La preparación física es un componente esencial en cualquier Unidad de combate. Por ello, es fundamental tener un plan bien orientado, buscando obtener los objetivos planteados.

La Importancia de la Preparación Física en el Ámbito Militar
En el contexto de la instrucción y adiestramiento de una Brigada, el planeamiento permite a los batallones enfocarse en las actividades y en la programación para cumplir los objetivos marcados. Sin embargo, la preparación física a menudo no recibe el mismo nivel de atención. Frecuentemente, las referencias se limitan al Test General de Condición Física (TGCF) y a alguna marcha ocasional. Esto presenta dos problemas significativos:
- El TGCF no refleja las exigencias del combate: Las actividades de combate requieren habilidades y capacidades físicas mucho más complejas y variadas que las medidas por el test.
- Falta de foco: Sin directrices, los batallones pueden obviar la preparación física o realizar una programación del entrenamiento aleatoria e ineficaz.
Las condiciones que exige la fuerza militar demandan una preparación específica que va más allá de la resistencia psíquica y abarca múltiples campos: lo psicológico, lo motor, lo coordinativo, lo fisiológico, etc. La preparación física, como componente del estado de rendimiento, va de la mano con las capacidades físicas, y su correcta ejecución es vital para "resistir a la fatiga" sin una baja esencial del rendimiento.

Objetivos y Beneficios de la Preparación Física Militar
A la hora de planear la preparación física en el ámbito militar se debe tener en cuenta un doble fin:
- Reducir el riesgo de lesiones.
- Aumentar el rendimiento operativo.
El Ejército necesita combatientes capaces de mantener un alto nivel de desempeño durante más tiempo en su vida militar. De manera similar a lo que ocurre en deportes de alto rendimiento, donde el entrenamiento físico ha ganado relevancia frente al entrenamiento técnico y táctico, en el entorno militar un soldado fuerte y bien entrenado es más robusto y capaz de soportar las exigencias físicas del combate, convirtiéndose en un valioso componente de la Unidad.
Los estudios muestran que la mayoría de las lesiones en el ámbito militar ocurren en las extremidades inferiores y están relacionadas con la carga de carrera. Esto no implica que correr deba evitarse, sino que debe hacerse de manera inteligente y progresiva. La ganancia de fuerza es crucial para prevenir lesiones. Lo primero es construir una base sólida fortaleciendo todo el cuerpo para poder soportar mayores cargas, especialmente en tareas repetitivas como correr o hacer largas marchas y de alto impacto como los saltos paracaidistas.
Posteriormente, para maximizar el rendimiento, es preciso que el entrenamiento se vaya pareciendo cada vez más a las tareas del combate, entre las que se incluyen levantar y transportar peso (material, armamento, equipo…).
Fases del Entrenamiento Físico Militar
La preparación física militar debe seguir un proceso estructurado en fases para asegurar una progresión adecuada y minimizar riesgos:
Fase General: Creación de una Base Sólida
Esta primera fase del entrenamiento debe centrarse en establecer una base sólida de fuerza y resistencia aeróbica. El objetivo es permitir al combatiente afrontar en el futuro entrenamientos más específicos y demandantes con menor riesgo de lesiones. Durante esta etapa, se busca mejorar las capacidades básicas e incluye ejercicios genéricos y globales. Está pensada para personal recién llegado y para la vuelta de permisos o periodos de baja intensidad.
Fase Específica: Adaptación a las Tareas del Combatiente
Tras establecer una base sólida en la fase general, se progresa a una fase específica, donde el entrenamiento se asemeja más a las tareas reales del combatiente. En esta etapa se aumenta la intensidad del entrenamiento para afrontar diferentes tipos de esfuerzo. También se van introduciendo sesiones con el uso del uniforme y equipo militar para simular condiciones de combate. Los ejercicios evolucionan hacia tareas complejas que precisan una creciente coordinación y velocidad de reacción (evacuar a un herido, responder a un ataque…). El uso y combinación de las diferentes pruebas que conforman los deportes militares son herramientas ideales para esta fase, ya que, además de incorporar todos los elementos físicos y destrezas del combate, incentivan el trabajo en equipo y suben la moral.

