Pan mojado en vino: tradición, historia y recetas

El pan mojado en vino, una costumbre ancestral que resuena en la historia y la gastronomía de diversas culturas, ha sido más que un simple plato; ha sido un símbolo de respeto, un sustento en tiempos de escasez e incluso un manjar para mentes brillantes. Aunque hoy en día puede parecer una combinación inusual, hasta hace no mucho tiempo, el vino era considerado un alimento, lo que explica la persistencia de esta tradición a lo largo de los siglos.

Orígenes históricos y culturales

Tradiciones antiguas y su significado

En la antigüedad, tanto en la cultura judía como en la griega, mojar el pan en caldo o vino era una señal de respeto y humildad hacia los huéspedes o visitas. Para los griegos, el pan mojado en vino era su desayuno oficial, siendo el único vino que consumían sin rebajar con agua por las mañanas. Esta costumbre se extendió al pueblo judío, donde era un símbolo de deferencia hacia los invitados.

Una tradición cristiana no muy lejana es la Sagrada Comunión, una "versión" sofisticada de comer pan y vino convertido en el "cuerpo y sangre de Cristo". Dice la Biblia que Jesús dio a Judas un trozo de pan mojado para señalarle. Esta costumbre es una tradición cristiana relacionada con la Sagrada Comunión.

El pan mojado en vino como sustento

En épocas de hambruna, el pan duro remojado en agua o en vino saciaba el hambre de las personas que no tenían qué comer. Esta es una teoría atemporal que se relaciona con las guerras o la pobreza extrema. En la Europa convulsa del siglo XIX, poder ablandar el pan duro se convirtió en un recurso habitual en muchos hogares del Viejo Continente.

La costumbre en Cataluña: el "Pan con vino y azúcar"

Fotografía de un pan de payés redondo tradicional

De sobras es sabido que en Catalunya nos gusta mojar los alimentos ("xucar", en el Empordà). El más conocido y popular arte de mojar es el del tomate al pan, pero también mojamos los melindres o las galletas y carquiñolis en la leche o la garnacha, las neulas en el cava, el melocotón y las peras en el vino (más bien los ahogamos) y los churros en el chocolate.

Un desayuno o merienda tradicional

En las masías catalanas siempre había un pan de payés redondo, del cual se sacaban unas rebanadas grandes y robustas, que a veces duraban una semana entera. Para aprovecharlo y hacerlo más comible, se mojaban las rebanadas con un buen chorro de vino tinto, de manera que quedasen bien impregnadas y finalmente por encima se añadía azúcar. En algunos sitios un montón. Pensad que en todas las masías catalanas no faltaba nunca un porrón lleno de vino y niños con muchas ganas de comer dulces.

Según la Wikipedia, el pan mojado con vino y azúcar es una de las preparaciones más características y antiguas de la cocina catalana. Algunos consideran que el plato insignia de la cocina catalana es el pan con tomate, pero no el más antiguo, ya que el tomate llegó de América a partir de 1492.

Dichos populares

La tradición del pan con vino y azúcar ha dejado su huella en el refranero popular catalán:

  • "Si vols viure sa, suca vi amb pa." (Si quieres vivir sano, moja vino con pan.)
  • "Amb pa i vi es fa bon camí." (Con pan y vino se hace buen camino.)

La figura de Isaac Newton y el pan con vino

Retrato de Isaac Newton

Isaac Newton, el reconocido físico, matemático y astrónomo, es famoso por su talento, pero también por sus peculiares hábitos gastronómicos. No solo encontró en las manzanas la inspiración para el estudio de sus leyes físicas, sino que además fue el primer británico que se atrevió a mojar pan.

Cuando, a finales del siglo XVII, escribía su trascendental obra "Principios matemáticos de filosofía natural", descubrió que una dieta de pan bien empapado en vino aligeraba su mente y su cuerpo y le disponía mejor para la creación. Al remojar el pan con vino, se evita la sensación de embriaguez y a la vez se tiene una sensación de llenura.

