El arroz es un alimento que nunca falta en nuestras cocinas. Puede que haya alguien al que no le guste, pero en general es un básico en nuestra alimentación. Su versatilidad es una de sus grandes virtudes, permitiendo preparar desde un plato espectacular hasta una guarnición sencilla. Aunque su origen se sitúa en Asia, el cereal se internacionalizó hasta estar presente en cualquier parte del planeta.

Tipos de arroz y sus características
Cada variedad cuenta con propiedades únicas que determinan su cocción y textura final:
- Grano largo: De textura ligera, es ideal para pilaf o curry; los granos permanecen sueltos.
- Grano corto: Más pegajoso y compacto, perfecto para sushi o arroz con leche.
- Arroz integral: Conserva su cáscara, ofreciendo un sabor a nuez y mayor aporte nutricional.
- Basmati: Originario de la India, destaca por su aroma distintivo y granos alargados.
- Jazmín: De origen tailandés, posee un aroma floral y una textura ligeramente adherente.
- Arboreo: Esencial en la cocina italiana para lograr la cremosidad del risotto.
Principales técnicas de preparación
1. Método clásico de cocción
Añadimos 2 cucharadas de aceite de oliva virgen extra por cada taza de arroz. Calentamos la cazuela a fuego medio, tostamos el arroz durante un minuto y vertemos 2,5 tazas de agua por cada una de arroz. Dejamos hervir a fuego fuerte 4 minutos y, posteriormente, reposar con tapa o un trapo de algodón durante 5 minutos para que absorba el líquido restante.
2. Arroz caldoso
La clave reside en la proporción de líquido: utilizamos 3 partes de caldo por cada parte de arroz. Cocinamos durante 18-20 minutos, verificando que el grano esté hecho pero aún mantenga una cantidad considerable de caldo en la cazuela.
3. Arroz seco al estilo "paella"
El método más internacional y español. Se utiliza una "paella" amplia de poca altura. La capa de arroz debe ser fina. Se emplea arroz de grano redondo o tipo bomba (gran capacidad de absorción) con una proporción de 1,5 partes de caldo por 1 de arroz. Es frecuente que se produzca el socarrat en la base al final de la cocción.

4. Risotto italiano
Requiere un arroz tipo arborio o carnaroli. Se tuesta el arroz con 40g de mantequilla, se desglasa con vino blanco y se añade caldo poco a poco a fuego lento hasta que se evapore. Se finaliza con el proceso de mantecare, añadiendo 20g de mantequilla extra y queso parmigiano reggiano rallado para obtener su característica cremosidad.
5. Arroz estilo Pilaf y variedades asiáticas
- Pilaf (Oriente Medio): Se lava el arroz para quitar el almidón. Tras rehogar, se añaden 2 partes de caldo caliente por 1 de arroz, cociendo sin tapar 10 minutos y otros 8-10 minutos tapado a fuego bajo.
- Arroz al vapor (estilo chino): Se requiere un cesto de bambú sobre agua hirviendo. Tras hervir el arroz 10 minutos, se escurre y se termina de cocinar al vapor sobre un paño limpio.
- Arroz para sushi: Utiliza grano corto y glutinoso. Se cocina con una proporción de 3 partes de agua por 2,5 de arroz, añadiendo vinagre (75ml por medio kilo) tras la cocción.
Consejos profesionales para un resultado impecable
- Lavar el arroz: Elimina el exceso de almidón y evita que el grano se apelmace.
- Proporciones precisas: Respetar la relación agua/arroz es fundamental para la textura.
- El reposo: Es vital dejar reposar el arroz tapado tras la cocción para asentar la humedad.
- Potenciar el sabor: Sustituir el agua por caldo casero, añadir sofritos de ajo, cebolla, laurel, o incluso un toque de salsa de soja, elevará el resultado final.