La nixtamalización del maíz juega un papel primordial en la alimentación del pueblo mexicano. El maíz nixtamalizado provee, además de vitaminas y minerales, proteínas para fortalecer y construir los músculos. Las proteínas constituyen aproximadamente el 10% del grano del maíz. Estos aminoácidos se llaman esenciales porque el cuerpo no los puede sintetizar por sí mismo y necesitamos aportarlos en la dieta.

La importancia del maíz en la dieta mexicana
El maíz (Zea mays) es una planta extraordinaria, considerada un superhéroe de la alimentación en México. Por sus propiedades nutricionales, es la principal fuente de energía de los mexicanos. Hoy lo conocemos con mazorcas llenas de cientos de granos gracias al mejoramiento genético que los antiguos mexicanos lograron a través de la selección artificial.
El maíz nixtamalizado provee energía, vitaminas del complejo B, fibra y calcio. También, destaca por ser rico en leucina, un aminoácido que contribuye a mantener estables los niveles de glucosa en sangre, y antioxidantes que benefician la salud ocular. Los maíces azules, morados, negros, rosas y rojos aportan más antioxidantes que el blanco y el amarillo.

El frijol: un tesoro nutricional y cultural
El frijol es la leguminosa de mayor importancia cultural y nutricional en México, contando con una gran diversidad de colores, texturas y sabores. No es una coincidencia que el frijol forme parte de la tríada de la milpa mexicana (maíz, frijol y calabaza) y que, a lado de las tortillas de maíz, sea la base de muchas recetas de las diversas cocinas mexicanas.
El frijol es una importante fuente de proteína vegetal. Contiene sustancias bioactivas con efectos antioxidantes que pueden prevenir o retrasar el daño celular. Su aporte de fibra y antioxidantes ayuda a disminuir el colesterol LDL o “malo” en sangre, además de mejorar la salud digestiva y reducir el riesgo de algunos tipos de cáncer. Un reciente estudio publicado en The Journal of the American Medical Association mostró que con sustituir solo el 3% de proteína animal por proteína vegetal, el riesgo de muerte por cualquier causa puede disminuir en más del 10%.
Los frijoles fueron un alimento básico para las civilizaciones prehispánicas, como los aztecas y mayas. Eran parte fundamental de su dieta junto con el maíz, y representaban una fuente clave de proteínas. En México, el frijol no solo es un alimento, sino que tiene un profundo simbolismo cultural, representando la conexión con la tierra, la tradición y la identidad nacional.
Variedades y usos del frijol en la cocina mexicana
- Frijol pinto: Se utiliza para hacer frijoles refritos, esenciales en la preparación de tacos, burritos, o como acompañamiento de casi cualquier comida mexicana.
- Frijoles de la olla: La forma más tradicional de prepararlos, simplemente cocidos en agua con un poco de sal y ajo. Se sirven como acompañamiento de carnes, arroz y tortillas.
- Frijoles refritos: Frijoles cocidos y luego fritos en manteca o aceite. Son base o relleno en sopes, gorditas y tlacoyos.
- Frijoles charros: Un guiso tradicional que lleva frijoles cocidos con chorizo, tocino, carne de res, cebolla, tomate y especias.
En México, los frijoles son más que un simple acompañamiento; son un alimento fundamental que aparece en la mayoría de las comidas. En las zonas rurales, se cocinan a menudo en grandes cantidades y se sirven en todas las comidas del día: desayuno, comida y cena. En la cocina mexicana moderna, los frijoles siguen siendo imprescindibles, adaptándose a nuevas tendencias como "frijoles gourmet" o preparaciones veganas y vegetarianas.

La milpa: un sistema alimentario integrado
El maíz, el frijol, la calabaza y el chile son los cuatro pilares de la milpa mexicana, un sistema alimentario que trabaja en equipo. Mientras que el maíz brinda soporte para que el frijol crezca, el frijol otorga al suelo los nutrientes que el maíz necesita. Estas cuatro plantas fantásticas trabajan en equipo, no solo en el campo, sino también en la mesa, formando parte de la identidad cultural y gastronómica de México.
Beneficios de la combinación maíz-frijol
Con la mezcla de frijoles y maíz nixtamalizado se obtiene una proteína más compleja y un mejor balance de nitrógeno. Es importante promover el consumo de maíz nixtamalizado con leguminosas por sus beneficios nutricionales.
El rol del chile en la alimentación mesoamericana
El chile es considerado un fruto, flor y semilla, un alimento completo, delicioso y nutritivo. Es rico en agua, vitamina C y muy bajo en calorías (17 kcal./100 g). Tiene un leve efecto diurético, antiinflamatorio y ayuda a regular el tránsito intestinal. Sus semillas, ricas en aceites y proteínas, aportan un valor nutricional extra. Tradicionalmente, las pepitas de calabaza se han utilizado para cuidar la salud de la próstata y la vejiga, conteniendo compuestos bioactivos como los fitoesteroles.
El chile es un poderoso antioxidante, antiinflamatorio y antiséptico natural. Rico en vitamina C que favorece la modulación del sistema inmune.

