Fritz Perls, una figura clave en la psicología moderna, dejó una huella imborrable en el ámbito de la Terapia Gestalt, transformando la forma en que entendemos la conciencia y las relaciones humanas. Su vida, marcada por experiencias intensas y un contexto histórico tumultuoso, lo llevó a desarrollar un enfoque terapéutico que se centra en el aquí y ahora, priorizando la integración del ser humano como un todo.
Como testigo y partícipe de excepción en el origen y desarrollo de la Terapia Gestalt, Claudio Naranjo considera las características de esta forma de terapia, a partir de su trabajo y de su encuentro personal con el hombre y la figura terapéutica de Fritz Perls. Naranjo, psicólogo humanista y uno de los tres sucesores designados por Perls en Esalen, aporta una perspectiva invaluable sobre la teoría y práctica gestáltica.

La Vida de Fritz Perls: Influencias y Génesis de la Gestalt
La figura de Fritz Perls y la herencia intelectual que ha dejado al mundo de la psicología, en la clave de la terapia Gestalt, es indisociable de su propia persona y aspectos biográficos. Friedrich Salomón Perls nace en Berlín en 1893, en el seno de una familia judía. Durante la Primera Guerra Mundial, Perls sirvió como médico militar, una experiencia que lo marcó profundamente. Al terminar la guerra, obtiene el doctorado en Medicina por la Universidad de Berlín y se especializa en neuropsiquiatría, dando inicio a un proceso de decantación hacia el psicoanálisis.
En 1930 se casaría con su esposa, Laura Perls, psicóloga y psicoanalista, quien fue cofundadora de la Terapia Gestalt. Debido al ascenso del nazismo al poder, la pareja decide huir a Holanda y luego a Sudáfrica, donde fundan el Instituto Sudafricano de Psicoanálisis. Fue en esta época, con 41 años, cuando presenta un trabajo sobre las resistencias orales en un Congreso de Psicoanálisis en Checoslovaquia, lo cual sería el precursor de su conflicto con Freud y la publicación de su primer libro: Yo, hambre y agresión (1942).
Más tarde, Nueva York los vería arribar en 1946, donde fundarían el Instituto Gestalt en 1952. En 1960, Fritz se traslada solo a Los Ángeles, dejando a Laura a cargo del Instituto. Después viaja a Israel y Japón. Durante su estadía en este último, experimenta una gran admiración e interés por el budismo zen, desde el cual tomará luego inspiración para segmentos renovados de la Terapia Gestalt. Al volver a California, siguió desarrollando sus modelos y dando clases y conferencias en el Instituto Esalen.
La Terapia Gestalt de Fritz Perls bebe de muchas fuentes. Los principales pilares son las corrientes filosóficas de la fenomenología y el existencialismo, tan en boga durante la primera mitad del siglo XX. Perls, de hecho, lo identifica al afirmar que la Terapia Gestalt es un principio existencial. Ello significa que no solo se ocupa de tratar síntomas y estructuras del carácter, sino de toda la existencia del ser humano (Velásquez, 2001). A su vez, fue fundamental la forma en que sus intereses gravitaron lo artístico desde su juventud, comenzando por el teatro y más tarde integrándose a las vanguardias dadaístas y expresionistas, cuya tendencia contestataria y revolucionaria supo adoptar.
Terapia Gestalt: definición, objetivos y cómo funciona | R&A Psicólogos
Principios Fundamentales de la Terapia Gestalt
La Gestalt como Totalidad y Autorregulación Organísmica
La base de la Terapia Gestalt de Perls se encuentra en la comprensión del ser humano en tanto ser de carácter único y total, aunque en desarrollo continuo. Perls pensaba que la vida era una gran Gestalt, que ésta es algo que pertenece y se encuentra en la naturaleza, que siempre se encuentra en movimiento, y que el organismo tiene la capacidad de autorregularse obedeciendo a una Gestalt. Para él, el ser humano es una Gestalt en sí mismo y al mismo tiempo parte de una Gestalt.
El proceso se inicia con un desajuste interno en el organismo, para reconocer que es necesario ir hacia adentro, procesarlo e identificarlo. Al reconocer se presenta una excitación que se procesa en emociones. Al incrementarse la necesidad, el organismo se mueve buscando cubrirla; después del contacto viene el reposo, y se da la pauta para una nueva Gestalt. Esta es la autorregulación organísmica, donde la mente sabe encaminarse hacia lo que necesita, buscar su dirección, adaptarse, y que normalmente es interferido por un exceso de control de la mente racional. En la naturaleza no hay Gestalts incompletas; cuando de supervivencia se trata, la situación más urgente es la que se convierte en el controlador. Todo control interfiere en el funcionamiento sano del organismo.
El "Aquí y Ahora" como Eje Central
Para Perls, la Terapia Gestalt pone la atención más sobre la intuición o sobre la comprensión viva y directa de la relación de ayuda, que sobre los presupuestos teóricos. Uno de los principios fundamentales de la Terapia Gestalt es la vivencia del presente, el aquí y ahora. Sin embargo, cuando uno está en el presente, se ve que vienen los fantasmas del pasado a presentarse en el presente, y en ese caso se usa en la terapia el intento de revivir el pasado, no de recordarlo, como la asociación libre. Lo que se hace es trasladarse al pasado para dramatizarlo: la técnica de la dramatización. Los sueños son considerados "cartas existenciales" que deben abrirse y leerse, reconociendo su contenido como parte de la Gestalt que es la misma persona.
