Pauta de Supervisión para la Movilización del Paciente Postrado

Introducción a las Técnicas de Movilización de Pacientes

Las técnicas de movilización de pacientes son todos aquellos procedimientos que utilizan los profesionales de la salud y de la atención sanitaria para movilizar a personas con dificultad para moverse. Estas técnicas son clave a la hora de atender a estos individuos en entornos de atención sanitaria como centros hospitalarios o residencias geriátricas. Están diseñadas con el objetivo principal de prevenir lesiones tanto en el paciente como en el cuidador.

Objetivos de las Técnicas de Movilización

  • Prevenir lesiones: Minimizar el riesgo de daño físico para el paciente y para el personal que lo asiste.
  • Facilitar la comodidad y dignidad: Asegurar que el paciente se sienta cómodo durante el movimiento, minimizando cualquier situación que pueda afectar su dignidad.
  • Fomentar la autonomía: Siempre que sea posible, se busca que el paciente participe activamente para fomentar su autonomía y autoestima. La aplicación de las técnicas dependerá del grado de colaboración del paciente.
  • Mayor seguridad y menor estrés: Los procedimientos están diseñados para maximizar la seguridad y reducir las posibilidades de estrés físico o emocional, tanto para el paciente como para el cuidador, cuando se usan apropiadamente.
Esquema de los objetivos principales de la movilización segura de pacientes

Principios Fundamentales para la Movilización

La movilización segura y efectiva de un paciente postrado requiere de conocimientos y una planificación cuidadosa.

Conocimientos Esenciales del Cuidador

  • Mecánica Corporal y Ergonomía: Es fundamental tener conocimientos de mecánica corporal. Al sujetar, levantar y transportar cargas o cuerpos, estos se deben mantener lo más cerca posible del centro de gravedad de la persona que realiza la carga, manteniendo unas presas firmes y cómodas. La postura de los pies es importante, se deben tener separados a la altura de los hombros, con el fin de lograr mayor estabilidad y equilibrio, minimizando así los riesgos de lesiones dorsolumbares.
  • Higiene y Planificación: Es imprescindible la higiene de manos antes y después de cada procedimiento, así como la identificación del paciente. Informar al paciente y a su familia sobre el procedimiento a realizar es crucial. Además, la higiene de manos del paciente también debe ser considerada.
  • Comunicación y Planificación: Solicitar ayuda en los momentos difíciles es vital. Antes de realizar la movilización, es necesario planificar cómo se va a llevar a cabo, incluyendo cuántas personas van a participar, cuál es el estado de salud del paciente, su peso y qué dispositivos se van a necesitar para hacer la movilización de manera segura y lo más cómoda posible para paciente y cuidadores.

Recomendaciones para Fisioterapeutas

Los fisioterapeutas deben seguir pautas específicas para la movilización, minimizando riesgos y optimizando resultados:

  1. Comenzar cualquier manejo del paciente pidiéndole que mire o girándole la cabeza en la dirección en la que se le va a girar o desplazar.
  2. Emplear términos concretos y comunes a ambas personas, evitando palabras abstractas si la lateralidad no está bien definida.
  3. Las manos del fisioterapeuta deben contactar con el cuerpo del paciente, indicándole en cada momento qué debe hacer.
  4. Hablar poco; la información principal debe ser táctil.
  5. Moverse simultáneamente y en dirección al desplazamiento.
  6. Es crucial mantener una postura adecuada del fisioterapeuta para prevenir lesiones.
  7. Movilizar imitando el movimiento del cuerpo humano.
  8. No mover todo el cuerpo a la vez.
  9. No levantar pesos, utilizando la técnica adecuada de arrastre y ayuda de dispositivos.
  10. No hacer daño al paciente. Existen zonas del cuerpo especialmente sensibles al dolor (cuello, cintura, caderas y hombros) que deben evitarse al movilizar.
  11. Mantener el cuerpo del paciente bien alineado.
Ilustración de la mecánica corporal correcta para el cuidador al movilizar un paciente

Tipos de Movilización

Las técnicas de movilización pueden clasificarse en función del grado de participación del paciente.

Movilizaciones Activas o con Colaboración del Paciente

Las técnicas de movilización activas son aquellas en las que el paciente participa activamente, aunque requiera de cierta ayuda.

  • Transferencia de cama a silla o viceversa: El paciente puede hacerlo por sí mismo, pero puede requerir de una asistencia mínima.
  • Levantarse de la cama: El paciente puede levantarse solo, pero necesita la ayuda de personal o de algún tipo de dispositivo.
  • Caminar con ayuda: Cuando el paciente puede caminar, pero necesita de un soporte adicional, ya sea una persona que le acompañe o bien muletas, bastones, andador, etc.
  • Ejercicios de estiramiento o fortalecimiento: Cuando el paciente puede realizar determinados ejercicios para favorecer la movilidad o para fortalecer musculatura, pero requiere de la ayuda de terceros para poder realizarlos.

