Contexto Histórico y Orígenes de la Prensa Satírica Popular en Chile
Durante el siglo XIX, la prensa satírica fue una herramienta empleada principalmente por las élites políticas chilenas. En contraste, la prensa satírica de origen popular comenzó a hacerse visible solo hacia fines de ese período, en concordancia con el propio proceso histórico de conformación de los sectores populares chilenos tras la independencia.
Según Julio Pinto (Reference Pinto2000, 2), los sectores populares no se sintieron convocados a la "experiencia de la modernidad" que trajo la separación de España, ya que esta significó para ellos proletarización y desarraigo. Sin embargo, a partir de 1850-1860, este rechazo comenzó a revertirse, y aumentó su interés por integrarse al proyecto moderno. Las resistencias populares iniciales dieron paso a formas negociadas de integración, que Pinto describe como un "asalto subalterno de la modernidad" (22) desde una condición proletaria incipiente.

El Rol de los Obreros Tipógrafos
En este escenario, los obreros tipógrafos ejercieron un rol mediador fundamental, pues su presencia fue cada vez más relevante en las diversas vertientes de la prensa de origen popular.
Características y Propósitos de la Prensa Satírica Popular
La prensa satírica popular compartió con la prensa obrera una actitud de confrontación con la élite política y económica. Sin embargo, se diferenció de ella en su autorrepresentación más plural de los grupos subalternos y en el uso del humor como herramienta de crítica.
Así, esta prensa constituyó una forma específica de apropiación de una tecnología moderna (la imprenta) para la difusión y representación de una cultura popular más amplia que la del entramado obrero-industrial. Desarrolló una narrativa periférica que otorgó discursividad a otras dimensiones de la experiencia cultural popular.
Un aspecto crucial de este tipo de prensa eran los grabados y caricaturas, ya que permitían alcanzar a personas analfabetas, condición mayoritaria en este sector de la población.

Enfoque Analítico: Cultura Popular Ausente y el Humor
El objetivo principal de este artículo es describir y analizar dos núcleos temáticos de los diarios estudiados: su representación de lo popular y su autopercepción como medios de comunicación con incidencia en la construcción de opinión pública. Para ello, se utiliza el concepto de cultura popular ausente (Reference Sáez Sáez 2019) como constructo analítico.
Este concepto se refiere a "la cultura popular que no es masiva ni obrera" (64) y que visibiliza la diversidad de lo popular en el contexto de sociedades periféricas como la latinoamericana (y la chilena, en particular). Estas sociedades presentan condiciones de participación en la modernidad ilustrada y masiva que divergen de los procesos de los países centrales, debido a factores como la colonización española, el mestizaje euro-afro-indígena y las distinciones sociales estamentales que coexisten con la institucionalidad republicana.
Aproximación Materialista y Teoría Decolonial
La prensa satírica popular es entendida desde una aproximación materialista a la cultura, donde la cultura popular es concebida como los procesos de construcción de sentido (símbolos, visiones de mundo, representaciones) de las clases subalternas de la sociedad. Estos procesos operan dentro de la acción social cotidiana y de las necesidades de la vida material, donde las formas de expresión están siempre conectadas al ámbito de la reproducción y, por ende, a las desigualdades sociales. Como señala García Canclini (Reference García Canclini1989, 45): "cualquier práctica es simultáneamente económica y simbólica, a la vez que actuamos a través de ella, nos la representamos atribuyéndole un significado".
Se comprende que, si bien la cultura popular se elabora desde una condición de subordinación económica, política y simbólica, no permanece aislada, sino que interactúa constantemente con la cultura dominante.
De la teoría decolonial (Reference Mignolo Mignolo 2010; Reference Sousa Sousa 2005), se adopta su crítica a la propuesta de emancipación del proyecto ilustrado europeo, donde la proletarización se presenta como la vía de integración y emancipación para los sectores populares. Esta propuesta no es posible trasladar sin matices al contexto latinoamericano, donde la industrialización y proletarización nunca fueron mayoritarias.
El Problema de la Representación de lo Popular
Aunque el análisis de Sunkel localiza un espacio (Chile), un tiempo (el régimen democrático anterior a la dictadura de Pinochet, desde 1954 hasta 1973), un corpus documental (los diarios populares de masas) y un problema específico (la representación de lo popular por parte de la izquierda de base marxista), se converge con él en el problema y el análisis en torno a la representación de lo popular. Esto es relevante porque el debate académico sobre cultura popular e izquierda política en Chile no ha tenido avances significativos en la posdictadura.
El diagnóstico de Sunkel es "la crisis del discurso marxista sobre lo popular", explicada por dos problemas clave: la prefiguración de lo popular en el discurso y la concepción heroica de la política y de la clase obrera. Otro aporte de Sunkel son las matrices de sentido de la cultura popular. Para él, la matriz original es simbólico-dramática, con un lenguaje y estética dicotómicos, conceptualmente sencilla pero con imágenes complejas, ligada a una visión místico-religiosa del orden social. A esta se contrapone la matriz racional-iluminista, base de la cultura popular obrera, que opera como elemento "derivado o externo" sobre la cultura popular (Reference Sunkel 1985, 46). Estas distinciones analíticas sirven para encuadrar los modos de expresión observados en los casos de estudio.
