Opciones para Dormir Mejor: Pastillas sin Receta y el Valor del Asesoramiento Profesional

La Complejidad del Sueño y el Insomnio

El sueño es un mecanismo complejo al que ni siquiera los más fuertes escapan, y las aspiraciones de controlarlo se mantienen en la actualidad. Las cifras de las personas con problemas de sueño reflejan una epidemia brutal, y los problemas de sueño suponen problemas adicionales de depresión, del sistema inmune o susceptibilidad al sobrepeso. En su opinión, el insomnio se debe tratar como un problema de salud pública, con una reflexión sobre lo que nos provoca el estrés: nuestra obsesión con la productividad y el crecimiento, los horarios de trabajo o el uso de la luz eléctrica. El insomnio pocas veces es una enfermedad en sí misma; la mayoría de las veces, el insomnio es un síntoma de un trastorno subyacente o está asociado a un problema personal. Esto implica que el tratamiento del insomnio debería estar centrado en la causa subyacente más que en el propio síntoma.

Esquema de las fases del sueño

Insomnio Agudo vs. Crónico: Una Distinción Crucial

Para abordar el insomnio, es fundamental diferenciar entre sus dos tipos principales:

  • Insomnio agudo: Es aquel que dura menos de tres semanas. Generalmente, está relacionado con situaciones puntuales de estrés, cambios en el entorno o hábitos de sueño, viajes con cambios de horario, entre otros. Estos episodios suelen ser breves, pero muy intensos, y la angustia ocasionada por no dormir, junto con las dificultades para concentrarse y la inestabilidad emocional, pueden dificultar la resolución del problema.
  • Insomnio crónico: Se refiere a las dificultades para dormir que persisten durante más de tres meses y aparecen al menos tres días a la semana. En estos casos, se entiende que no es algo puntual lo que ha llevado a esa persona a no poder dormir, sino que es algo que está incidiendo de forma continuada y puede ser multifactorial.

Opciones sin Receta para el Insomnio Ocasional

Existen somníferos de venta sin receta médica que pueden ser eficaces para una noche de insomnio de vez en cuando, así como diversos complementos y plantas medicinales. Sin embargo, es crucial entender sus limitaciones y riesgos.

Antihistamínicos para el Sueño

La mayoría de los somníferos de venta sin receta médica, como la Difenhidramina (Soñodor ®) y la Doxilamina (Dormidina ®), contienen antihistamínicos con efectos hipnóticos. La tolerancia a los efectos sedantes de los antihistamínicos puede desarrollarse rápidamente, haciendo que cuanto más tiempo se tomen, menos probable sea que induzcan el sueño. Además, algunos pueden causar sensación de aturdimiento y malestar general al día siguiente (conocido como "resaca"). También pueden ocurrir interacciones entre medicamentos, y poco se sabe sobre su seguridad y eficacia a largo plazo.

Melatonina: Para el Ritmo Circadiano

Los complementos alimenticios a base de Melatonina son muy útiles en aquellos insomnios por desfase horario o jetlag. En el insomnio en personas mayores de 55 años, la Melatonina es una muy buena opción por su buen perfil de tolerabilidad y gran escasez de efectos adversos. Además, la Melatonina se puede emplear durante periodos de tiempo más prolongados que las benzodiacepinas.

Complementos Alimenticios y Plantas Medicinales

Es fundamental entender la diferencia entre un complemento alimenticio y un medicamento. Aunque los complementos pueden ser de origen natural, la regulación de los medicamentos es siempre mucho más estricta. Aquí se presentan algunas opciones frecuentemente encontradas:

  • Magnesio: Es un mineral clave a la hora de mejorar la calidad del sueño y la regulación de la melatonina y el cortisol.
  • Valeriana y Melissa: Otros medicamentos a base de plantas indicados en el insomnio cuando el origen es nervioso, actúan en el sistema gabaérgico y en los canales de calcio, importantes en la hiperexcitabilidad neuronal.
  • Azafrán: Contiene Crocinas y Safranal. Las Crocinas tienen un efecto antioxidante y reducen la inflamación, mientras que el Safranal aumenta los neurotransmisores (dopamina, serotonina, GABA). Se puede encontrar combinado con probióticos en productos como INOVANCE PROBIOVANCE S3 SISTEMA NERVIOSO.
  • Lavanda: La lavanda va a reducir la hiperexcitabilidad neuronal y también a modular los receptores GABA. Tendrá un efecto parecido a las benzodiacepinas, reduciendo la ansiedad de tipo transitoria. Se encuentra en medicamentos como LASEA, con evidencia científica, y no provoca dependencia ni tiene efecto sedante.
  • Pasiflora: La pasiflora o flor de la pasión ha demostrado en varias revisiones sistemáticas ayudar a reducir el estrés, el insomnio, la ansiedad y la depresión, con una acción farmacológica sobre los receptores GABA. Se puede encontrar en medicamentos como el NERVIKAN.
  • Rhodiola: Su raíz es reconocida por sus propiedades “antidepresivas”, reguladoras del estrés y antifatiga física e intelectual. Un extracto de rodiola, como el que se encuentra en VITANGO, ha demostrado ser seguro y eficaz para mejorar los síntomas del estrés.
  • Ashwaganda: Esta planta de la medicina ayurveda ha demostrado recientemente ser eficaz en la reducción de los niveles de cortisol. Aunque aún no se encuentra en forma de medicamento, sí está disponible como complemento alimenticio en productos como SOLARAY ADRENAL SUCCESS ESTRES o SOLGAR ASHWAGANDA.
Infografía: Plantas medicinales para el sueño y la relajación

El Papel de los Neurotransmisores en el Sueño y el Estrés

Para entender los procesos que ocurren en nuestro cuerpo cuando sentimos estrés o ansiedad o no podemos dormir, debemos saber que los principales involucrados son los neurotransmisores. Estas moléculas mensajeras entre neuronas pueden estar desequilibradas por sustancias adictivas, estrés o malos hábitos. Entre los más importantes que modulan el humor, el sueño o el nerviosismo se encuentran:

  • Serotonina: Principal neurotransmisor involucrado en el estado de ánimo y la modulación de la ansiedad y depresión. A través de varias reacciones, se convierte en melatonina. La mayor parte se fabrica a nivel intestinal, y su producción requiere triptófano de la dieta (carnes, leche, nueces, legumbres).
  • Dopamina: Involucrada en el sistema de recompensa, búsqueda de estímulos placenteros, motivación, memoria y atención. Sus precursores son la tirosina y fenilalanina (carnes, pescado, huevo, frutos secos, legumbres).
  • GABA: Neurotransmisor inhibidor del sistema nervioso central que actúa como calmante. Reduce la hiperexcitabilidad y está involucrado en trastornos de ansiedad. Ansiolíticos como las benzodiacepinas potencian su actividad.
  • Histamina: Regula los ciclos de sueño-vigilia. La liberación en el SNC durante el día provoca estado de alerta y concentración. Antihistamínicos que atraviesan la barrera hematoencefálica pueden inducir sueño.
  • Cortisol: Una hormona liberada en situaciones de estrés y que también está involucrada en los ritmos circadianos. La liberación prolongada de cortisol (estrés crónico) tiene consecuencias sobre el sistema inmune, el sueño, el metabolismo y la salud mental.

Factores que Afectan el Sueño y Medicamentos Relacionados

Algunos medicamentos, incluso aquellos prescritos para otras afecciones, pueden afectar la calidad del sueño:

  • Dolor: El dolor puede dificultar conciliar el sueño y permanecer dormido. Si se recetaron opioides, se puede consultar con el médico sobre alternar con paracetamol o ibuprofeno para reducir el consumo de opioides.
  • Alfabloqueantes: Generalmente no causan problemas de sueño, pero pueden reducir la fase MOR del sueño. Si se toman para síntomas de próstata y hay problemas para dormir, se debe consultar al médico sobre ajustar la dosis o cambiar a otra categoría de fármacos más inocuos como los inhibidores de la 5-alfa-reductasa (dutasterida, finasterida).
  • Estimulantes: Intervienen en el sistema nervioso central y elevan el estado de alerta, la atención y la energía. Se debe consultar al médico sobre ajustar la dosis o el horario de toma para mejorar el sueño. Existen fármacos no estimulantes, como atomoxetina, clonidina, viloxazina y guanfacina, que podrían surtir efecto según el trastorno.

En estudios farmacológicos, el insomnio asociado con el uso de estos medicamentos se considera leve; sin embargo, los síntomas pueden empeorar con dosis altas y uso prolongado. Es importante tomar estos medicamentos solo si es necesario, en la menor dosis posible y según las indicaciones del médico. Si tienes problemas para dormir y estás tomando alguno de estos medicamentos, es crucial no suspenderlos por cuenta propia y consultar con tu proveedor de atención médica, quien podrá modificar la dosis o recomendar otro medicamento.