Movilización pasiva y activa asistida

Movilizaciones Pasivas o sin Colaboración del Paciente

Cuando el paciente no puede participar de forma activa en los movimientos, es entonces cuando el cuidador o personal médico de asistencia lleva a cabo estos movimientos.

  • Cambios de posición en la cama: Necesarios para pacientes postrados para evitar llagas y problemas de circulación sanguínea. Es importante hacer los movimientos evitando que la piel del paciente (habitualmente sensible) sufra fricciones que puedan facilitar o agravar la aparición de úlceras. En este caso, dispositivos o sábanas deslizantes pueden ser de gran ayuda.
  • Elevación y traslado: Todas aquellas técnicas utilizadas para mover al paciente de un lugar a otro o para elevarlo. Es habitual y recomendable el uso de grúas o elevadores.
  • Movilización, estiramientos, masajes terapéuticos: Para aquellos casos en los que el paciente no puede mover sus extremidades, se utilizan técnicas de movilización pasiva adaptadas para prevenir la rigidez muscular o mejorar la circulación sanguínea. Todas estas técnicas de movilización pasiva deben realizarse con extremo cuidado para garantizar la comodidad y bienestar del paciente y prevenir lesiones.

Técnicas y Protocolos Específicos de Movilización

Existen varias técnicas y protocolos para la movilización de pacientes, cada uno adaptado a diferentes necesidades y grados de movilidad.

Preparación del Entorno y del Paciente

Antes de cualquier movilización, es fundamental preparar el entorno:

  • Colocar la cama del paciente en posición horizontal y asegurarse de que se encuentra frenada.
  • Si es posible, quitar el cabecero de la cama para adoptar una postura más ergonómica usando la técnica de arrastre más que la de levantamiento.
  • Dejar al paciente en una posición cómoda tras la movilización.

Transferencia de Cama a Silla de Ruedas

Para la transferencia de un paciente de la cama a la silla de ruedas o viceversa, se debe:

  1. Colocar la silla de ruedas en la posición más apropiada para facilitar la transferencia.
  2. Cubrir el sillón o silla con una sábana, almohadillando la zona de la rueda para que no suponga un obstáculo y se deslice mejor.
  3. Coger al paciente por debajo de los brazos (esta maniobra no siempre es aconsejable). Lo importante es flexionar el tronco del paciente, invitándole a cargar el peso en sus pies y movilizando lateralmente la pelvis en descarga en dirección a la silla.
  4. Girar con el paciente hasta sentarlo en la silla. Ambas personas se colocarán a los lados del paciente y, usando una sábana sobre la que el paciente está sentado, lo invitan a flexionarse mientras se ayudan de la sábana para movilizar la zona de apoyo de los isquiones, que ahora se encontrará soportando un peso menor.

Puente Holandés (Movilización en la Cama)

Esta técnica, también conocida como "movilización holandesa", se utiliza para trasladar a los pacientes en la cama sin levantarlos del todo. Minimiza el riesgo de lesiones y requiere la coordinación de dos personas que, con la ayuda de sábanas deslizantes, trasladan al paciente. Esta técnica requiere de algo de colaboración por parte del paciente, por lo que no es válida para pacientes inmóviles o con movilidad muy limitada; es adecuada para personas con cierta capacidad de movimiento que necesitan apoyo adicional.

Rotación del Paciente en Cama

Esta técnica se usa para cambiar la posición del paciente en la cama, usualmente con la ayuda de sábanas deslizantes. Se necesitan almohadas o cojines para colocar debajo del cuerpo del paciente y proporcionar apoyo y comodidad. En casos de pacientes con serios problemas de movilidad, puede ser necesario el uso de dispositivos de elevación para ayudar a levantar al paciente de la cama y facilitar la rotación. En algunos casos, colchones especiales permiten una rotación automatizada.

Traslado en Bloque

El traslado en bloque facilita el movimiento del paciente de un lugar a otro como una unidad completa, manteniendo el cuerpo del paciente en una posición relativamente rígida. Requiere el uso de sábanas antideslizantes y la coordinación de dos personas. A diferencia del puente holandés, el traslado en bloque está diseñado para personas sin movilidad o con movilidad muy limitada.

Cambios Posturales

Los cambios posturales son movimientos que tienen como objetivo cambiar la postura del paciente, ya sea rotación en la cama, elevación de la cabeza, de las extremidades inferiores, transferencia de cama a silla de ruedas, cambios de postura en la silla, o cualquier cambio que facilite una mínima movilidad y el cambio de posición.

