El Comienzo de un Viaje Inesperado
Al graduarse de la escuela secundaria, Scott Thomas creía tener su vida encaminada. Planeaba ir a la universidad junto a sus amigos y continuar la relación que mantenía con su novia, Fiona. Sin embargo, el destino tenía otros planes. Disgustado, él y su mejor amigo, Cooper Harris, pasaron la tarde en casa de los padres de Scott. Mientras tanto, Scott se carteaba por correo electrónico con un amigo epistolar alemán llamado Mieke. Cooper, con su habitual suspicacia, le advirtió a Scott que Mieke podría ser un depredador sexual que planeaba acostarse con él.
Finalmente, Scott decidió que la ruptura con Fiona no estropearía su oportunidad de ir a la fiesta nocturna de graduación. En la fiesta, descubrió la amarga verdad: Fiona le engañaba con Donny, un chico rudo que cantaba en la banda del instituto. Donny interpretaba una canción llamada “Scotty doesn’t know” ("Scotty no lo sabe"), en la que contaba cómo Fiona y él mantenían una relación a espaldas de Scott. Para mayor humillación, Donny dedicó la canción a Scott por megafonía y se besaron en el escenario en su presencia.
Al regresar a su casa, Scott, en estado de embriaguez y convencido de que Cooper tenía razón sobre Mieke, le escribió un correo molesto. Esto ocurrió después de que Mieke le expresara su deseo de ir a Estados Unidos para conocerle y quizás tener una cita. Al día siguiente, aún con resaca, el hermano menor de Scott le reveló que Mieke era una chica, no un chico, como Scott había creído erróneamente. Debido a sus palabras insultantes y malos modos, Mieke le bloqueó en el correo, impidiendo que Scott enviara sus disculpas y cortando toda comunicación.

La Decisión de Viajar y los Primeros Tropiezos
Ante la imposibilidad de comunicarse y viendo la mala suerte de su amigo, Cooper incitó a Scott a realizar un viaje a Berlín para ir a conocer a Mieke. Trabajando como mensajeros eventuales para una empresa de paquetería, consiguieron pasajes baratos. Sin embargo, las circunstancias obligaron a que su destino fuera Londres en lugar de Berlín. Cooper, con su habitual audacia, convenció a Scott de que desde Londres irían a nado si era necesario. Finalmente, viajaron, entregaron su paquete en Londres y se dirigieron a un bar para esperar su autobús a Berlín.
Por error, entraron a un bar privado frecuentado por ‘Hooligans’, los aficionados ultras del Manchester United. Molestos por la presencia de los jóvenes, a quienes consideraban intrusos, les preguntaron quiénes eran. El nerviosismo hizo que Scott afirmara que pertenecían al club de socios del Manchester United de Ohio. Los aficionados les obligaron a demostrar su fanatismo cantando la canción de los hinchas del Manchester United. En ese momento, Scott improvisó una divertida aunque ridícula adaptación del tema musical "Morning Train" de Sheena Easton.
Se emborracharon junto con los ultras y, a la mañana siguiente, despertaron resacosos en un autobús. Sin embargo, no era el autobús que debían haber tomado a Berlín, sino el de los hinchas de fútbol, con destino a París, donde se dirigían para presenciar un encuentro contra el Paris Saint-Germain. Scott recordó que Jenny y Jamie estarían allí, así que les llamó con el teléfono corporativo de Cooper y prepararon un encuentro.

Rumbo a Europa: Aventuras y Desencuentros
Una vez reunidos los cuatro, decidieron ir juntos hasta Berlín, pasando por otras ciudades para disfrutar unos días antes de volver a la universidad y, con suerte, conseguir que Scott se reuniera con Mieke. Primero, debían tomar un tren hasta Crans Sur Mer para hacer transbordo. Allí sucedieron dos cosas notables: Jenny se encontró con Christophe, un millonario y atractivo viajero francés que la dejó enamorada, aunque ella pensó que no volvería a verle debido a que debía tomar el tren. Segundo, dentro del tren, Jamie vivió un episodio cómico e incómodo cuando un italiano intentó aprovecharse de él cada vez que el tren pasaba por un túnel y las luces se apagaban.
Al llegar a Crans Sur Mer, Jamie quiso ir al monumento de Poisonier, pero Cooper y Scott insistieron en ir a una playa nudista. Al llegar, descubrieron que en la playa solo había hombres mirones en busca de mujeres desnudas. Según la guía de viaje de Jamie, las mujeres nudistas, para escapar de la mirada y el acoso, solían ir precisamente al monumento al que ellos habían rechazado ir.
Luego, tomaron otro tren con destino a Ámsterdam. Allí, Scott soñó con Mieke mientras, aún dormido, el depravado viajero italiano intentó aprovecharse de él. Por su parte, Cooper llegó al Club Vandersexxx, que se autoproclamaba como "el club de sexo más caliente de Europa". Allí, rodeado de bellas chicas europeas, su anfitriona se percató de que era norteamericano. Antes de comenzar el servicio sexual, la anfitriona le ofreció una nota escrita con una palabra secreta que Cooper debía pronunciar si se encontraba abrumado y quería finalizar la actividad. Emocionado por la presencia de tantas chicas, Cooper no se fijó en el contenido de la nota.
Al comenzar la actividad, tras las órdenes dadas por su jefa, las chicas salieron de la habitación y fueron sustituidas por dos hombres vestidos con atuendos de látex negro, típicamente utilizados en actividades sexuales sadomasoquistas. Ante este nuevo panorama y visiblemente nervioso, Cooper sacó la nota manuscrita, pero descubrió que la palabra secreta era una palabra holandesa imposible de pronunciar. Comenzó a decir palabras holandesas al azar para intentar acertar la pronunciación correcta de la palabra clave, pero terminó pronunciando una palabra que, precisamente, venía a ser una solicitud para que le dieran un servicio aún más extremo, la cual incluía una penetración anal usando un extraño juguete sexual similar a una desbrozadora motorizada.

