El Pangasius hypophthalmus, comúnmente conocido como panga, es un pescado blanco que, debido a su bajo precio y fácil presentación en filetes sin espinas, se ha convertido en un alimento de consumo masivo en Europa y otras partes del mundo. Sin embargo, su popularidad ha venido acompañada de una creciente controversia sobre sus condiciones de cultivo, su impacto ambiental, sus riesgos para la salud y su valor nutricional.
En la región chilena de Aysén, que cuenta con una abundancia de merluzas, pejerreyes, congrios y robalos, el pangasius ha sorprendido al ser parte de la dieta de los jardines infantiles de la Junji. Gabriela Espinoza, madre de un niño que asiste al jardín “Cuncunita”, se topó con esta realidad, lo que la llevó a investigar su procedencia y las cuestionamientos asociados. El pez se cultiva en el río Mekong en Vietnam, un cuerpo de agua receptor de aguas servidas y residuos industriales, lo que ha generado preocupación sobre su posible contenido de elementos tóxicos.
Origen y Métodos de Cultivo del Pangasius
Un Pescado de Aguas Asiáticas
El Pangasius hypophthalmus es un pez de agua dulce, omnívoro y de gran tamaño, que puede medir hasta metro y medio y pesar 40 kilos. Es originario de ríos y lagos del sudeste asiático, incluyendo Camboya, China, Malasia, Tailandia y, principalmente, Vietnam, país del que procede la inmensa mayoría del panga que se consume a nivel global. España es el segundo importador mundial de panga producido en Vietnam, siendo superado únicamente por Rusia.

El Río Mekong: Un Ecosistema Altamente Contaminado
El Río Mekong es uno de los afluentes más largos del mundo, naciendo en los Himalayas y desembocando en el mar de la China Meridional, recorriendo países como Myanmar, Tailandia, Laos, Camboya y Vietnam. A su paso, el Mekong va recogiendo una ingente carga de contaminantes, lo que lo convierte en uno de los ríos más contaminados del planeta. La contaminación se debe a la presencia de pesticidas y otros compuestos químicos empleados en los cultivos de arroz, residuos industriales, fertilizantes y el aporte de aguas fecales de las poblaciones de las ciudades y pueblos de su ribera, donde la depuración de estas apenas existe. El nivel de contaminación es alarmante en las zonas de vertido de las grandes ciudades, especialmente en el delta, transportando sus aguas grandes concentraciones de fósforo y metales pesados.
Acuicultura Intensiva y Prácticas Cuestionables
La cría de pangasius se realiza de forma intensiva en granjas piscícolas ubicadas a lo largo del Río Mekong, principalmente en Vietnam y China, donde la producción anual supera el millón de toneladas. Estas granjas se caracterizan por una altísima densidad de población de peces, lo que, además de generar preocupaciones éticas, provoca una grave contaminación del agua por las heces de millones de animales concentrados y un excesivo consumo del oxígeno. El crecimiento y engorde del panga se lleva a cabo con subproductos y desperdicios de procesos industriales, restos de pescado muerto, huesos triturados en forma de harina, y residuos de soja y granos, un alimento muy distinto al que ingerirían en su hábitat natural.
Panga. El mercurio no es el problema
Lo más sospechoso es la velocidad de crecimiento del panga, que crece cuatro veces más rápido que en la naturaleza. Esto se consigue mediante la inclusión de hormonas de crecimiento en su dieta. Además, a las hembras de panga se les inyectan hormonas femeninas humanas obtenidas de la orina de mujeres gestantes, con el fin de incrementar al máximo su fertilidad y lograr una madurez sexual y producción de huevos récord. La administración de antibióticos es también una práctica común para combatir la listeria y el cólera endémicos en las aguas donde se crían.
Riesgos para la Salud Asociados al Consumo de Pangasius
La toxicología del pangasius ha sido objeto de múltiples cuestionamientos debido a la bioacumulación de sustancias nocivas en los tejidos del pez, que luego son ingeridas por los consumidores.