Posicionamiento de las Extremidades

  • Brazos: Extender los brazos a los costados un poco separados del cuerpo y apoyados sobre la cama. Si el paciente tiene flaccidez o espasticidad muscular, una almohada colocada debajo de cada brazo puede ayudar a mantener la postura y evitar el edema. Separar del cuerpo el brazo del lado sobre el que se apoya, flexionar el codo en un ángulo de 90º y apoyarlo sobre la cama (alternar con la posición en extensión del codo).
  • Caderas y Piernas: Comprobar que las caderas están rectas y colocar una almohada debajo del hueco poplíteo, más dirigida hacia los pies para evitar el aumento de presión en esta zona, lo que podría implicar riesgo circulatorio. Si la cama es articulada, se puede prescindir de esa almohada arqueando ligeramente la cama. Colocar una almohada debajo de las piernas, de forma que los pies queden en posición de extensión con el empeine apoyado.
  • Pies: Si los pies tienden a la rotación interna o externa, cubrirlos con unas botas de estructura rígida o semirrígida por fuera y almohadilladas por dentro para mantenerlos en posición de flexión, lo que permite prescindir de la almohada en los tobillos. Se debe prestar especial atención a los casos de espasticidad acentuada para no aumentarla.
  • Cabeza: Descansar la cabeza sobre una almohada pequeña, evitando una excesiva distensión de la columna vertebral. Cambiar el apoyo sobre uno y otro lado de la cara.

En la posición antitrendelemburg, se inclina el plano de la cama de tal forma que la cabeza queda por encima de los miembros inferiores.

Diagrama de las diferentes posiciones de cambios posturales en la cama (decúbito lateral, supino, prono)

Materiales y Dispositivos de Ayuda para la Movilización

Existen equipos diseñados específicamente para facilitar las técnicas de movilización y transferencia de pacientes, mejorando la seguridad tanto para el paciente como para el cuidador.

Grúas de Traslado

Las grúas son dispositivos que permiten mover al paciente de una superficie a otra de manera segura. Su estructura suele ser de materiales resistentes como el acero y, mediante sistemas de elevación (hidráulico, eléctrico o manual), ayudan a levantar al paciente (sujetado mediante un arnés) hasta la altura necesaria. La mayoría incorporan ruedas giratorias y con freno. Antes de su uso, es importante que el cuidador verifique la capacidad de peso máxima y realice los ajustes necesarios para un traslado ergonómico, cómodo y seguro.

Sábanas Deslizantes

Fabricadas con materiales (nylon, poliéster, polietileno, etc.) que facilitan el deslizamiento del paciente por la superficie. Suelen incorporar asas para que el cuidador pueda cogerlas fácilmente. Al reducir la fricción y facilitar el movimiento, las sábanas deslizantes mejoran la seguridad y la comodidad durante el traslado, minimizando el riesgo de lesiones para el paciente y el personal.

Camillas

Las camillas son un dispositivo clave para el traslado de pacientes, garantizando estabilidad y seguridad. La mayoría están equipadas con una superficie acolchada y barandillas laterales plegables para soporte adicional. Algunas camillas son compatibles con otros equipos médicos, facilitando así los cuidados.

Cinturones de Movilización

Estos cinturones se utilizan durante el movimiento de pacientes con movilidad limitada, facilitando su seguridad al asegurar la sujeción del paciente durante el traslado de una superficie a otra.

Otros Accesorios

Existe una completa gama de accesorios, como correas de sujeción, sistemas de fijación de cabeza, dispositivos de retención lateral para evitar deslizamientos, o dispositivos de inmovilización de extremidades. Estos productos son imprescindibles para reducir el cansancio del cuidador y prevenir lesiones.

Colección de materiales y dispositivos para la movilización de pacientes (grúa, sábanas deslizantes, cinturón)

Información y Consejos Prácticos para Cuidadores

Para la movilización de pacientes, es fundamental seguir principios básicos y normas generales que aseguren la eficacia y la seguridad del proceso.

Principios Básicos y Normas Generales

  • Comunicación con el Paciente: Es importante explicar en todo momento lo que se va a hacer y resolver sus dudas u objeciones.
  • Planificación: Antes de realizar la movilización, es necesario planificar cómo se va a llevar a cabo. Esto incluye determinar el número de personas necesarias, el estado de salud del paciente, su peso y los dispositivos a utilizar.
  • Precauciones y Medidas de Seguridad: Valorar todos los riesgos que pueden presentarse durante el traslado, como caídas, y evitar movimientos bruscos.

Abordaje del Paciente No Colaborador

Si el paciente no se muestra colaborativo:

  • El primer paso es hablar con el paciente, empatizar con él y explicarle el procedimiento.
  • Si aún así no colabora, ofrecerle opciones y/o modificar la técnica.
  • Distraer al paciente con temas agradables (música, conversación) puede relajarlo y desviar su atención.
  • En casos de agresividad o nerviosismo excesivo, es necesario pedir ayuda y reevaluar la situación.

