La marchitez bacteriana, causada por Ralstonia solanacearum, es una enfermedad devastadora que afecta a una amplia variedad de cultivos, incluyendo el ají y otras solanáceas como el tomate y el tabaco. Este patógeno representa una amenaza significativa para la producción agrícola debido a su capacidad de persistencia y su amplio rango de hospedantes.
Ecología y Supervivencia del Patógeno
Ralstonia solanacearum es un patógeno robusto capaz de sobrevivir en el suelo, especialmente en restos de cultivo. Además, puede persistir en la rizósfera de otros hospedantes, lo que dificulta su erradicación y control a largo plazo. Su presencia en el suelo asegura una fuente constante de inóculo para nuevos cultivos, facilitando la diseminación de la enfermedad.

Síntomas de la Marchitez Bacteriana
Los síntomas iniciales de la enfermedad causada por Ralstonia solanacearum en plantas solanáceas, como el ají, pueden manifestarse como un marchitamiento, a veces de color verde, de las hojas, principalmente las bajeras. Este marchitamiento se hace más evidente en las horas de mayor calor y puede mostrar una mejora temporal en las últimas horas de la tarde o primeras horas de la mañana.
Estos síntomas pueden aparecer en cualquier momento del ciclo del cultivo. Es característico observar que las hojas de un lado de la planta se marchitan, mostrando así signos asimétricos de la enfermedad. Con el progreso de la infección, las hojas cambian de coloración, variando desde un verde claro hacia el amarillo, y pueden aparecer áreas necróticas entre las venas y en el margen de las mismas, lo que conduce a la muerte eventual de la planta.
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Investigación y Estrategias de Control en Tomate (Modelo para Solanáceas)
Para abordar la problemática de Ralstonia solanacearum, se han realizado diversas investigaciones sobre métodos de control. Un estudio relevante se llevó a cabo de febrero a octubre de 2015 en el vivero de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de El Salvador. La investigación se realizó a 700 msnm, entre los 13° 43’ 6” N, 89° 12’ 11” W, con una precipitación anual de 1751 mm y una temperatura anual media de 23.1°C.
Metodología del Estudio en Tomate
Este estudio se centró en la marchitez bacteriana del tomate, causada por Ralstonia solanacearum E.F. Smith, y comprendió dos fases principales:
- Fase 1: Identificación y Evaluación in vitro. Consistió en la recolección de tejido enfermo, el aislamiento y la identificación de la bacteria Ralstonia solanacearum E.F. Smith. En esta fase, se evaluó el hipoclorito de sodio en un ensayo in vitro para determinar la dosis mínima inhibitoria del desarrollo del patógeno.
- Fase 2: Evaluación de Tratamientos en Campo. Inició con la inoculación de 200 ml de una suspensión bacteriana (3x108 ufc/ml) por bolsa con suelo (22.5 lb). Se estableció un diseño completamente al azar con nueve tratamientos y diez repeticiones.
Los tratamientos aplicados incluyeron: hipoclorito de sodio al 0.25%, bocashi, microorganismos de montaña en fase líquida (MML), solarización al suelo, ácido salicílico, ceniza y Trichoderma harzianum. Estos fueron comparados con dos grupos de control: un testigo relativo (Agri-Gent® antibiótico) y un testigo absoluto (sin control).
Las plantas de tomate se trasplantaron 15 días después de la aplicación de los tratamientos. Para evaluar su efectividad, se registró la incidencia y severidad de la enfermedad semanalmente, desde una semana después del trasplante hasta la novena semana. La incidencia se utilizó para calcular el área bajo la curva del progreso de la enfermedad (ABCPE), mientras que la severidad permitió observar el efecto del tratamiento en el desarrollo general de la enfermedad en la planta.

Resultados Clave y Aplicaciones Potenciales
Los resultados de las ABCPE para la mayoría de los tratamientos evaluados resultaron estadísticamente similares al tratamiento relativo (Agri-Gent®), según la prueba de Dunnett (5%), con la excepción del tratamiento con microorganismos de montaña en fase líquida (MML). El tratamiento con ceniza, aplicado a razón de 4 onzas por planta, fue el más eficiente para el control de la incidencia de la enfermedad, logrando una efectividad del 90%, y mostró una baja severidad (0.4 en escala).
Estos hallazgos sugieren que, aunque el estudio fue realizado en tomate, algunos de estos métodos de control, especialmente el uso de ceniza, podrían ser explorados como estrategias prometedoras para el manejo de Ralstonia solanacearum en otros cultivos solanáceos de importancia económica, como el ají, adaptando las dosis y métodos de aplicación a las condiciones específicas de cada cultivo y región.
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