Presencia de Metales Pesados
Diversos estudios han señalado la presencia de metales pesados en el pangasius. El llamado “pez rata” puede contener elementos como mercurio, arsénico, cadmio y plomo. Un artículo de la agencia Eurekalert, de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, titulado “Consumo continuo de pangasius expone a niveles peligrosos de mercurio”, reseñó una investigación publicada en la revista Chemosphere. En sus análisis, ciertos especímenes alcanzaron una concentración de mercurio de 0,69 mg/kg, con un rango general de 0,10-0,69 mg/kg y un valor medio de 0,22 mg/kg. Para el cadmio, aunque Chile no tiene una norma específica para pescados, las concentraciones encontradas han generado preocupación.
Los investigadores concluyen que en los casos donde se supera la concentración máxima permitida y tras un consumo continuado, puede existir riesgo para la salud por la acumulación de mercurio en adultos y, sobre todo, en niños. Los efectos de la ingesta sistemática de mercurio progresan desde parestesias a ataxia y debilidad generalizada, disminución de visión y audición, espasticidad muscular, coma y muerte. Los efectos del arsénico afectan a la piel, intestino, pulmones, corazón, vasos sanguíneos, sistema inmunológico, órganos reproductores, sistema nervioso y material genético.
Pesticidas y Contaminantes Químicos
Las aguas hiper-contaminadas del Mekong, donde se crían los pangas, contienen un alto nivel de contaminantes químicos. Entre los efluentes industriales se encuentran bifenilos policlorados (PCB), productos organoclorados y sus metabolitos, hexaclorociclohexano y hexaclorobenceno. La OCU encontró en cuatro de las muestras de panga la presencia de trifluoralina, un herbicida prohibido en Europa. Aunque la Agencia Española de Seguridad Alimentaria (AESAN) indicó que no tiene efectos tóxicos preocupantes a corto plazo, su persistencia en el medio marino y su toxicidad para los peces son consideraciones importantes.
Hormonas y Antibióticos
El uso de hormonas para el crecimiento y la reproducción, así como el de antibióticos para controlar enfermedades en las granjas intensivas, también plantea preocupaciones. Aunque se argumenta que si se utilizan adecuadamente estas sustancias son metabolizadas por el pez antes del sacrificio, la falta de regulación estricta en su alimentación hace probable la incorporación de sustancias peligrosas en su composición final.
Contaminación Bacteriológica
Algunas fuentes indican que las aguas en las que se crían estos peces contienen una gran concentración de microorganismos patógenos que pueden llegar al consumidor final. En un análisis realizado por la OCU, se detectó la presencia de Escherichia coli en cuatro de 29 muestras analizadas, y el bacilo causante de la listeriosis en seis de ocho muestras analizadas por un laboratorio gallego.
Valor Nutricional Cuestionable
Además de los riesgos por contaminantes, el pangasius presenta un bajo perfil nutricional. La Asociación Empresarial de Productores de Cultivos Marinos de España (APROMAR) señaló que este pescado “no contiene en cantidades significativas aceites Omega 3 ni otros nutrientes esenciales que sí están presentes en los pescados tradicionalmente comercializados”. Por ejemplo, la proporción de proteínas de la merluza es de 18,7 g/100g, mientras que la del panga es de 9,9 g/100g. En cuanto al ácido Omega 3, la merluza contiene 190 mg/100g frente a los 76 mg/100g del panga.

Respuestas Institucionales y Reacciones del Mercado
Controles y Normativas
En Chile, el Instituto de Salud Pública (ISP) ha sido cuestionado por no tener la tecnología para medir correctamente los elementos tóxicos y por la ausencia de exámenes entre 2010 y 2015 en sus Programas de Vigilancia de Alimentos. Aunque el ISP y la Seremi de Salud han afirmado que los resultados de sus muestreos muestran niveles menores a los permitidos y que el producto cumple con la legislación sanitaria vigente, la falta de datos exactos y el reporte de valores "no detectados" en lugar de cantidades específicas genera dudas. Alejandro Rodríguez, encargado de internaciones de alimentos de la Seremi de Salud, señaló que en 2012 no se encontraron metales pesados ni vibrio cholerae, y los recuentos bacteriológicos salieron conformes.