La tesis que se desarrolla aquí es que ambos diarios denotan en sus temáticas la conceptualización de la cultura popular ausente, utilizando el humor para construir una representación política de lo popular. Para ello, emplearon el periódico -en tanto dispositivo ilustrado-, operando discursivamente dentro y fuera de esta matriz cultural, y dando cuenta así de un sujeto popular paradójico, que constituye un modo específico de ser latinoamericano, popular y moderno.
El punto de partida de la investigación es visibilizar experiencias comunicativas y culturales del pasado para construir teoría social y política sobre el presente y el futuro a partir del concepto de cultura popular ausente.
El Periódico "El Ají": Un Combate por la Voz Popular
Ricardo Donoso (Reference Donoso1950) sostiene que la prensa satírica existe en Chile al menos desde 1808, en paralelo al proceso de independencia, caracterizándose desde el principio por ser una prensa de trinchera, fuertemente politizada. Sin embargo, en sus inicios fue un instrumento de élites que aspiraban a conquistar el Estado.
Según el libro de Maximiliano Salinas, Daniel Palma, Christian Báez y Marina Donoso (Reference Salinas, Palma, Báez and Donoso2001, 54), existieron dos periódicos satírico-populares que reflejaron un mundo popular "'no-serio', contradictorio con el de la aristocracia": El Ají (1889-1894) y José Arnero (1905-1914). Ambos fueron promovidos, redactados e impresos por obreros tipógrafos cercanos ideológicamente al Partido Democrático. Pese a su relevancia, ambos medios han sido poco abordados en la historia social y de la prensa.
Surgimiento y Trayectoria de "El Ají"
El lunes 26 de agosto de 1889, el periódico joco-satírico El Ají (¡Al que le pique que se rasque!) salía a la venta en Santiago. En su primera editorial, anunciaba su disposición a combatir "todo lo malo que suceda en el transcurso de su existencia", y a aplaudir "todo lo que concierna al respeto de nuestras leyes constitucionales, al adelanto intelectual y moral de nuestro país, como así mismo lo que se relacione más directamente con los obreros".
Su editor fue Hipólito Olivares, un obrero tipógrafo y simpatizante del Partido Democrático. El periódico, de frecuencia semanal y costo de dos centavos, consistía en un pliego de cuatro carillas, tipografiado a dos columnas.
- Temáticas: Junto a la política contingente (donde no siempre coincidía con La Igualdad, el diario oficial del partido), incorporaba temas de vida cotidiana, género, religión y abusos policiales, entre otros.
- Tiraje: A inicios de 1890, su tiraje era de tres mil ejemplares, incrementándose a cinco mil en junio del mismo año, volumen que mantuvo hasta su desaparición en 1893.
- Impacto de la Guerra Civil de 1891: Durante la guerra civil de 1891, El Ají corrió la misma suerte que la mayoría de la prensa, dejando de publicarse entre enero y noviembre. En el número 103 del 16 de noviembre de ese año, El Ají relató que, durante este período, se clausuraron más de doscientas imprentas, dejando a más de mil personas desempleadas, y muchos tipógrafos fueron perseguidos e incluso torturados.

"José Arnero": Satírico y Defensor de los "Rotos"
José Arnero salió a la luz por primera vez el 16 de enero de 1905 y se publicó de modo intermitente hasta 1914. Su editor general fue el poeta popular Juan Bautista Peralta. El nombre "José Arnero" alude a uno de los nombres del diablo en la cultura popular chilena.
Evolución y Contenido
- Costo y Frecuencia: Partió costando cinco centavos y se publicaba semanalmente. A partir del número 10, empezó a circular dos veces por semana, y en ciertos períodos llegó a publicarse tres veces semanalmente.
- Circulación: En su segundo número, menciona una circulación y venta de ocho mil ejemplares solo en Santiago, extendiéndose posteriormente a otras ciudades como Chillán, Valparaíso y San Bernardo.
- Etapas de Publicación:
- Primera época: Hasta el N°188, el 23 de junio de 1906.
- Segunda época: Del 25 de febrero de 1907 al 12 de abril de 1907.
- Tercera etapa: Semanalmente, entre enero de 1908 y julio de 1912.
- Cuarta época: Mensual, de enero de 1913 a junio de 1914.
- Subtítulo: En los primeros números, su subtítulo era "Periódico humorístico y de novedades". Desde el número 14 (30 de marzo de 1905), se le añadió: "órgano de los intereses de los rotos".
- Representación Visual: Aunque ya en el número 3 contenía un grabado, en el número 5 apareció por primera vez una imagen en portada, correspondiente a Bernardo O'Higgins, haciendo alusión a la triple conmemoración del 12 de febrero (fundación de Santiago, Batalla de Chacabuco y proclamación de la Independencia).
