Desde su participación en la última edición de MasterChef Celebrity, Tamara Falcó ha seguido colaborando en diferentes programas de la cadena pública. Ahora, se embarca en un nuevo reto profesional de la mano del chef vallisoletano Javier Peña en el espacio Cocina al punto en La 1, que llegó a la parrilla televisiva el 6 de julio. Juntos recorren España para mostrar a los espectadores la calidad y variedad del producto gastronómico nacional, sus lugares de producción, los agricultores y profesionales encargados de su producción y, por supuesto, las recetas más adecuadas para esos productos y la temporada de verano.
Orígenes y Pasión por la Cocina
Javier Peña, nacido en Valladolid en 1979, era un total desconocido hasta que en 2014, de casualidad, participó en Top Chef. Su pasión por la cocina le viene de familia, ya que sus padres siempre se han dedicado al mundo de la hostelería en Valladolid. Ellos han regentado varios establecimientos muy populares como el Bar Pucela, en la céntrica Huerta del Rey, o la Taberna San Miguel, en la plaza del mismo nombre.
Cuando sus padres tenían que trabajar, se quedaba con su abuela y a ella la veía siempre entre pucheros, pelando patatas para hacer un guiso y amasando rosquillas de anís. De su abuela recuerda los aromas de la cocina, el olor a laurel y a pimentón (de bebé le untaban el chupete en agua con pimentón y eso se le ha quedado grabado) y el sonido de la radio de fondo.

Formación y Referentes Culinarios
Fue a los 17 años cuando Javier tuvo que decidir qué hacer con su vida. No quería estudiar, así que tras ver un recorte en El Norte de Castilla en el que se anunciaba un curso de ayudante de cocina, se animó a llevarlo a cabo por probar y desarrollar así su lado más creativo. Comenzó a formarse en la entonces Escuela del Casino de Castilla y León en Boecillo, una localidad a unos 20 kilómetros de Valladolid. Entre sus profesores, Peña contó con chefs como Jesús Ramiro y Lorenzo González.
Hasta ese momento, el joven aprendiz de cocina solo conocía a Karlos Arguiñano, quien era su único referente. Pero poco a poco descubrió la cocina molecular y empezó a tener como referentes a Martín Berasategui, Ferrán Adriá o Arzak. Para él, su ejemplo a seguir es José Andrés por haber llevado la cocina española fuera de nuestras fronteras.
Trayectoria Profesional y Experiencia Internacional
Cuando terminó en la escuela de cocina, Javier Peña decidió viajar para 'hacer callo' y trabajar donde podía. Aterrizó en Mallorca y allí pudo hacer sus primeras prácticas en el hotel Iberostar Cala Barca, donde tenía que cocinar para los casi 2.000 clientes del alojamiento. Allí cogió muchas tablas y aprendió a trabajar duro para crecer profesionalmente. Después se marchó a Tenerife y más tarde a Ibiza, todos destinos turísticos en los que llegó a trabajar hasta medio año seguido sin descansar ni un solo día.
Tras pasar por Toledo, volvió a Valladolid para colaborar con Lorenzo González, el que había sido su maestro, en el hotel AC Palacio de Santa Ana, donde estuvo cinco años.
Proyectos Propios y Asesoramiento en el Extranjero
Entonces se decidió a abrir su propio negocio, La teta y la luna, junto al sumiller Alberto Polo en el barrio de Villa de Prado. Pero como Javier es un hombre inquieto, siguió apostando por los viajes para conocer mundo y cómo se hacen las cosas en las cocinas de otros países. Se marchó a Filipinas (donde aprendió inglés en una pequeña escuela en una barriada donde vivían sus compañeros de hotel) y luego a México y a Brasil, donde daba asesoramiento a restaurantes y trataba de "colar" en sus cartas productos típicos de España como el pincho de lechazo o los pimientos rellenos de bacalao.
#33 JAVIER PEÑA | TOP CHEF, TVE, RESTAURANTES DE ÉXITO...
Ascenso en el Mundo Televisivo
A su regreso a su ciudad natal, Peña montó el Bar La Candela, local que luego dejó y al que volvió a los mandos tras su paso por el programa de televisión. Dos años antes, en 2014, tras una discusión con su socio, Peña leyó un tuit de Alberto Chicote en el que anunciaba el plazo para inscribirse a Top Chef. Decidió apuntarse y le cogieron. Pasó todos los cástings y llegó a ser finalista del concurso de cocina de Antena 3.
A partir de ahí, además de montar su nuevo restaurante, también participó en otros programas como Lo Siguiente o Comerse el mundo, donde, fiel a su pasión por los viajes, enseña las cocinas de otros países. Esta aventura televisiva ha sido un sueño hecho realidad, que le ha permitido fusionar la cocina internacional con su particular estilo.
"Comerse el Mundo" y "Cocina al Punto"
El programa Comerse el mundo, que emite La 1 en la sobremesa de los sábados (tras su primer pase en el Canal Internacional), es ese sueño que ha compaginado con la apertura de su segundo local, La Candela, tras la buena acogida de Sibaritas Klub. En él, Peña visita diez países diferentes, buscando la esencia y el sabor desde lo que se come en la calle a la alta gastronomía, y con todo lo aprendido, elabora una receta con producto local y su toque personal.
Actualmente, en Cocina al punto con Tamara Falcó, es el encargado de recorrer la geografía española para hacerse con ingredientes y productos diversos y llevarlos a la cocina, donde él y la hija de Isabel Preysler prepararán varios platos, cada uno haciendo gala de su personal estilo. Su sentido del humor y carisma, sumados a la espontánea y divertida personalidad de Falcó, parecen una combinación infalible.

