Mermelada de Naranja con Panela Casera

Hacer mermelada de naranja casera es muy fácil y, lo mejor de todo, es que es un tipo de conserva muy versátil. Podrás usarla para miles de platos, bien sean postres, ensaladas o incluso carnes, dependiendo de la fruta protagonista. Esta preparación de sabor ligeramente fuerte es ideal para acompañar bizcochos, decorar galletas o disfrutar con tostadas en el desayuno. La mermelada de naranja dulce es una de las conservas más apreciadas en muchos hogares y se elabora con frecuencia anualmente.

Foto de mermelada de naranja casera en un tarro de cristal sobre una tostada

Ventajas de la Mermelada Casera frente a la Comercial

La oferta de mermeladas en los supermercados es muy amplia, con decenas de tarros y sabores disponibles. Ante esta variedad, surge la pregunta: ¿por qué hacer mermeladas en casa si hay tanta oferta comercial? La respuesta es sencilla: el control sobre los ingredientes y la calidad.

Las mermeladas caseras garantizan un producto de mayor valor nutricional. La mayoría de las mermeladas comerciales contienen un montón de azúcar, conservantes, colorantes y un porcentaje menor de frutas, lo que resulta en un producto de escaso valor nutricional. Los sabores pueden ser agradables, pero son menos saludables para ti y tu familia. Al hacerla en casa, no es necesario producir grandes cantidades; un kilo de fruta será suficiente para llenar tu despensa de mermeladas artesanales de diferentes sabores que deleitarán a tu familia.

Diferencias entre Mermelada, Jalea y Confitura

Estos tres productos comparten ingredientes base como frutas y azúcar, pero se distinguen por su preparación y textura:

  • Mermelada: Se elabora con trozos de frutas enteros o picados.
  • Jalea: Está hecha a base de jugo de frutas y azúcar, sin pulpa.
  • Confitura: Contiene trozos de pulpa de fruta enteras o grandes.

A la hora de elegir, las mermeladas suelen ser preferibles por su contenido de fruta.

El Secreto del Sabor: Eliminando el Amargor

No tiene ninguna dificultad, el único truco es conseguir eliminar el amargor de la parte blanca del interior de la piel de la naranja. Lo más importante en esta mermelada es controlar el sabor amargo que produce la parte blanca de la piel de las naranjas. Debes cortar la mayor cantidad de piel blanca de las naranjas, tanto de la cáscara como de la pulpa. También es crucial utilizar una buena naranja dulce y con una pulpa jugosa.

Uso de Azúcar Moreno o Panela

En esta receta, se recomienda el uso de azúcar moreno o panela, que no solo puede ser una opción más saludable, sino que también aporta un color precioso al resultado final.

Ingredientes para la Mermelada de Naranja con Panela

Para elaborar esta deliciosa mermelada de naranja casera, necesitarás:

  • Naranjas: 1 kg (aproximadamente 3 naranjas para la piel, el resto para la pulpa).
  • Azúcar: 900 g de azúcar de caña o azúcar moreno (panela).
  • Limón: Medio limón en dos trozos con piel (para ayudar a la pectina y el sabor).
  • Agua: Cantidad suficiente para blanquear las pieles.
  • Especias opcionales: Canela, anís estrellado, jengibre, clavo, cardamomo, romero.

Esta mermelada es una preparación simple que contiene apenas dos ingredientes: naranjas y azúcar. Aunque puedes aromatizarla con estrellas de anís, canela o incluso jengibre, funciona bien solo con naranja y azúcar.

Preparación Detallada de la Mermelada de Naranja con Panela

Para facilitar el proceso completo de la receta, alista todos los ingredientes teniéndolos ya a mano.

Preparación Inicial de las Naranjas

  1. Lava las naranjas: Lávalas muy bien bajo el grifo y sécalas.
  2. Pelar las naranjas (primera parte): Con un pelador de patatas, corta solo la parte naranja más fina de la piel de unas tres naranjas, evitando la parte blanca que puede amargar la mermelada. Pica estas finas pieles en tiritas a lo largo o en cuadritos, del tamaño que prefieras para la textura final. Reserva las pieles picadas.
  3. Pelar el resto de las naranjas: Quita con mucho cuidado y un buen cuchillo toda la parte blanca de las naranjas restantes. Corta primero los extremos, luego apoya uno de esos extremos planos sobre tu tabla y ve cortando la parte exterior. Desecha todas las partes blancas.
  4. Trocear las naranjas: Corta por la mitad las naranjas ya limpias, quítales la parte blanca interior y las pepitas que encuentres. Corta cada mitad en 3 o 4 partes, y estas en otras 3 o 4 partes más (trozos medianos o pequeños). Reserva las naranjas troceadas.
Infografía mostrando los pasos para pelar naranjas y eliminar la parte blanca

Eliminación del Amargor de la Piel (Blanqueado Opcional)

Este paso es crucial para controlar el sabor amargo. La piel, córtala en trocitos y quítale lo amargo. Para ello:

  1. Primer hervor: Vuelca las tiras de piel de naranja en una olla y cubre con agua. Lleva a punto de ebullición y cocina durante 15 minutos. Escurre el agua.
  2. Repetir el proceso: Repite la operación una segunda vez (o incluso más, si lo consideras necesario para tu gusto, algunas personas lo hacen hasta seis veces). De este modo, conseguirás eliminar el amargor de la parte blanca del interior de la piel.
  3. Escurrir y reservar: Escurre las pieles blanqueadas, córtalas menudas si lo deseas, y resérvalas.