La Importancia de la Higiene del Sueño y el Asesoramiento Profesional

A pesar de tratarse de un problema social, el insomnio a menudo se trata como un problema privado. Es común recurrir a familiares o amigos en busca de soluciones, lo que lleva a una automedicación masiva. "A nadie se le ocurriría preguntar a un pariente cómo tratarse una diabetes, pero con el sueño sucede", indica Milagros Merino, presidenta de la Sociedad Española del Sueño. Los expertos en medicina del sueño enfatizan que todos los productos para dormir deberían estar regulados como medicamentos y ser prescritos por especialistas, y es necesario concienciar a la gente para que no se automedique.

En el tratamiento del insomnio, la primera línea de acción es la terapia cognitiva conductual y la implementación de medidas de higiene del sueño, que son vitales. Se deben seguir recomendaciones como establecer rutinas y horarios de sueño, evitar el consumo de cafeína y alcohol, evitar cenas copiosas, hacer ejercicio físico, limitar las siestas diurnas y crear un ambiente óptimo de sueño. Odile Romero, coordinadora de la Unidad del Sueño en el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, plantea que "falta una conciencia social, como antes pasaba con la dieta o con el ejercicio, de que una población bien dormida es una población más saludable y con mejor humor".

Higiene del Sueño | Tu Salud Guía

Tratamientos Farmacológicos bajo Prescripción Médica

Cuando las medidas no farmacológicas no son suficientes, o en casos de insomnio más severo o crónico, la medicación bajo supervisión médica se vuelve necesaria. Sin embargo, no hay una pastilla que sea la mejor para el insomnio de todo el mundo, ya que cada persona responde de distinta manera. Por tanto, tomar la pastilla que toma tu vecino o familiar no es una buena idea.

Para el Insomnio Agudo Severo

En casos de insomnio agudo donde un médico considera conveniente la prescripción, las benzodiacepinas (como Lorazepam - Orfidal ® o Lormetazepam - Noctamid ®) o sus análogos (como Zolpidem - Stilnox ® o Zopiclona - Limovan ®) son una opción muy recurrida por su elevada eficacia. No obstante, estos fármacos no están exentos de riesgos y pueden producir efectos secundarios significativos, como somnolencia al día siguiente, disminución de reflejos, problemas cognitivos, riesgo de accidentes y caídas en ancianos. Si se prolonga el tratamiento, puede aparecer tolerancia y dependencia. Su duración debe ser corta, idealmente inferior a dos semanas y como máximo cuatro o seis semanas. Estos fármacos solo se venden con receta médica.

Para el Insomnio Crónico

El tratamiento del insomnio crónico es más complejo y debe ser integral, abordando factores como malos hábitos de higiene del sueño, ansiedad, depresión, dolor crónico o consumo excesivo de sustancias. En estos casos, el primer abordaje es tratar el trastorno comórbido (si existe) y realizar psicoeducación con el paciente.

  • Si el insomnio se acompaña de depresión o ansiedad, pueden ser útiles algunos antidepresivos sedantes, como Mirtazapina, Trazodona o Agomelatina (Valdoxan ®).
  • Recientemente se ha comercializado un tratamiento novedoso para el insomnio crónico en adultos: Daridorexant (Quviviq ®). Es el primer hipnótico que actúa sobre el sistema de las orexinas, desactivando los circuitos cerebrales que nos mantienen despiertos. Este mecanismo evita los efectos secundarios más incómodos de las benzodiacepinas (somnolencia al día siguiente, alteraciones cognitivas) y tiene menor riesgo de producir dependencia o tolerancia. Se puede tomar en periodos relativamente prolongados de tiempo, de al menos 3 meses.
  • En casos resistentes, en donde han fallado otros fármacos o cuando el insomnio está asociado a síntomas psicóticos o a un estado de ánimo exaltado, se utilizan antipsicóticos sedantes, como Quetiapina (Seroquel ®) u Olanzapina (Zyprexa ®).

Luis de Lecea, líder del Departamento de Psiquiatría y Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Stanford, explica que, aunque un nuevo fármaco como el daridorexant sea prometedor, "si no duermes bien es porque algo pasa. El problema de la sociedad moderna es el estrés, y el insomnio es una respuesta a eso". Concluye que "una pastilla no es una solución colectiva y no podemos pretender que la sociedad vaya continuamente drogada".

Afrontar el insomnio puede ser un desafío, pero con la ayuda adecuada y un enfoque personalizado, es posible encontrar solución. Si experimentas dificultades para dormir de forma persistente, se recomienda encarecidamente consultar a un especialista en psiquiatría o medicina del sueño.

tags: #pastillas #para #dormir #sin #receta #farmacias