

Se analizaron 350 galletas, de las cuales 94 (26,9%) eran de marca blanca. Del total de galletas, 53 (15,1%) eran dirigidas a la población infantil. Se analizaron distintos tipos: con relleno o cubiertas 125 (35,7%), galletas “bio” 22 (6,3%), “sin azúcares” 37 (10,6%), “sin gluten” 20 (5,7%) y “sin lactosa” 27 (7,7%).

Composición general de las galletas

  • Valor energético medio: 471,86 ± 35,83 kcal/100 g.
  • Grasas saturadas: 53,1% de las galletas contenían grasas saturadas.
  • Aceite de palma: presente en el 47,1% de las galletas.
  • Azúcar añadido: presente en el 90% de las galletas.
  • Mediana de azúcares: 25 g/100 g (rango intercuartílico [RI]: 20-33).
  • Mediana de fibra alimentaria: 3,2 g/100 g (RI: 2,4-5,2).
  • Publicidad sobre fibra: 86 galletas mostraban publicidad sobre fibra, y el 95,34% indicaban la cantidad, con una mediana de 5,45 g/100 g (RI: 4-7,9).
Gráfico de barras mostrando el porcentaje de galletas con azúcar añadido, aceite de palma y grasas saturadas

Galletas dirigidas al público infantil

  • Número de galletas analizadas: 53 (15,1% del total).
  • Valor energético medio: 466,47 ± 19,31 kcal/100 g.
  • Grasa principal: el aceite de oliva/girasol alto oleico (GAO) fue la grasa principal en el 67,9%.
  • Aceite de palma: presente en el 37,7%.
  • Azúcar añadido: presente en el 98,1% (media 25,88 ± 6,82 g/100 g).
  • Mediana de fibra alimentaria: 2,9 g/100 g (RI: 2,27-3,42).
  • Publicidad de reclamo: el 75,5% de las galletas dirigidas al público infantil mostraron publicidad de reclamo.

En comparación, las galletas dirigidas al público infantil contienen azúcar añadido (98,1% vs 88,6%, p = 0,033) y un menor contenido de fibra (mediana, 2,9 g/100 g vs. galletas dirigidas a la población pediátrica).

Análisis de grasas y azúcares añadidos

Se estudió la grasa principal utilizada en la elaboración de las galletas. El aceite de oliva o girasol alto oleico (GAO) fue el principal en 145 (41,4%) y las grasas saturadas (manteca, mantequilla, aceite de coco, aceite de palma, aceite de nabina o colza) en 186 (53,1%). En cuanto a la cantidad de grasas totales, se presentó una mediana de 19 g/100 g (RI: 15,67-24), situándose la mediana de grasas saturadas en 6 g/100 g (RI: 2,1-12).

La cantidad de hidratos de carbono (HC) presentó una mediana de 67 g/100 g (RI: 62-71) y la mediana de azúcares de 25 g/100 g (RI: 20-33). El azúcar añadido se encontró en 315 (90%) galletas y edulcorantes en 40 (11,4%).

Uso de grasas poco saludables

La utilización de grasas poco saludables en el proceso de fabricación mejora la palatabilidad del producto. Los ácidos grasos saturados (AGS) presentes en la dieta se asocian con alteraciones del perfil lipídico, considerado como factor de riesgo de enfermedad coronaria y cardiovascular. El predominio del aceite de palma en la industria alimentaria lo convierte en el aceite vegetal más producido del mundo. Sus efectos directos sobre la salud son todavía controvertidos, aunque sí existe evidencia científica sobre la relación entre AGS y enfermedad cardiovascular, y el aceite de palma contiene un porcentaje de AGS muy superior al que se encuentra en otros aceites vegetales.

A pesar de ello, todavía la mitad de las galletas contienen aceite de palma, aunque no sea su grasa principal. También se observa que el aceite de oliva, pero sobre todo el GAO, se utiliza como fuente grasa principal en un elevado porcentaje de galletas dirigidas a la población infantil. El aceite GAO contiene 10 g de AGS por cada 100 g frente a los 49 g de AGS por cada 100 g de aceite de palma.

Diagrama que ilustra la diferencia en contenido de grasas saturadas entre aceite de palma y aceite de oliva/GAO

Azúcares añadidos y sus implicaciones

Una característica común a la práctica totalidad de galletas es el azúcar añadido en su composición (90% de las galletas totales y 98,1% de las galletas dirigidas a la población infantil del estudio). Aunque con grado de evidencia dispar, el exceso de azúcar añadido en la dieta se relaciona con la obesidad, el síndrome metabólico, la caries o la diabetes tipo 2. La mayor evidencia de esta relación ha sido estudiada midiendo el efecto de las bebidas azucaradas sobre la salud. Sin embargo, aunque existe cierta controversia entre el consumo elevado de azúcares y su relación con Enfermedades No Transmisibles (ENT), cada vez son más los distintos organismos internacionales que asumen esta relación, recomendando la restricción de los azúcares añadidos en la dieta.

La Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2015, estableció como objetivo ideal reducir el consumo de azúcares añadidos a menos del 10% de la ingesta calórica total, siendo deseable incluso una mayor reducción (<5%). Múltiples estudios ponen de manifiesto que los niños consumen azúcares añadidos en mayor medida que los adultos.

Patrón alimentario en Chile

La presentación realizada por la ministra de Desarrollo Social y Familia, Karla Rubilar, junto a la secretaria Ejecutiva de Elige Vivir Sano, Daniela Godoy, arrojó que en un hogar promedio en Chile, compuesto por 3,3 personas, se compran mensualmente 23,4 litros de bebidas azucaradas. Los hogares chilenos tienen un patrón alimentario poco saludable, con un alto gasto en productos como bebidas azucaradas y dulces y un consumo de frutas, verduras, pescados y legumbres que no alcanza para cumplir las recomendaciones para una alimentación saludable.

Los datos del estudio muestran que en un hogar promedio en Chile, compuesto por 3,3 personas, se compran mensualmente 23,4 litros de bebidas azucaradas, 17,5 kilos de pan y 5,1 kilos de dulces. En contraste, se consumen 14,1 kilos de verduras, 9,9 kilos de frutas y solo 700 gramos de legumbres al mes.

En ese sentido, la ministra Karla Rubilar señaló que “nos encontramos en un grave problema, 3 de cada 4 adultos y la mitad de los escolares tienen obesidad y sobrepeso, eso nos pone en una situación a nivel mundial muy compleja comparado con otros países”. Recalcando que “los mayores gastos en alimentación están en pan, carne de vacuno, en dulces, en bebidas y verduras.

Por su parte, la secretaria ejecutiva de Elige Vivir Sano, Daniela Godoy, sostuvo que “la Radiografía de la Alimentación nos muestra que el patrón alimentario de los hogares en nuestro país no es saludable, y hay un alto nivel de consumo de bebidas azucaradas y dulces, entre otros, especialmente en hogares con niños, niñas y adolescentes. Asimismo, agregó que “tras los resultados, podemos valorar que es muy importante seguir impulsando políticas públicas para aportar al consumo de frutas y verduras, especialmente en el primer quintil de ingresos, que son las personas mayor inseguridad alimentaria. En segundo lugar, que hay que promover el reducir las porciones y reducir el consumo de alimentos como el pan, y reducir o eliminar el consumo de bebidas azucaradas, especialmente en la clase media.

Contacto: “Obesidad Infantil, una epidemia silenciosa”

Consideraciones sobre productos específicos

Un producto analizado contiene 14 ingredientes, de los cuales 2 corresponden a aditivos diferentes. Según lo establecido en la Resolución 2492 de 2022, este producto excede la cantidad recomendada de azúcares.

Análisis de galletas dulces Mah!

  • Tamaño de la porción: 2.5 unidades (10 g).
  • Kilocalorías (Kcal): 41.
  • Número de porciones por envase: Aprox.
  • Azúcares: Según lo establecido en la Resolución 2492 de 2022, el aporte de azúcares debe ser menor del 10% de las calorías del producto. En las galletas dulces Mah!, el 18.5% de las calorías provienen de azúcares, es decir, contiene casi el doble de la cantidad de azúcares permitida. La cantidad máxima de azúcares para una porción preparada de este producto sería de 1.0 g.
  • Aceite de palma: En comparación con otros aceites vegetales, el aceite de palma contiene un porcentaje mucho mayor de grasas saturadas. El consumo de este producto en exceso se relaciona con el desarrollo de enfermedad cardiovascular y aumento en sangre del “colesterol malo” (LDL).

Además, en su proceso de refinamiento se producen algunos contaminantes/tóxicos para la salud como ésteres de ácidos grasos (2-monocloropropano-1,3-diol “2-MCPDE” y 3-monocloropropano-1,2-diol “3-MCPDE”) y ésteres de ácidos grasos de glicidol (GE), los cuales se han asociado con alteraciones en la fertilidad, toxicidad a nivel renal y están clasificados como posiblemente cancerígenos para los humanos, de acuerdo con la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC). Además, el impacto ambiental del cultivo de este producto es enorme al considerar que se realizan prácticas de tala y quema en tierras donde será sembrada la palma, lo que implica una deforestación a gran escala, incluida la pérdida de hasta el 50% de los árboles en algunas áreas de bosques tropicales, peligro de extinción de especies en riesgo, mayores emisiones de gases de efecto invernadero y contaminación del agua, el aire y el suelo.

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