Recetas de Panes Nutritivos con Espinacas y Remolacha

Los panes caseros con vegetales son una opción nutritiva, deliciosa y muy atractiva para cualquier comida. Como todo pan artesanal, su preparación requiere tiempo y paciencia, pero el resultado siempre vale la pena. A continuación, exploraremos diversas formas de integrar vegetales como la espinaca y la remolacha en tus preparaciones de pan.

Pan Trenzado de Tres Colores: Espinacas, Remolacha y Zanahoria

Esta preparación en particular lleva más tiempo porque se elaboran tres masas distintas, una por cada vegetal, que luego se forman en bastones, se trenzan y se hornean. Ya sea a mano o con batidora, el resultado es siempre delicioso y llamativo.

Activación de la Levadura y Preparación de Purés Vegetales

  • Para empezar, activa la levadura seca con un poquito de azúcar y 40 ml de agua. Mezcla y deja reposar durante 10-15 minutos. Estará activa cuando presente muchas burbujas.
  • Aparte, pon a cocer la zanahoria y el betabel (remolacha), por separado, en suficiente agua.
  • En otro recipiente, sumerge la espinaca o acelga en agua hirviendo durante 5 minutos.
  • Pasa cada uno de los vegetales cocidos a la licuadora para hacerlos un puré. Es importante usar la menor cantidad de agua posible para los purés.

Elaboración de las Masas Base

Para preparar la masa, primero mezcla los ingredientes secos y luego incorpora los húmedos. Los pasos son idénticos si usas batidora (con gancho) o amasas a mano. Pasa la harina por un colador (tamiza) para hacerla más fina, darle "un poco más de aire" y facilitar el amasado. En la batidora o en un bol grande, mezcla la harina, el azúcar y la sal. Luego, incorpora la levadura activada y el aceite, y continúa amasando para integrar estos ingredientes. Incorpora la tercera parte del agua y sigue amasando. La masa inicial debe quedar dura y seca, incluso desmoronándose; el puré de cada vegetal aportará la humedad necesaria.

Esquema de ingredientes secos y húmedos mezclándose en un bol grande

Integración de los Purés y Primer Reposo

Regresa una porción de la masa base a la batidora o bol, incorpora uno de los purés vegetales y amasa lo suficiente hasta que la masa esté totalmente húmeda, suave y elástica. Luego, pasa la masa a la mesada, amasa un poco para darle forma de bola (bolea la masa por la parte de abajo, haciéndola girar en su eje, de modo que la parte suave y homogénea quede arriba y la juntura abajo). Pasa la bola a un recipiente profundo con un poco de harina, cubre con papel film y una servilleta húmeda. Repite este procedimiento para los otros dos vegetales.

Después de dar forma a cada masa, pásalas a un recipiente para el primer reposo. Dependiendo de la temperatura ambiente y de la masa, esta puede mantener su forma boleada (y crecer, como la de acelga) o puede deformarse y solo aumentar su tamaño (como la de betabel). Cualquiera sea el caso, el resultado final será delicioso.

Tipos de boleado o bollado en panadería

Formado, Trenzado y Horneado

Tras el primer reposo, regresa una de las masas a la mesada, saca el aire y vuelve a bolear (con poco amasado, solo para dar forma y consistencia). Si la masa está muy húmeda, puedes añadir un poco más de harina tamizada. Después de dar forma a cada masa, divídelas en dos. Si tienes moldes idénticos, pártelas por la mitad. Si no, ajusta las porciones según el tamaño de tus moldes. Cubre una de las mitades y trabaja la otra.

Amasa un poco más para formar bastones, alargando y estirando la masa hasta que mida unos 40 cm de largo o más. Coloca las tres masas a lo largo, une firmemente los tres extremos por uno de sus lados y comienza a trenzar, cruzando una masa a la vez. Es más fácil de lo que parece. Con cuidado, pasa las trenzas a los moldes para pan de caja previamente enharinados. Cubre con una servilleta húmeda y trabaja la otra mitad de la masa siguiendo el mismo procedimiento y trenzado. Deja reposar las trenzas durante unos 30 minutos antes de hornear (este es el segundo reposo).