Relevancia Histórica y Social
Mientras El Ají vivió la guerra civil de 1891, José Arnero fue testigo de dos hechos sociales relevantes para los sujetos populares: la llamada "huelga de la carne" y la matanza de Santa María.
- Huelga de la Carne (1905): Esta manifestación de protesta popular de octubre de 1905, contra un impuesto a la carne importada que encarecía los precios para los pobres, llevó a que José Arnero fuera señalado como promotor de los desmanes. El periódico fue objeto de exigencias de cierre, con la élite aristocrática buscando su clausura y la prisión de sus redactores, pues consideraban un "delito para los aristócratas que ser demócratas". Una editorial del mismo número denunció: "se han sentido heridos en su soberbia al presenciar que el rotaje, esa canalla (como la llaman los ricos) … se ha permitido sublevarse contra los amos… No, -dijeron en coro-, hai [sic] necesidad de darles una lección y al pensamiento le dieron forma, lanzando a las calles con el arma homicida al brazo, a centenares de muchachos orgullosos".
- Matanza de Santa María (1907): El 21 de diciembre de 1907, la Escuela Santa María de Iquique fue escenario de una masacre de trabajadores del salitre (alrededor de tres mil personas), ordenada por el gobierno de Pedro Montt. Este acontecimiento conmovió tanto a José Arnero que motivó su reimpresión a las pocas semanas.
Chile Secreto | Capítulo 10 | La Matanza de la Escuela Santa María | HD
El Humor y la Sátira como Herramientas de Libertad Cultural y Crítica
Para Sergei Averintsev (Reference Averintsev, Averintsev, Makhlin, Ryklin and Bubnova2000, 15-16), el humor representa un momento de libertad cultural: "una transición […] de una cierta falta de libertad a una cierta libertad".
Para Salinas et al. (Reference Salinas, Palma, Báez and Donoso2001), el rasgo definitorio de la risa en la cultura popular es su espontaneidad, lo que conecta con la conceptualización de Mijaíl Bajtín (Reference Bajtín1990) sobre la inversión carnavalesca de lo sagrado y lo jerárquicamente superior como elemento estructurante de las festividades y rituales de la cultura popular.
Frente a esto, la sátira encarnaría un tipo de humor moderno, donde la risa es generada por un uso "rebuscado de la razón", siendo "un arma empleada contra el adversario cultural desde la agresividad de su universalismo civilizatorio" (Reference Salinas, Ibacachey and BustosSalinas, Ibacachey y Bustos 1996, 22).
Matthew Hodgart (Reference Hodgart2010, 10) refuerza esta idea, señalando que la sátira corresponde a "un estado mental crítico y agresivo, usualmente de irritación frente a los últimos ejemplos de absurdidad, ineficiencia o maldad humanas". Por su parte, Charles Knight (Reference Knight2004, 3-4) argumenta que la sátira no es un género en sí, sino un "esquema mental" (satiric frame of mind) que "imita los géneros del habla, [haciéndolos] característicamente irónicos, [y] abriéndolos a posibilidades del significado que no son usualmente utilizados en el uso ordinario".
Finalmente, otro aspecto relevante de la sátira, destacado por Mike Goode (Reference Goode and Porterfield2016), es su rol en la construcción y distinción de comunidades imaginadas, especialmente las comunidades nacionales. Al respecto, Knight (Reference Knight2004) distingue entre una sátira nacionalista simple y una sátira nacionalista compleja.

Estudios y Referencias sobre la Prensa Satírica Chilena
Los catálogos de Donoso (Reference Donoso1950) y Trinidad Zaldívar (Reference Zaldívar and Soto2004) dan cuenta de cientos de periódicos satíricos impresos en Chile entre principios de 1870 y las primeras décadas del siglo XX. Muchos de ellos se publicaron en condiciones precarias, en comparación con los grandes diarios burgueses o eclesiásticos. Una parte importante de estos se encuentra en el archivo de prensa de la Biblioteca Nacional, pero de muchos solo se conserva su nombre. Asimismo, abundan casos de títulos con pocos números y, por tanto, poca continuidad en el tiempo.
El Ají aparece mencionado en el trabajo de Zaldívar, que cubre hasta 1894. Sin embargo, José Arnero no es mencionado en el exhaustivo catálogo de Donoso, que cubre hasta Reference Donoso1950.
El catálogo de prensa obrera elaborado por Osvaldo Arias (Reference Arias1970) dedica un capítulo completo a la prensa cercana al Partido Democrático publicada entre 1894 y 1935, pero no menciona a El Ají ni a José Arnero. Micaela Navarrete (Reference Navarrete1993) y Sergio Grez (Reference Grez2016) se refieren de manera tangencial a la existencia del primero, especialmente en el contexto de la Guerra Civil de 1891.
Maximiliano Salinas (Reference Salinas2005) realiza un análisis más profundo, si bien centrado en el mismo hito.