Las galletas con toques rosados, ya sea en su masa, su glaseado o su cremoso relleno, evocan dulzura, delicadeza y a menudo un sabor afrutado que las hace irresistibles. Desde clásicos europeos con siglos de historia hasta innovaciones modernas impulsadas por nuevos ingredientes, el color rosa ha conquistado el mundo de la repostería, ofreciendo una experiencia visual y gustativa única.
La Galleta Rosa de Reims: Un Ícono Francés
Crujiente, ligera y delicadamente teñida de rosa, la galleta rosa de Reims es un dulce icono tan hermoso como delicioso. Fue inventada alrededor de 1691 en Reims por panaderos que, con ingenio, aprovechaban el calor residual de sus hornos después de cocer el pan. Su característico y bonito color rosa nació casi por casualidad, con el fin de enmascarar las pequeñas manchas de vainilla natural. Esta galleta se cocina dos veces para obtener su textura única: firme por fuera pero desmenuzable al comer.
Se utiliza ampliamente en repostería, ya sea desmenuzada en vasitos o como base para tartas. Elegante y nostálgica a la vez, la galleta rosa de Reims encarna la dulce elegancia de la gastronomía de Champaña. Detrás de su aparente sencillez se esconde una rica historia, hecha de artesanía, delicadeza y orgullo local.

Los Macarons y sus Variantes
Los Macarons Parisinos: Elegancia Multicolor
Desde el siglo XIX, los macarons parisinos se presentan como una galleta con relleno de crema de mantequilla, jalea o ganache. Esta galleta se caracteriza por su parte superior con forma de cúpula aplanada y su base plana con volantes denominada «corona» o «pie». Los macarons son ligeramente húmedos y se derriten fácilmente en la boca. La famosa casa Ladurée, a partir de mediados del siglo XX, les dio un tono pastel u otro para diferenciarlos en función de su sabor, haciendo que las variedades rosadas sean un clásico.

Origen e Historia del Macaron
Antes del siglo XVI, el macaron se confundía con la forma "maccarone", su antepasado lingüístico, que designaba diversos tipos de pasta seca cocida en un líquido, lo que a veces dificulta saber a qué producto se refieren las fuentes históricas. Aunque algunos textos recogen una receta parecida que se extendió con el nombre de "ghouryeba" o "ghriba" por la región de Marrakech en la época del sultán almorávide Yusuf ibn Tašufin, al principio este dulce constaba de una única cara.
Varias ciudades francesas pretenden que nació dentro de sus muros. Algunos afirman que este ‘ombligo del monje’ fue creado en 781 en la abadía de Cormery. En el País Vasco francés, el macaron apareció en San Juan de Luz gracias a la iniciativa de un pastelero, Adam, que regaló algunos a Luis XIV por su boda con María Teresa de Austria en 1660. En Lorena, apareció bajo los auspicios de las Señoras del Santo Sacramento, con una receta que se ha mantenido secreta desde el siglo XVIII. La receta de los macarons de Boulay, fiel a la original, surgió en 1854, caracterizándose por una costra crujiente y un interior cremoso.
En la década de 1830 los macarons ya se servían de dos en dos con un relleno de mermeladas, licores y especias. El macaron popular en la actualidad es el macaron Gerbert, creado en los años 1880 en el barrio parisino de Belleville, y popularizado por establecimientos como el salón de té Pons y la casa Ladurée.
Luxemburgerli: La Delicadeza Suiza
La Confiserie Sprüngli de Zúrich, en Suiza, vende una variante más pequeña y esponjosa de los macarons llamada luxemburgerli. Consiste en dos galletas a base de azúcar con un relleno de crema en el centro. La diferencia con un macarrón tradicional es que el luxemburgerli es más ligero y tiene una consistencia más vaporosa. Se fabrican de muchos sabores, incluyendo frambuesa, lo que naturalmente les confiere un relleno rosado.
Los luxemburgerli fueron inventados por la repostera Camille Studer, quien llevó la receta a Zúrich tras confeccionarlos originalmente en una confitería luxemburguesa llamada Confiserie Namur en 1957. Allí fue refinada la receta para un concurso de confitería. El nombre procede del apodo que un colega puso a Studer, cuya familia era oriunda de Luxemburgo.

La Innovación del Chocolate Ruby y sus Aplicaciones
El Chocolate Ruby y los Bizcochos Pink Velvet
El chocolate Ruby es conocido como el cuarto chocolate, después del chocolate negro, con leche y blanco. Posee un delicioso sabor afrutado y un fantástico color rosa natural, sin la adición de ningún tipo de colorante, que proviene directamente del grano de cacao. Este innovador ingrediente ha abierto nuevas posibilidades para crear dulces con un atractivo tono rosado.

Para que el relleno fuera acorde con el bonito color del chocolate Ruby, se ha popularizado el bizcocho Pink Velvet, un bizcocho muy jugoso con un delicado sabor a suero de leche (buttermilk). Este bizcocho es ideal para la elaboración de "cakepops" o "bizcochos en paleta". Para prepararlos, se desmenuzan trocitos del bizcocho Pink Velvet y se mezclan con queso crema. Luego, se funde el chocolate Ruby junto con la manteca de cacao y se sumergen las paletas de bizcocho en esta mezcla rosada hasta que se cubran por completo, decorándolas posteriormente con sprinkles. Es importante mezclar el chocolate Ruby con ingredientes de base grasa como manteca de cacao o mantequilla para crear cremas y coberturas.

Variedades de Galletas Oreo con Relleno de Colores Vibrantes
Las galletas Oreo, mundialmente famosas por su distintivo diseño de dos galletas redondas de chocolate con un relleno cremoso blanco sabor vainilla, han explorado una infinidad de sabores y colores a lo largo de su historia, algunas de las cuales incorporan tonos rosados o rojizos en sus rellenos.
Sabores con Tonos Rosados o Rojizos
- OREO DE YOGUR DE FRESA: Galletas Oreo de chocolate con un relleno de sabor a yogur de fresa, que a menudo presenta un tono rosado.
- OREO DE STRAWBERRY CHEESECAKE: Con sabor a tarta de queso de fresa, este relleno también suele tener un color rosado.
- OREO SWEDISH FISH: Estas Oreo se componen de galleta de chocolate y un relleno de un rojo intenso, evocando el popular dulce.
- OREO DE HELADO DE ARÁNDANOS: Aunque no es rosa puro, el relleno de color lila con sabor a helado de arándanos ofrece una alternativa visualmente cercana y vibrante.