Hornea durante 45 minutos o hasta que el pan se vea totalmente cocido y ligeramente dorado o seco en la superficie. Deja enfriar antes de disfrutar. Puedes acompañarlo con un no-quesito de nueces o mantequilla vegana. Para conservarlo, puedes prepararlo con un día de anticipación, guardándolo en una bolsa de papel en un lugar cerrado.

Pan trenzado de tres colores en rebanadas

Pan de Espinacas y Remolacha con Dibujo Atractivo

Esta es una receta en la que se mezclan dos masas diferentes para crear un pan con un atractivo dibujo, que sorprenderá a los comensales más exigentes.

Purés de Vegetales para las Masas

  • En primer lugar, pon las espinacas cocidas y el agua en el vaso de la batidora. Bate hasta obtener un puré.
  • Haz lo mismo con la remolacha cocida y el agua. Bate hasta obtener un licuado de color violáceo. Si has cocido la remolacha en casa, déjala enfriar después de hacer el puré.

Autolisis y Amasado Inicial

En un cuenco mediano, mezcla las harinas de la masa de espinacas, añade el licuado de espinacas y remueve bien para que las harinas queden humedecidas sin zonas secas. Tapa con un trapo y deja reposar durante 25 minutos. A este reposo se le denomina autolisis, lo que facilitará mucho el amasado posterior. Inmediatamente después de poner a reposar la masa de espinacas, comienza el amasado de la masa de remolacha del mismo modo, añadiendo el puré de remolacha para obtener una coloración violácea.

Amasado con Sal y Reposo

Tras la autolisis, aceita ligeramente la superficie de trabajo y vuelca la masa de espinacas sobre ella. Con las manos un poco aceitadas, extiende ligeramente la masa. Reparte la sal por la superficie y amasa suavemente durante 1 minuto. Aceita un poco el cuenco, forma una bola con la masa y colócala dentro. Tapa con un trapo o una bolsa de plástico y deja reposar durante 15 minutos. Vuelca la masa de remolacha sobre la mesa de trabajo y procede del mismo modo.

Masa de pan de remolacha con sal sobre una superficie aceitada

Incorporación de Levadura y Primera Fermentación

Después del reposo de la masa de espinacas, repite el paso anterior de añadir la sal, pero esta vez añade la levadura. Amasa durante 1 minuto y deja reposar la masa por 10 minutos más. Repite este paso con la masa de remolacha para añadir la levadura.

Vuelca de nuevo la masa de espinacas sobre la superficie de trabajo. Amasa durante 1 minuto. La masa ya debería empezar a presentar un aspecto liso y brillante. Si aún tiene un aspecto granuloso, repite el ciclo de amasado y reposo. Si la masa tiene una superficie lisa y brillante, está lista para la primera fermentación. Aceita ligeramente las paredes del cuenco, forma una bola con la masa y colócala dentro. Tapa y deja fermentar hasta que doble su volumen. Vuelca la masa de remolacha sobre la superficie de trabajo y repite las instrucciones anteriores.

Estirado, Formado y Segunda Fermentación

Una vez que ambas masas (espinacas y remolacha) hayan doblado su volumen, enharina ligeramente la superficie de trabajo y vuelca primero la masa de espinacas. Estírala hasta conseguir un rectángulo de aproximadamente 25 x 15 centímetros y reserva. Toma la masa de remolacha y estírala hasta conseguir un rectángulo de 22 x 12 centímetros.

Con ambas masas estiradas, procede a formar el pan: coloca la masa de espinacas a lo largo frente a ti. Coloca la masa de remolacha encima de la siguiente manera: el extremo superior de la masa de remolacha debe coincidir con el extremo superior de la masa de espinacas. En el extremo inferior, más cercano a ti, la masa de espinacas debe quedar sin cubrir (aproximadamente dos centímetros), al igual que los laterales. Esta disposición busca que, durante el enrollado, la masa de remolacha quede completamente escondida dentro de la de espinacas. Una vez posicionada, enrolla ambas masas comenzando por el extremo superior, el más alejado. Termina el enrollado presionando para que la masa de espinacas quede bien sellada, prestando especial atención al sellado de los extremos del pan, que serán las puntas.

