La importación de alimentos, como la pechuga de pollo cocida, representa una oportunidad significativa para los negocios de comercio electrónico. Sin embargo, el éxito operativo depende crucialmente del cumplimiento estricto de las regulaciones locales. Un error común es asumir que el etiquetado del país de origen es suficiente; en Chile, la falta de adecuación normativa puede derivar en la retención de mercancías en bodega y la paralización de ventas.

Marco regulatorio chileno: RSA y Ley N° 20.606
Chile cuenta con uno de los marcos regulatorios más exigentes de la región, encabezado por el Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA) y la Ley N° 20.606 sobre Composición Nutricional de los Alimentos y su Publicidad. Esta última instauró los reconocidos sellos frontales de advertencia “ALTO EN” cuando los productos superan ciertos niveles de calorías, azúcares, sodio o grasas saturadas.
El cumplimiento en el etiquetado nutricional no debe abordarse como un simple trámite administrativo. Toda declaración debe ser clara, veraz y estar respaldada por cálculos teóricos, antecedentes documentales y, cuando corresponda, análisis de laboratorio. La tendencia regulatoria apunta a una revisión cada vez más rigurosa del formato, presentación y exactitud de la información.
Requisitos obligatorios según el Artículo 107 del RSA
De acuerdo con el artículo 107 del D.S. 977/96, todos los productos alimenticios envasados que se comercialicen en el país deben incluir la siguiente información en español, de forma legible y en una zona visible:
- Nombre del alimento: Debe indicar su verdadera naturaleza de forma específica.
- Contenido neto: Expresado en unidades del sistema métrico decimal o internacional. Si el producto se presenta en un medio líquido, se debe incluir el peso drenado.
- Identificación del fabricante e importador: Nombre o razón social y domicilio del fabricante y del importador en Chile.
- País de origen: Declaración clara de la procedencia.
- Resolución sanitaria: Número y fecha de la resolución del Servicio de Salud que autoriza el establecimiento o su internación.
- Fechas críticas: Fecha de elaboración (o lote) y fecha de vencimiento, indicadas con los formatos específicos de día, mes y año según la duración del producto.
- Lista de ingredientes: Deben figurar en orden decreciente de proporciones, incluyendo aditivos.
- Alérgenos: Deben destacarse en la lista de ingredientes o bajo un título específico como "Contiene…". Si existe riesgo de contaminación cruzada, es obligatorio incluir leyendas como "Puede contener trazas de…".
- Instrucciones de uso: Indicaciones necesarias para la correcta utilización, reconstitución o conservación del producto.

Importancia de la externalización logística y la maquila
Aunque el importador es el responsable legal final, externalizar el proceso de etiquetado a un operador logístico especializado reduce drásticamente los riesgos de error. Un equipo experto permite:
- Estandarización: Evita el etiquetado "a ojo", asegurando que cada lote cumpla con los mismos criterios de pegado y visibilidad.
- Escalabilidad: Permite aumentar turnos y personal según la demanda, evitando cuellos de botella en temporadas altas o lanzamientos.
- Integración tecnológica: Los operadores modernos se conectan con plataformas de Ecommerce, actualizando automáticamente el stock tras la liberación del producto.
- Control de calidad: Incluye revisión de muestras, registro fotográfico y trazabilidad total por lote, lo cual es fundamental ante una eventual fiscalización.
Al dejar la maquila en manos profesionales, tu equipo puede enfocarse en lo que realmente mueve la aguja: las ventas, el marketing y la atención al cliente. Un producto bien etiquetado no solo cumple con la ley, sino que también transmite confianza al consumidor, permitiéndole identificar ingredientes y advertencias sin esfuerzo.