Las patatas de Olot (patates d’Olot en catalán) son, posiblemente, el plato más conocido de la capital de La Garrotxa, en Cataluña. Este manjar es un reflejo de la riqueza culinaria de la región y forma parte de la denominada «cocina volcánica», que destaca por el uso de ingredientes locales y sabores contundentes. Se trata de un excelente y completo aperitivo, perfecto tanto para el invierno como para celebraciones especiales.

Historia y origen del plato
Su historia se remonta a 1943 y está ligada al restaurante La Deu, en Olot. La familia Reixach creó esta receta para agasajar al entonces alcalde de la localidad, Pere Bretxa, y al gobernador civil de Girona. Inspirados en unas patatas rellenas de cordero probadas en Mallorca, adaptaron la idea con un relleno de carne guisada entre dos rodajas de patata, que luego se empanan y fríen. Aunque inicialmente se conocieron como «patatas Bretxa», el nombre original perduró y el plato se convirtió en un clásico de la gastronomía catalana.
Preparación del relleno de carne
El secreto de un buen relleno reside en la calidad de la carne y la paciencia en su cocción. Tradicionalmente, se utiliza carne de aguja de ternera y panceta de cerdo.
- Cortar la carne en dados y sofreírla en una cazuela con aceite, cebolla en juliana y sal.
- Añadir tomate rallado, vino tinto, brandy (o coñac) y caldo.
- Cocinar a fuego lento durante aproximadamente una hora hasta que la carne esté tierna.
- Triturar la mezcla con una batidora de mano, evitando que quede demasiado fina para conservar las hebras de carne.
- Consejo: Reservar el relleno en la nevera durante 24 horas ayuda a que los sabores se asienten.

Preparación de las patatas
Para conseguir el equilibrio perfecto -crujientes por fuera y cremosas por dentro-, el manejo de la patata es crucial:
- Pelar y cortar las patatas en rodajas finas (de 3 a 5 mm de grosor).
- Confitar: Freír las rodajas a fuego muy lento en abundante aceite de oliva con una ramita de romero y, opcionalmente, ajos enteros. El objetivo no es dorarlas, sino que queden tiernas y manejables para poder moldearlas sin que se rompan.
- Escurrir bien el exceso de aceite tras el confitado.
Montaje y fritura final
Una vez preparados el relleno y las patatas, procedemos al montaje:
Colocamos una cucharada de relleno sobre una rodaja de patata y la cubrimos con otra, presionando suavemente los bordes para sellarlas. Para asegurar la textura crujiente, pasamos las patatas rellenas por clara de huevo batida y las freímos en aceite de oliva abundante y muy caliente hasta que adquieran un tono dorado.
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Recomendaciones de servicio
Al ser un plato con un relleno de carne guisada, las patatas de Olot resultan ideales como aperitivo o entrante. Se recomienda servirlas acompañadas de una ensalada fresca y, para beber, una copa de cava muy frío. Es fundamental advertir a los comensales que tengan cuidado con la temperatura inicial, ya que el interior retiene mucho el calor.