Al comprar nueces o al revisar las reservas en casa, algunas personas se han llevado la desagradable sorpresa de encontrar pequeños gusanos en su interior. Esta situación genera inquietud entre los consumidores sobre los posibles riesgos para la salud y la seguridad del alimento. Aunque la presencia de estas larvas es un indicador de contaminación, es fundamental comprender qué tipo de plagas son y cuáles son sus implicaciones reales.
Identificando a los "Gusanos de la Nuez"
Los gusanos encontrados en las nueces pueden pertenecer principalmente a dos tipos de plagas, cada una con sus propias características y patrones de infestación.
El Barrenador de la Nuez (Cydia pomonella)
Estos gusanos, que en realidad son larvas del barrenador de la nuez (Cydia pomonella), son insectos cuyas larvas perforan las cáscaras de las nueces para alimentarse del fruto. A menudo, dejan túneles visibles y una textura dañada en el interior. Este problema afecta especialmente a los cultivos de nogal y otros frutos secos. El hallazgo de estas larvas en las nueces no es inusual en productos que no han sido tratados con pesticidas o que han sido almacenados de manera inadecuada.

La Polilla de los Frutos Secos (Plodia interpunctella)
Otro tipo de "gusano" que puede infestar las nueces y otros productos almacenados es la larva de la polilla de los frutos secos (Plodia interpunctella), también conocida como polilla de la fruta seca, plodia o palomilla india de la harina. Esta polilla es una de las especies que más daño provoca en productos almacenados, como nueces o almendras, aunque también se alimenta de chocolate, cereales y harinas.
Es una especie de lepidóptero que presenta un color café rojizo y su tamaño puede oscilar entre los 16 y los 20 milímetros. Vive alrededor de una a dos semanas y es voladora nocturna. Suele ser confundida en su estadio adulto con la polilla de la ropa. La marca distintiva de la polilla de la fruta son sus alas.
Según el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Plodia interpunctella es una de las principales plagas que afectan a los productos almacenados. Sus larvas son las causantes del daño, alimentándose de cereales, frutos secos, semillas, harinas, galletas, nueces, leche en polvo y chocolate. Además, contaminan el producto con heces, seda y mudas, generando daños considerables.

¿Representan un Peligro para la Salud Humana?
La principal preocupación de los consumidores es si estos gusanos son peligrosos para la salud humana o si es seguro consumir nueces que los contengan.
Expertos aseguran que, en general, encontrar estos gusanos en las nueces no representa un peligro significativo para la salud humana. Aunque su presencia puede ser desagradable y generar repugnancia, las larvas del barrenador de la nuez (Cydia pomonella) no son tóxicas ni transmiten enfermedades. Consumirlas accidentalmente no suele tener consecuencias graves.
De manera similar, ingerir un alimento infestado con larvas de la polilla de los frutos secos (Plodia interpunctella) no constituye un riesgo significativo para la salud de una persona adulta y sana. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el alimento que se encuentra contaminado biológicamente con esta plaga pierde calidad nutricional y contiene restos de sus mudas y excrementos.
En la mayoría de los casos, el mayor problema es estético y afecta la calidad del fruto, más que su seguridad.
Impacto en la Calidad del Producto
Si bien los gusanos en las nueces no son peligrosos para la salud, ciertamente disminuyen la calidad del producto. La contaminación biológica impide que nuestros alimentos sean consumidos de manera satisfactoria, ya que las plagas excretan y se generan condiciones óptimas para que se desarrollen. Un alimento infestado pierde su valor nutricional y presenta una apariencia indeseable.

