Las sopas de sobre son frecuentemente un recurso del que se tira cuando no se puede o no se quiere perder tiempo entre cazos y sartenes. Como si de unos polvos mágicos se tratara, solo se requieren de cinco minutos para tener sobre la mesa un plato de caldo caliente. Precisamente por el poco tiempo que se necesita para su preparación, este alimento se ha convertido en la opción preferida para muchos, especialmente para la hora de cenar.

¿Qué son las sopas instantáneas y de qué están hechas?
“Son productos deshidratados listos para reconstituir con agua. Pueden estar hechas de diferentes tipos de verduras con carne de ave, pollo, ternera, pescado o marisco”, explica Katherine García Malpartida, del área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).
No obstante, tal y como aclara la experta, aunque siempre hay que consultar la etiqueta para conocer la composición exacta del alimento, en general, tienen una proporción de carne muy baja (entre el 0,5 y el 2%). “No suele incluir trozos de carne, sino su sabor y aroma”.
De forma básica, estas sopas instantáneas suelen contener sémola de trigo, sal, almidón de trigo, verduras deshidratadas y potenciadores del sabor. Entre estos, se encuentran extractos de levadura, de romero o la proteína vegetal hidrolizada.
Los riesgos asociados al consumo de sopas instantáneas
En general, el consumo de sopas instantáneas no se recomienda en exceso, ya que es considerada un tipo de comida chatarra, debido a que es alta en carbohidratos, sal y grasa, y baja en diferentes nutrientes esenciales para tener un estilo de vida saludable. Revisamos a continuación este tema y los riesgos que representan para la salud.
Alto contenido de sodio
El especialista detalla que, cuando hablamos de alimentos, estos deben estar lo más frescos posible, además de no contener grandes dosis de sal, “provocando a largo plazo problemas renales e hipertensión arterial”. En este sentido, apunta que nuestras papilas gustativas están acostumbradas a consumir alimentos salinos.
Las sopas de sobre suelen contener una elevada porción de sal, en torno a 2 gramos por ración. El vicepresidente del Codinucan comenta que la cantidad de sal diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de 5 gramos diarios y la Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda menos de 4 gramos.
La sopa deshidratada, en tanto, aporta 3.337 mg de sodio por envase (pollo con arroz). Esto por porción representa alrededor de 667 mg, es decir, 1,5 gramos de sal por plato. El exceso de sodio es un factor de riesgo de enfermedades cardiovasculares, ya que asociado a otras variables como el tabaquismo, niveles de colesterol sanguíneo elevado, diabetes mellitus, obesidad y antecedentes familiares, pueden elevar el riesgo de padecer hipertensión arterial (elevación de la presión sanguínea).
Presencia de aditivos y conservantes
Las sopas deshidratadas contienen todo tipo de conservantes, que son muy nocivos para el estómago. El glutamato monosódico es un potenciador de sabor, que en consumos excesivos puede tener consecuencias negativas. “Su uso es controvertido, ya que se le relaciona con cuadros de dolores de cabeza, sudoración, opresión en el pecho, ardor en la boca y mareos”, advirtió la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco).
Un estudio realizado en TED Manhattan observó con microcámaras el proceso digestivo en una mujer que consumió una sopa casera y luego una sopa deshidratada. El resultado mostró que el cuerpo tuvo muchas dificultades para digerir la sopa deshidratada. A las 2 horas de haber ingerido la sopa, los fideos continuaban sin procesarse, mientras que los de la sopa casera, en el mismo tiempo, ya habían sido digeridos. La investigación concluyó que los conservantes de la sopa deshidratada, además de evitar que esta se deteriore, son muy resistentes al jugo gástrico.
¿Qué son los alimentos NATURALES, PROCESADOS y ULTRAPROCESADOS? ッ
Bajo valor nutricional y riesgos cardiometabólicos
En general, este tipo de productos suelen ser bajos en nutrientes esenciales como vitaminas, minerales y fibra. Aunque proporcionan calorías, estas provienen en gran medida de carbohidratos simples y grasas saturadas.
Un estudio, publicado en el diario Nutrition Research and Practice, analizó el consumo de las sopas instantáneas en 3.397 estudiantes universitarios de Corea del Sur y encontró que aquellos que las consumían podían sufrir riesgos cardiometabólicos, como la obesidad, el alto colesterol “malo”, el exceso de grasa en la sangre y presión alta. Otro nombre para esos factores de riesgo es el síndrome metabólico o síndrome cardiometabólico. Otro estudio anterior, publicado en el Journal of Nutrition, encontró que el consumo de sopas instantáneas estaba asociado con una mayor prevalencia de síndrome metabólico, principalmente en las mujeres.
En 2011 se realizó una comparación de consumo de nutrientes entre personas que comían sopas instantáneas y personas que no lo hacían. Este estudio reveló que el grupo que consumía estos productos tenía un mayor consumo de energía, grasa y sodio, además de un menor consumo de proteína, calcio, fósforo, hierro, potasio, vitamina A y C, comparado con el otro grupo, siendo todos esos nutrientes esenciales para un estilo de vida saludable. El mismo estudio resaltó la importancia de informar a los adultos sobre implementar dietas balanceadas si es que se consumen sopas instantáneas, resaltando los problemas de tenerlo como una base en la dieta, o de comerlas muy seguido.
Contaminantes y metales pesados
En uno de los estudios más alarmantes, publicado en el diario Environmental Science and Pollution Research International, se analizaron los ingredientes en algunas marcas de sopas instantáneas consumidas en Nigeria, en las cuales se encontraron algunos metales pesados como plomo, arsénico, níquel, mercurio, cobre, aluminio, entre otros, lo que incrementaba considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer entre los consumidores.
