Por qué a Mafalda no le gusta la sopa: historia y significado

La figura de Mafalda, la niña inteligente de abundante cabellera creada por el gran dibujante argentino Joaquín Salvador Lavado Tejón, mundialmente conocido como Quino, se ha convertido en un ícono que interroga a una sociedad a menudo absurda e injusta. Nacido en Mendoza, Quino fue un humorista sin par, eximio retratista de su tiempo y lector del alma del mundo en que vivió, siendo figura clave en revistas como Rico Tipo y Tía Vicenta.

Mafalda fue creada en 1963 para una campaña publicitaria frustrada de una empresa de electrodomésticos llamada Mansfield. Su historia es bien conocida: nació como tira el 29 de septiembre de 1964 en la revista Primera Plana, pasó luego a El Mundo desde el 15 de marzo de 1965 y al semanario Siete Días Ilustrados, para finalmente decir adiós el 25 de junio de 1973 por decisión de su propio autor, Quino.

Quino dibujando a Mafalda en su estudio

Mafalda: La Niña Filósofa y Contestataria

Desde su aparición, Mafalda se presenta como una niña curiosa, irónica y rebelde. Es contestataria, con una cabeza despejada y propensa a filosofar a partir de cualquier hecho cotidiano. Idealista, su mayor deseo es hacer de este un mundo mejor. Le gustaría estudiar idiomas y trabajar de intérprete en la ONU para contribuir a la paz mundial, y es una defensora a ultranza del progreso social de la mujer, algo muy adelantado a la época de su nacimiento.

Mafalda no está sola, vive rodeada de una pandilla que casi es un resumen de la sociedad: Felipe, el soñador paralizado por sus propias dudas; Manolito, el capitalista que vendería a su madre a plazos; Susanita, que aspira a la maternidad como quien aspira a una medalla olímpica; y Miguelito, que parece leer a Kant sin entenderlo y aun así se cree más listo que todos. Mafalda los interroga a todos con la misma ferocidad, sin tregua.

En el fondo, Mafalda es el único personaje que ha conseguido hacer filosofía sin abandonar la infancia. Sus preguntas fundamentales -¿por qué hay pobres? ¿por qué hay guerras?- mantienen toda su vigencia. Mafalda, a diferencia de muchos filósofos, no pretende tener la razón, solo quiere entender las cosas. Y mientras pregunta, mientras duda, mientras se indigna, nos deja a nosotros con la incomodidad de la respuesta.

El filósofo y escritor italiano Umberto Eco definió a la contestataria Mafalda como "una heroína de nuestro tiempo". Eco, quien escribió la introducción a la primera edición italiana de Mafalda, dijo amarla «muchísimo» y consideraba muy importante leer la tira para entender Argentina. Él mismo señaló que "Mafalda pertenece a un país denso de contrastes sociales, que a pesar de todo querría integrarla y hacerla feliz, pero ella se niega y rechaza todas las ofertas".

QUINO: el creador de MAFALDA | Draw My Life en Español

La Sopa: Un Plato Detestado con Doble Significado

Entre los rasgos más distintivos y conocidos de Mafalda está su profundo desprecio por la sopa. Es curioso, porque en la imaginación de muchas personas la sopa despierta recuerdos entrañables y se asocia con cuentos infantiles. Sin embargo, este no es el caso de la pequeña Mafalda, que la detesta y denuncia siempre que puede los inconvenientes que tiene sobre la salud y el humor de las personas sensatas.

Un Acto de Rebeldía Infantil

¿Por qué Mafalda odia la sopa? Es probable que surja como un acto de rebeldía a la imposición de los adultos. Esa negación a la sopa (que bien podría haber sido otro plato), es el rasgo de una personalidad contestataria, que se alza contra el orden establecido. Lo que sí muchos entendimos de modo literal es que tomar sopa cada día era una experiencia abominable. Algunos incluso, ya de grandes, insistíamos en conversaciones del día a día: yo soy como Mafalda, no me gusta la sopa (ni me gustará).

La Sopa como Metáfora Política y Social

El propio Quino ha desvelado el significado oculto de la aversión de Mafalda. Durante una entrevista realizada por la BBC en 2004, se le preguntó el porqué de la tirria de Mafalda hacia este plato, y el autor afirmó que el odio a la sopa “era una alegoría a los regímenes militares que tuvimos que soportar en esta parte del Cono Sur. Porque todo lo que impone normas estrictas y hay que hacerlo por obligación, quita la libertad y eso es muy desagradable”. Se refería especialmente a la situación política argentina de los años 60 y 70, aunque también a la de otros países que en esos momentos estaban sufriendo la injusticia y la barbarie de poderes tiránicos.

Para sus seguidores, la sopa cobró otro sentido: corresponde a «lo que nos querían hacer tragar». En el universo de Mafalda, la sopa representa el peso de la tradición servido en un plato hondo. Aquí, la sopa no es solo un alimento, es un sistema, un régimen, una metáfora de todo aquello que se impone “por tu bien”: el colegio, el horario laboral, las leyes, las convenciones sociales. Mafalda se rebela contra el mundo tal y como se lo presentan: lleno de mapas con fronteras que ella no entiende, de políticos con sonrisa de cartón y de telediarios que convierten las catástrofes en entretenimiento.

Viñeta de Mafalda rechazando la sopa

La Paradoja de Quino y la Sopa

Resulta una paradoja que, a pesar de la simbología política de la sopa en las tiras, para muchas personas un plato de sopa representa calidez, recogimiento y hogar, e incluso les trae recuerdos positivos de la infancia. De hecho, el propio Quino la adoraba, especialmente si era casera. Sin embargo, Quino venía de una generación en la que el almuerzo y la cena típicos argentinos estaban compuestos de dos o tres platos más el postre, siendo el primero (o el último) una sopa, espesa en invierno y más líquida en verano. Es posible que esta omnipresencia influyera en la aversión del personaje.

Sea como fuere, Quino y, por extensión, Mafalda, demostraron que ningún plato es de buen gusto si te obligan a comerlo a la fuerza, sin respetar tu voluntad y minando tus derechos, que al fin y al cabo, son lo que nos hace realmente humanos.

La Relevancia Perdurable de Mafalda

Aunque Mafalda dejó de publicarse en 1973 por decisión de su creador, su fama permanece aún vigente. Quino, que entendía los riesgos del estiramiento excesivo, optó por parar a tiempo. Desde entonces, ha vuelto muy ocasionalmente en campañas oficiales, afiches bienintencionados y homenajes. De hecho, en agosto de este año se anunció que la pequeña Mafalda tendrá una nueva serie de animación en Netflix.

Lo importante no es solo quién imaginó a Mafalda, sino qué es Mafalda. No es solo un personaje, ni una tira cómica, ni una crítica social; su obra es profundamente política. Nos enseña a ser inconformistas, a ver el mundo desde los ojos de una niña que no lo esconde tras velos de optimismo ingenuo. Mafalda descubre el mundo tal cual es: imperfecto y desordenado. Pero aún así nos invita a la carcajada que recorre el universo desde la mente abierta y lúcida de una niña de seis años, convencida de que este mundo tiene arreglo. Como señalaban Los Beatles en Hey Jude: “Toma una canción triste y hazla mejor”.

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