El chocolate es un dulce que, además de ser delicioso, nos permite disfrutarlo de muchas formas. Ya sea en una bebida caliente, cubriendo pasteles, en rellenos o en diferentes formas como bombones, tabletas, piruletas, huevos de pascua o con las figuras que se nos ocurran. Esto es posible gracias a los moldes para chocolate, que nos permiten dejar volar la imaginación creando dulces y deliciosas figuras.
En esta guía, exploraremos los tipos de moldes de chocolate, cómo atemperar el chocolate y demás trucos para sorprender a todos en casa con increíbles preparaciones, incluyendo esas formas divertidas que tanto les encantan a los más pequeños.

Tipos de Moldes para Bombones
Los moldes para chocolate se usan generalmente para hacer figuras como espirales, hojas o zigzags, con los que se decoran bebidas, postres y ponqués. Sin embargo, los amantes de este ingrediente les sacan provecho elaborando sofisticadas tabletas de chocolate, piruletas, huevos de pascua, o bombones con o sin rellenos de distintos colores, formas, tamaños y sabores. Este último es el uso más frecuente que se le da a los moldes para chocolate.
En el mercado existe una gran variedad de tipos de moldes, encontrándolos de diferentes diseños, tamaños y materiales. A continuación, nos enfocaremos en los materiales más comunes:
Moldes de Aluminio
Este tipo de molde es el más tradicional y aún sigue con bastante vigencia. Al ser de un material que soporta un mayor grado de temperatura, es el favorito de muchos por ser muy resistente y perdurar en buen estado por muchos años. Son duraderos y ofrecen una buena conductividad térmica.
Moldes de Silicona
Los moldes de silicona son muy flexibles y permiten trabajar productos fríos con mayor facilidad, sobre todo al momento de desmoldarlos, siendo bastante prácticos. Su flexibilidad los hace ideales para figuras con detalles complejos o para formas divertidas y amigables para niños, como ositos o cualquier otro diseño juguetón.
Moldes de Policarbonato
Los moldes para chocolate hechos de este material son ideales para hacer bombones, ya que aportan más brillo a la cobertura. Además, al ser transparentes, permiten supervisar el bombón en su proceso de enfriamiento. Los moldes de policarbonato son conocidos por dar un acabado profesional y un brillo excepcional al chocolate.
En resumen, los moldes de aluminio son tradicionales, resistentes al calor y duraderos. Los de silicona son flexibles y facilitan el desmoldado, mientras que los de policarbonato son transparentes y aportan brillo al chocolate.