Confusiones y Nuevas Direcciones
Mientras tanto, Jenny y Scott terminaron haciendo el ridículo. Se encontraban en una pastelería y no dejaban de comportarse como idiotas, bajo los efectos de un colocón psicológico, creyendo haber consumido pasteles de hachís.
Al día siguiente, se reunieron los cuatro. Casi sin dinero, decidieron hacer autostop hasta que un camionero se detuvo. A pesar de que el camionero solo hablaba alemán, Scott creyó poder comunicarse con él y le dijo que querían ir a Berlín. El camionero, que conducía sin apenas descansar y bajo los efectos de unos cacahuetes psicotrópicos, solo entendió la palabra ‘Berlín’. Les contó cosas ilegales que había hecho en Berlín (violó a un caballo y apuñaló a una mujer) y les dijo que por nada del mundo iría a esa ciudad.
Allí, con solo 1,83 dólares norteamericanos y creyendo que todo estaba perdido, fueron atendidos como reyes en el mejor hotel del país. Al sobrarles 27 centavos, decidieron ir a un club nocturno a divertirse, donde las cosas se pusieron aún más extremas.
Jenny se encontró nuevamente con Christophe mientras hablaba con Cooper, quien comenzaba a mirarla con otros ojos. Sin embargo, ella se fue con el joven millonario francés. Inesperada y rápidamente, Jenny se dio cuenta de que Christophe estaba casado y era más abierto sexualmente de lo que ella imaginaba, ya que era bisexual. Ella decidió regresar con los chicos y todos se emborracharon con absenta, que tiene más de 90% de alcohol. Alucinaron, bailaron, y los gemelos terminaron besándose apasionadamente por error, mientras Scott y Cooper alucinaban junto a un duende verde volador, debido a los efectos psicotrópicos de la absenta.

El Encuentro Final y el Regreso a Casa
Cansados pero esperanzados, llegaron a casa de Mieke, donde fueron recibidos por su padre. Rápidamente, debieron viajar a Roma si no querían perder la oportunidad que Scott conociera a Mieke. En Roma, fueron a visitar el Museo del Vaticano, al cual lograron entrar gracias a una gran actuación de Jamie como guía de turistas y a la creencia de los guardias de que Cooper era una persona con retraso mental. Debido a la forma en que lograron entrar, los guardias le pidieron a Jamie que diera un tour para algunos turistas que se quedaron sin guía, y este tuvo que hacerlo para mantener las apariencias.
Cooper y Scott se separaron del grupo. En lugar de ir por la puerta en la que estaba el grupo de Mieke, entraron al departamento papal, no sin antes Cooper tocar la campana de San Marco. Allí, Cooper usó el sombrero del Papa y accidentalmente le prendió fuego, así que lo arrojó en una chimenea que comenzó a humear blanco.
Scott vio a Mieke por la ventana e intentó acercarse a ella mediante una ventana, pero se enredó en unas cortinas y abrió una puerta ventana que resultó ser la misma por la que el Papa saluda. Scott arrojó las cortinas que lo cubrían y bajó por unas telas decorativas hasta la plaza, donde se encontró con Mieke y le confesó su amor. La guardia suiza intentó detenerlo, pero casualmente aparecieron los ‘hooligans’ para defenderlo. Acto seguido, Scott y Mieke tuvieron sexo dentro de un confesionario.

Fuera del Vaticano, unas horas más tarde, el turista preguntón fue a agradecer el tour a Jamie, quien le dijo que solo leyó el libro que siempre llevaba consigo (La Guía Fromer), y que no era un guía profesional. Scott, Jenny y Cooper entonces emprendieron la vuelta a casa.
Tres meses después, Scott, ya en la universidad de medicina, habló por teléfono con Cooper y Jenny, quienes estudiaban en la misma facultad y, por supuesto, seguían juntos.