El blanqueado de las pielecitas es un paso opcional para evitar un posible fondo de sabor amargo. Sin embargo, no a todo el mundo le molesta este matiz y no todas las naranjas lo generan. Es tu mermelada, son tus reglas.

Cocción de la Mermelada

  1. Combinar ingredientes: Coloca los trozos de naranja (pulpa), las pieles finamente cortadas y blanqueadas, el azúcar (moreno o panela), los dos trozos de limón y las especias (si has elegido añadir alguna) en una olla mediana o grande.
  2. Cocinar a fuego lento: Lleva todos los ingredientes a ebullición y luego baja a fuego medio o medio-bajo, según veas para que no salte y te queme. Deja cocer entre 50-60 minutos, o hasta que espese y adquiera un color brillante. Durante este tiempo, revuelve de vez en cuando con una cuchara de madera.
  3. Retirar el limón y ajustar textura: Retira los trozos de limón. En el proceso de cocción, la naranja se habrá ido deshaciendo, pero si aún quedan algunos trozos grandes, puedes usar una batidora de mano para darle 3 o 4 golpes de triturado intermitente, si prefieres una textura más fina.
Vista cenital de mermelada de naranja hirviendo suavemente en una olla de cobre

Consejos para la Consistencia Perfecta

Sabrás que la mermelada está lista cuando espese o, idealmente, si usas un termómetro, detente cuando llegue a 104°C/219°F. Más que eso, podría quedar muy espesa y densa. La cocción de la mermelada varía según la cantidad de fruta utilizada. Se debe esperar a que se evapore la mayor parte del líquido, se ablanden las pieles y los trozos de naranja se vayan confitando y disminuyendo de tamaño. Recuerda que las mermeladas se vuelven más densas y espesas cuando se enfrían.

Si te queda muy densa, puedes echarle un chorrito de agua hirviendo a la vez hasta que te guste la textura. Si te queda muy líquida, hay que regresarla a la olla y hervirla más.

Soluciones a Problemas Comunes:

  • Demasiado dulce: Corrige con jugo de limón.
  • Demasiado denso: Agrega un poco de agua hirviendo a la vez hasta que llegues al punto deseado. Deja que se enfríe nuevamente antes de añadir más.
  • Espuma: Es posible que hacia la mitad de la cocción salga algo de espuma. No hace falta que la retires, sigue removiendo y cocinando normalmente; eventualmente desaparecerá.
  • Color: Si utilizas especias, el color podría ser más oscuro y con menos brillo, lo cual es normal.

Opciones de Aromatización

Además de la naranja y el azúcar, puedes aprovechar para aromatizar con otras especias. Es compatible con canela, anís estrellado, jengibre, clavo, cardamomo o romero.

Envasado y Conservación

La mermelada ya está espesa y lista para envasar. Para una conservación óptima:

  1. Envasado: Una vez lista tu mermelada, ve llenando con ella aún caliente tus tarros de vidrio. Deben estar perfectamente limpios y secos. No los llenes al máximo, deja aproximadamente medio o un centímetro de aire y cierra muy bien con las tapas. Asegúrate de usar tarros de cristal con tapas metálicas que sellen perfectamente al cerrarse.
  2. Conservación básica: Puedes conservar así tu mermelada de 2 a 3 meses en la nevera.
  3. Sellado al vacío (para larga duración): Para que dure más, es necesario hacerle el vacío a los botes. Coloca los tarros de pie dentro de una olla y llénala de agua hasta que los cubra por lo menos dos o tres dedos. Lleva la olla al fuego. Cuando el agua comience a hervir, cuenta 20 minutos. Pasado este tiempo, apaga el fuego, deja los tarros dentro del agua caliente y, cuando el agua ya esté a temperatura ambiente, sácalos y sécalos.

Si tus tarros cierran bien y has hecho correctamente este proceso, tus botes de mermelada deberían conservarse a la perfección hasta por años, aunque suele aconsejarse que se consuman en un año y medio. Hemos descubierto mermeladas olvidadas por años que estaban impolutas y sabían a cielo abierto.

Tarros de mermelada casera de naranja sellados y etiquetados

Disfruta tu Mermelada Casera

Un desayuno o merienda con una tostada cubierta de una mermelada casera es un verdadero regalo. Disfrútala sobre pan con mantequilla, sobre scones, galletas, bizcochos o regálalas con amor.

Breve Historia de la Naranja

El origen de las naranjas se remonta al sudeste asiático hace más de 4.000 años, cuando se comenzaron a cultivar en el sur de China. Gracias a la Ruta de la Seda, llegó a Europa en el siglo X. El primer naranjo dulce del mundo pasó por una singular mutación en 1781 en Valencia, España. Gracias a esto, los huertos se llenaron de naranjos, comenzando una época de gran enriquecimiento en toda la Comunidad Valenciana. Actualmente, España es el séptimo país productor de naranjas del mundo, lista encabezada por Brasil. El agua de azahar, la flor del naranjo, es un aroma muy evocador para muchos.

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