Lograr un óptimo desarrollo de las plantas de maíz y una buena cosecha son dos de los principales temas a los que se enfrentan los productores cada ciclo. El rendimiento que pueden alcanzar en los cultivos se ve afectado por múltiples factores, lo que representa un gran reto. En este sentido, el Dr. Fred Below, especialista en fisiología de cultivos de la Universidad de Illinois, Estados Unidos, ha dedicado gran parte de su vida profesional al estudio de los factores que impactan en el rendimiento del maíz.
Fruto de sus investigaciones, el Dr. Below y su equipo desarrollaron una metodología conocida como las "Siete Maravillas del Alto Rendimiento del Maíz" (The Seven Wonders of the Maize Yield World). Este enfoque busca proporcionar herramientas a los productores para maximizar el rendimiento de manera sustentable, teniendo en cuenta que la población mundial aumenta y la superficie de tierra cultivable es limitada.
El Dr. Below enfatiza que, si bien existen más elementos que influyen en el rendimiento, los siete identificados son los más importantes y científicamente demostrables hasta el momento. La clasificación de estos factores se realiza de mayor a menor incidencia en el rendimiento del cultivo. Es crucial entender que el rendimiento no solo depende del manejo nutricional, sino del resultado de la interacción de múltiples factores. Este marco permite comprender el valor que representan en el potencial de rendimiento y sus interacciones.
Si las respuestas máximas individuales en rendimiento de cada uno de estos factores se sumaran, un rendimiento de 16.3 ton/ha (260 bushels/acre) es más que posible. Superar este rendimiento requiere una tecnología y gestión del cultivo muy diferente, que potencie las contribuciones individuales de cada factor y explote las interacciones sinérgicas entre ellos. Es fundamental que las investigaciones se enfoquen en evaluar estas interacciones para maximizar eficazmente el rendimiento del maíz, aprovechando el gran potencial de los híbridos modernos cultivados con alto nivel tecnológico.

Las "Siete Maravillas" del Alto Rendimiento del Maíz
Las 7 maravillas del alto rendimiento son: Clima, Nitrógeno, Híbrido, Cultivo Anterior, Densidad de Población, Labranza y Reguladores de Crecimiento. Estos factores se ordenan en función de su impacto en el rendimiento, donde el clima es el que en mayor porcentaje define el potencial. Cuanto más alto es un factor en la lista, más control ejerce sobre los factores inferiores.

1. Clima
El clima es el factor de mayor impacto sobre el rendimiento, pudiendo influir en la ganancia o pérdida de más de 4.4 ton/ha (70 bushels/acre) en un rendimiento potencial de 16.3 ton/ha. El clima influye en el éxito de todos los esfuerzos de manejo. La investigación y la tecnología actuales proporcionan herramientas para mitigar los impactos negativos de sequías, altas temperaturas y otros factores climáticos que afectan el potencial de rendimiento. Además, es fundamental para que la planta haga uso, tenga disponibilidad y evite pérdidas de nitrógeno (el segundo factor) y el resto de nutrientes.
2. Nitrógeno
El nitrógeno puede tener el mismo impacto que el clima sobre el rendimiento del maíz. Sin embargo, el clima es el factor que influye en todos los aspectos de pérdida, disponibilidad y utilización del nitrógeno por parte del cultivo. En un año “favorable”, el clima y el nitrógeno se combinan para definir más del 50% del rendimiento potencial del cultivo. En promedio, con un potencial de rendimiento de 16.3 ton/ha, la respuesta máxima al nitrógeno en relación con un tratamiento testigo “sin fertilizar” es de 4.4 ton/ha (70 bushels/acre). Agricultores expertos recomiendan que la aplicación de nitrógeno debe ser fraccionada en tres fases: 20% al momento de la siembra, 40% antes de V6 y 40% antes de V12, basándose en factores como el clima y el tipo de suelo.

3. Híbrido
La selección de híbridos es una de las decisiones más importantes y difíciles para un agricultor de maíz. El mercado ofrece una amplia gama de materiales que pueden clasificarse como "caballos de carrera" (alto potencial genético que requiere manejo óptimo) o "caballos de carga" (menor potencial pero alcanzable con manejo regular). El desempeño de un híbrido en campo se refleja en un aporte de rendimiento del orden de 3.1 ton/ha (50 bushels/acre). La variación depende de la tolerancia del material a las condiciones climáticas, la densidad de población, la fertilización y, por supuesto, la interacción de este factor con los demás, particularmente híbrido-densidad de población-fertilización. El Dr. Fred Below ha estudiado intensamente esta interacción, ya que son tres factores sobre los que el agricultor tiene mayor control, permitiendo gestionar los híbridos a su máximo potencial.

