Requerimientos Edafoclimáticos y Cultivo de la Acelga

La acelga, cuyo nombre científico es Beta vulgaris var. cicla, es una hortaliza de gran valor nutricional y culinario. Aunque pertenece a la misma familia que las betarragas y remolachas, su cultivo se enfoca en el aprovechamiento de sus hojas en lugar de sus raíces. Los primeros informes sobre esta planta la sitúan en la región del Mediterráneo y las Islas Canarias, donde fue cultivada por griegos y romanos.

Ilustración botánica de la planta de acelga con detalle de hojas y pencas.

Taxonomía y Características

La acelga es una planta bianual de ciclo largo que no forma raíz o fruto comestible. Su raíz es profunda y fibrosa, alcanzando hasta 90 cm de profundidad en busca de minerales. Las hojas constituyen la parte comestible de la planta; son grandes, de forma oval tirando hacia acorazonada, con un pecíolo o penca ancho y largo que se prolonga en el limbo. El color de las hojas varía entre verde oscuro fuerte y verde claro, según la variedad.

Las flores de la acelga requieren un período de bajas temperaturas para su desarrollo. El vástago floral puede alcanzar una altura promedio de 1.20 metros, y la inflorescencia se presenta en una larga panícula. Las flores son sésiles, hermafroditas, y pueden aparecer solas o en grupos de dos o tres.

Requerimientos Climáticos

Temperatura

La acelga es una planta de clima templado que vegeta bien con temperaturas medias. Le perjudican los cambios bruscos de temperatura. La planta se hiela con temperaturas inferiores a -5°C y detiene su desarrollo cuando descienden por debajo de 5°C. Durante el desarrollo vegetativo, las temperaturas óptimas se sitúan entre 15°C y 25°C, con un rango de tolerancia entre 6°C y 33°C. Las temperaturas ideales para la germinación de la semilla oscilan entre 18°C y 22°C, pudiendo germinar en un rango de 5°C a 35°C. Las temperaturas de germinación en semillero suelen estar entre 25°C durante el día y 15°C por la noche.

Luminosidad

La acelga no requiere una luminosidad excesiva; el exceso de luz, especialmente si va acompañado de un aumento de la temperatura, le resulta perjudicial. Tolera bastante bien la semisombra.

Humedad

Debido a su gran masa foliar, la acelga necesita mantener un estado óptimo de humedad en el suelo en todo momento. En cultivos de invernadero, la humedad relativa ideal se encuentra entre el 60% y el 90%.

Requerimientos de Suelo

La acelga prefiere suelos de consistencia media, vegetando mejor en texturas arcillosas que en arenosas. Necesita suelos profundos, permeables, con gran poder de absorción y ricos en materia orgánica en estado de humificación. Es un cultivo que soporta muy bien la salinidad del suelo, mostrando buena resistencia a cloruros y sulfatos, pero no tanto al carbonato sódico. Requiere suelos ligeramente alcalinos, con un pH óptimo de 7.2, vegetando en buenas condiciones en un rango de 5.5 a 8, y no tolera los suelos ácidos.

Gráfico de barras mostrando la tolerancia de la acelga a diferentes rangos de pH del suelo.

Variedades de Acelga

Existen diversas variedades de acelga, entre las más destacadas se encuentran:

  • Amarilla de Lyon: Caracterizada por hojas grandes y onduladas de color verde amarillento muy claro. Su penca es de un blanco puro y puede alcanzar hasta 10 cm de anchura. Ofrece una producción abundante y buena resistencia a la subida a flor.
  • Verde con penca blanca Bressane: Posee hojas muy onduladas de color verde oscuro. Las pencas son muy blancas y anchas, pudiendo llegar hasta los 15 cm. Es una planta muy vigorosa, por lo que requiere un marco de plantación amplio.
  • Otras variedades incluyen: Verde penca blanca, R.

Preparación del Terreno y Siembra

Preparación del Suelo

Se recomienda realizar una labor profunda al suelo, aprovechando para enterrar estiércol o compost si se aporta. La preparación del suelo varía según la forma de recolección. Para la recolección por corte de hojas, se puede cultivar en caballón o en era. Cuando la recolección es por plantas enteras, se prefieren las eras. Los caballones deben tener una separación de 40 a 50 cm, mientras que las eras suelen tener 1.5 m de ancho por 4 o 5 m de longitud, dejando pasillos de servicio.

Siembra

La siembra puede realizarse de forma directa, colocando una semilla por alveolo, o en semilleros, especialmente en invernadero. En semilleros, las plantas se trasplantan al terreno definitivo cuando tienen cuatro o cinco hojas, lo que permite adelantar la cosecha hasta un mes. La germinación de la semilla de acelga tarda entre 7 y 10 días bajo las condiciones de temperatura mencionadas. Los marcos de plantación más comunes sitúan unas 7 plantas por metro cuadrado. Si la siembra es directa en el suelo, cuando las plantas tienen 3 o 4 hojas, se realiza un aclareo para dejar una sola planta por golpe de siembra. Es recomendable cortar las plantas sobrantes con navaja o tijera para no dañar la raíz de la planta principal.

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Cuidados del Cultivo

Raleo

Si la siembra se realiza directamente en el suelo, cuando las plantas alcanzan 3 o 4 hojas, se realiza un raleo para dejar una sola planta por golpe de siembra. Las plantas eliminadas se cortan con una navaja o tijera para evitar dañar la planta que permanece.