Minimización de Riesgos Ergonómicos para el Cuidador

Para minimizar los riesgos de lesiones dorsolumbares, es fundamental que el cuidador cuente con formación específica en técnicas de movilización, sepa realizarlas de manera segura y ergonómica, evite movimientos repetitivos, y utilice el equipo de asistencia y dispositivos adecuados. También es importante considerar la distribución uniforme del peso del paciente.

Movilización pasiva y activa asistida

Consecuencias de la Inmovilidad en el Paciente Postrado

Un paciente encamado, entendido como alguien que debe permanecer al menos 72 horas en la cama, o de forma permanente debido a una enfermedad degenerativa, enfrenta serios problemas de salud debido a la inactividad prolongada.

Riesgos para la Salud General

Un tiempo excesivo sin moverse implica graves problemas para la salud, afectando numerosos sistemas del organismo del paciente. El cuidador debe conocer estas pautas y los objetivos de los cuidados para prevenir o mitigar estos problemas, que suelen aparecer o agravarse con el tiempo.

Afectación de Sistemas Corporales

  • Sistema Cardíaco: La inmovilidad puede reducir la frecuencia cardíaca, conocida como bradicardia.
  • Sistema Circulatorio: Los problemas circulatorios son muy comunes y el deterioro en este sistema es uno de los más evidentes externamente.
  • Sistema Muscular: Permanecer en la cama por un tiempo prolongado provoca la pérdida de masa muscular. La inmovilidad afecta negativamente estos sistemas.
  • Sistema Genitourinario: La retención de orina y la obstrucción de las vías urinarias son problemas comunes. El uso incorrecto de absorbentes puede conllevar infecciones urinarias en personas con incontinencia.
  • Úlceras por Presión: Se producen por la falta de riego sanguíneo debido a la presión prolongada entre las prominencias óseas (tobillos, rodillas, codos, hombros, sacro, talones, dedos gordos) y la cama. La principal forma de evitar su aparición son los cambios posturales, pautados por un profesional sanitario en cuanto a duración y alternancia de posturas, y realizados por el cuidador. La detección precoz es crucial, ya que con tratamientos cutáneos adecuados es relativamente fácil recuperar el estado original de la piel.

En definitiva, todos los sistemas del cuerpo de un paciente encamado pueden padecer algún tipo de patología debido a una inactividad tan acentuada.

Aspectos Clave en el Cuidado del Paciente Encamado

Además de las movilizaciones, el cuidado integral del paciente encamado abarca múltiples aspectos fundamentales para su bienestar.

Dignidad y Autoestima del Paciente

Al afrontar el cuidado de la persona dependiente, es esencial tener en consideración su dignidad y autoestima por encima de todo. La comunicación y el respeto son pilares fundamentales.

Postura y Comodidad

Es necesario que el paciente se encuentre en una postura cómoda y adecuada para evitar el deterioro musculoesquelético. La elección de la postura es de gran importancia. Los cambios posturales benefician a la persona encamada, ya que evitan el riesgo de ulceraciones y otras cuestiones fisiológicas, como la disfagia.

Higiene Personal

El aseo es una parte fundamental de los cuidados, sobre todo para mejorar la autoestima del paciente y su salud mental. En las labores de aseo, se debe intentar no mojar la cama en ningún momento, ya que una mala praxis en el aseo puede acarrear riesgos para el paciente encamado.

Nutrición e Hidratación

Es común que un paciente encamado no tenga apetito debido al mínimo consumo de energía y al ambiente. La alimentación ha de ser variada y rica en nutrientes, prestando especial atención al riesgo de úlceras por presión. Unos conocimientos básicos en dietética y nutrición ayudarán a elaborar un menú adecuado. La hidratación también es crucial, siendo la cantidad recomendada de 6 a 8 vasos de agua al día.

Mantenimiento de la Fuerza Muscular

Aunque es imposible mejorar significativamente la fuerza muscular estando todo el día en la cama, el objetivo es claro: perder lo menos posible. La movilización y los ejercicios pasivos o asistidos contribuyen a este fin.

Ayudas Técnicas Complementarias

Conocer las distintas ayudas técnicas existentes en el mercado, como camas articuladas, colchones antiescaras, sillas de baño o grúas bipedestadoras, es crucial. Estas herramientas permiten un manejo seguro y cómodo, tanto para la persona que manipula como para la persona dependiente, adaptándose a los distintos usos y beneficiando la salud de ambos.

Infografía sobre las consecuencias de la inmovilidad prolongada en diferentes sistemas del cuerpo

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