Un poco de historia y una selección de vinos dulces argentinos para disfrutar con o en lugar del postre.
Historia y Resurgimiento del Vino Dulce en Argentina
Para golosos inspirados, la presencia de un vino dulzón luego de la comida no es algo nuevo ni exclusivo de nuestros días. Sin embargo, después de la Segunda Guerra Mundial, la copita de vino dulzón con el postre cayó en desuso, primero lenta y luego vertiginosamente, y perdió el sitio de privilegio que ocupaba entre las preferencias de la gente. Hacia mediados de 1970, ciertos exponentes mundiales de gran calidad, como el Muscat francés y el Tocay húngaro, disminuyeron sus ventas y su producción hasta casi desaparecer.
La Argentina no estuvo ajena a tales vaivenes. Los renombrados “vinos de solera” sanjuaninos, los mistelas y los licorosos en general dejaron de producirse en masa a comienzos de los ochenta con la supervivencia de un par de marcas líderes. Así y todo, los buenos vinos dulces naturales se reanimaron súbitamente a principios de los noventa ayudados por una combinación de factores que incluyó moda, sentido de la oportunidad y capacidad de innovación. Frenético fue el crecimiento del segmento producido por las propias bodegas argentinas, que en pocos años se lanzaron a elaborar y presentar en masa un estilo que rápidamente dio lugar al estereotipo comercial llamado “tardío”.
Características de los Vinos Dulces Naturales Argentinos

Hay distintas concentraciones de azúcar en estos vinos. Se los encuentra con unos 25 g de azúcar, pero los hay con hasta 200 g por litro. En todos los estilos se busca el equilibrio entre azúcar, alcohol y acidez. Los vinos dulces naturales siempre están levemente encabezados, pero en general no superan una graduación alcohólica de 12,5%. En la Argentina se elaboran interesantes y muy diferentes vinos dulces, la mayoría con uvas blancas aromáticas como Torrontés, Gewürztraminer y Riesling.
Tipos de Vinos Dulces Argentinos
Vinos Tardíos
Empezaron a poblar la góndola hace una década y pronto se ganaron un espacio en las sobremesas y encuentros. La mayoría son blancos, elaborados con Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés, aunque hay algunos tintos, que representan la tendencia más novedosa en materia de tardíos. Estos vinos se elaboran con uvas sobremaduras, de forma que llegan a la bodega con más azúcar de la que pueden fermentar, y con aromas y sabores que son específicos.
Buenos ejemplos de tardíos blancos son: Graffigna Centenario Viognier y Afincado Petit Manseng, de Terrazas de los Andes.
Vinos Fortificados
Tuvieron un momento de esplendor con el lanzamiento de Malamado, el primero en subir a la alta gama. Sin embargo, los vinos tipo Oporto tienen larga tradición en el país, con marcas de arraigo como El Abuelo. La nota característica de estos vinos es una acentuada dulzura en un claro contraste con una nota alcohólica bien acompasada, que le da fuego y elegancia al mismo tiempo.
Ideal para acompañar quesos con hongos, del revival de la década de 2000, salieron algunos ejemplares muy logrados, como Trapiche Profuso de Bodega Trapiche y el propio Malamado de Familia Zuccardi, ambos elaborados a base de Malbec. También existen fortificados blancos, y Familia Zuccardi lanzó al mercado Malamado Solería, un Torrontés que fue criado en barricas de roble al sol durante 40 meses, usando el método ibérico.
Vinos Passito
Representan la última vanguardia en materia de vinos con azúcares. Son clásicos en Italia, en la región de Valpolicella. El secreto de estos vinos es que se los elaboran con uvas maduras en su punto justo, pero deshidratadas luego en paseras, tal como se hacen las frutas secas. En ese tiempo la uva pierde hasta un 40% de su agua -y peso y rendimiento- y luego se elabora como si fuera un vino estándar, por lo que conservan una alta acidez, con sabores y gustos exóticos, propios de las uvas pasas.
Vale la pena probar Enamore, de Bodega Renacer, el más seco de los que están disponibles, y Nuvola Dolce Torrontés de Bodega Caelum, de alta acidez. Passito de Los Andes Carinae de Bodega Carinae es uno de los más dulces.
Ejemplos Destacados de Vinos Dulces Argentinos
Chardonnay/Semillon de Alta Gama
En la alta gama argentina, un 60% de Semillon sumados a un 40% de Sauvignon Blanc. La primera es la que deja su marca melosa bamboleándose por las encías. Es caro, sí, y además es bien dulce, con lo cual tenés que pensarlo dos veces antes de comprarlo.
Torrontés Dulces
Los Torrontés dulces son bien especiales, porque ya per se es una variedad que tiene nariz golosa. Pero cuando el azúcar residual es generoso (unos 100 gramos por litro, en este caso), los membrillos y el olor al pan dulce despuntan y lo hacen completamente distinguible. El 8% de alcohol lo hace híper bebible, le regala ligereza a la boca porque acá, a pesar del azúcar, la acidez equilibra con buen gusto. Los Etchart conocen todas las caras del Torrontés, y acá te lo sirven en bandeja, en una versión súper dulce que le saca brillo al mejor atributo de la cepa: su costado exageradamente oloroso. Color: verdoso pálido con reflejos de acero.
