El queso, esa delicia cremosa utilizada en un sinfín de preparaciones, ha cautivado el paladar de millones de personas. Desde los quesos frescos y suaves hasta los quesos añejos y fuertes, la diversidad en el mundo del queso es impresionante. El queso es un alimento derivado de la leche, obtenido mediante la coagulación de la caseína y su posterior fermentación, proceso que da lugar a una amplia gama de sabores, texturas y aromas.
Aunque a mucha gente le gusta, suele dejarse fuera de las dietas balanceadas por su contenido en grasas saturadas y sodio, lo cual ha generado debates en torno a su papel en la salud cardiovascular. Sin embargo, no todos los quesos son iguales, y optar por variantes bajas en sal o sodio puede marcar una diferencia significativa.

El papel del queso en una dieta saludable
En términos de propiedades nutricionales, el queso es una excelente fuente de proteínas de alta calidad, que proporcionan los aminoácidos esenciales necesarios para el crecimiento y la reparación de tejidos. Además, es rico en calcio, un mineral fundamental para la salud ósea y dental, así como en fósforo, zinc, vitamina A, vitamina B12 y riboflavina.
No obstante, el exceso de sodio en quesos procesados puede contribuir a la hipertensión arterial. Por ello, cardiólogos como el Dr. Cheng-Han Chen sugieren que, al elegir un queso para proteger el corazón, es vital que este no tenga un alto contenido de grasas saturadas y sodio, y que siempre se consuma con moderación.
Beneficios del queso fresco y bajo en sal
El queso fresco se caracteriza por no haber pasado un proceso de maduración, conservando gran parte del suero de la leche. Por su alto contenido de agua, tiene un valor calórico reducido (apenas unas 100-200 kcal por cada 100 gramos) y un contenido de sodio notablemente más bajo que los quesos curados.
Propiedades clave:
- Salud cardiovascular: Al ser un alimento cardioprotector, ayuda a disminuir los triglicéridos plasmáticos y aumentar el colesterol HDL.
- Control de peso: Su alta densidad proteica aporta saciedad, siendo un gran aliado para deportistas y personas en proceso de pérdida de peso.
- Versatilidad nutricional: Contiene ácido fólico, vitamina B2 y propiedades probióticas que favorecen el equilibrio intestinal.

Cómo elegir opciones saludables en el supermercado
Para aquellos que buscan reducir el consumo de sal sin renunciar al sabor, existen alternativas diseñadas específicamente con estándares bajos en sodio. Muchas marcas han comenzado a elaborar quesos donde la sal se sustituye parcialmente por potasio, un componente mucho más amigable con la presión arterial.
| Tipo de queso | Ventaja principal |
|---|---|
| Requesón (Ricotta) | Bajo en grasa y muy digestivo. |
| Queso Cottage | Bajo en sodio y excelente fuente de proteínas. |
| Queso fresco 0% MG | Mínimo aporte calórico y sin grasas añadidas. |
| Versiones "Sin sal añadida" | Control directo de la ingesta de sodio. |
Consejos para una compra inteligente
- Lee siempre las etiquetas: Revisa específicamente el apartado de sodio y grasas saturadas.
- Evita los ultraprocesados: Los quesos fundidos o de untar industriales suelen contener aditivos y exceso de sal.
- Prioriza los ingredientes naturales: El queso debe tener una lista de componentes corta y reconocible.
- Cuidado con el término "light": A veces, la reducción de grasa se compensa con almidones o azúcares para mantener la textura.
Aprende a leer la tabla nutricional como los expertos.
Al igual que otros quesos, el mozzarella o el fresco son excelentes fuentes de calcio, pero su impacto en la salud depende de nuestra elección consciente. Incorporar quesos bajos en sal dentro de una dieta rica en fibras, frutas, verduras y frutos secos es la clave para disfrutar de este alimento protegiendo, al mismo tiempo, nuestro sistema cardiovascular.