La hidatidosis, también conocida como equinococosis, es una infección parasitaria grave causada por tenias del género Echinococcus. Esta enfermedad es importante no solo por su potencial para causar complicaciones de salud, sino también porque representa un desafío para la salud pública en muchas partes del mundo. La hidatidosis es una infección zoonótica causada principalmente por la fase larvaria de especies de Echinococcus, en particular Echinococcus granulosus y Echinococcus multilocularis. La enfermedad se manifiesta como quistes que pueden desarrollarse en diversos órganos, principalmente en el hígado y los pulmones, lo que provoca diversos problemas de salud.
Etiología y Ciclo de Vida del Parásito
La hidatidosis se produce principalmente por la ingestión de huevos de Echinococcus, que suelen encontrarse en alimentos, agua o suelo contaminados. El ciclo de vida del parásito implica dos hospedadores: el definitivo (generalmente perros u otros cánidos) y el intermediario (como ovejas, ganado vacuno y humanos). Los perros (y otros caninos) infectados representan la principal fuente para la infección humana.

Especies de Echinococcus
- Echinococcus granulosus sensu stricto: Es el de más amplia distribución.
- Echinococcus granulosus (cepas de cérvidos, G8 y G10).
- Echinococcus multilocularis.
- Echinococcus oligarthra.
- Echinococcus vogeli.
- Echinococcus felidis (cepa de león).
Los gusanos adultos E. multilocularis viven en zorros, coyotes y perros y las larvas hidatídicas habitan en roedores salvajes pequeños. Los perros infectados representan la principal conexión con la infección humana ocasional. E. multilocularis se produce principalmente en Europa Central, Alaska, Canadá y Siberia. Su área de distribución de la infección natural en el territorio continental de los Estados Unidos se extiende desde Wyoming y las Dakotas hasta el Medio Oeste.
En forma infrecuente, Echinococcus vogelii o Echinococcus oliganthus causa enfermedad hidatídica en seres humanos, sobre todo en el hígado. La enfermedad puede ser poliquística (E. vogelii) o monoquística (E. oliganthus). Estas especies aparecen en América Central y del Sur.
Fisiopatología de la Equinococosis
El paciente ingiere los huevos en las heces de los animales (que pueden encontrarse en el pelaje de los perros o de otros animales), que eclosionan en el intestino y liberan las oncosferas (formas inmaduras del parásito encerradas en una envoltura embrionaria). Las oncosferas penetran en la pared intestinal, migran a través de la circulación y se alojan en el hígado o los pulmones o, con menor frecuencia, en el encéfalo, los huesos u otros órganos. No hay gusanos adultos en el tubo digestivo de los seres humanos.
En los tejidos, las oncosferas de E. granulosus forman quistes, que crecen lentamente (en general, durante varios años) hasta generar quistes hidatídicos, que son cavidades uniloculares llenas de líquido. Dentro de estos quistes se forman cápsulas incubadas, que contienen numerosos protoescólices pequeños con capacidad infecciosa. Los quistes grandes pueden contener más de 1 L de líquido hidatídico, que es muy antigénico, además de millones de protoescólices. A menudo se forman quistes hijos en los quistes primarios o fuera de ellos. Si un quiste en el hígado pierde líquido o se rompe, la infección puede diseminarse al peritoneo.
El E. multilocularis produce masas esponjosas que invaden los tejidos locales y son difíciles o imposibles de tratar quirúrgicamente. Los quistes se identifican sobre todo en el hígado, aunque también pueden formarse en los pulmones o en otros tejidos. Los quistes no son grandes, pero invaden y destruyen el tejido circundante y pueden provocar insuficiencia hepática o muerte.
Factores de Riesgo
Si bien la hidatidosis no está directamente relacionada con factores genéticos o autoinmunes, ciertas personas pueden tener una predisposición genética a desarrollar formas más graves de la enfermedad. Las personas que trabajan en la agricultura, la veterinaria o viven en zonas rurales donde se cría ganado tienen un mayor riesgo de exposición a los huevos de Echinococcus. También se asocia a la ingestión de carne procesada o el consumo de frutas sin lavar y desinfectar. La mayoría de los pacientes cursan asintomáticos.