4. Cultivo Anterior
Conocer el historial del terreno, en particular el cultivo anterior, es el cuarto factor en orden de importancia. Un manejo adecuado de esta información puede significar una ganancia de hasta 1.6 t/ha en un rendimiento de 16.3 t/ha (260 bushels/acre). Una inspección crítica del historial del terreno previene problemas como deficiencias nutrimentales e incidencia de plagas y enfermedades, especialmente en las primeras etapas de desarrollo del maíz. En este sentido, la rotación de cultivos es clave, siendo una alternativa viable en el manejo de plagas y enfermedades y un elemento fundamental para obtener altos rendimientos. Investigaciones del Dr. Fred Below demuestran que el monocultivo de maíz provoca una reducción continua en el rendimiento y un manejo más estricto del nitrógeno, a diferencia de la rotación con leguminosas, que ha resultado en plantas con mayor vigor y rendimiento debido a su capacidad de fijar y dejar una reserva importante de nitrógeno en el suelo.

5. Densidad de Población
La densidad de población está íntimamente relacionada con un mayor rendimiento de maíz. El maíz es una especie que responde positivamente al incremento de plantas por unidad de superficie. Sin embargo, no existe una “densidad de población universal” debido a la diversidad de híbridos en el mercado, con morfologías y capacidades de absorción nutrimental distintas. El mejoramiento genético busca desarrollar materiales con hojas dispuestas verticalmente para permitir un mayor número de plantas por unidad de superficie. La respuesta a una alta densidad está fuertemente influenciada por el clima, la disponibilidad de nitrógeno y el híbrido. Por ello, son necesarias continuas evaluaciones para determinar la densidad óptima. Manejar densidades de población adecuadas puede significar una ganancia de 1.3 t/ha para rendimientos del orden de 16.3 t/ha.

6. Labranza
La elección del sistema de labranza es crucial para elevar la productividad del maíz. Los sistemas de labranza convencional, mínima y cero presentan ventajas y desventajas particulares. Las condiciones de clima y suelo determinan el mejor sistema de labranza para una zona específica. El Dr. Below ha encontrado ganancias del orden de 0.9 t/ha con la adecuada elección del sistema de labranza, razón por la cual este factor ocupa el sexto lugar en las siete maravillas del alto rendimiento. Un sistema de labranza correcto es importante para una siembra exitosa de maíz, ya que influye en la preparación del suelo, el control de malezas y la acumulación de residuos.

7. Reguladores de Crecimiento
Los reguladores de crecimiento son productos que, utilizados correctamente (dosis, forma y momento), permiten obtener plantas de excelente vigor y contribuyen al objetivo de alto rendimiento. El Dr. Fred Below ha comprobado el efecto positivo de fungicidas a base de estrobilurinas, los cuales, además de prevenir enfermedades, retrasan la senescencia de las hojas viejas. Mantener las hojas verdes durante la etapa de llenado de grano asegura que la demanda nutricional se cubra fácilmente gracias a una mayor área foliar y tasa fotosintética. Este factor puede aportar alrededor de 0.6 t/ha (10 bushels/acre) a un rendimiento de 16 t/ha.

Enfoque para Maximizar el Rendimiento
La meta de cualquier agricultor es obtener altos rendimientos de su maíz, y hay varios factores agronómicos que pueden influenciar el resultado, muchos de los cuales pueden ser manipulados por el agricultor conociendo las condiciones de suelo y clima. Para obtener altos rendimientos, el enfoque debe estar en aumentar la cantidad de granos por mazorca y el peso de cada grano.
Entre los factores agronómicos clave se encuentran:
- Nitrógeno: Es un elemento importante que alimenta el crecimiento y desarrollo, y debe estar disponible cuando la planta lo necesita.
- Fósforo: Particularmente importante para el desarrollo radicular y un buen establecimiento del cultivo.
- Potasio: Al igual que el nitrógeno, fomenta el desarrollo del cultivo y se absorbe en grandes cantidades. Su aporte debe ser balanceado con el nitrógeno, ya que es crucial para el cierre de los estomas y bajos niveles resultan en deshidratación de las plantas.
- Magnesio, Azufre y Hierro: Aumentan la actividad fotosintética y mantienen un buen crecimiento, lo que contribuye a altos rendimientos.
- Calcio: Asegura una buena resistencia en las plantas, protegiendo la producción de raíces, hojas y tallos.
- Boro: Indispensable para el desarrollo normal del tubo polínico y una buena fecundación de los granos.
- Zinc: Importante para la actividad fotosintética.
Adicionalmente, el pH óptimo del suelo (preferiblemente entre 6 y 7.2 medido en agua) es fundamental para asegurar la disponibilidad de los nutrientes y un buen desarrollo. Aplicar cal para subir el pH o yeso para mejorar la estructura del suelo y la saturación de calcio, ayudará a aumentar el rendimiento. Una buena estructura del suelo es imperativa para un desarrollo radicular fuerte y un desarrollo general adecuado de la planta.
Finalmente, el control de las malas hierbas es vital para asegurar un buen y competitivo arranque de las plantas de maíz, y un eficaz control de plagas y enfermedades reducirá el daño a las raíces y el área productiva de las hojas, contribuyendo significativamente a la optimización del rendimiento.