Aspectos históricos y logísticos de la alimentación en el Imperio Mexica
Diversos estudios en Antropología de la alimentación y en Historia Militar mesoamericana han abordado la producción, distribución y consumo de alimentos en el contexto prehispánico. La arqueología, la paleobotánica, la zooarqueología y estudios culinarios han revelado el uso de utensilios como metates, molcajetes y vasijas cerámicas, así como artefactos de lítica tallada y pulida. Estos objetos permitían la preparación de tortillas cocidas en comal y tamales cocidos en ollas, a menudo combinados con salsas elaboradas con jitomates asados, chile serrano y epazote molidos en molcajete.
La opulencia de la mesa del guerrero y su familia dependía de su posición social. Para la clase privilegiada existía un sistema de infraestructura para proveer alimentos exclusivos, cuyo costo se mantenía con la expansión del sistema tributario mediante las guerras de conquista. La mesa de la élite, llamada "la comida de los señores", incluía ingredientes diversos y elaboradas recetas, como distintas variedades de tortillas (totonquitlaxcallitlacuelpacholli, ueitlaxcalli, quauhylaqualli, tlaxcalpacholli).
El sistema económico mexica se basaba en el intercambio. Había un mercado interno donde los macehualtin comerciaban productos de sus cultivos y oficios. El tributo externo de alimentos, como maíz, frijoles, amaranto, chía y cacao, llegaba al palacio del Huey Tlatoani, según datos de la Matrícula de Tributos.
La guerra mexica, con sus objetivos de conquista y guerra florida, requería de una logística compleja para el avituallamiento de las tropas. El Estado mexica proporcionaba una carga inicial de suministros, complementada por el tributo de pueblos conquistados y la aportación de aliados. Existía un sistema de aprovisionamiento a través de avanzadas especializadas que organizaban los recursos en campamentos estacionales, obteniendo alimentos de poblaciones vecinas y aliadas. Pedro Carrasco menciona el caso de Oztoman, donde las poblaciones locales aprovisionaban una fortaleza militar.
Los pueblos proveedores del avituallamiento incluían a Texcoco, Chalco, Xochimilco y Azcapotzalco. En ocasiones, poblaciones como Cuetlaxtla, movidas por el odio, se rebelaban y asesinaban embajadores mexicas. Los señoríos mencionados proporcionaban insumos para los campamentos. Las poblaciones obligadas a alimentar al ejército a menudo servían alimentos preparados y listos.
Dentro de las cadenas de suministro, los tlamemes (cargadores) eran esenciales para el transporte de insumos. La sal fue un producto importante que generó conflictos, como el bloqueo mexica alrededor de Tlaxcala y Huexotzinco por la llegada de sal y algodón.
Una tercera fuente de alimentos para la tropa era el botín obtenido de los pueblos atacados. El Estado mexica permitía a los guerreros obtener beneficios económicos a expensas de poblaciones aledañas. El uso de los tributos para el mantenimiento de los ejércitos representaba grandes cantidades de alimentos y equipamiento para su manejo.
Los guerreros consumían o resguardaban figuras de amaranto amasadas con sangre de niños sacrificados, como elementos apotropaicos y de defensa. La ingesta del enemigo, e incluso amedrentarlos con discursos previos a las batallas, era parte de la actividad bélica mesoamericana con una importante tradición asociada a la actividad militar.
Las maniobras militares implicaban el avituallamiento inicial del Estado, complementado con recursos de avanzadas, aliados y pueblos sometidos, quienes debían proveer lo necesario. Queda pendiente de resolver si la mujer mexica participaba operativamente en la producción de alimentos durante dichas avanzadas y campañas.