Síntomas y Manifestaciones Clínicas
La hidatidosis puede ser asintomática durante años, pero a medida que los quistes crecen, pueden causar diversos síntomas según su ubicación, su tamaño y su número. Puede convivirse con el quiste muchos años antes de que se exprese. Los signos y los síntomas pueden ser similares a los de un tumor ocupante de espacio.
Quistes Hepáticos
Cuando el quiste se localiza en el hígado, suele causar dolor abdominal, náuseas y vómitos. Los quistes hepáticos pueden causar dolor abdominal o un tumor palpable. Puede aparecer ictericia cuando se obstruyen los conductos biliares. Otros síntomas pueden incluir distensión abdominal posprandial, o una sensación de plenitud y saciedad temprana.
La rotura de un quiste en el hígado puede causar fiebre, urticaria o una reacción anafiláctica grave. La rotura de un quiste hidatídico hepático puede ocurrir en aproximadamente el 35% de los casos, llevando a un abdomen agudo debido a una peritonitis inducida químicamente. Otras complicaciones pueden incluir colangitis.
En el caso de quistes hepáticos simples (no relacionados con la equinococosis), si son grandes y causan síntomas, se pueden drenar e inyectar un agente esclerosante para reducir la probabilidad de recurrencia, destecharlos quirúrgicamente para permitir la reabsorción del líquido y drenarlos internamente. La elección dependerá de la experiencia local y la preferencia del paciente. Los quistes benignos (no cancerosos) no causan problemas.
Quistes Pulmonares
Cuando son afectados los pulmones, los signos clínicos son la tos crónica, dolor torácico y dificultad para respirar. Los quistes pulmonares pueden romperse y provocar tos, dolor torácico y hemoptisis.
Otras Localizaciones
Pueden aparecer otros síntomas en función de la localización de los quistes y de la presión que ejercen sobre los tejidos circundantes. En casos de rotura del quiste, se puede presentar dolor intenso, hipotensión, taquicardia y reacción alérgica.
Hidatidosis: El caso de un parásito llamado Echinoccocus
Diagnóstico
El diagnóstico de la hidatidosis comienza con una evaluación clínica exhaustiva, que incluye una historia clínica detallada y una exploración física. La hidatidosis puede simular otras afecciones, como tumores hepáticos, abscesos u otras lesiones quísticas. La exploración física debe enfocarse hacia los síntomas del paciente y puede encontrar hepatomegalia, esplenomegalia, tumor o distensión abdominal.
Estudios de Diagnóstico por Imágenes
La ecografía (USG), la tomografía computarizada (TC) contrastada y la resonancia magnética (RM) son las técnicas de elección para el diagnóstico y seguimiento de los quistes hidatídicos. La radiografía simple no es el mejor estudio para esta enfermedad. La TC, la RM y los hallazgos ecográficos del abdomen pueden ser patognomónicos de la equinococosis quística del hígado si se identifican los quistes hijos y la arenilla hidatídica (protoescólices y detritos), pero los quistes hidatídicos simples pueden ser difíciles de distinguir de los quistes benignos, los abscesos o los tumores benignos o malignos. La presencia de arena hidatídica (los escólices pasan al líquido del quiste y forman un sedimento blanco) en el líquido aspirado del quiste es diagnóstica.
La clasificación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la más utilizada y refleja el conocimiento actual de la enfermedad y la evolución natural de las lesiones. Se usan los resultados de los estudios de diagnóstico por imágenes para clasificar los quistes en activos, transitorios o inactivos.
En el caso clínico presentado, una TC de abdomen y pelvis mostró un quiste gigante que ocupaba la totalidad del abdomen, comprimiendo y desplazando las vísceras abdominales, con calcificaciones periféricas en la pared quística.

Pruebas Serológicas
Las pruebas serológicas (enzimoinmunoensayo, ensayo de hemaglutinación indirecta) son sensibles para detectar la infección, lo que puede confirmarse si se demuestran antígenos equinocócicos mediante inmunodifusión (arco 5) o ensayos de inmunotransferencia. El inmunoanálisis ligado a enzimas (ELISA) es el método de referencia, con una sensibilidad entre el 90% y el 100% para los de múltiples órganos. El hemograma completo puede detectar eosinofilia.
