El ají de gallina es el clásico peruano por excelencia. Este plato, famoso por su mezcla única de tradición y sabor, combina la suavidad del pollo desmenuzado con una salsa cremosa y llena de carácter, destacando por su vibrante color amarillo, que proviene del ají amarillo, uno de los ingredientes esenciales de la cocina peruana.

Historia y origen: del manjar blanco al ají
Aunque la cocina peruana es una mezcla de influencias chinas, japonesas, africanas, andinas y locales, el origen del ají de gallina se remonta a tiempos de la colonia en el Perú, con raíces en el menjar blanc (manjar blanco), un plato dulce de la cocina catalana del siglo XIV. Antiguamente, esta preparación incluía pechuga de gallina, arroz, almendras y azúcar.
Al llegar al Perú, la receta se adaptó con ingredientes locales: el ají amarillo y las pecanas reemplazaron el azúcar y las almendras, transformándolo en un guiso salado. Para el siglo XIX, ya era un favorito en las fondas limeñas, consolidándose como un plato bandera del país.
El papel del ají amarillo
El ají amarillo, también conocido como ají escabeche o cuzqueño, es el alma del plato. Este ingrediente tiene una historia de más de 7.000 años y se distingue por su forma alargada y un color naranja intenso que se torna amarillo brillante al cocinarse. A diferencia de chiles más picantes como el jalapeño o el habanero, el ají amarillo aporta un nivel de picante moderado, un sabor suave y un toque ahumado característico.
Guía de preparación paso a paso
Preparar este manjar en casa requiere seguir técnicas que resaltan la riqueza de la cocina peruana:
- Cocción del pollo: Escalfar las pechugas en caldo hasta que estén tiernas. Dejar enfriar y desmenuzar en tiras finas.
- Base de la salsa: Licuar leche evaporada, pasta de ají amarillo, queso parmesano y nueces o pecanas hasta obtener una textura cremosa.
- Sofrito: Sofreír cebolla picada y ajo hasta que desprendan su aroma.
- Integración: Incorporar el pollo al sofrito, añadir la salsa y trozos de pan blanco remojado en leche para espesar.
- Montaje: Servir sobre rodajas de papa cocida, decorando con aceitunas negras, huevo duro y perejil. Acompañar con arroz blanco.

Información nutricional y consideraciones de salud
El ají de gallina es un plato energético y nutritivo. Un servicio de aproximadamente 200 gramos (sin guarnición) aporta cerca de 744 calorías. La composición nutricional promedio es la siguiente:
| Componente | Porcentaje/Aporte |
|---|---|
| Proteínas | 23% (44 g) |
| Carbohidratos | 13% (25.5 g) |
| Grasas | 64% (53.2 g) |
Es importante notar que la mayor parte de las calorías provienen de ingredientes como el aceite, las pecanas, el queso y la leche. Al incluir guarniciones como arroz y papa, el aporte calórico puede elevarse significativamente. Para versiones más ligeras, se recomienda utilizar leche descremada y reducir el aceite de la cocción, lo cual puede reducir el aporte a cerca de 508 calorías por porción.
Variaciones y adaptaciones
La receta es sumamente versátil y admite diversas adaptaciones según las necesidades:
- Versiones alternativas: Se puede sustituir el pollo por atún, champiñones, tofu o papas.
- Opciones sin lácteos: Es posible sustituir la leche y el queso por alternativas vegetales como leche de coco o crema de anacardos.
- Presentación: La mezcla puede utilizarse como relleno para empanadas, tequeños o incluso tacos.