El salmón salvaje es un pescado con una vida cíclica que juega un papel fundamental para la supervivencia de su ecosistema. Los salmones de Alaska, por ejemplo, son semélparos, lo que significa que solo se reproducen una vez en la vida. Su ciclo vital es anádromo: inician su vida en aguas dulces, migran a aguas saladas donde maduran, y posteriormente regresan, ya adultos, a las corrientes de agua dulce donde nacieron para reproducirse o desovar.
Diversidad de Especies y Hábitat
Los salmones son peces anádromos del hemisferio norte que pasan su fase oceánica ya sea en el Atlántico o el Océano Pacífico. No prosperan en agua tibia. Solo hay una especie de salmón que se encuentra en el Atlántico, comúnmente llamado el salmón del Atlántico, y que nada río arriba en ambos lados del océano. Siete especies de salmón habitan el Pacífico, conocidas colectivamente como salmón del Pacífico. Cinco de estas especies remontan ríos en ambos lados del Pacífico, pero dos especies se encuentran solamente en el lado asiático.
El Inicio de la Vida: Del Huevo al Alevín

El ciclo de vida de un salmón anádromo comienza y, si sobrevive el ciclo completo de su vida natural, por lo general termina en un lecho de grava en la parte alta de un arroyo o río. Estas son las zonas de desove de salmón, donde depositan las huevas por seguridad, en la grava. Las zonas de desove son también los viveros de salmón, proporcionando un entorno más protegido que el océano.
Los salmones nacen de sus ovas en los ríos de agua dulce. Normalmente, es en otoño cuando la hembra y el macho colocan las ovas en los ríos para fertilizarlos en un nido construido a base de grava. Tras unos meses de incubación, que suele durar entre 2 y 6 meses, las huevas eclosionan en larvas diminutas llamadas alevines. El alevín tiene un saco que contiene el resto de la yema de huevo, y permanecen ocultos en la grava mientras se alimentan de esta yema. Cuando la yema se ha consumido, deben encontrar alimento por sí mismos, por lo que salen de la protección de la grava y comienzan a alimentarse de plancton. Los alevines permanecen durante unas semanas en la grava, adquiriendo habilidades natatorias.
Crecimiento en Agua Dulce y Migración al Mar
Al final del verano, los alevines se convierten en peces juveniles. Estos juveniles se alimentan de pequeños invertebrados y se camuflan con un patrón de puntos y barras verticales. Al acercarse la época en que están listos para migrar hacia el mar, los salmones jóvenes pierden sus barras de camuflaje y se someten a un proceso de cambios fisiológicos que les permite sobrevivir el paso del agua dulce al agua salada. Esta etapa se conoce como esmoltificación.
Los esguines (salmones jóvenes que han pasado por la esmoltificación) pasan un tiempo en las aguas salobres del estuario del río mientras su química corporal ajusta su osmorregulación para hacer frente a los altos niveles de sal que encontrarán en el océano. También desarrollan escamas plateadas que confunden visualmente a los depredadores oceánicos. Cuando han madurado lo suficiente a finales de primavera, y tienen entre 15 y 20 centímetros de largo, nadan fuera de los ríos y se dirigen al mar.
La Vida Adulta en el Océano
Una vez en el mar, los salmones pasan su primer año después de ser esguines y forman grupos con otros esguines maduros, viajando para encontrar áreas de alimentación en aguas profundas. Durante este periodo, que puede durar de 2 a 3 años o más dependiendo de la especie, encuentran alimento y un hábitat óptimo para crecer y desarrollar la mayor parte de su masa corporal. Los salmones acumulan grandes reservas de energía, esenciales para el arduo viaje de regreso a sus ríos natales.
El Regreso al Río Natal: La Odisea del Salmón
Migración de Salmones en Alaska | El Viaje Más Épico de la Naturaleza #vidasalvaje | DocuAnimales
Cuando los salmones han madurado, emprenden el rumbo hacia su río de origen para desovar. Este camino es una verdadera odisea, ya que deben nadar río arriba, a contracorriente. Los salmones regresan con asombrosa precisión al río natal donde nacieron, e incluso al lugar exacto de su nacimiento, una capacidad que se sospecha se debe a su excepcional sentido del olfato, que les ayudaría a recordar el olor de su río.
Durante la migración, los salmones no se alimentan, pues acumulan gran reserva energética. Necesitan altas capacidades de natación para enfrentar los rápidos y otros obstáculos que el río pueda presentar, así como un desarrollo sexual completo para garantizar un desove exitoso. El recorrido puede ser agotador, a veces requiriendo nadar cientos de kilómetros río arriba contra corrientes y rápidos. Por ejemplo, el salmón Chinook y el salmón rojo del centro de Idaho deben viajar 1.400 km y subir cerca de 2.100 m antes de desovar. Los salmones negocian cascadas y rápidos saltando o brincando, habiendo sido registrados saltos verticales de hasta 3,65 metros. Las escaleras de peces o pasos de peces, son estructuras diseñadas para ayudar a los salmones a pasar represas y otros obstáculos artificiales, permitiéndoles continuar hacia sus lugares de desove río arriba.
En esta etapa de maduración sexual, los salmones comienzan a perder tonalidades oscuras y adquieren un color anaranjado, especialmente visible en la carne y, en el caso de las hembras, transferido a los huevos como antioxidante.
El Desove: La Culminación del Ciclo
Preparación del Nido y Fertilización
Una vez que los bancos de salmones llegan a sus ríos natales, cada hembra, ya preparada sexualmente, nada cerca del fondo de los ríos para construir el nido de gravas donde colocará sus huevas. La hembra emplea su cola para agitar el lecho del río y construir un nido de entre 40 y 50 centímetros de profundidad. Una vez construidos los nidos, la hembra permite que el macho se ponga junto a ella para que, a la vez, ella libere los huevos y el macho los espermios, produciéndose así la fertilización de forma casi instantánea.
Cuando el agua se aclara del líquido seminal, la hembra observa los huevos en el fondo del nido y se apresura a cubrirlos, moviendo la cola como un ventilador para proteger la puesta. Es muy importante que esta última fase salga bien para que crezcan los nuevos alevines. La contaminación y alteración del hombre en los ríos son factores que dificultan la reproducción exitosa de los salmones. Científicos buscan razones por las cuales los salmones desovan solo en su río materno y no en otro lugar.
Predadores y Rol Ecológico
Durante la época del desove, que suele ser entre finales de mayo y finales de septiembre en lugares como Alaska, los osos pardos, normalmente solitarios, se congregan por los arroyos y ríos. Los osos negros también pescan salmón, a menudo de noche para evitar la competencia con los osos pardos y porque el salmón, concentrado en el desove, es más fácil de capturar. Otros depredadores comunes incluyen las nutrias. Los salmones reproductores, una vez desovados, completan su ciclo de vida.
Importancia Ecológica del Salmón
En el noroeste de América, el salmón es una especie clave, lo que significa que el impacto que tienen sobre otras especies es mayor de lo que cabría esperar en relación con su biomasa. La muerte del salmón tiene consecuencias importantes, ya que los nutrientes ricos en nitrógeno, azufre, carbono y fósforo de sus cuerpos son transferidos desde el océano a la fauna terrestre, como los osos, y a los bosques ribereños adyacentes a los ríos. Esto tiene efectos en cadena, no solo para la próxima generación de salmón, sino para todas las especies que viven en las zonas ribereñas al alcance del salmón.

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