La tarta de acelga o pascualina de acelga tradicional es un plato clásico de la cocina argentina. Es muy común prepararla en tiempos de Pascua, de ahí su nombre.
En la Argentina, la receta llegó de la mano de los inmigrantes italianos a fines del siglo XIX. Hoy en día es un platillo sabroso y muy rendidor que se encuentra en muchos hogares.

La Acelga: Un Superalimento
La acelga es un superalimento con muy pocas calorías y muchísimos nutrientes. Contiene potasio, calcio, hierro, magnesio, vitaminas C, B (ácido fólico) y A, y, además, proteínas. La acelga supera con creces a la espinaca y tiene mucha más fibra, tan necesaria para el tracto intestinal.
Las propiedades antioxidantes de la acelga son una estupenda defensa frente al cáncer. Además, refuerza el sistema óseo, ayuda a mantener el peso, evita el estreñimiento y combate la anemia, permitiendo llevar una vida saludable. ¡Y están riquísimas!
Disponibilidad y Cultivo de la Acelga
La acelga se puede conseguir fresca todo el año. Sin embargo, hay que reconocer que en abril-mayo y en octubre-noviembre es cuando están más sabrosas y tiernas. Es posible plantarlas de otoño a primavera, aprovechando la lluvia para regarlas. En verano, se evita tenerlas en el huerto, ya que para que prosperen necesitan mucha agua.
Preparación de la Tarta de Acelga y Papa
La tarta de acelga es una receta simple, pero para que salga perfecta hay que tener en cuenta algunos tips. Por ejemplo, se debe escurrir bien la verdura y utilizar la cantidad indicada de huevos para lograr una buena ligadura. Esta es una receta fácil, económica y con pocos ingredientes, un básico de la cocina de cualquier casa.
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El Relleno de Acelga y Otros Ingredientes
Para el relleno, comienza por lavar los paquetes de acelga o espinaca. Luego, hiérvelos con agua y un poco de sal hasta que estén tiernos. Una vez cocidos, escúrrelos muy bien y pícalos. Un truco en algunas recetas es usar la acelga sin hervir para potenciar el gusto de la tarta, blanqueándola solo con un poco de sal gruesa, sin pasarla de cocción, para luego enfriar y escurrir.
En un bol, coloca las hojas picadas y bien escurridas. Agrega 3 huevos previamente batidos de forma leve, queso rallado, sal, pimienta y nuez moscada al gusto. Mezcla todos los ingredientes para que queden bien integrados.
Como opción para el relleno, puedes sofreír en un poco de aceite las cebollas picadas, y añadir un dientecito de ajo. Luego, incorporar la acelga previamente picada y revolver. También puedes apagar con Caldo de Gallina MAGGI® previamente disuelto en agua caliente e incorporar Crema UHT Nestlé, cocinando durante 5 minutos. Después de agregar el sofrito de cebolla, añade sal, pimienta y nuez moscada.
Para darle cremosidad, se puede incorporar fécula y un buen puñado de queso rallado. Otra variante es mezclar la acelga con ricota seca, huevo, queso parmesano, sal, pimienta y nuez moscada.
Por otro lado, cocina 4 huevos hasta que estén duros para incorporarlos al relleno.
La Base de Papa
Para la capa de papa, en un bowl vierte agua caliente, disuelve sal y mantequilla. Una vez disueltos, adiciona la leche fría. Con un batidor, realiza un remolino y en movimiento incorpora el puré de Papas Maggi en forma de lluvia, cubriendo para hidratar durante 5 minutos.
La Masa Perfecta
Debes tener listas las tapas de la tarta. Si eres de los que te encanta probar recetas distintas, puedes optar por una masa más hojaldrada, sin necesidad de someterse al yugo del hojaldre tradicional que lleva mucho trabajo. Para esto, con bastante harina en la mesada, estira 4 bollos y superponlos unos con otros, intercalando un chorrito de aceite de oliva en cada capa.
También es posible elaborar masa casera utilizando harina integral + granos ancestrales Chacabuco, que propone una combinación de harina de granos como el sarraceno, la quínoa o el amaranto. Las distintas variedades de quínoa (blanca, roja, negra) ofrecen diferentes intensidades de sabor y numerosos nutrientes. El amaranto, por su parte, posee alto contenido de hierro y proteínas, así como 8 de los 9 aminoácidos esenciales. En un bol grande, mezcla la harina integral con todos los ingredientes salvo el agua, que se va volcando a medida que la masa lo pida.
Forra con la masa un molde con borde alto previamente aceitado o rociado con aceite vegetal y reserva en la heladera hasta rellenar.
Armado y Horneado
Arma el pastel en una fuente apta para horno. Coloca una de las tapas en la fuente redonda para horno. Luego, vierte la mezcla de la tarta pascualina sobre la tapa.
Si optas por una tarta de acelga y papa, pon una base de puré, el relleno de acelga y los huevos duros picados. Cubre con más puré de papa y puedes añadir más queso rallado por encima, que puede ser cremoso o muzzarella.
Una vez que hayas dispuesto el relleno dentro del molde forrado con la masa, haz 4 o 5 huecos con la cuchara para disponer los huevos (pueden estar crudos o duros).
Cierra la tarta con la tapa de masa reservada y estirada, y realiza un repulgue para sellar las dos masas. Precalienta el horno antes de poner la tarta de acelga. Lleva la tarta pascualina al horno a 180 ºC por unos 30 minutos. Cuando la masa esté apenas dorada, ya estará lista.
Versiones y Toques Personales
Aunque la receta original de pascualina no lleva pimientos morrones, cebolla ni ajo (porque cambia bastante el sabor), la combinación de todos esos ingredientes puede quedar muy bien. Es una oportunidad para darle tu propio toque a la receta original, ya que si bien es común encontrar versiones de esta tarta de acelga con morrón, ajo y cebolla, la receta original no tiene nada de esto. La tarta pascualina es un platillo sano y rendidor, perfecto para llevar al colegio o para disfrutar en casa por varios días.