La Brujería y el "Mal Aire" en la Cosmovisión Popular de Morelos

El presente estudio se enfoca en la preponderancia de la nosotaxia popular, es decir, la forma en que un grupo determinado conceptualiza y clasifica las enfermedades, especialmente aquellas relacionadas con la brujería, en el contexto de Morelos, México. Se analiza cómo estos conceptos se manifiestan en el discurso y las prácticas de un grupo específico, conformando un tipo de enunciado relativamente estable.

Conceptos y Clasificaciones de la Enfermedad

La percepción de la enfermedad en este contexto se caracteriza por una estratificación y profundidad diversa. Los miembros de la comunidad a menudo recurren a curanderos y otros especialistas para asistirse ante dolencias que consideran significativas y relevantes para sus vidas. La comprensión de estas dolencias está intrínsecamente ligada a un caudal de supuestos compartidos que permiten interpretar lo que se ha dicho y experimentado. Estos códigos, a menudo "restringidos", no fueron uniformes entre las mujeres del grupo estudiado.

El "Mal Aire" como Manifestación de Brujería

Una de las concepciones más recurrentes es la del "mal aire", una dolencia que se atribuye a la acción de terceros a través de prácticas de brujería. Los síntomas asociados a este mal son descritos como consuntivos, dolorosos e incapacitantes. Un ejemplo de esta creencia se observa en el testimonio de Teodora, una curandera de María en Oacalco, quien relata cómo una persona pudo haber sido "embrujada" o haber sufrido "maldad en una cerveza".

Los relatos populares a menudo describen cómo la enfermedad se manifiesta a través de la envidia, el dinero o incluso la presencia de "la muertecita" o "la sombra". Las curanderas, a menudo invocando facultades divinas, intentan diagnosticar y sanar estas afecciones, comparando su habilidad para "ver" la enfermedad con una radiografía. Los términos como "atache de masa" (mal aire) o "espanto" se utilizan para describir diferentes manifestaciones de estas dolencias.

Ilustración de una curandera tradicional realizando un ritual de sanación.

Prácticas y Sustancias Asociadas a la Brujería

Las prácticas de brujería en esta comunidad a menudo implican la administración de "cochinadas" para ser ingeridas. El contenido de estas pócimas varía según el fin perseguido, pudiendo estar relacionado con la obtención de dinero, afecto, bienes materiales o trabajo. Los testimonios describen cómo estas sustancias son introducidas en alimentos o bebidas, a veces de forma engañosa, como en el caso de un atole ofrecido para inducir un estado de locura o malestar.

Las narrativas también aluden a la "maldad" que se puede echar en una bebida o la acción de "chingar" a alguien, términos que reflejan la crudeza de estas creencias. La intervención de curanderas como Doña Roberta, quien utiliza la baraja para determinar la cantidad de dinero entregada para un remedio, ilustra la complejidad de estas prácticas y la interconexión entre lo material y lo espiritual.

Se mencionan también diversas variantes del habla y giros lingüísticos asociados a la brujería, como el uso de amuletos o la realización de limpiezas para erradicar malos espíritus. Las curanderas a veces realizan maniobras físicas con fines específicos, buscando el bienestar del paciente y evitando "ahorrar las curaciones".

Representación simbólica de ingredientes utilizados en rituales de curanderismo y brujería.

Mecanismos de Acción y Defensa

Las creencias populares describen diversos mecanismos a través de los cuales se ejerce la brujería y cómo se intenta combatirla. Se habla de la "especie de una serpiente en el cuerpo" o de la manipulación de "muñequitos" para causar daño. La extracción de estas entidades o la destrucción de objetos malditos se consideran esenciales para la sanación.

El concepto de "mal aire" se asocia con la posibilidad de que la enfermedad se manifieste como una serpiente en el cuerpo, y su extracción se considera crucial para la recuperación. La protección contra estas influencias negativas se busca a través de amuletos o rituales de limpieza del hogar.

Las curanderas a menudo advierten sobre los días en que los pacientes con daño se agravan, y sobre la figura del "mago negro o hechicero". Existe la creencia de que algunos curanderos pueden negarse a sanar a alguien si la enfermedad fue provocada por un "mago negro", argumentando que "ellos saben hacer y devolverla". La capacidad de curar se presenta como una facultad que, si se usa para el beneficio propio, puede ser revertida.

Síntomas y Consecuencias de la Brujería

Las víctimas de brujería pueden experimentar una serie de síntomas que van desde la pérdida de apetito y la desorientación hasta el desmayo o la muerte. Se describe cómo el paciente puede ser afectado hasta el punto de no poder valerse por sí mismo, o cómo la enfermedad puede manifestarse de forma progresiva hasta llevar a la muerte. El relato de María, quien perdió sus posesiones y quedó sin nada tras ser víctima de brujería, ilustra las devastadoras consecuencias económicas y personales.

Las narrativas también revelan la existencia de "envidias" como causa subyacente de las prácticas de brujería. La imposibilidad de encontrar alivio o de que la enfermedad sea curada puede llevar a la desesperación. La idea de que alguien pueda "enterrar a su marido" o que una relación esté marcada por la enfermedad desde su inicio, refleja la profunda conexión entre las dolencias y las dinámicas interpersonales.

Los testimonios sugieren que el daño puede ser infligido a través de diversos medios, como "cochinada" dada en un café, o mediante la influencia de "una bruja". La sensación de ser perseguido o acosado, incluso por figuras que deberían brindar protección, como la familia, se manifiesta en relatos donde una persona se siente observada o amenazada en su propio hogar.

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La Interacción Social y la Culpa

Las dinámicas sociales juegan un papel crucial en la comprensión y el manejo de la brujería. Las relaciones interpersonales tensas, marcadas por la envidia y los sentimientos hostiles, a menudo se interpretan como el caldo de cultivo para la brujería. La interacción entre dos personas aisladas puede ser vista como un foco de conflicto potencial.

La creencia en la brujería puede surgir de situaciones donde se han quebrantado reglas que norman las relaciones entre personas. La incapacidad de encontrar salidas satisfactorias o aceptables a conflictos puede exacerbar la percepción de que se está siendo víctima de un daño intencionado. Los celos, como se describe en el caso de quien ve a su pareja con otra persona, pueden alimentar estas sospechas.

La culpa y la responsabilidad son temas recurrentes. En algunos casos, se sugiere que la enfermedad puede ser una forma de castigo o una consecuencia de acciones pasadas. La noción de que "las criaturas no tienen la culpa" de las dolencias de sus padres, pero que estas últimas pueden afectar su bienestar, pone de manifiesto la interconexión familiar en estas creencias.

La Restauración del Orden y la Sanación

Las curanderas y los especialistas en sanación a menudo actúan como "restauradoras de horizontes en crisis". Su labor consiste en rescatar al individuo imponiéndole un orden, ya sea físico, social o afectivo. Recuperan para el hombre el mundo que está perdiendo, devolviéndole un espacio propio en el orden social y afectivo de las cosas.

La sanación implica no solo la curación de la dolencia física, sino también la restauración del equilibrio y la armonía. Los rituales y las prácticas de curanderismo buscan restablecer el orden perdido y descargar la emoción reprimida, permitiendo al individuo experimentar y funcionar dentro de un universo simbólico proporcionado por su cultura.

La eficacia de la curación puede depender de la forma en que se "trabaja", como señala Teodora, indicando que el resultado puede variar según la habilidad y la intención del curandero. La búsqueda de la sanación se presenta como un proceso complejo que involucra tanto al paciente como al curandero, dentro de un marco de creencias y prácticas culturales profundamente arraigadas.

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