Labores de Suelo

Durante los primeros estadios de la planta, se realizan labores de bina para eliminar malas hierbas. En plantas más adultas, estas labores se sustituyen por escardas manuales o químicas. El acolchado del suelo es una técnica que ayuda a controlar las malas hierbas, y si se utiliza, las labores de escarda solo se realizan antes de su instalación.

Fertilización

La acelga es un cultivo exigente en materia orgánica. Los requerimientos de nitrógeno son elevados desde el inicio del rápido crecimiento hasta el final del ciclo. Las necesidades de potasio son altas a lo largo de todo el ciclo. En el abonado de cobertera, especialmente con riego por gravedad, se puede aplicar nitrato potásico después de cada riego, sin sobrepasar la dosis total recomendada. La dosis puede incrementarse cuando la recolección es por corte periódico de hojas, abonando después de cada corte.

Riego

La acelga requiere mantener un estado óptimo de humedad en el suelo de manera constante debido a su gran masa foliar. Se recomienda evitar el riego por surcos y favorecer un buen drenaje para disminuir la humedad excesiva, lo cual puede prevenir el desarrollo de enfermedades fúngicas.

Esquema de un sistema de riego por goteo aplicado a un cultivo de acelga.

Plagas y Enfermedades

La acelga puede verse afectada por diversas plagas y enfermedades que requieren medidas de control:

Plagas

  • Gusano blanco (Melolontha melolontha): Las larvas de este coleóptero, de cuerpo blanquecino y extremo posterior negruzco, producen galerías en las hojas. Los adultos son coleópteros de color oscuro, de 6 a 12 cm de longitud.
  • Mosca de la remolacha (Pegomia betae): Los adultos tienen la cabeza grisácea y ojos rosados. Las larvas, de unos 7 mm, son blanquecinas y se alimentan de las hojas.
  • Pulgón (Aphis fabae y Myzus persicae): Estos insectos succionan la savia de tallos y hojas, causando deformaciones. Pueden ser vectores de virus. El pulgón verde es pequeño y se reconoce por su cuerpo globoso. Para su control se recomienda el uso de jabón potásico y aceite de neem, así como la atracción de depredadores naturales como las chinitas.
  • Caracol (Helix aspersa): Estos moluscos se alimentan de las hojas, dejando grandes orificios. Las líneas de baba son un signo de su presencia. Métodos de control incluyen el uso de vasos con cerveza enterrados o preparados a base de agua, azúcar, harina y levadura, así como la esparción de cáscaras de huevo, ceniza o sal.

Enfermedades

  • Mildiu (Peronospora farinosa f. sp. betae): Este hongo afecta a cotiledones y primeras hojas, manifestándose posteriormente en la plantación con hojas deformadas y cloróticas. La falta de aireación y un follaje denso favorecen su desarrollo. El hongo Trichodermia Harzianum ha demostrado ser eficaz en su control.
  • Viruela: Se caracteriza por pequeñas manchas redondas de color amarillo-café en las hojas. Puede prevenirse con bicarbonato de sodio.
  • Virosis: Provocan enrollamiento o deformación de las hojas. La prevención se centra en controlar los insectos vectores mediante el uso de jabón potásico.
  • Esclerotinia: Causa una pudrición blanda acuosa con abundante micelio blanco. La alta humedad favorece su desarrollo, por lo que se debe asegurar un buen drenaje.
Ilustración detallada de los síntomas del mildiu en las hojas de acelga.

Cosecha

La longitud de las hojas, que debe alcanzar unos 25 cm, es un indicador visual del momento óptimo para la cosecha. El tiempo transcurrido desde la siembra también es un parámetro importante: el primer corte se realiza entre 60 y 70 días después de la siembra, y los cortes posteriores se efectúan cada 12 a 15 días. Se recomienda utilizar cuchillos o navajas bien afilados para cortar las hojas, evitando dañar el cogollo o punto de crecimiento para no provocar la muerte de la planta. Las hojas recolectadas se empaquetan en manojos de un kilo, y estos a su vez en conjuntos de 10 kilos.

Usos y Propiedades

La acelga es reconocida por sus numerosas aplicaciones medicinales y alimenticias. Es considerada emoliente, refrescante, digestiva, diurética, diaforética y nutritiva. La decocción de sus hojas se utiliza en el tratamiento de inflamaciones de la vejiga, estreñimiento, hemorroides y diversas enfermedades de la piel. Consumida en ensalada con zumo de limón, fortalece el estómago, vigoriza el cerebro y desinflama los nervios. Su zumo crudo, combinado con zumo de berro, se recomienda para cálculos biliares. Además, es benéfica en casos de inflamaciones renales, trastornos hepáticos, cólicos, gota, reumatismo, diabetes, problemas de piel, hemorragias intestinales, enterocolitis, asma y problemas urinarios.

Nutricionalmente, la acelga es una excelente fuente de vitaminas B (B1, B3, B5, B6, B9) y Omega 3. Una porción de 200 gramos aporta muy pocas calorías (aproximadamente 38 kcal), pero es rica en potasio (27% de la necesidad diaria), calcio (30%), hierro (más que la espinaca, 50%), magnesio (50%), vitamina C (100%), vitamina E (25%) y vitamina A (66%), además de un aporte cercano al 10% de proteínas de alta calidad.

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