Su Estilo Culinario y Restaurantes
En 2016, fundaría un nuevo concepto de "cocina canalla", como a él le gusta llamar a su forma de mezclar sabores, tradición y modernidad en los fogones, con Sibaritas Klub, situado en la azotea del Museo de la Ciencia de Valladolid y que propone menús degustación que no dejan indiferentes a los comensales. Un francés que visitó su primer bar de tapas en Valladolid definió su cocina como "canalla", y se le considera uno de los chefs jóvenes con mayor potencial de la cocina nacional.
Su primer establecimiento fue La teta y la luna, que abrió junto al sumiller Alberto Polo en el barrio de Villa de Prado, en Valladolid. Más adelante llegarían el Gastro-Bar La Candela y el ya mencionado Sibaritas Klub.
Intereses Personales y Filosofía de Vida
La cocina es su modo de vida y lo que más llena a Javier Peña, pero el rugby es su otra afición desde que era niño. Jugó en varios equipos como profesional y decidió dejar la práctica para centrarse en su carrera como cocinero. Pero en 2015, regresaba de manera parcial a jugar y además se convertía en patrocinador y socio del Club Rugby Arroyo de Valladolid para ponerlo a la altura de los grandes equipos de la ciudad, el Quesos Entrepinares y El Salvador.
Los tatuajes que recorren todo su cuerpo (entre otros un porrón de vino, una raspa de pescado y un escorpión) son su seña de identidad. Le encanta ir al gimnasio casi a diario y es habitual verle moverse en moto por la ciudad, ya que es motero de corazón.

Placeres y Aversiones
Pese al ritmo de vida que lleva sin parar casi ni un día en casa, Peña asegura que su mayor placer es estar con sus sobrinos (él está soltero), tumbarse en el sofá a ver un documental de Canal Historia, Juego de Tronos o El Padrino, su película favorita desde joven, y que incluso le encanta planchar porque le ayuda a desconectar, algo que consigue también con cualquier canción de U2. Eso sí, el papeleo o ir a médico no le gusta nada.
A la hora de sentarse a comer no le gusta que el chef se tire varios minutos explicándole los platos y prefiere que el comensal saboree la creación y saque sus propias conclusiones. Sus platos favoritos son desde un buen guiso de chipirones en salsa hecho por su madre a unas patatas con bacalao, aunque reconoce que en casa tira de bocata o unos noodles para cenar (bromea diciendo que cena poco porque si no "no le entran los gin tonics") y que lo único a lo que él dedica tiempo personalmente es al desayuno, donde no falta el café y las tostadas con aceite de oliva, siendo su momento de desconexión y de leer la prensa sin el móvil cerca.