Análisis de Líquido del Quiste y Estudio Histopatológico
El análisis en fresco del líquido del quiste en el microscopio óptico, buscando los protoescólices, así como el estudio histopatológico de la pared del quiste, sirven para confirmar finalmente el diagnóstico. Este último puede mostrar infiltración importante de mononucleares, células gigantes y una capa acelular que se tiñe con eosina.
Tratamiento
El tratamiento de la equinococosis quística (hidatídica) varía según el tipo, la ubicación y el número de quistes, y de si los resultados de las imágenes indican que los quistes son activos, transitorios o inactivos.
Tratamiento Farmacológico
El albendazol y el mebendazol son medicamentos antiparasitarios comúnmente utilizados para tratar la hidatidosis. El tratamiento con un benzimidazol puede ser con albendazol o con mebendazol. El tratamiento con albendazol solo se considera para quistes CE1, CE3a que miden < 5 cm. Los quistes hidatídicos pequeños uniloculares pueden tratarse con albendazol solo durante varios meses, lo que resulta en una tasa de curación aproximadamente del 30%. El albendazol aislado también es el tratamiento de elección para los quistes inoperables.
Para prevenir infecciones metastásicas que pueden ocurrir si el contenido del quiste se derrama durante el procedimiento o si se pierde material, el albendazol se administra típicamente una semana antes, durante y al menos 4 semanas (hasta 6 meses dependiendo de la respuesta clínica y de la imagen) después de la cirugía o del procedimiento PAIR.
El tratamiento prolongado con dosis altas de albendazol puede causar supresión de la médula ósea, toxicidad hepática y caída temporal del cabello. Es importante controlar el hemograma completo y el hepatograma durante el uso.
Opciones Quirúrgicas
La intervención quirúrgica puede ser necesaria para extirpar quistes grandes o que causen síntomas significativos. La resección quirúrgica puede ser curativa y es el mejor tratamiento para las lesiones complicadas con las siguientes características: quistes rotos, quistes con fístulas biliares, quistes que comprimen estructuras vitales, quistes con quistes hijos, quistes con diámetro > 10 cm, quistes superficiales en riesgo de rotura por traumatismo y quistes acompañados de enfermedad extrahepática. El tratamiento curativo se logra con la eliminación completa del quiste (resección en bloque).
Para los quistes pequeños uniloculares simples (< 5 cm), algunos centros realizan aspiración percutánea bajo guía de TC, seguida de instilación de un agente escolicida (p. ej., solución salina hipertónica) y reaspiración (PAIR [aspiración percutánea-inyección-reaspiración]).
Hidatidosis: El caso de un parásito llamado Echinoccocus
Enfoques Combinados y Otros Tratamientos
El albendazol puede usarse en combinación con PAIR o cirugía. Los quistes CE2 y CE3a que miden > 5 cm pueden tratarse con PAIR sola o en combinación con albendazol. El trasplante hepático ha logrado salvar la vida de unos pocos pacientes. El pronóstico de los pacientes con infección por E. multilocularis es desfavorable, salvo que pueda extraerse toda la masa de larvas. El albendazol se administra en forma continua durante al menos 2 años y los pacientes son controlados por recidivas durante 10 años o más a partir de entonces.
Pronóstico y Prevención
El pronóstico de la hidatidosis depende en gran medida del estadio de la enfermedad al momento del diagnóstico y de la eficacia del tratamiento. El diagnóstico temprano y el manejo adecuado pueden conducir a un pronóstico favorable, con una recuperación completa en muchos pacientes. Se recomienda el seguimiento con ecografía, hemograma, transaminasas y serología al año y cada 6 meses hasta el final del segundo año, y luego anualmente.
Prevención
La prevención de la hidatidosis implica medidas de higiene como lavarse las manos después de tocar animales y antes de comer, evitar el contacto con heces de perros y el consumo de alimentos o agua contaminados. El control veterinario es una parte importante de la prevención de esta parasitosis, incluyendo la desparasitación regular de los perros y la eliminación adecuada de las vísceras u órganos de animales infectados.
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