La cocina árabe (al-matbaj al-'arabi) no es una entidad única, sino una vasta colección de tradiciones culinarias regionales que se agrupan principalmente en los bloques magrebí, levantino y masrí. Esta gastronomía, influenciada por culturas mediterráneas, judías, bereberes y otomanas, pone un énfasis especial en las legumbres como base fundamental de su dieta.
Entre todas ellas, las habas ocupan un lugar privilegiado. Históricamente, en climas áridos, el cultivo de vegetales resultó más eficiente que la ganadería, consolidando a las habas como un ingrediente central, nutritivo y versátil en platos que han trascendido siglos.

Historia y simbolismo de las habas
El consumo de habas tiene raíces milenarias, con evidencias de su cultivo desde el Neolítico. En la antigua Grecia y Roma, fueron alimento común para todos los estratos sociales, desde gladiadores hasta patricios. Sin embargo, también fueron objeto de controversia: el filósofo Pitágoras evitaba su consumo, bajo la creencia de que las habas albergaban almas en transmigración y que su forma recordaba a un feto temprano.
A lo largo de los siglos, las versiones hispanoárabes de los guisos de habas, como el al-baysera o al-basir, se convirtieron en un pilar de la alimentación. Hoy en día, platos como el Foul Mudammas son considerados el plato nacional de Egipto y un elemento esencial en toda la región de Oriente Medio.
El Foul Mudammas: El plato nacional de Egipto
El Foul Mudammas es un guiso nutritivo, a menudo consumido como desayuno o brunch, que representa la esencia de la hospitalidad árabe. Esta receta se ha adaptado a múltiples variantes, siendo una opción ideal para una dieta vegana y saludable.
Ingredientes principales
- Habas cocidas (o en conserva)
- Ajo machacado
- Zumo de limón recién exprimido
- Tahini
- Especias: comino, copos de chile y sal marina
Preparación tradicional
Para preparar esta delicia, se calientan las habas en su jugo junto con el ajo, el tahini y las especias. Se hierve a fuego lento durante 5 a 10 minutos. La clave reside en los toppings, que aportan frescura y contraste: cebolla roja picada, tomate, perejil, rábanos, granada y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Se sirve tradicionalmente acompañado de pan pita o pan plano.

Variantes regionales: Crema de habas y guisos
Además del famoso Foul, existen otras preparaciones destacadas:
Crema de habas (Bissara)
Muy común en Marruecos, la bissara es una crema densa y reconfortante. Se elabora batiendo las habas cocidas con aceite de oliva, ajo, comino, orégano y limón. Es un entrante vistoso y sencillo, perfecto para consumir frío o caliente, a menudo servido con pan crujiente.
Habas guisadas "en colorao"
En el sur de Europa, influenciado por la tradición andalusí, se preparan guisos con un sofrito de tomate, pimentón, jamón y especias. Este plato suele ser más denso y, en ocasiones, se sirve con huevo escalfado o frito, convirtiéndose en una comida completa y sustanciosa.
Consejos nutricionales y de preparación
- Selección: Si utilizas habas frescas, elige vainas que no sean más gruesas que un dedo meñique para asegurar que sean tiernas.
- Cocción: Si las habas son maduras, es recomendable retirar la piel exterior pellizcándola en el extremo opuesto a la vaina.
- Acompañamiento: El paladar árabe disfruta de especias como el comino, la menta, el cilantro y el azafrán, que realzan el sabor terroso de la legumbre.