La Crítica a las Expectativas y el Papel de la Neurosis
Según la Gestalt, el ser humano ha vivido cumpliendo las expectativas, deseos y mandatos de otros, haciendo así una Gestalt incompleta. Esto genera un desajuste y la neurosis, que aparece cuando el self (el todo de la persona, la persona integrada) presenta fracturas, se muestra fraccionado por estas situaciones. Para Perls, la evitación del dolor y la frustración impiden el crecimiento, y creía que el ser humano se ha tornado fóbico al dolor y el sufrimiento, evitando lo que no es divertido y agradable. El resultado de este proceder es la falta de crecimiento.
Vivir aquí y ahora confiere una gran dificultad que se manifiesta en el miedo al encuentro con el pasado. Abogando por la capacidad de tomar conciencia del aquí y ahora, la búsqueda de la Terapia Gestalt está en recuperar significados, sensaciones y percepciones para revalorizar la existencia. En virtud de ello, Fritz Perls escribió su conocida Oración Gestalt:
“Yo hago lo mío y tú haces lo tuyo.
No estoy en este mundo para llenar tus expectativas.
Y tú no estás en este mundo para llenar las mías.
Tú eres tú y yo soy yo.
Y si por casualidad nos encontramos, es hermoso.”
El Ego, las Polaridades y la Integración Personal
Perls veía el Ego como una función de interferencia, más ligada a los mecanismos de defensa. Aunque en su libro Ego, Hambre y Agresión (1942/2007) usaba la palabra ego, su significado se distanciaba de la noción junguiana de una entidad semidivina. Un aspecto significativo de la Terapia Gestalt es la idea de polaridad. Humorísticamente, Fritz toma el superego freudiano y lo transforma en lo que llama Top dog, el opresor, el mandón interno, al que se le antepone la polaridad del Under dog, el oprimido. Gran parte del trabajo terapéutico de Fritz era integrar estas polaridades.
La persona es aquello en que se integran las polaridades, el lugar de encuentro de las mismas, es decir, el todo de la persona, la persona que resulta de la integración. La persona y su experiencia son la misma cosa; el yo es el campo de la consciencia, el flujo de la experiencia. Se intuye que se pudiera vivir sin un superyó, por lo menos sin un superyó disociado, que es como un cuerpo extraño en la mente, resultado de una introyección obligada de una autoridad parental.
El Camino hacia la Madurez y el Crecimiento Personal
Responsabilidad Individual y Emociones Auténticas
Para Perls, la terapia busca impulsar el proceso de crecimiento personal y el desarrollo del potencial humano, abordando tanto el control externo como el interno inherente a cada organismo. Creía que "el hombre se trasciende a sí mismo únicamente por la vía de su verdadera naturaleza, jamás por medio de la ambición ni metas artificiales." La persona sana confía en los sentidos que guían su experiencia presente. Sentirse bien es para el organismo la condición de identificación, pero sentirse mal corresponde a la condición de distanciamiento, alejarse de uno mismo. El límite del ego es esa función discriminatoria de reconocer lo bueno y lo malo, siendo flexible para que la persona sana se adapte a los cambios. La persona madura se enfrenta a una sociedad que enajena, eligiendo entre participar en la "psicosis colectiva" o buscar la sanación. Para Perls, las emociones auténticas -el orgasmo, la risa, la agresión y el llanto- son indicadores de vida, prueba de nuestra integración e independencia. La Gestalt es la condición que permite vivir un contacto más claro del ser humano con la naturaleza, con su entorno y con sus semejantes.
El Terapeuta Gestalt: Presencia y Acción
Claudio Naranjo señala que en Fritz no había una distinción neta entre vivir el proceso terapéutico y aprender a hacer terapia, sino que "se aprende viviéndolo". El éxito de Perls en la terapia residía en su capacidad para ver lo que estaba sucediendo y actuar sin miedo. Naranjo cita una frase de Perls: "tengo ojos y no tengo miedo", considerándola el presupuesto teórico fundamental de la Gestalt. Si el terapeuta percibe el "juego ridículo" que el paciente hace consigo mismo y es capaz de exponerlo, eso tiene un efecto transformador y crea conciencia. Su extraordinaria capacidad de observación y su audacia para intervenir hacían que las personas salieran de sus sesiones profundamente afectadas y con una visión diferente de las cosas.
La Espiritualidad y la Experiencia Directa
La Gestalt tiene aspectos muy cercanos a lo espiritual, aunque Fritz no era muy amigo de una forma espiritual tradicional. Si bien sentía una atracción por el Zen, se decepcionó al ver el ritualismo, ya que él buscaba "una religión sin Dios", sin dogmas o hipótesis sobre el más allá. Lo que le atraía era la plenitud de la experiencia en el presente, la neutralidad. En este sentido, la Gestalt se parece mucho al Budismo, especialmente en el concepto del aquí y ahora, similar a la meditación budista como método para percatarse de lo que está pasando y punto de apoyo para todo lo demás. Naranjo destaca que el Budismo tántrico y tibetano, en sus enseñanzas de la gran perfección, tienen un sabor muy parecido a la Gestalt.
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