En India hubo controversia después de que se encontrara que algunas sopas de la marca Nestlé Maggi incluían plomo en exceso, siendo realmente peligroso para el consumo humano. De hecho, en algunos lugares, se ha implementado la integración de trigo fortificado en las sopas instantáneas para mejorar el consumo de micronutrientes en Asia, como forma de tratar de reducir los riesgos para la salud.
En México, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) decidió retirar del mercado algunas sopas instantáneas, como la Buldak Cheese por incluir toda su información en inglés, además de prometer que está hecha con pollo y queso, a pesar de no tener nada de pollo. En general, no se recomienda el consumo de sopas instantáneas ya que son consideradas comida rápida y tienen diversos riesgos para la salud. Además de eso, existen algunas marcas que realmente ponen en peligro las vidas de los consumidores al incluir ingredientes peligrosos, o no revelar su verdadero contenido.

Comparación con la sopa casera y recomendaciones
La sopa casera: una opción superior
Está claro que la sopa casera es más saludable que la comercial al no utilizarse en su elaboración conservantes ni otros aditivos, así como se puede controlar la cantidad de sal que se añade y usar aceite de oliva virgen extra, algo que mejora su calidad nutricional.
La gastroenteróloga Valentina Lupanova dice que las sopas realmente mejoran el proceso digestivo, pues se absorben fácilmente. Sin embargo, ante alguna enfermedad gastrointestinal, las sopas deben elegirse cuidadosamente, deben ser totalmente magras y sin grasa. El método de cocción de la sopa es muy saludable, pues evita las grasas, y si una persona sufre de gastritis debe consumir las verduras cocidas, no crudas. Por eso, una sopa casera es la cena ideal.
Cómo elegir una sopa de sobre más saludable (si es necesario)
En cuanto a qué sopa de sobre es más sana que el resto, Atlántico responde que “la mejor sería la que posea un contenido en sal lo más reducido posible, cerca de los 0,5 gramos por ración”. Asimismo, añade que este alimento es más saludable si presenta un contenido más alto en verdura deshidratada y en sémola de trigo, con el que están hechos los fideos. Para que la sopa sea buena para el estómago, es mejor que sea casera, elaborada con verduras frescas o carne magra.
Al respecto, Banna comenta que cuando se trata del contenido de sodio y grasas saturadas, una buena manera de entender si el producto es bajo o alto en estos nutrientes sería utilizar la regla 5/20: "Se analiza el valor diario del total nutrientes de un producto, si es del 5 % o menos, se puede considerar que la fuente de ese nutriente es baja."
Para la nutricionista Laura Llorente, las sopas de sobre "no son recomendables y la gente debería evitarlas". Los ingredientes que se disputan el segundo y el tercer puesto en la receta (los que están más presentes) suelen ser la sal y el glutamato monosódico, principales motivos por los que evitar las sopas de sobre. Además, las sopas de sobre de Knorr y Hacendado tienen grasa vegetal de palma, que debería evitarse. Llorente destaca que la cantidad de pollo que contienen estas sopas es ínfima, aunque sea del ave.
En el mercado se pueden encontrar varias marcas que comercializan caldo para realizar nosotros mismos las sopas. Para elegir el mejor, la especialista recomienda comprobar los ingredientes mirando bien el etiquetado: "Si lleva extractos de pollo y de ternera no son recomendables, esos directamente no se deben comprar". "Además, debemos estar atentos por si llevan algún tipo de grasa, en cualquier caso lo mejor es que sea aceite de oliva virgen extra", explica la especialista sobre estos líquidos envasados. En concreto, menciona la marca Aneto como un producto aceptable, "pero hay más marcas que tampoco son malas".
Origen de los caldos concentrados y sus alternativas
Breve historia de los cubitos de caldo
Estos dichosos cubos se inventaron a principios del siglo XX en Europa, con tres empresas que siguen en el mercado: Maggi, OXO y Knorr, mismas que se preguntaban cómo crear caldo y sopas económicos y fáciles de transportar. En 1910 la firma británica OXO introdujo su cubo y en ese mismo año Knorr también lo metió, pero al mercado francés.
Alternativas saludables: caldo de huesos casero
La sopa más recomendable es la casera, con productos naturales. “Tú mismo compruebas la cantidad, la procedencia de los productos, mejor que sean de comercio de proximidad”. El organismo Profeco sugirió que se prepare un caldo de huesos de pollo, “que además contiene colágeno y aminoácidos, proteínas fundamentales para el cuerpo humano”; además, aseguró que al elaborar el caldo de huesos de pollo con esta tecnología se obtiene un ahorro que va desde el 70% comparado con el producto comercial, pues elaborarlo apenas costará 7 pesos.
Receta de Caldo de Huesos Casero (Profeco)
- Ingredientes:
- 2 huesos de pechuga de pollo
- 2 hojas de hierbabuena
- Un pedazo de cebolla
- Un diente de ajo
- 2 l de agua
- Sal de grano
- Procedimiento:
- Enjuagar los huesos de pechuga con agua potable, de preferencia.
- En la cacerola colocar los 2 l de agua con los huesos y el resto de los ingredientes.
- Tapar y dejar hervir a fuego bajo durante 10 minutos.
- Retirar del fuego y enfriar.
- Colar el líquido en un recipiente de tamaño adecuado.
- Refrigerar toda la noche.
- Al día siguiente retira la grasa.
- Se puede congelar en un recipiente con tapa hermética. Otra opción para conservarlo es envasarlo al vacío.
- Tiempo de elaboración: 30 minutos más una noche de reposo.
- Caducidad: 5 días en refrigeración.
- Rendimiento: 2 litros.
- Costo promedio: 7 pesos.