Impactos Ambientales de la Industria Salmonera en Chile: Escapes, Contaminación y Mortandad

La industria salmonera en Chile, siendo el segundo productor mundial de salmones después de Noruega y el segundo producto más exportado del país tras el cobre, es un sector clave para la economía nacional. En 2018, se exportaron 829.000 toneladas a más de 70 destinos. Sin embargo, su crecimiento ha sido y es altamente cuestionado por sectores de la sociedad civil, organizaciones de pescadores, ambientalistas y habitantes de las regiones australes donde opera. Esta crítica se basa en una acumulación de desastres ambientales y sanitarios que han puesto en duda la imagen de la industria.

Panorama de fiordos patagónicos con instalaciones de salmoneras

Escapes Masivos de Salmones: Un Problema Recurrente

Los escapes masivos de salmones son un riesgo constante para la acuicultura a nivel global y han generado serias consecuencias. Chile ha registrado numerosos incidentes de este tipo, muchos de ellos en la Región de Los Lagos.

Incidentes Emblemáticos de Fugas

Uno de los episodios más recientes y significativos ocurrió en la madrugada del sábado 27 de junio, cuando un fuerte temporal en la zona provocó la fuga de alrededor de 800.000 peces de 16 jaulas del centro de cultivo “Caicura”, operado por la empresa Salmones Blumar S.A. La empresa explicó que el problema se originó por el fuerte viento cordillerano que causó la caída de 16 de las 18 jaulas. Este evento ha sido calificado como el mayor escape de salmones registrado en Chile y, a pesar de las urgencias por la pandemia, ha captado la atención de la prensa regional y de las organizaciones ambientalistas debido al potencial daño ecológico en los ecosistemas marinos del Seno de Reloncaví.

Otro caso similar se produjo a mediados de 2018, cuando unos 600.000 ejemplares escaparon desde un centro de cultivo de la unidad local de la empresa noruega Marine Harvest en la misma zona. Más específicamente, el incidente en el centro de MOWI (anteriormente Marine Harvest) en Isla Huar, comuna de Calbuco, en junio de 2018, resultó en la fuga de cerca de 690.000 peces tras un temporal. Este evento generó diversas controversias, especialmente sobre la cantidad de salmones recapturados y la lenta respuesta sancionatoria.

Causas y Frecuencia de los Escapes

Según un informe de la Biblioteca del Congreso Nacional de mayo de 2019, Sernapesca reportó que entre 2010 y 2018 se produjeron 87 eventos de escapes, promediando casi 10 por año. Las principales causas de escapes de salmónidos se relacionan con eventos meteorológicos extremos. Se estima que, entre 2010 y 2017, hubo un promedio anual de escapes cercano a 410.000 especies.

Consecuencias Ecológicas y Sanitarias

El salmón es una especie carnívora de agua fría no nativa, y existen pocos estudios en Chile sobre el impacto de su fuga en los ecosistemas. El consumo de especies nativas por salmones no nativos es solo uno de los impactos directos. Otro es el traspaso de enfermedades debido a las altas concentraciones de antibióticos utilizados en el cultivo de estos peces. Los escapes representan peligros como la introgresión genética del salmón de cultivo en poblaciones silvestres, los efectos reguladores de los ectoparásitos del salmón y las enfermedades virales en las poblaciones silvestres.

La instalación de balsa-jaulas transforma el paisaje marino, convirtiendo los ecosistemas locales en “trampas ecológicas”, es decir, escenarios de cambio ambiental rápido que generan un hábitat de baja calidad. Expertos aseguran que el escape de salmones es considerada la acción modificadora asociada a la salmonicultura que afecta a un mayor número de especies.

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Mortandad Masiva de Salmones y Contaminación Asociada

Además de los escapes, la industria salmonera ha estado ligada a episodios de mortandad masiva, calificados como "catástrofes ambientales".

Floraciones de Algas Nocivas y "Marea Roja"

Miles de toneladas de salmones aparecieron muertos por falta de oxígeno en el fiordo Comau y los canales Jacaf y Puyuhuapi, en las regiones de Los Lagos y de Aysén, tras un episodio de floración de algas nocivas. Este suceso movilizó a más de 60 organizaciones medioambientales chilenas que exigieron la salida de la industria salmonera de lagos, fiordos y canales de la Patagonia, señalando que son "sucesos ampliamente conocidos de daño ambiental durante décadas". La directora de Oceana Chile recuerda que en esos fiordos “jamás hubo salmón”, siendo una especie introducida.

