Benjamín Castillo, conocido popularmente como Pollo Castillo (apodado anteriormente como Miniman por su porte), ha logrado consolidarse como una figura pionera en la creación de contenido digital en Chile. Su camino comenzó cuando cursaba el segundo año de Ingeniería Civil en la Universidad Adolfo Ibáñez, donde decidió rescatar una pasión que antes mantenía en un segundo plano: crear videos breves que reflejaban las dificultades cotidianas de los jóvenes estudiantes.

El origen: de los videos caseros al éxito en redes
Inicialmente, su público se limitaba a compañeros de universidad y su hermano mayor. Fue este último quien le introdujo en la plataforma Vine, un espacio que presentaba el desafío de generar humor en apenas siete segundos. Aunque el éxito de sus seguidores iniciales -cerca de cinco o seis mil- no se tradujo inmediatamente en ingresos económicos, el aprendizaje fue constante. Tras el cierre de dicha red social, Castillo decidió subir sus videos a su perfil personal, donde obtuvo una respuesta inesperada y positiva. Este fue el germen de una trayectoria dedicada a las redes sociales, en una época donde el concepto de influencer aún no estaba consolidado.
La disciplina fue clave. Durante años, mantuvo una frecuencia rigurosa de publicaciones, incluso combinando esta actividad con sus exigencias universitarias. Su perseverancia le llevó a colaborar en programas como Ridículos Chile de Canal 13 y posteriormente en proyectos con Woki Toki, donde comenzó a percibir sus primeras remuneraciones, tras años de trabajo dedicado a construir su audiencia.
La transición al Stand-Up Comedy
El anhelo de Benjamín por llevar lo digital al plano real siempre estuvo presente. "Siempre quise hacer stand-up comedy. Desde que estaba en la universidad, decía: quiero llevar lo digital a lo real, ver las risas y no el 'jajaja', sino las caras de las personas", confiesa. Tras realizar una serie de presentaciones antes de la pandemia, el artista refinó su estilo basándose en sus vivencias personales: su infancia en Puerto Montt, la vida escolar en colegios de hombres, las experiencias de madurez y los desafíos sociales.
Su enfoque para escribir rutinas es autodidacta. Inspirado por referentes como Stefan Kramer, Edo Caroe y Felipe Avello, Castillo ha trabajado en desarrollar un vocabulario técnico y preciso para elevar la calidad de sus chistes. Su debut en el Bar Blue, frente a amigos y desconocidos, fue un punto de inflexión donde la improvisación y el carisma fueron sus principales aliados.
Escenarios clave en su carrera
| Escenario | Importancia |
|---|---|
| Nescafé de las Artes | Escenario pulido, símbolo de consagración ante 945 espectadores. |
| Teatro San Ginés | Lugar de entrenamiento constante con más de 15 funciones. |
| Cine Arte de Viña | Uno de sus primeros espacios para medir el contacto directo con el público. |
Visión de futuro y metas artísticas
El sueño pendiente del comediante es hacer historia en la Quinta Vergara. Para Castillo, participar en los festivales de Olmué y Viña del Mar representa un desafío mayor. Lejos de verlo solo como un objetivo, lo analiza como un proceso de preparación minuciosa: "Como cuando hice mi tesis en la universidad: no quería pasar con un cuatro o un cinco; yo quería el siete".
Para él, el escenario es un espacio de sincronía con el público, similar al freestyle, donde el comediante debe surfear la ola de la audiencia, analizando sus reacciones y creando un diálogo cómplice. Con una carrera construida a base de años de paciencia y una búsqueda constante de profesionalismo, Pollo Castillo sigue desafiándose a sí mismo para consolidar su lugar en la comedia nacional.