Pocas veces un alimento tan aparentemente simple como las papas fritas ha suscitado tanto debate sobre su origen, identidad y significado cultural. Tradicionalmente, la disputa se ha centrado entre Francia y Bélgica, países que han inscrito este plato en sus patrimonios nacionales. Sin embargo, una nueva hipótesis surgida desde el sur de Chile propone un giro inesperado: la posibilidad de que las papas fritas hayan sido preparadas por primera vez en el siglo XVII en la localidad de Nacimiento, en la Región del Biobío.
Una investigación municipal, apoyada por instituciones académicas, sugiere que los mapuches preparaban papas fritas 51 años antes que los belgas y casi un siglo antes que los franceses, basándose en el testimonio histórico más antiguo documentado sobre esta preparación.

El testimonio del "Cautiverio Feliz"
La investigación, titulada "Un origen mapuche para las papas fritas: Evidencia desde Nacimiento", se sustenta en el libro "Cautiverio Feliz", publicado en 1677 por el soldado español Francisco Núñez de Pineda y Bascuñán. El autor, quien fue tomado prisionero por los mapuches durante la Batalla de las Cangrejeras en 1629, permaneció nueve meses cautivo bajo la protección del cacique Maulicán.
El relato contiene la primera referencia escrita de la preparación de papas fritas a nivel mundial, datada el 29 de noviembre de 1629. Durante la celebración de su liberación en el Fuerte de Nacimiento, el autor registró:
"Desde que nos asentamos a la mesa fueron tantas las ollas que ocurrieron con diferentes guisados, que sobró que comer para los pobres soldados que nos estaban sirviendo con su asistencia... unas enviaban las papas fritas".

Desafiando la narrativa eurocéntrica
Esta fecha de 1629 antecede por 51 años al supuesto origen belga y por casi un siglo al francés.
- Versión belga: Sitúan la invención en 1680 en la ciudad de Namur. No obstante, el historiador gastronómico Pierre Leclercq ha cuestionado esta versión, señalando que las papas comenzaron a cosecharse en la región recién cerca de 1700.
- Versión francesa: Atribuyen la invención a la preparación "Pont-Neuf", vendida en carritos de comida en París a fines del siglo XVIII, es decir, casi 150 años después del testimonio de Pineda y Bascuñán.
El hallazgo es relevante porque desplaza las fronteras espacio-temporales de la gastronomía moderna y pone en valor la creatividad culinaria indígena y mestiza de América del Sur.
La viabilidad técnica en el siglo XVII
El concepto de "freír" en la época, según el Diccionario de Covarrubias (1611), implicaba el uso de grasa o aceite en sartén. La posibilidad de freír papas en 1629 no surge como un hecho aislado, sino como el resultado de tres procesos convergentes:
- La presencia ancestral de la papa en la dieta mapuche.
- La introducción de técnicas europeas de fritura, adaptadas a insumos locales (como grasas animales o el aceite de madi, planta oleaginosa nativa).
- La circulación de utensilios metálicos traídos por los colonizadores.

Proyección patrimonial y reconocimiento
El alcalde de Nacimiento, Carlos Toloza, ha expresado la ambición internacional de la comuna: "La comuna lo que busca es que la Unesco nos pueda reconocer como la cuna de la papa frita". Además, el proyecto "Modelo de Gestión y Comercialización para la despensa gastronómica del Biobío" busca validar científicamente este origen.
Aunque existen otras versiones, como la autoría de Santa Teresa de Ávila o la invención accidental de las potato chips por George Crum en EE. UU., ninguna ofrece una fuente textual tan temprana y específica como la hallada en el Cautiverio Feliz. Más que cerrar el debate, la hipótesis chilena invita a un examen más riguroso de las genealogías culinarias, recordando que detrás de un crujido dorado se esconden siglos de mestizaje, resistencia y memoria cultural.