Medidas de Prevención y Control
Existen varias estrategias para conservar las nueces de manera efectiva y evitar que se apolillen o sean infestadas por gusanos, tanto a nivel doméstico como industrial.
Prevención en el Hogar (Consumidores)
Para evitar la infestación de nueces y otros productos almacenados en el hogar, es fundamental adoptar buenas prácticas. La clave para el control de esta y cualquier otra plaga es la limpieza: la eliminación de residuos y polvos que puedan encontrarse en grietas, cajones, estantes o detrás de mobiliarios, utilizando una aspiradora (recordando vaciar las bolsas ya que pueden contener huevos). También se recomienda reparar las grietas y rajaduras, sellándolas (con silicona) para impedir que aniden en las mismas.
Las barreras mecánicas permiten mantener los alimentos herméticamente cerrados: utilizar contenedores con tapa, ya sea de vidrio o de plástico con cierre hermético, impide el acceso de los individuos adultos que son quienes colocan los huevos. El experto Jorge Werdin aconsejó “proteger los alimentos en envases que impidan la entrada de larvas y puesta de huevos de adultos”, dado a que en sus primeros estadíos la Plodia interpunctella puede invadir envases por agujeros de 0,39 a 0,45 milímetros de diámetro, por lo que el cierre hermético es crucial.
Otro control físico tiene que ver con la temperatura de almacenamiento: colocar en el refrigerador o incluso congelador productos como harinas, cereales, frutos secos y especias impide el desarrollo del ciclo biológico de la plaga. Las bajas temperaturas eliminan cualquier posibilidad de que las larvas de polillas se desarrollen.
Al mismo tiempo, la inspección visual de alimentos en la compra o recepción de mercancías es un elemento fundamental a la hora de prevenir adquirir productos en mal estado. El consumidor debe “comprobar la integridad de envases, embalajes, buscando detectar que no haya adultos o larvas de estas polillas”. Es importante comprar alimentos con envases sin signos de deterioro por insectos o roedores y comprobar la fecha de caducidad o consumo preferente.
Finalmente, maneje la gestión adecuada del almacén, rotando los alimentos de forma que los primeros en entrar sean los primeros en salir. Esto asegura el consumo de las nueces más antiguas antes de que se deterioren o sean infestadas.
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Prevención en la Cadena de Suministro (Industrial)
La infestación se puede desarrollar en cualquier punto de la cadena alimentaria: durante el procesado, almacenamiento, transporte, etc. Por lo cual es muy importante revisar todos estos puntos. El doctor Jorge Werdin González, investigador adjunto del Conicet, para las empresas sugiere disminuir el tiempo de exposición de los productos en puntos críticos del proceso de producción.
Werdin, a su vez, sugirió para las empresas “poner atención en el traslado e ingreso de maquinarias y mercaderías; reforzar controles de ingreso de materias primas críticas como frutos secos, manteca, licor de cacao y cereales; seguir procedimientos de inspección visual periódicas de las instalaciones y trabajar con feromonas de atracción específicas para P. interpunctella -nombre científico de la polilla- dentro de las plantas y depósitos industriales”.
En caso de tratamientos químicos y/o monitorización en almacenes o locales de manipulación de alimentos, estos deben ser realizados por empresas de control de plagas debidamente autorizadas. Todas estas medidas son de prevención para disminuir los riesgos de contaminación y presencia de la polilla de la fruta seca, y así minimizar la infestación de alimentos.
Desde el punto de vista productivo, se deben cumplir rigurosos controles, basados en el monitoreo permanente para evaluar las áreas críticas y poder aplicar programas de manejo integrado adecuadamente, ya que es complejo determinar en qué momento de la cadena productiva ocurre la infestación de un alimento.

Signos para Identificar la Actividad de la Plaga
Para detectar una infestación, se debe prestar atención a la presencia de “hilos de seda”, denominados vulgarmente telarañas, así como a la presencia de gusanos (larvas) o polillas adultas. Los sitios a inspeccionar son las grietas de paredes y estantes de alacenas, cajones de bajomesadas y detrás de amoblamientos de cocina.

Acciones al Detectar una Infestación
Si al abrir un paquete o inspeccionar sus nueces descubre que están infestadas con polillas o larvas, es importante desecharlas de inmediato. No es recomendable comer nueces apolilladas o infestadas. Si detecta polillas o larvas, lo más seguro es desecharlas y realizar una limpieza profunda de su despensa o área de almacenamiento para evitar que la infestación se propague.
Adicionalmente, se recomienda que el/la consumidor/a debe reclamar ante el centro de atención al cliente que figura en el envase, ya que es su derecho.