En España, la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) afirma que los pescados importados son controlados en los puestos de inspección fronterizos y que los niveles de contaminantes como el mercurio no superan los límites legales, fijados con márgenes de seguridad. Respecto a la trifluralina, la AESAN concluye que no se identifican problemas de seguridad alimentaria para los consumidores, incluyendo niños, ya que la ingesta crónica no supondría ni el 1% de la Ingesta Diaria Admisible.
Medidas del Sector Privado y Educativo
A pesar de las afirmaciones oficiales sobre la seguridad, el pangasius ha enfrentado limitaciones y retiros. En 2017, Carrefour, el gigante europeo del retail, retiró el pangasius de su oferta en Francia, Bélgica y España por razones medioambientales. En España, más de dos mil colegios lo eliminaron de la dieta infantil, y la Consejería de Educación de Aragón solicitó replicar la medida. En Chile, Gabriela Espinoza expresó su preocupación, aludiendo a la normativa chilena que permite su consumo, pero buscando más información.
La OCU ha publicado su inquietud por el alza en las trazas de mercurio y ha recomendado no consumirlo o, al menos, evitarlo, sugiriendo no comerlo más de una vez por semana para adultos y una vez cada dos semanas para niños. Estas recomendaciones se basan en que, aunque las cantidades no superen los límites legales, sí pueden alcanzar la mitad de la cifra permitida.
Percepción del Consumidor y Tendencias del Mercado
El panga se popularizó debido a su reducido precio, especialmente durante períodos de crisis. España fue el principal consumidor de panga en Europa. Sin embargo, la polémica ha generado un cambio en la percepción del consumidor. Datos de la FAO y del Ministerio de Agricultura español muestran un descenso acusado en las importaciones de panga desde 2015. El consumidor actual otorga cada vez más importancia a los factores medioambientales y sociales al elegir productos, alejándose del panga.
Voces Críticas y Opiniones Expertas
Patricio Segura, quien ha investigado el tema, plantea que el consumo de pangasius ya ha sido limitado en algunos países desarrollados. El decano de la Facultad de Ciencias Ambientales de la Universidad de Concepción, Ricardo Barra, cuestiona el monitoreo de alimentos en Chile, señalando que "se regula lo que se va para afuera, pero adentro no tenemos idea". Chefs como Tomás Olivera y Rodolfo Guzmán se han referido al panga como el "pez rata", criticando su falta de sabor y su alimentación de "basura". Celia Ojeda de Greenpeace España enfatiza que el panga "genera más contaminación" y afecta a espacios protegidos, calificando la decisión de Carrefour como "correcta, valiente y positiva".
Impacto Socioambiental y la Soberanía Alimentaria
Consecuencias Ambientales
La cría intensiva de pangasius no solo contamina el Río Mekong, sino que también afecta espacios protegidos como los manglares. Además, este modelo de producción ha ido desplazando otras maneras de vida y cultivos tradicionales y fundamentales para la población local, como el arroz, lo que plantea serios problemas de sostenibilidad.
Implicaciones Sociales y Laborales
La producción barata del panga tiene consecuencias sociales significativas. Celia Ojeda de Greenpeace destaca que los trabajadores de las granjas están en un régimen de "semiesclavitud", con salarios y condiciones de trabajo indignas. Comer panga, según esta perspectiva, es injusto tanto en el origen como en el destino, evidenciando un problema de derechos humanos y equidad.
El Debate sobre la Alimentación Local y Sostenible
La discusión sobre el pangasius se entrelaza con el debate sobre la soberanía alimentaria y el desarrollo económico local. En Aysén, la importación de pangasius choca con la abundancia de pesca local, que podría ser un motor de desarrollo. Patricio Segura se pregunta por qué importar peces cuando el consumo de la pesca local podría fortalecer la economía regional. La crisis de la pesca artesanal en Chile contrasta con la entrega masiva de pangasius a nivel nacional.
Frente a esta situación, han surgido iniciativas para promover el consumo de productos del mar chilenos. La Junaeb, en una decisión política, suscribió un convenio con Corfo para aumentar al doble el volumen de productos marinos nacionales en los comedores estudiantiles, fortaleciendo el sector pequeño pesquero. La Federación de Trabajadores Pesqueros (FETRAPES) también ha expresado su preocupación por los vestigios de contaminantes, más allá de los parámetros de medición actuales en Chile.

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