La estimulación de los pechos: entre la biología y el placer sexual

Los senos representan una de las mayores zonas erógenas del cuerpo femenino y un indudable símbolo de feminidad. Todas sabemos que ellos no pueden resistirse a este encanto particular; independientemente de su tamaño, los hombres se sienten poderosamente atraídos hacia los senos. Más allá de que para ellos resulten hermosos y para nosotras una fuente de placer si se estimulan adecuadamente, existe una relación primitiva entre el hombre y el pecho femenino: es la primera fuente de alimento al nacer.

De manera similar a las curvas pronunciadas, los pechos son un símbolo de fertilidad, ya que su crecimiento marca el fin de la niñez y el inicio de la adolescencia, etapa en la que la mujer está lista para reproducirse. Aunque hemos evolucionado, seguimos siendo animales que eligen pareja inconscientemente buscando perpetuar la especie. Además, al formar parte activa del acto sexual, los senos se vuelven inevitablemente atractivos y excitantes para el hombre.

Esquema biológico y evolutivo que explica la atracción masculina hacia los senos femeninos.

Los pezones como zona erógena principal

Vivimos en un momento en que el hombre está descubriendo que las partes de su cuerpo destinadas al placer son muchas más de las que sospechaba. Históricamente, el pensamiento tradicional aseguraba que solo los órganos reproductores podían proporcionar satisfacción carnal, lo cual fue un craso error que provocó el olvido de zonas como el clítoris. Potencialmente, cualquier parte del cuerpo tiene un potencial sexual, especialmente aquellas que participan en el juego erótico, como el cuello, la oreja y, sobre todo, los pezones.

No cabe duda de que los pezones son una potente zona erógena, algo demostrado por su endurecimiento ante la excitación. Existe una investigación publicada en el Journal of Sexual Medicine en 2011, liderada por el psicólogo Barry Komisaruk, que midió la actividad cerebral durante la estimulación. Los resultados revelaron que, al masajear los pezones, se activaba la misma región cerebral que al estimular la vagina.

¿Es posible el orgasmo a través de los pezones?

Los investigadores sospechan que el fenómeno ocurre porque, al igual que en la lactancia, se libera oxitocina, lo que provoca contracciones del útero. Muchas mujeres han manifestado sentir placer al amamantar, una experiencia que ayuda a explicar esta conexión. A finales de los ochenta, el doctor Herbert Otto también abordó este tema, señalando que alrededor de un 29% de las mujeres reconoce haber experimentado un orgasmo de este tipo, siendo esta la segunda clase de orgasmo más frecuente después del clitoriano.

Para lograrlo, se recomienda seguir cuatro pasos básicos:

  • Apretar y estrujar: fundamental para provocar su rápido endurecimiento.
  • Lamer: preferiblemente realizando movimientos circulares.
  • Chupar: manteniendo un ritmo constante.
  • Intensificar: aumentar la intensidad durante los momentos finales.
Infografía ilustrativa sobre las técnicas de estimulación para alcanzar el clímax mediante los pezones.

El placer masculino y la superación de tabúes

¿Qué ocurre con los hombres en este contexto? Según el doctor Komisaruk, ellos también sienten excitación al ser masajeados en los pezones. La diferencia radica en que, a menudo, los hombres siguen siendo muy unívocos en sus fuentes de placer, enfocándose casi exclusivamente en el pene como principio y fin de la relación sexual. Esto provoca que, al surgir problemas de erección, muchos sientan que todo está perdido en lugar de buscar vías alternativas.

Sin embargo, las cosas están cambiando. En foros públicos, hombres relatan cómo han logrado alcanzar orgasmos a través de la estimulación de sus propios pezones, a veces por accidente o mediante el apoyo de sus parejas. El tabú está comenzando a romperse, permitiendo a los hombres explorar un mapa de sensaciones mucho más amplio y menos limitado a los órganos reproductores tradicionales.

Zonas erógenas y anatomía genital.

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