Tipos de boleado o bollado en panadería

Horneado para un Volumen Óptimo

Una vez formado el pan, déjalo fermentar. Puedes colocarlo directamente sobre papel vegetal para horno, o en un cesto de fermentación ovalado (un recipiente de plástico puede servir). Coloca un trapo de algodón espolvoreado con harina dentro del cesto y pon el pan encima con el cierre (la parte que tocará la bandeja del horno durante la cocción) hacia arriba. Tapa el pan con un trapo, luego con una bolsa de plástico, y deja fermentar hasta que casi doble su tamaño.

Precalienta el horno a 250 °C con una bandeja en su interior. Sobre una bandeja invertida, coloca una lámina de papel vegetal y vuelca el pan encima. Si el pan fermentó sobre papel vegetal, transfiere la hoja con el pan a la bandeja invertida o a una madera que sirva de pala. Con un cuchillo afilado, haz un corte a lo largo de la superficie del pan o dos cortes oblicuos, según tu preferencia. Desliza el pan sobre la bandeja caliente dentro del horno. Antes de cerrar la puerta, pulveriza agua hacia las paredes del horno con un pulverizador doméstico para crear un ambiente húmedo, propicio para un buen volumen del pan. Baja el termostato a 230 °C y hornea durante unos 45 minutos o hasta que el pan adquiera un color dorado. A mitad del horneado, gira el pan para que se dore por igual. Antes de cortarlo, deja enfriar durante al menos tres horas.

Pan de espinacas y remolacha con dibujo marmolado ya horneado y rebanado

Pan de Remolacha con Harina de Espelta y Levadura

Este pan de remolacha se distingue por su puro color y suavidad, ofreciendo una miga esponjosa, un sabor delicado y un toque original que realza cualquier tabla de quesos. Es un festín tanto visual como gustativo, naturalmente teñido de rojo por la betanina, y añade un hermoso toque de color a la mesa.

Preparación y Amasado

Pela las remolachas crudas y córtalas en cubitos (se recomienda usar guantes, ya que manchan). Pon el zumo de remolacha en una cacerola, añade los cubitos de remolacha y lleva a ebullición. Cocina a fuego lento unos 15 minutos. Si utilizas remolacha ya cocida, solo caliéntala brevemente con el zumo antes de triturar. Tritura ligeramente las nueces.

En un bol, mezcla la harina de espelta, el azúcar, la sal y la levadura de panadería. Añade las nueces y el tomillo, amasa de nuevo para distribuirlos bien y forma una bola. Forra una bandeja con papel de horno y coloca la masa sobre ella, dándole una forma lisa. Cúbrela con un paño y deja que suba durante 15 minutos más. Realiza cortes de unos 2 cm en la superficie del pan. Opcionalmente, espolvorea un poco de sal gruesa y harina por encima. Para servirlo, se recomienda acompañarlo con una tabla de quesos. Para mantenerlo tierno por varios días, guárdalo en una bolsa multiusos.

Pan Chato de Betarraga sin Gluten y sin Levadura

Si eres de los que desayunan pan de trigo, esta receta es una excelente alternativa. Este pan, rico en antioxidantes y con un sutil dulzor terroso, es perfecto para equilibrar sabores y combina muy bien con huevos, queso o la proteína de tu elección. Su llamativo color y textura única prometen una experiencia deliciosa y nutritiva. Es muy versátil y se acopla perfectamente a rellenos salados y dulces, con un aroma delicioso y un juego de texturas impresionante en el paladar. Además, es una receta rápida y mega fácil de hacer.

Ingredientes Clave y Proceso

Esta receta de pan de remolacha ofrece una opción saludable y sin gluten, aprovechando la nutrición de la remolacha cruda y las harinas de coco y linaza. La incorporación de aceite saludable asegura una miga tierna, mientras que las semillas de sésamo añaden un toque crujiente y decorativo.

