José Daniel Manzano Águila (1949, Tapalpa, Jalisco, México) es una figura destacada en el ámbito académico y artístico de México. Como director de la entonces Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la UNAM, trabajó incansablemente para transformarla en la actual Facultad de Artes y Diseño (FAD) en 2014, un logro que ha permitido cambios significativos en las expectativas de investigación-producción y ha abierto vínculos con otras facultades e institutos, propiciando intercambios y nuevas posibilidades de investigación.
Perfil Académico y Liderazgo Institucional
Daniel Manzano es Doctor en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia y en Artes y Diseño por la FAD de la UNAM. Fue director de esta institución de 2010 a 2014. Su gestión se caracterizó por la visión de que la formación y preparación que demanda la sociedad a sus estudiantes debe estar por encima de los cambios constantes. Para lograrlo, su administración abordó varios frentes clave:
- Apertura de nuevas áreas de diseño y comunicación visual.
- Docencia en artes y en cine documental.
- Creación de un doctorado en artes y diseño (fundado en 2012).
- Establecimiento del Centro de Investigación, Producción y Estudio de la Imagen (CIPEI), donde ya se han registrado diversos proyectos y creado grupos de conocimiento integrados por alumnos y profesores.
Es profesor titular C, de carrera, de tiempo completo de la UNAM desde 1976. Su principal inquietud como docente se encuentra bajo la línea de investigación-producción, lo que le permite abordar el campo práctico sin alejarse de la docencia. Sus asignaturas principales son investigación y producción en el Laboratorio del Libro Alternativo, que él mismo creó. Sus campos de conocimiento incluyen las artes visuales, el dibujo, la escultura, la gráfica, la investigación en artes visuales y la pintura.
Manzano también fue el impulsor de la licenciatura de Arte y Diseño en la ENES Morelia de la UNAM, así como en el plantel Taxco de la FAD UNAM.
La Faceta Artística: Gráfica, Dibujo y Grabado
En su faceta creativa, la obra de Daniel Manzano es ampliamente reconocida por su producción de gráfica, el dibujo y el grabado en metal. Su investigación se centra en el uso de la lámina negra (hierro) para la elaboración de matrices con las que poder estampar, principalmente para realizar libros alternativos (de artista, objetos, híbridos y transitables). También realiza otros procesos experimentales que combinan el uso de nuevas tecnologías para obtener estampaciones diversas. En 1985, comenzó su investigación sobre el uso de la lámina de hierro para la producción e investigación de obra gráfica y libros alternativos.
El dibujo es la base del grabado, y el resultado de su obra es el amor que se tiene a ambas disciplinas. El dibujo no solo embellece, sino que es la esencia de las obras artísticas en cualquier disciplina. El grabado y el dibujo son un matrimonio indisoluble, aunque vivan separados y caminen por diversas veredas.

Premios y Exposiciones
Manzano ha sido acreedor de diversos premios y reconocimientos nacionales e internacionales en el campo de la gráfica, como el Primer Premio de la II Bienal de Pintura, Escultura y Grabado de la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú o el Primer Premio “Máximo Ramos”, de El Ferrol en España. Cuenta con más de 30 exposiciones individuales y ha participado en más de 160 colectivas, presentadas en diversas partes del mundo, incluyendo España, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Japón, Francia, Italia, Hungría, India, Noruega, Portugal, Polonia, Malasia, Egipto, Puerto Rico, Uruguay y Perú, entre otros.
Orígenes e Inspiraciones Personales
Daniel Manzano no nació en la Ciudad de México, sino en la sierra de Jalisco, en un rancho llamado El Rodeo, en Tapalpa. A los cinco o seis años, se mudó a la Ciudad de México con su madre y hermanos. Aprendió a leer y escribir de manera autodidacta, con la ayuda de su madre y el apoyo de revistas y libros de su padre. Estudió en una escuela primaria llamada Diego Rivera, muy cerca del terreno de la UNAM en los años 60, lo que le dio un contacto temprano con la universidad.
Su carácter estuvo marcado por una gran responsabilidad familiar, el respeto a la gente y la ayuda a los demás. Desde joven, tuvo que trabajar para mantener el hogar. Al terminar la primaria, una maestra de dibujo despertó su gusto por esta disciplina. Sin embargo, fue en la secundaria, al inscribirse en el Taller de Artes Plásticas, donde se introdujo formalmente en el área de las artes. Allí, el trabajo de un profesor de grabado en linóleo lo impresionó profundamente, llevándolo a descubrir la Academia de San Carlos.
A los 16 o 17 años, mientras trabajaba como ayudante de topógrafo, descubrió la Academia de San Carlos al pasar por ella en su camino al trabajo. En 1967, sin haber terminado el bachillerato, se inscribió en una carrera técnica de Dibujo Publicitario. Se identificó con el movimiento estudiantil del 68, y la Academia de San Carlos fue una de las escuelas más combativas, produciendo carteles en apoyo a las manifestaciones.
Tras una crisis vital en 1969, dejó la escuela, pero continuó formándose en escuelas libres, practicando pintura y dibujo. Al reincorporarse, la carrera de Dibujo Publicitario se había trasladado y validado como Licenciatura. Logró terminar el bachillerato y la Licenciatura simultáneamente, impulsado por su gusto por el dibujo. Incluso ganó un concurso para diseñar el logotipo del Colegio de Ciencias y Humanidades (CCH).