New Age
🍷 ¿VINO en LATA? Probando New Age, Santa Julia y Dilema
Desde su lanzamiento, New Age ha revolucionado la categoría de vinos. New Age es un vino dulce con una personalidad única, con aromas frutados y florales de gran intensidad. La frescura de frutas en su aroma y en la boca moviliza al festejo, al gozo y disfrute de un vino con carácter de fiesta. Sus frambuesas, moras silvestres y grosellas impactan en boca en la sensación espumosa y refrescante de las burbujas en nuestro paladar. Su intensidad de aromas impresiona por las notas florales y frutales, de gran intensidad típico de las variedades que lo componen. La copa de New Age es una refrescante macedonia de frutos maduros y flores multicolores que nos recuerdan una mañana primaveral en la campiña. Contenido en boca: Entrada dulce, notas cítricas, se distingue un buen equilibrio entre acidez y azúcar natural.
Maridajes: Vinos Argentinos y Gastronomía
La gastronomía argentina es una de las más apreciadas del mundo, especialmente por su variedad de sabores y la calidad de sus carnes. Sin embargo, disfrutar de la cocina local no estaría completo sin un buen vino que resalte cada plato. ¿Cuáles son las mejores combinaciones entre vinos y platos argentinos, de acuerdo con recomendaciones generadas por Inteligencia Artificial de ChatGPT?

Maridajes Recomendados por Inteligencia Artificial
¿Con qué vino acompañar el asado?
Vino recomendado: Malbec
Según la IA, el Malbec es el vino insignia de Argentina y la elección perfecta para un asado. Este vino destaca por sus sabores frutales y sus taninos suaves, que logran equilibrar la grasa de las carnes a la parrilla y realzar el característico sabor ahumado de la parrilla argentina.
¿Con qué vino acompañar las empanadas?
Vino recomendado: Syrah o Torrontés
Las empanadas argentinas, con su variedad de rellenos, encuentran en el Syrah un gran aliado. Este vino, de notas especiadas y gran carácter, complementa los sabores intensos de la carne y los condimentos. Si las empanadas son de pollo o jamón y queso, la opción ideal es un Torrontés, un vino blanco fresco y aromático que acompaña a la perfección estas versiones más suaves y cremosas.
¿Con qué vino acompañar el locro?
Vino recomendado: Bonarda o Merlot
El locro, un guiso tradicional y contundente, requiere un vino que acompañe su textura espesa y sabores profundos. La Bonarda, con su buen equilibrio de taninos y acidez, potencia el sabor del locro sin sobrecargar el paladar. También el Merlot es una excelente opción, pues su suavidad y elegancia brindan frescura a este plato pesado.
¿Con qué vino acompañar la milanesa napolitana?
Vino recomendado: Cabernet Sauvignon o Tempranillo
Para este plato, que combina carne empanada, queso, y tomate, un Cabernet Sauvignon es ideal, ya que su cuerpo y estructura complementan la textura crujiente y los sabores intensos. Otra opción es el Tempranillo, un vino afrutado que aporta suavidad y balance a la mezcla de ingredientes.
¿Con qué vino acompañar la provoleta?
Vino recomendado: Chardonnay
La provoleta, una entrada deliciosa de queso a la parrilla, encuentra su mejor combinación en un Chardonnay. Este vino blanco, de buena acidez y cuerpo, resalta los sabores ahumados de la provoleta y limpia el paladar de su grasitud, creando un equilibrio perfecto.
¿Con qué vino acompañar el pastel de papa?
Vino recomendado: Malbec o Cabernet Franc
El pastel de papa, un plato de carne y puré de papa, va muy bien con un Malbec suave o un Cabernet Franc. Estos vinos aportan la acidez y frescura necesarias para resaltar los sabores de la carne y equilibrar la cremosidad del puré.
¿Con qué vino acompañar la humita en chala?
Vino recomendado: Torrontés
Para disfrutar al máximo de la humita, un plato suave y dulce, nada mejor que un Torrontés. Este vino blanco, típico de Salta, con su frescura y aromas florales, realza el dulzor del maíz y aporta un toque refrescante que equilibra la cremosidad de este manjar.
¿Con que vino acompañar el matambre a la pizza?
Vino recomendado: Bonarda o Syrah
Para el matambre a la pizza, que combina carne con queso y tomate, un Bonarda o un Syrah son excelentes elecciones. Ambos vinos tienen buena acidez y notas afrutadas, lo cual equilibra la intensidad de la carne y el queso, logrando una armonía de sabores.
¿Con qué vino acompañar el cordero patagónico?
Vino recomendado: Pinot Noir o Malbec
El cordero patagónico, tierno y jugoso, combina muy bien con un Pinot Noir de la Patagonia, un vino ligero que permite disfrutar del sabor de la carne sin opacarlo. También el Malbec joven es ideal, ya que aporta un toque frutal que complementa la carne sin sobrecargar el paladar.
¿Con qué vino acompañar el postre vigilante?
Vino recomendado: Torrontés Dulce o Late Harvest
Para terminar, el postre vigilante, una simple combinación de queso y dulce de membrillo o batata, se realza con un Torrontés Dulce o un vino de cosecha tardía.
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