  1. Precalienta el horno a 180 °C.
  2. Separa los huevos y bate las 4 claras a punto de nieve, luego resérvalas.
  3. En un procesador, tritura la betarraga junto con los ingredientes líquidos, incluyendo las yemas de los huevos. Puedes procesar de tal forma que queden pedazos pequeños para disfrutar la fibra de la betarraga/remolacha, o hasta obtener una mezcla homogénea si prefieres un pan sin tropezones.
  4. Ahora, agrega los ingredientes secos, excepto las semillas de sésamo (para decoración), y continúa procesando solo por 12 segundos o hasta integrarlos completamente.
  5. Retira la mezcla del procesador y colócala en un bol.
  6. Añade las claras a punto de nieve con movimientos muy suaves para no perder el aire generado.
  7. Coloca la mezcla en un molde previamente engrasado (un envase de vidrio refractario rectangular de 18 x 12 x 6 centímetros es una buena opción).
  8. Opcional: Encima del pan chato de betarraga, puedes colocar algunas semillas de sésamo y barnizar con un poco de aceite para que se adhieran a la masa.
  9. Hornea entre 30 a 35 minutos a 180 °C.
  10. Una vez terminado el tiempo de horneado, inserta un palillo en el centro. Si sale seco, el panecito está listo.
  11. Deja enfriar por un par de minutos antes de desmoldar.
  12. Deja enfriar completamente en una rejilla para evitar que se humedezca en el molde de vidrio.
Pan chato de betarraga sin gluten ya horneado con semillas de sésamo

Adaptaciones y Variaciones

Este pan se puede adaptar fácilmente a métodos de cocción más rápidos, como la freidora de aire o cocerlo cuidadosamente en un sartén a fuego lento. En la freidora de aire, experimenta con dos fases: comienza a 120 °C durante 15 minutos y finaliza a 160 °C por otros 10 minutos. Si te animas a experimentar con harinas, considera usar 105 gramos de harina de almendras en lugar de harina de coco, o harina de chía en la misma proporción, ya que tiene propiedades de absorción similares. La textura y estructura de este panecito de betarraga pueden ser las de un pan de molde individual. Puedes dejarle mini pedazos de betarraga para mantener la fibra, o triturarla completamente si lo prefieres.

Pancitos Rápidos de Betarraga o Espinaca (para los más chicos)

Es común que los niños y la betarraga parezcan antagonistas, pero la clave está en el ejemplo. Los estudios demuestran que incluso antes de nacer, los bebés pueden percibir los sabores de lo que comemos a través del líquido amniótico. Para los más pequeños de la casa, presentamos una receta entretenida y sabrosa.

  • Utiliza 2 betarragas medianas cocidas y molidas hasta hacer puré.
  • Para comenzar, mezcla en una licuadora el agua, la harina y los huevos.
  • Luego, agrega el puré de betarraga o espinaca.
  • Cocina esta mezcla en una sartén antiadherente. Si no es antiadherente, coloca una cucharadita de aceite y esparce con papel secante para retirar el exceso. ¡Y listo!
Niño disfrutando de un pancito casero con vegetales

Notas y Consejos Generales para la Panadería

La clasificación de las harinas varía según el país. Si no encuentras la clasificación específica de tu región, puedes identificar una harina de fuerza por su contenido de proteínas en la información nutricional. En Europa, las harinas panaderas (ideales para hacer pan) suelen tener una concentración de proteína de 11 gramos por cada 100 gramos de harina, mientras que la harina de fuerza ronda los 12-14 gramos. En EEUU, las harinas suelen tener más proteína, con las panaderas alrededor de 13 gramos y las de fuerza unos 14 gramos.

Las harinas del mismo cereal, pero de distintas marcas, pueden comportarse de manera diferente, por lo que los tiempos de amasado son orientativos. Los tiempos de fermentación también dependen de la temperatura ambiente y variarán a lo largo del año. La cantidad de levadura indicada en las recetas es la adecuada para obtener un pan de buena calidad.

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