Manzano confiesa que el dibujo, el grabado y la Academia de San Carlos le robaron el corazón desde 1967. Deseaba ser profesor, lo cual refleja su vocación por la docencia y la transmisión de conocimientos artísticos.
Filosofía del Arte y el Dibujo
Para Daniel Manzano, el dibujo es una actividad profundamente significativa y transformadora. La satisfacción de escribir y dibujar es igual, y quien sabe escribir manualmente sabe dibujar, aunque no lo sepa conscientemente. La palabra se hace realidad en la escritura, y en la escritura que es dibujo y arte, reside la historia de la humanidad.
El dibujo es una forma de liberar sentimientos, de sacar las "marañas" y el "enjambre de pensamientos catastróficos". No hay como dibujar para relajar los nervios, el estrés y la incertidumbre. Es una adicción placentera que no se compara con nada, una huella que se deja en el mundo a través de la línea y la mancha. En el proceso creativo, la línea, el material y el soporte se convierten en un todo indisoluble.
Para Manzano, el dibujo es un reconocimiento y descubrimiento personal, una forma de presentarse desnudo, sin prejuicios mundanos, y sin temor al qué dirán. Es arrastrar el lápiz y dejar una impronta personal para que otros descubran un universo lleno de sorpresas, placenteras o terribles, que nos mantienen vivos para transformar nuestro entorno y aportar nuevos conocimientos. El dibujo descubre una realidad que no vemos a simple vista; sin él, no habría historia ni escritura, ni muchas otras disciplinas necesarias para la subsistencia y el desarrollo humano. Las primeras imágenes plasmadas por el ser humano dan sentido a la humanidad.

El placer del dibujo radica en su capacidad de seducir y provocar el deseo, tanto para el creador como para el espectador. Cada punto, mancha o línea lleva un universo de conocimientos, historias y hechos. El dibujo no tiene forma de sustituirse por otras artes; aunque puede convivir y entremezclarse, las emociones nos conducen a afirmar que "el dibujo es dibujo y no hay de otra". Es un lenguaje políglota e infinito, un lenguaje visual propio guardado en cada ser humano para comunicarse universalmente.
El dibujo nos ayuda a liberar todos nuestros sentimientos, todo lo que traemos dentro y que solo se puede decir dibujando. Nos hace navegar en un universo sin límites, donde la imaginación continúa y las líneas se multiplican infinitamente. Para el que dibuja, cada línea es experiencia y satisfacción. Quien ama el dibujo se fusiona con él; dibujo y dibujante son uno mismo, y en esa unión, el espectador o coleccionista se une, buscando poseer un pedacito del alma del creador.
La Bienal Universitaria de Arte y Diseño
Una de las iniciativas impulsadas por Daniel Manzano es la Primera Bienal Universitaria de Arte y Diseño. Esta bienal surgió como una necesidad de confrontación sobre lo que se realiza en todas las universidades de México, ya que hasta su primera edición, no existían bienales dedicadas exclusivamente a las universidades, a sus alumnos egresados y profesores.
El propósito de la bienal es evaluar la producción artística y de diseño, detectar propuestas justificadas con conceptos claros y coherentes, y distinguir aquellas que rayan en la improvisación o la moda sin aportación académica ni profesional. Ofrece la oportunidad de observar y evaluar aciertos y errores en la enseñanza de las artes y el diseño, el bagaje cultural de los participantes, y analizar recursos metodológicos, técnicas y procesos creativos. Permite revisar proyectos, sus estructuras y su coherencia teórico-práctica.
La Bienal de Arte y Diseño se presenta en la Academia San Carlos. Actualmente, se exhibe en las galerías de los planteles Xochimilco y Academia de San Carlos. Se prevé que sea itinerante en el futuro, extendiéndose a otros estados de la República Mexicana mediante convenios. La calidad de los participantes en la primera Bienal fue sorprendente, a pesar de una rigurosa selección.
Para Manzano, la bienal debe consolidarse por el alcance de objetivos profesionales ligados al proceso de enseñanza-aprendizaje en las universidades. Su continuidad no estará cerrada a los mismos criterios iniciales, ya que se concibe como un evento en continuo movimiento que cada dos años se abrirá a temáticas y técnicas diferentes, lo que la hará única y atractiva.
El Compromiso del Artista y Gestor
Al ser cuestionado sobre si vale la pena renunciar al tiempo que dedicaría como artista en favor de su rol como funcionario, Daniel Manzano reconoce la dificultad de la pregunta. Considera que nada merece la pena para renunciar a la producción artística. Sin embargo, abrir o apoyar proyectos que beneficien a la comunidad universitaria, especialmente en las artes y el diseño, forma parte de sus actividades como funcionario.
Su dirección en la ENAP, y luego en la FAD, fue de "puertas abiertas". Un ejemplo de esto fue el 2 de septiembre de 2012, cuando, siendo director, abrió las puertas de la Dirección como una galería temporal para presentar una exposición de libros alternativos, rompiendo protocolos burocráticos y fomentando un diálogo cercano con la comunidad. Fue un "buen experimento" y el principio de la apertura y desacralización de los espacios burocráticos.