Cómo Usar Correctamente los Moldes para Bombones
Independientemente del tipo de molde que vayas a utilizar o la forma del chocolate (ya sea piruleta, bombones con o sin relleno), todos parten del mismo principio en su elaboración. Toma nota y sigue este sencillo paso a paso para convertirte en un experto chocolatero:
- Para empezar, es indispensable que los moldes para chocolate se hayan limpiado previamente y estén sin rastros de grasa, impurezas y totalmente secos.
- Aplica una fina capa de manteca de cacao en cada cavidad para asegurar un desmoldado fácil y un acabado brillante.
- El éxito reside en saber controlar la temperatura del chocolate. Por esta razón, fúndelo correctamente al baño María y luego se debe atemperar para que quede brillante, de textura dura, crujiente y se pueda desmoldar fácilmente.
- Vierte el chocolate líquido en las cavidades del molde y asegúrate de que se distribuya uniformemente por todas las hendiduras.
- Levanta el molde con cuidado de no regar el chocolate que está en su interior y dale unos pequeños golpes sobre la superficie de trabajo o en los costados con la parte trasera de la espátula. Esto es con el objetivo de que el chocolate se asiente en el fondo y saque posibles burbujas de aire.
- Con la ayuda de una espátula, raspa la superficie para eliminar el exceso que pueda quedar entre las cavidades y los bordes del molde.
- Si tus bombones tendrán algún relleno, puedes pintar con colorantes comestibles las cavidades del molde para chocolate, utilizando pinceles, spray, esponjas o polvos.
- Cuando la pintura esté seca, vierte el chocolate en todas las cavidades hasta formar una delgada capa. Después, gira el molde y déjalo boca abajo para escurrir el exceso y que se solidifique a temperatura ambiente.
- El siguiente paso es rellenar el bombón con frutos secos, caramelo, mermelada o lo que quieras. Recuerda que debes dejar un poco de espacio y no llenar totalmente la cavidad, ya que debes volver a cubrir con más chocolate.
- Al tener todos los espacios con el relleno, vierte de nuevo el chocolate atemperado para terminar de sellar y completar los bombones. Otra vez, con la ayuda de la espátula, retira el exceso de chocolate y alisa bien la superficie para que la base quede prolija. Deberás dejarlos enfriar nuevamente.
- Sabrás que tu chocolate está listo para desmoldar después de revisar el fondo y observar que esté blanco y turbio. Si es así, es porque el chocolate fue atemperado correctamente y durante el enfriamiento se contrajo y se separó del molde. Para retirar los bombones, no uses cucharas, cuchillos ni la punta de la espátula que puedan dañar el molde y romper el chocolate. Solo necesitarás poner boca abajo el molde y darle un golpe seco sobre la superficie de trabajo, y así de fácil estarán afuera.
Bombones Divertidos para los Más Pequeños
A los peques les encanta el chocolate, y a los mayores también. Si tienes niños que te piden bombones todos los días, puedes involucrarlos en la preparación. Los niños pueden añadir los rellenos y remover (con cuidado del chocolate fundido). Puedes comprar un molde para ositos de gominola o, en tu molde de bombones, llenar los huecos a la mitad con chocolate y agregar ralladura de naranja, frutos secos o frutas desecadas. Luego, echa el resto del chocolate fundido hasta llenar los huecos del molde. A diferencia de los bombones industriales, estos se derriten muy rápido cuando los niños los tienen en la mano, lo que indica la calidad del chocolate casero.
¡¡BOMBONES MODERNOS RELLENOS DE GANACHE DE CHOCOLATE Y MANJAR!!
El Arte de Atemperar el Chocolate
En el proceso anterior, mencionamos la importancia de atemperar este ingrediente antes de agregarlo en el molde para obtener dulces brillantes, libres de grumos, vetas, manchas o poros. Por ello, es crucial explicar cómo hacerlo.
Una rápida y fácil explicación de atemperar el chocolate se refiere a cuando se funde a una temperatura específica y luego pasa por un ligero enfriamiento para lograr la temperatura de templado, consiguiendo la recristalización de la manteca de cacao que nos brinda un hermoso brillo y una textura firme. Al comienzo te parecerá complicado, pero con un poco de práctica será una tarea sencilla de hacer.
- Para comenzar a fundir el chocolate a baño María, necesitarás un termómetro para controlar la temperatura. Esta debe estar entre 50° y 55°C para chocolate negro, 40° y 45°C para chocolate con leche, y 30° y 35°C para chocolate blanco.
- Ahora, para bajar la temperatura del chocolate, el método más usado es trabajar sobre una superficie de trabajo limpia y seca. Para esto, vierte dos tercios del chocolate fundido y, con la ayuda de dos espátulas, espárcelo sobre el mesón y muévelo de un lado a otro.
- Esta técnica mejorará conforme más práctica se tenga. Trata con una mano de estirar el chocolate por toda la superficie y con la otra ir limpiando. Repite esto varias veces hasta que el chocolate empiece a espesar y esté en una temperatura entre 28° y 29°C.
- Recoge el chocolate del mesón y viértelo nuevamente al recipiente que habías reservado con el chocolate fundido.
- Remueve el chocolate y mezcla ambas temperaturas. Con la ayuda del termómetro, asegúrate de que esté entre 31° y 32°C.
Es importante recordar que esto dependerá netamente del tipo de chocolate que usaremos. Si es un chocolate real, debe ser atemperado, a diferencia de un chocolate sucedáneo (coberturas) que solo necesita derretirse.

Limpieza y Cuidado de los Moldes para Chocolate
Cuando incursionamos en el mundo de la cocina y empezamos a adquirir los implementos necesarios para llevar a cabo nuestras creaciones, lo último que queremos es que esta inversión se pierda rápidamente por la falta de atención y conocimiento sobre su cuidado. A continuación, te contamos sencillos consejos de limpieza con los que podrás alargar la vida útil de estos utensilios:
- La regla general es que tan pronto termines de usar tus moldes para chocolate, los debes lavar con agua caliente y jabón suave para remover la grasa de cacao que pueda quedar en sus cavidades.
- Si tienes muchos utensilios por lavar, no dejes los de silicona al fondo de todo, ya que elementos puntudos como cuchillos o tenedores pueden dañarlos.
- Procura no utilizar sustancias como alcohol o cloro, ni virutillas que puedan rayar u opacar los moldes de policarbonato o aluminio.