La investigadora Vreni Haüsserman explicó que un verano seco con poca precipitación hace que el agua superficial, normalmente dulce, se vuelva más salina, creando condiciones para el crecimiento de algas nocivas. Las organizaciones medioambientales acusan a las empresas salmoneras de la catástrofe, argumentando que los efectos del cambio climático son más devastadores en ecosistemas enfermos. La industria es de “alto impacto” y la gran cantidad de nutrientes en el ecosistema es un factor decisivo para la proliferación de algas, que consumen el oxígeno de los peces. En el caso del fiordo Comau, el riesgo de una "marea café" estaba anunciado desde hacía dos años.

Vertidos y Otros Impactos Ambientales

En el año 2016, 9000 toneladas de salmones muertos fueron vertidos al mar de Chiloé, intensificando la marea roja a niveles nunca antes vistos, lo que causó una mortandad de peces sin precedentes y una profunda crisis social y económica. Este evento fue precedido por una varazón de sardinas de al menos 500 toneladas en la desembocadura del río Toltén, a la que se sumó la muerte masiva de aves, jaibas, moluscos y lobos marinos. Aunque el gobierno chileno atribuyó estos eventos a la marea roja, los pescadores culparon a las empresas salmoneras de causar la contaminación.

Además, la industria es criticada por el uso excesivo de antibióticos en los peces, por generar condiciones anaeróbicas en el agua (consumiendo el oxígeno e impidiendo la vida marina), y por extenderse sobre áreas prístinas, consideradas refugios para la biodiversidad marina. Un estudio de Oceana reveló qué empresas utilizaron más antibióticos por tonelada producida entre 2012 y 2014, destacando que su uso excesivo es una preocupación mundial. Incluso en áreas como el Cabo de Hornos, una de las ecorregiones más prístinas del mundo, empresas como Nova Austral S.A. han enfrentado procesos sancionatorios por infracciones ambientales.

Esquema de una jaula de cultivo de salmones y los impactos de los residuos orgánicos

Regulación, Fiscalización y Desafíos para el Futuro

La respuesta a los desastres ambientales a menudo se ve obstaculizada por una legislación ambiental débil y una fiscalización insuficiente. La industria salmonera ha sido capaz de generar una legislación acorde a sus necesidades, actuando por años a través del lobby, lo que ha resultado en regulaciones que no resguardan el medioambiente de manera efectiva.

Vacíos Regulatorios y Controversias

El Reglamento Ambiental para la Acuicultura (RAMA) incorporó indicaciones sobre escapes recién en 2007 y penalizaciones por daño ambiental (si no se recaptura el 10% de los peces escapados) en 2010. Esta cifra de recaptura es baja, y la falta de una rápida respuesta agrava las consecuencias de los incidentes. Por ejemplo, en el caso del escape de MOWI en 2018, la empresa tenía 96 horas para retirar la mortalidad, pero tardó dos semanas. La cantidad de salmones recapturados también ha sido motivo de disputa, con grandes diferencias entre los reportes de las empresas y Sernapesca.

La industria argumenta que el salmón atlántico de cultivo tiene baja capacidad de adaptación a las condiciones silvestres, lo que reduciría su impacto en el ecosistema. Sin embargo, estas controversias reflejan que la regulación en materia de escapes no está adecuadamente preparada para enfrentar eventos críticos. La ausencia u opacidad de la información disponible ha generado disputas y desconfianza hacia la industria, evidenciando que la institucionalidad acuícola no logra generar garantías ni confianza ambiental.

Necesidad de Transparencia y Planificación

Se critica la "falta de regulación y transparencia" en el sector, donde se plantea la necesidad de crear áreas protegidas de alta protección para evitar daños irreversibles. La disponibilidad de información oportuna, pública, independiente y estandarizada es crucial, así como contar con datos actualizados para la anticipación de eventos climáticos. La velocidad en la toma de decisiones durante un escape puede ser la diferencia entre la contención y un desastre ambiental.

Expertos señalan que la disponibilidad de información científica y capital humano para establecer los efectos ambientales y sociales de la industria debe ser la piedra angular de la futura regulación. Es fundamental generar sistemas de planificación que aborden el ciclo de vida acuícola, basados en el principio precautorio y la claridad en las responsabilidades legales.

Las Contradicciones de la Industria

La industria salmonera en Chile, a pesar de ser una de las soluciones alimentarias clave para el 2050, encarna muchas de las contradicciones del modelo económico chileno. El cambio climático y el aumento proyectado de la producción configuran un escenario preocupante. Los desastres ambientales obligan a la industria y a la institucionalidad a definir nuevas reglas del juego, a menudo de forma reactiva en lugar de proactiva. La desconfianza de la comunidad hacia la industria y el Estado, derivada de acciones y omisiones históricas, subraya la urgencia de estas reformas.

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