Fase de Mantenimiento y Recuperación
La última fase del ciclo de entrenamiento se dedica al mantenimiento de la condición física y la recuperación. Es ideal para los momentos de baja intensidad, buscando que el cuerpo se recupere adecuadamente. Se vuelve a ejercicios básicos y con menor carga. Se pueden incluir deportes diferentes, ejercicios compensatorios y aprovechar para aprender nuevas técnicas y habilidades. Es fundamental compartir lo aprendido con compañeros, jefes y subordinados.
El Rol del Preparador Físico Militar
La preparación física en el Ejército no puede ser aleatoria; deben existir unas directrices claras sobre lo que se quiere conseguir con ella, lo que implica la necesidad de una planificación. El enfoque debe ir dirigido a prevenir lesiones y a aumentar el rendimiento.
El preparador físico militar, impulsado por centros como el Centro de Entrenamiento y Educación Física Militar (CEEFM), juega un papel crucial en la difusión de la doctrina de la preparación física militar. Su objetivo es preparar al personal para dirigir entrenamientos en sus unidades, asegurando que todos mantengan la condición física necesaria para cumplir con eficiencia, disciplina y resiliencia.
Las funciones y responsabilidades de un preparador físico militar incluyen:
- Planificar programas de entrenamiento personalizados: La elaboración de programas de entrenamiento adaptados a las necesidades específicas del personal militar.
- Ofrecer asesoramiento nutricional: La alimentación juega un papel determinante en el rendimiento, por lo que el preparador físico debe revisar y asesorar sobre la planificación dietética, basándose en conocimientos de nutrición deportiva.
- Asesorar y realizar un seguimiento de la preparación física: Resolver dudas, aconsejar para mejorar la condición física y el desempeño, y llevar un seguimiento constante de la evolución del personal, realizando ajustes si es necesario.
- Conocer el estado de salud y la forma física: Comprender en profundidad el estado de salud del personal, incluyendo historial de lesiones y enfermedades, para adaptar los entrenamientos.
- Diseñar y preparar programas especializados: Elaborar programas específicos para perfeccionar la técnica y las habilidades requeridas en el ámbito militar.
- Preparar el posentrenamiento: Incluir sesiones de estiramientos, masajes y otras actividades de recuperación tras el entrenamiento.
- Motivar al personal: Mantener el ánimo elevado y la motivación alta, ya que esto influye directamente en el buen rendimiento.

Beneficios del Entrenamiento Físico Colectivo en el Ejército
El entrenamiento físico militar, especialmente cuando se enfoca en el colectivo, aporta numerosos beneficios:
- Identificación del comportamiento bajo estrés: Permite a los comandantes identificar las conductas y actitudes de sus subordinados ante situaciones de apremio físico, evidenciando fortalezas y debilidades que contribuyen al conocimiento entre pares y subordinados, y sirviendo como herramienta para mentorías.
- Ejemplo personal del comandante: El comandante demuestra liderazgo entrenando junto a sus subordinados, ejecutando los mismos ejercicios desafiantes y validándose ante ellos al compartir las mismas exigencias.
- Optimización del espíritu de cuerpo: Fomenta la identificación individual de las propias debilidades respecto al grupo, valorando el mantenimiento del estado físico individual en función de la capacidad colectiva. El objetivo es que cada miembro se perciba como un valor agregado y no como una limitante.
Para lograr estos beneficios, se pueden utilizar entrenamientos que consideren traslados en camillas, marchas con accesorios de peso que deban ser transportados en común o ejercicios en parejas. El entrenamiento militar debe preparar a los individuos para entrar en peligro y realizar tareas física y mentalmente exigentes con el mayor nivel de competencia posible, lo cual puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
Formación y Educación Militar
La formación y entrenamiento militar son procesos que buscan establecer y mejorar las capacidades del personal militar en sus funciones respectivas. El entrenamiento militar puede ser voluntario u obligatorio, comenzando con la instrucción de reclutas y continuando con la educación y entrenamiento específicos para las funciones militares, e incluso entrenamiento adicional a lo largo de la carrera.
El adiestramiento militar debe preparar a los individuos para enfrentar el peligro y realizar tareas física y mentalmente exigentes con la máxima competencia posible. Históricamente, se ha observado que el personal militar que abandona sus tareas bajo las presiones del combate sufre mayores daños. Por estas razones, los mandos militares consideran el adiestramiento como una disciplina fundamental.
La infusión de tecnología en las operaciones militares ha alterado significativamente su naturaleza. Gran parte de la formación militar hace hincapié en los grupos: tripulaciones, grupos, equipos y unidades. Los ejercicios colectivos son ciertamente característicos de las operaciones militares, y es difícil imaginar una operación que no implique la actuación de un equipo o unidad. Muchas organizaciones militares no consideran la formación de los individuos como una cuestión de "formación", sino como una cuestión de "personal", donde el "adiestramiento" es lo que los mandos militares hacen para preparar a las unidades bajo su mando.
La reinserción es un aspecto importante de la inducción de un civil en el ejército, un proceso que busca formar su carácter militar. La resocialización de un soldado de combate a un miembro de la sociedad civil puede ser muy difícil debido a las experiencias vividas. Los entornos simulados permiten una formación que no puede o no debe intentarse en entornos reales, ofreciendo ventajas como hacer visible lo invisible, comprimir o dilatar el tiempo y reproducir acontecimientos una y otra vez.
Una práctica especialmente interesante que ha surgido del uso de la Evaluación de Acción Táctica (EAT) en el adiestramiento militar es el proceso de Revisión tras la Acción (AAR). Los AAR son debates celebrados después de un ejercicio de simulación, dirigidos por un controlador o instructor, con el objetivo de identificar y debatir lo que ocurrió, por qué ocurrió y cómo podría mejorarse el rendimiento. En el ejército de EE. UU., se espera que el debate surja de los participantes, no de los controladores.
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