La moderna zootecnia se encuentra en una búsqueda constante de nuevos productos que mejoren el rendimiento productivo de los animales, optimizando los parámetros económicos. Debido a los elevados requerimientos energéticos de los animales de alta producción, surge el desafío de diseñar una alimentación adecuada que no comprometa la salud ni la eficiencia metabólica.

El sistema digestivo de los rumiantes y la nutrición
La diferencia básica entre rumiantes (bovinos, ovinos, caprinos, camélidos) y no rumiantes es la presencia del rumen. Este órgano actúa como un "pre-digestor" que alberga billones de microorganismos (bacterias, protozoos y levaduras) encargados de fermentar, hidrolizar e hidrogenar los alimentos antes de que pasen al resto del tracto digestivo.
Esta fermentación permite a los rumiantes utilizar alimentos fibrosos (pasto, paja) de bajo valor para otras especies. Sin embargo, la "regla de oro" en la nutrición de rumiantes es no variar radicalmente los componentes de la ración; cualquier cambio debe ser leve, medido y gradual.
Importancia de las grasas bypass en la dieta
Las grasas y aceites son las sustancias de mayor contenido energético, pero si se suministran en forma cruda (especialmente las insaturadas), pueden interferir negativamente con la flora ruminal, deprimiendo la digestión de la fibra y el tenor de la grasa láctea. Para evitar esto, se desarrollaron las grasas inertes o "bypass", diseñadas para no alterar el ambiente ruminal y ser absorbidas directamente en el intestino delgado.
Tipos de grasas bypass
- Sales de calcio de ácidos grasos: Poseen un doble mecanismo de protección: punto de fusión superior a 90°C y solubilidad a pH inferior a 5.5. Son altamente digestibles y proporcionan calcio y glicerol.
- Ácidos grasos aislados: Se obtienen mediante procesos industriales (hidrólisis, destilación) para seleccionar aquellos con punto de fusión superior a 50°C.
- Grasas hidrogenadas: Se procesan para elevar su punto de fusión. No obstante, una hidrogenación excesiva puede reducir su digestibilidad intestinal, provocando pérdidas en las heces.
- Ácido palmítico (C16:0): Proveniente generalmente del aceite de palma fraccionado, es una de las fuentes más utilizadas por su alta eficacia para aumentar la densidad energética y mejorar el contenido de grasa en la leche.

Beneficios y aplicaciones productivas
La indicación más frecuente es el tratamiento del balance energético negativo durante el postparto en vacas lecheras. Otros beneficios incluyen:
- Aumento de hasta un 5% en la producción láctea y hasta un 10% en el tenor de grasa.
- Mejora de la fertilidad postparto y prolongación de la curva de lactancia.
- Reducción de la incidencia de hipocalcemias e hipoglicemias.
- Mejora de la condición corporal, brillo del pelaje y marmoleo en ganado de carne.
- Mitigación del estrés térmico al reducir la carga calórica de la digestión.
Consideraciones técnicas y gestión
Es fundamental controlar la granulometría, ya que un menor tamaño de partícula expone una mayor superficie a la acción enzimática, favoreciendo la absorción. Asimismo, se debe vigilar la estabilidad de las grasas frente a la oxidación. La peroxidación lipídica, causada por la exposición al oxígeno, calor o luz, genera compuestos secundarios nocivos (aldehídos, cetonas) que reducen la palatabilidad y pueden causar inflamación o estrés oxidativo en el animal.
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En el manejo de vacas lecheras, la suplementación suele variar entre el 0,5% y el 2% del consumo de materia seca. Las vacas primíparas, que enfrentan el doble reto de crecer y producir leche, se benefician especialmente de este aporte concentrado de energía que no incrementa el volumen de la ración, permitiendo cubrir sus necesidades sin forzar su capacidad de consumo.