Recetas y preparaciones

Pan con vino y azúcar (versión tradicional)

Para esta receta clásica, la elaboración es sencilla:

Ingredientes:

  • 1 rebanada de pan de payés por persona
  • Vino tinto de buena calidad
  • Azúcar

Elaboración:

  1. Se ponen las rebanadas de pan de payés en un plato.
  2. Con un porrón, se riegan con vino tinto por encima para que el pan quede bien empapado.
  3. Finalmente, se añade azúcar al gusto.

Pan de vino tinto y uvas pasas

Esta receta ofrece una versión más elaborada para disfrutar del pan con vino:

Ingredientes:

  • Un buen pan de pueblo
  • Vino de Jerez, dulce (o vino tinto semi dulce)
  • Mermelada de frambuesas
  • Helado de yogur y moras
  • Moras
  • Frambuesas

Elaboración:

  1. Mezclar las uvas pasas con el vino tinto, tapar y dejar macerar de un día para otro en el refrigerador.
  2. Antes de preparar la masa, pasar las uvas pasas por un colador, y escurrir el exceso de líquido.
  3. Colocar todos los ingredientes de la masa en el bol de la amasadora, menos la mantequilla.
  4. Agregar la mantequilla y amasar hasta que la masa se despegue de las paredes del bol, la masa lucirá brillante y elástica.
  5. Sobre una mesa ligeramente enharinada, darle forma redondeada a la masa, y colocarla en un envase o bolsa ligeramente engrasado. Tapar, y dejar fermentar durante 1 hora y 30 minutos aprox.
  6. Colocar la masa sobre la mesa ligeramente enharinada y bolearla para sacarle el aire.
  7. Con la mano o el rodillo aplastarla y darle forma circular, aplastando lo necesario para colocar las uvas pasas en el centro y que quede espacio en los bordes para cerrar bien el pan.
  8. Si tiene banetón, coloque la masa con el cierre hacia arriba en el banetón que ha sido previamente muy bien enharinado.
  9. Tapar o colocar en un lugar donde no haya corrientes de aire, y dejar reposar.
  10. Justo antes de llevar al horno, hacer cortes decorativos superficiales sobre la masa (no profundos).
  11. Llevar al horno (que ha sido precalentado) a 200°C, y usar vapor en los primeros minutos del horneado.

Para la degustación, simplemente mojar el pan con el vino, sin que llegue a chorrear. Rebajar un poco la mermelada con agua para hacerla más líquida. Emplatar y tomar un trozo de pan con vino, pasarlo por la mermelada y por el helado e intentar ensartar una mora o frambuesa por el camino.

Torrijas de vino

En algunas celebraciones de Semana Santa y Navidad, es una tradición comer "torrijas de vino". Son rebanadas de pan duro mojado en vino y con azúcar frita, melaza o miel. El aporte calórico de este alimento es notable. Aunque en muchas ocasiones se elaboran con leche, originalmente, vino o agua eran los ingredientes fundamentales de estos dulces.

El pan mojado en vino en la cultura moderna

EL IRLANDÉS - TRAILER

Durante mucho tiempo, este singular gesto de mojar pan en vino pasó prácticamente al olvido. Sin embargo, nada como el Séptimo Arte para sacar del cajón de los recuerdos una de las tradiciones más singulares y desconocidas. Una costumbre que ha vuelto a la vida fruto de una auténtica carambola del destino.

Tendría que llegar "El irlandés" de Martin Scorsese para maravillar a los espectadores no solo con su destreza cinematográfica sino, también, con una auténtica oda al vino. Sin duda, hablamos de una cinta que se suma a la lista de películas en las que el vino es protagonista. En ella, los momentos en los que Al Pacino y Joe Pesci comparten pan mojado en vino han suscitado un especial interés, demostrando que esta antigua tradición aún tiene un lugar en la cultura actual.

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